La Constitución de Cádiz de 1812 ha adquirido un valor casi mítico, como perdurable símbolo
de libertad. Un símbolo que se ha proyectado dentro de España y del mundo hispánico, porque
con el texto gaditano surge la primera de las constituciones españolas derivadas de la soberanía
nacional y orientadas a consolidar los derechos y limitar el poder estatal. Pero símbolo también
hacia el exterior. Ninguna constitución española ha tenido el alcance, la repercusión y la difusión
de la Constitución de 1812: traducida en su época al inglés, francés, alemán, portugués e italiano,
la obra de los liberales de Cádiz no dejó indiferente a una Europa que le dedicó especial atención,
ya fuera para admirar la sabiduría de su articulado, ya para criticar algunas de sus progresistas
disposiciones. A ella dedicaron algunas de sus más célebres páginas desde Bentham o Lord
Byron en Inglaterra, a Guizot o Chateubriand en Francia, o Von Mohl en Alemania.
Pero la proyección de la Constitución de Cádiz no se limita al espacio, sino también al tiempo,
pues, nacida de la ideología liberal de comienzos del XIX, gran parte de sus artículos y, sobre
todo, de su impronta progresista se ha perpetuado en las sucesivas constituciones españolas,
incluida la actual.
La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes ha querido rendir tributo a la Constitución de
Cádiz en un ambicioso proyecto en el que, por vez primera, se difunden sus documentos más
representativos. Se han tratado de recopilar las fuentes directas de la Constitución, tanto
doctrinales como normativas, se recogen los debates constituyentes y los Decretos dictados por
las Cortes de Cádiz en desarrollo del articulado constitucional y se incluyen las traducciones de
la Constitución, así como algunas de las reflexiones que el texto suscitó entre intelectuales de la
época. El proyecto se complementa con la inclusión de estudios actuales sobre la obra gaditana,
y con una completa bibliografía temática.
En la actualidad, debido a la dimensión del proyecto, no todos los contenidos se encuentran
disponibles, pero el trabajo continúa, y poco a poco se irán completando los distintos apartados
que lo comprenden. Sin perjuicio de ello, el portal de la Constitución española de 1812 pretende
ser abierto y continuar en lo sucesivo ampliando sus documentos, para consolidarlo como el
portal más importante dedicado a una constitución.
Una obra, pues, necesaria y en la que los estudiosos y especialistas podrán encontrar un
ingente material para sus estudios, con la facilidad de su consulta a través de Internet, y en el que
los curiosos e interesados podrán llegar a conocer un poco más de los orígenes del
constitucionalismo español.
Tan ambicioso proyecto sólo es posible a través de una tarea colectiva, en la que colaboran
muchas personas e instituciones, cuyo respaldo resulta imprescindible. Desde aquí el más sincero
agradecimiento por una tarea en la que han creído. Una tarea, además, que responde a los
patrones más estrictos de la ciencia: la seriedad y el rigor del trabajo, y la difusión gratuita e
ilimitada de sus resultados.
31 de mayo 2004
Ignacio Fernández Sarasola
Universidad de Oviedo