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Escrituras fronterizas de la literatura argentina

Biografías de autores marginales de la literatura argentina

Selva Almada (Entre Ríos, 1973)

Selva Almada. Foto: Mardulce editora. Fuente: Wikipedia En sus quince años de actividad, la escritora entrerriana Selva Almada produjo una obra que hasta el momento se muestra sólida y reconocible. Sus inicios como autora del interior (es decir, por fuera de la capital de la Argentina) se observan en sus dos primeros libros de cuentos: Niños, de 2005, y Una chica de provincia, de 2007 (reeditados con más cuentos en El desapego es una manera de querernos [2015]). En ambos se combinan una veta presumiblemente autobiográfica con un estilo realista, localista pero depurado de convenciones. Historias de infancia y de adolescencia, en cada texto se despliega el andar de sus protagonistas (primos, amigos, compañeros) en tanto camada de personajes de clase popular y periurbana que aprenden las dificultades de negociar la vida en sus diferentes manifestaciones: la mera vida, la vida calificada, la vida situada, la vida generizada. En diferentes entrevistas, Almada reconoció que fue su mudanza a Buenos Aires la que le permitió ingresar, a su vez, al campo literario. Lo hizo, a decir verdad, de modo insoslayable: con la publicación de la que sería considerada una de las novelas de 2012. El viento que arrasa repite el escenario del interior (la zona litoraleña de nuestro país), y en él se instalan un puñado de seres excéntricos: un pastor nómade y su hija, un mecánico a la vera de la ruta y su hijo. Se celebró del texto la tensión entre algunos elementos narrativos -como el clima (el meteorológico y el espiritual) y la aspereza de sus personajes- y un lenguaje sólido en su austeridad. Ladrilleros (2013) confirma los intereses de Almada, ahora mediante una historia de amor entre dos muchachos del interior, y la enemistad familiar que repite estructuras trágicas reconocibles. Sin embargo, en 2014 ya no tenemos una nueva novela, sino una crónica sobre tres casos de femicidios en diferentes provincias de la Argentina durante los años ochenta del siglo pasado. En realidad, es mitad crónica y mitad ficción, y es, también, mitad un texto sobre aquellos tres crímenes nombrados y mitad una suerte de Bildungsroman de cómo la cronista aprende a negociar la experiencia del género y sus violencias. Este texto fue muy bien recibido tanto por los lectores como por la academia. Finalmente, en 2017 se publicó un pequeño texto, por fuera de toda expectativa. El mono en el remolino son notas que Almada comenzó a pensar y a bosquejar durante el rodaje de la película Zama (2017), de la directora argentina Lucrecia Martel. Su obra: Niños. La Plata, Editorial de la UndLP, 2005; Una chica de provincia. Buenos Aires, Gárgola, 2007; El viento que arrasa. Buenos Aires, Mardulce, 2012; Ladrilleros. Buenos Aires, Mardulce, 2013; Chicas muertas. Buenos Aires, Random House, 2014; El desapego es una manera de querernos. Buenos Aires, Random House, 2015; El mono en el remolino. Buenos Aires, Random House, 2017.

Jorge Asís (Buenos Aires, 1943)

Jorge Asís. Fuente: Jorge Asís, «Memorias tergiversadas», Buenos Aires, Sudamericana, 2017 Se trata de un escritor más conocido por su condición de periodista cuyas cualidades propias hacen de la suya una figura provocadora, desprejuiciada e irreverente. Durante el gobierno de Carlos Saúl Menem, se desempeñó como Embajador en París ante la UNESCO, secretario de Cultura de la Nación y embajador de la Argentina en Portugal. Incluso fue candidato a Vicepresidente de la Nación (2007), en una fórmula integrada por Jorge Sobisch. Es interesante señalar que Asís tuvo cierto acercamiento al cine. Por un lado, su novela Flores robadas en los jardines de Quilmes, además de ser un best seller (y estar dedicada al escritor desaparecido Haroldo Conti), fue llevada al cine en 1985; por otro lado, realizó una incursión como actor en el film La muerte de Sebastián Arache y su pobre entierro (1973). La actividad de Asís se distribuye en dos facetas: aquella que lo vincula con la actividad no solo escrituraria sino, más generalmente, con la artística. Y aquella otra que lo propulsa a construirse como un personaje político, asimismo próximo al universo de las letras. Respecto de la primera línea ostenta una vasta producción consistente en los terrenos de la novela, el cuento y la poesía. La novelística decae en los últimos años, pero incluye: Don Abdel Zalim (burlador de Domínico) (1972); La familia tipo (1974); Los reventados (1974); Flores robadas en los jardines de Quilmes, Canguros I (1980); Carne picada, Canguros II (1981); La calle de los caballos muertos, Canguros insert (1982); Canguros. Canguros III (1983); Diario de la Argentina, Serie Rivarola I (1984); El pretexto de París, Serie Rivarola Internacional II y Rescate en Managua, Serie Rivarola Internacional insert (1985; esta edición presentó las dos novelas bajo el título de Pretexto de París); Partes de inteligencia. La Contaminación I (1987); Cuaderno del acostado, Serie Rivarola III 1988); El cineasta y la partera y el sociólogo marxista que se murió de amor (1989); La línea Hamlet o la ética de la traición (1995); Sandra la trapera (1996); Lesca, el fascista irreductible (2000); Excelencias de la nada (2001). Un registro particular, dentro de este género, es el correspondiente a la novela política, como sucede en el caso de Hombre de Gris (2012); Casa casta (2012); Y aun una novela de amor: Tulipanes salvajes en agua de rosas (2012); otra, erótica: Dulces otoñales (2014). Finalmente: una autobiografía atravesada por la literatura y la política: Memorias tergiversadas (2017). Respecto de la actividad cuentística, es posible mencionar: De cómo los comunistas se comen a los niños (1971); La manifestación (1971); Fe de ratas (1976); La lección del maestro (1987); Del Flore a Montparnasse (2000); Cuentos completos (2015). Solo ha escrito un temprano libro de poesía: Señorita vida (1970). Dentro de su faceta periodística, reúne notas publicadas en el Diario Clarín entre 1976-1980, en El Buenos Aires de Oberdan Rocamora (1981); y asimismo reúne artículos, notas, ensayos, narraciones sobre actualidad política editados semanalmente por la Revista Libre entre 1984-1985 (1985). Respecto de la segunda línea, enteramente dedicada a la política, se incluyen: La ficción política (1985); La Marroquinería política (2006); El Descascaramiento (2007); La elegida y el elegidor (2008); El Kirchnerismo póstumo (2011); La mafia del bien: El tercer gobierno radical de Macri (2018). Ha recibido los siguientes reconocimientos: Primera mención de Casa de las Américas por la novela Los reventados (1974). Diploma al mérito para los emprendimientos digitales otorgado por la Fundación Kónex (2017), con un jurado liderado por Magdalena Ruiz Guiñazú.

Gabriela Cabezón Cámara (Buenos Aires, 1968)

Gabriela Cabezón Cámar. Fuente: Periódico «Pulso», 5 de julio de 2018 De entre los escritores argentinos que comenzaron su producción literaria luego de la crisis social, económica e institucional de diciembre de 2001, la figura de Gabriela Cabezón Cámara es, con seguridad, una de las más relevantes. Su obra, aún en construcción y que abarca la última década, nunca pasó desapercibida ni por la crítica periodística ni por la académica. Con, antes que nada, cuatro novelas publicadas, todo indica que su nombre será parte de las discusiones acerca del canon del siglo XXI. La primera novela, La Virgen Cabeza (2009), irrumpió en el campo literario con fuerza inaudita. Más allá del núcleo narrativo del texto, la historia de una travesti mística que lidera un emprendimiento económico-emancipador en una villa, fue la textualidad y sus estrategias las que sirvieron de carta de presentación. Combinando una escritura desaforada y culta a la vez, siempre irrespetuosa y, con todo, de una no estudiada sensibilidad y consideración por las violencias contra la existencia vulnerable, La Virgen Cabeza sentó las bases de la futura producción de Cabezón Cámara. Violencia, irreverencia y una constante puesta a prueba de cómo alucinar mediante la enciclopedia de Occidente: esta es la marca de la autora. La nouvelle Le viste la cara a Dios, publicada electrónicamente en 2011 (en papel, 2012), presentó una versión de la historia de Bella Durmiente en la que la maldición de la mujer es ser capturada por una red de trata para la explotación sexual. Este texto afirmó el camino de escritura fuera de toda concesión, ya que el deseo que permite el avance narrativo es la furia y, leída esta desde, por ejemplo, la tensión hipertextual (el texto presenta claras reminiscencias de la obra de Esteban Echeverría, entre otros), puede traducirse en denuncia política. En 2013, Gabriela Cabezón Cámara presentó junto con el dibujante Iñaki Echeverría la novela gráfica Beya, transposición de la nouvelle que obtuvo amplio reconocimiento. Cuando en 2014 se publicó Romance de la negra rubia, quedó en claro que esta era la tercera parte de lo que se constituyó como una trilogía. La novela trata de una mujer que intenta inmolarse en medio de un avance policial represivo, pero que sobrevive y comienza a ser considerada como una santa popular por aquellos a quienes defendió gracias a tal acto de sacrificio. Leídas como trilogía, las tres obras permiten encontrar una dimensión particularmente insistente y crucial en la literatura de Cabezón Cámara: el plano religioso, con sus manifestaciones populares y con sus enfrentamientos contra las instituciones, sobre todo la Iglesia católica. La que hasta ahora es su última novela, Las aventuras de la China Iron (2017), recupera una figura que, hasta este texto, podría haberse considerado como menor o directamente como inexistente: la pareja de Martín Fierro, la madre de los dos hijos del gaucho afamado. Ahora es el momento de contar su vida, en la que el goce, la negociación de los géneros y la inversión de todo marco cultural construyen potencialidades diversas para sus personajes y para la escritura misma. Sus obras: La Virgen Cabeza. Buenos Aires, Eterna Cadencia, 2009; Le viste la cara a Dios. Buenos Aires, La isla de la Luna, 2011; Beya. Buenos Aires, Eterna Cadencia, 2013; Romance de la negra rubia. Buenos Aires, Eterna Cadencia, 2014; Sacrificios. Buenos Aires, Biblioteca Nacional, 2015; Las aventuras de la China Iron. Buenos Aires, Random House, 2017.

Libertad Demitrópulos (Jujuy, 1922-Buenos Aires, 1998)

Libertad Demitrópulos. Fuente: Irma Verolín, «Una mujer escribe durante la noche», Revista «La Marea», N.º 12,  1998 Libertad Demitrópulos nació en la zona del ingenio azucarero de Ledesma el 21 de agosto de 1922. Fue docente de varias escuelas en Jujuy hasta 1940, año en el que viajó a Buenos Aires, donde cursó estudios de Filosofía y Letras. Entre 1950 y 1960 colaboró en revistas y periódicos prestigiosos: la Revista Tarja y el diario El Pregón, ambos de Jujuy; el diario El Intransigente, de Salta; y el diario La Nación, de Buenos Aires. En 1951, se casó con el poeta Joaquín Giannuzzi con quien tuvo dos hijas. Ese mismo año, dio a conocer su único libro de poemas: Muerte, animal y perfume. Luego de su incursión por la poesía, comenzó su producción narrativa caracterizada por una cuidada prosa poética. Publicó las siguientes novelas: Los comensales (1967), La flor de hierro (1978, Premio Dupuytrén), Río de las congojas (1981, Primer Premio Municipalidad de la ciudad Buenos Aires, Premio Club de los XIII, Premio «Boris Vian»), Sabotaje en el álbum familiar (1984, «El Almafuerte»: Primer Premio Municipalidad de «La Matanza», Premio Fortabat y Mención Premio Nacional), Un piano en Bahía Desolación (1994). En 2013, Eduvim editó su novela póstuma La Mamacoca. Los textos de Demitrópulos contienen el despliegue de una gran cartografía literaria de su país: Los comensales y La flor de hierro tienen como escenario el Noroeste; Río de las congojas, la Mesopotamia; Sabotaje en el álbum familiar, Jujuy, Tucumán y Buenos Aires; Un piano en Bahía Desolación, la Patagonia; por último, La Mamacoca acontece en el Noreste argentino. La autora aspira a la creación de un friso de la Argentina a través del cual problematiza la regionalización tradicional del territorio mediante categorías que desmienten las posturas binaristas del siglo XIX (civilización-barbarie, centro-periferia). Este gesto podría indicar un cuestionamiento a la tradición centrada en Buenos Aires y la región pampeana, y un proyecto literario de carácter federal. Son temáticas recurrentes de sus novelas: la desmitificación de los relatos oficiales de la colonia/Estado, el trastrocamiento de una ideología positivista que modeló el territorio como una nación civilizada y progresista, la denuncia a la violencia política y criminal característica del contexto de producción literario, la búsqueda de una recreación lingüística y un espacio de enunciación femenino que considera sexualidades y maternidades disidentes. También publicó el ensayo Poesía tradicional argentina (1978), la biografía Eva Perón (1984) -cabe destacar que Demitrópulos militó en el partido peronista y trabajó en el hogar escuela Eva Perón, donde conoció a Evita- y el libro de relatos Quien pudiera llegar a Ma-Noa (1989). Falleció en Buenos Aires el 19 de julio de 1998.

Jacobo Fijman (Orhei, 1898-Buenos Aires, 1970)

Jacobo Fijman. Fuente: «Jacobo Fijman, poeta en hospicio». Número especial de «Talismán», Vol. I, N.º 1, Buenos Aires, 1969 Jacobo Fijman, poeta, pintor y músico, nació el 25 de enero de 1898 en el pueblo agrícola de Orhei, en la región de Bessarabia, entonces parte del Imperio Ruso, luego de Rumania y, actualmente, de la República de Moldavia. Primer hijo del matrimonio entre Samuel Fijman y Natalia Fedora Súriz, en 1904, Jacobo se trasladó con sus padres y dos hermanas, Fedora y Aída, a la Argentina, donde nacerían sus tres hermanos menores, David, Bernardino y Enrique. La familia vivió por temporadas en Choele-Choel, Mendoza y Lobos, hasta establecerse en la Capital Federal. Allí, Jacobo culminó los estudios secundarios, incursionó brevemente en los universitarios (según relata Zito Lema, en la carrera de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, en 1917) y tomó, afanosamente, clases de violín. Luego de años de viajar por el Uruguay, el norte del litoral argentino, Paraguay y Brasil, en 1925, Fijman volvió a Buenos Aires y comenzó a frecuentar varios círculos literarios en los que conoció a algunas de las figuras del arte porteño de entonces. En septiembre del siguiente año, apareció su primer libro, Molino rojo (1926). Con el presunto apoyo económico de Oliverio Girondo, en enero de 1927, Fijman emprendió un viaje por Europa en compañía de Antonio Vallejo. A principios de 1929, junto con su amigo Mario Pinto, empezó a asistir a reuniones parroquiales organizadas por sacerdotes benedictinos del barrio de Almagro, donde se vinculó con algunos de los que, un año más tarde, serían editores de la flamante revista Número, en la que Fijman colaboraría. Por esa misma época, entre septiembre de 1929 y principios de 1930, apareció la segunda antología poética de Fijman, Hecho de estampas. El 7 de abril de 1930, Fijman, de origen judío, fue bautizado en la fe católica en la parroquia San Benito de Nursia del porteño barrio de Palermo. Luego de un supuesto segundo viaje a Europa, en 1931 y con el apoyo económico de Horacio O. Donde, aparece el último libro fijmaniano, Estrella de la mañana. Por ese entonces, según contaba Manuel Gálvez en sus Recuerdos de la vida literaria, el poeta se sumergió en el estudio de los santos padres y de los místicos, mientras colaboraba esporádicamente en diversas publicaciones. Pero el 11 de mayo de 1942, sus estudios se verían interrumpidos abruptamente: el director de la Biblioteca Nacional, Gustavo Martínez Zuviría, más conocido por su pseudónimo Hugo Wast, resolvió prohibirle la entrada a Fijman. Desde entonces, el poeta vivió una existencia errática, deambulando por las calles de Buenos Aires, hasta que, a mediados de octubre de 1942, fue detenido y enviado al penal de Devoto luego de ser diagnosticado como alienado mental («Psicosis distímida-síndrome confusional», según reza la «Comunicación de internación»). Allí permanecería dos días, para ser luego enviado a la que sería su residencia durante los últimos casi treinta años de su vida (con un interregno en Open Door entre 1950 y 1952), el Hospicio de las Mercedes, hoy Hospital Neuropsiquiátrico Dr. José Tiburcio Borda (popularmente conocido como «el Vieytes» por el nombre de la calle en la que se emplaza). Allí, Fijman seguiría escribiendo y pintado, y saldría periódicamente para visitar bibliotecas y amigos, entre quienes repartía su obra, hasta su deceso, a causa de un edema pulmonar, el martes primero de diciembre de 1970. Su velatorio tuvo lugar en la sede de la Sociedad Argentina de Escritores. Juan Jacobo Bajarlía, para quien Fijman «solo fue coherente en su poesía», sintetiza la vida del autor de Molino rojo como «apócrifa», como «una dispersión», «un estar en el afuera». Algunas ediciones de su obra: Fijman, Jacobo. Molino rojo. Buenos Aires: Talleres Gráficos El Inca, 1926; Fijman, Jacobo. Hecho de estampas. Buenos Aires: M. Gleizer Editor, 1929; Fijman, Jacobo. Estrella de la mañana. Buenos Aires: Número Editorial, 1931; Fijman, Jacobo. Obra poética. Buenos Aires: La Torre Abolida, 1983; Fijman, Jacobo. Obras (1923-69). 1: Poemas. Alberto A. Arias, ed. Signos del topo/serie Obras completas. Florida: Araucaria, 2005; Fijman, Jacobo. Poesía completa. Colección Pez náufrago. Buenos Aires: Del Dock, 2005; Fijman, Jacobo. Romance del vértigo perfecto. Buenos Aires: Descierto, 2012; Fijman, Jacobo. Ocho poemas manuscritos. Madrid: Del Centro Editores, 2014; Fijman, Jacobo. Metapoemas. Buenos Aires: Ediciones Kalos, 2015.

María Rosa Lojo (Buenos Aires, 1954)

María Rosa Lojo. Foto: Sara Facio (2009) Nació en Buenos Aires en 1954, hija de españoles. Su padre era un gallego republicano que decidió exiliarse en la Argentina tras la Guerra Civil. Es escritora e investigadora. Doctora en Letras por la Universidad de Buenos Aires, donde se desempeña como Investigadora del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de la Argentina) en la categoría de Investigadora Principal. Dirige tesis, proyectos de investigación, nacionales e internacionales, y es Profesora Titular del Doctorado en la Universidad del Salvador (Buenos Aires), donde también ejerce la dirección académica del CECLA (Centro de Estudios Críticos de Literatura Argentina). Fue elegida miembro correspondiente de la ANLE (Academia Norteamericana de la Lengua Española) en 2015. Además de sus novelas, cuentos, y una considerable y variada producción académica, su obra publicada en castellano incluye cuatro libros de poema en prosa/microficción, compilados en Bosque de ojos (2011). Uno de ellos -Esperan la mañana verde (1998)- fue traducido por Brett Alan Sanders y publicado en una edición bilingüe por Host Publications, como Awaiting the Green Morning (2008). También fue traducido al francés por Bernardo Schiavetta y Cristina Madero, y publicado en 2015 en una edición bilingüe -como En attendant le matin vert- por Reflet de Lettres. Se ha destacado en el campo de la ficción histórica. Su obra en prosa incluye las novelas La pasión de los nómades (1994), traducida como Passionate Nomads (Aliform Press, 2010) por Brett Alan Sanders, La princesa federal (1998), traducida al italiano por Immacolata Forlano como Il diario segreto de Pietro de Angelis (Oédipus Edizioni, 2010), Una mujer de fin de siglo (1999) -publicada por Stockcero en una edición académica de Malva Filer, 2007- Las Libres del Sur (2004), traducida al italiano por Immacolata Forlano como La musa ribelle (Oédipus Edizioni, 2010), Finisterre (2005) traducida al tailandés por Pasuree Luesakul como Sut Khop Lok Thi Finisterre. Fin del mundo en Finisterre (The Butterfly Book House, 2011), Árbol de familia (2010), traducido al italiano por Mara Donat (Oédipus Edizioni, 2016) y Todos éramos hijos (2014) así como los libros de cuento Historias ocultas en la Recoleta (2000), Amores insólitos de nuestra historia (2001), traducido al francés por André Charland como Amours insolites du Nouveau Monde (L'instant même, 2011) y Cuerpos resplandecientes. Santos populares argentinos (2007). Ha publicado en castellano y en gallego El Libro de las Siniguales y del único Sinigual (2010 and 2016), álbum ilustrado con imágenes de Leonor Beuter. La versión al tailandés de su novela Finisterre por Pasuree Luesakul recibió el Premio Phraya Anuman Rajadhon a la mejor traducción literaria. Entre otros, recibió el Primer Premio de Poesía de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires (1984), el Premio del Fondo Nacional de las Artes en cuento (1985) y en novela (1986). Obtuvo el Segundo Premio Municipal de Poesía y el Primer Premio Municipal de Buenos Aires «Eduardo Mallea» en Narrativa (1996). Se le otorgaron diversos reconocimientos a la trayectoria: el Premio del Instituto Literario y Cultural Hispánico de California (1999), el Premio Kónex a las figuras de las Letras (1994-2003), el Premio Nacional «Esteban Echeverría» 2004, por el conjunto de su obra narrativa, y la Medalla de la Hispanidad (2009), la Medalla del Bicentenario de la Ciudad de Buenos Aires, el Premio «Saúl Taborda» en Letras (2011), el Premio a la Trayectoria en Literatura (2014), concedido por APA (Artistas Premiados Argentinos). Recibió la Beca de la Fundación Antorchas a la creación artística para «artistas sobresalientes que se hallan en los comienzos de su plenitud creativa» (1991), y la Beca de Creación Artística del Fondo Nacional de las Artes en 1992. Se han dedicado a su obra de ficción libros y tesis doctorales en España, Brasil, Estados Unidos y la Argentina. Más de 150 trabajos, entre artículos, ponencias y capítulos de libro, se han publicado en Argentina, Brasil, España, Alemania, Francia, Italia y los Estados Unidos, así como otros trabajos de tesis de grado y maestrías.

Marta Traba (Buenos Aires, 1923-Madrid, 1983)

Marta Traba. Foto: Elisa Cabot, Fuente: flickr.comNacida en Buenos Aires, en 1923, fue una crítica de arte muy reconocida, sobre todo en Colombia, por sus significativos aportes al estudio del arte latinoamericano. Estudió Filosofía y Letras en la Universidad Nacional de Buenos Aires y trabajó en la revista Ver y Estimar, dirigida por Jorge Romero Brest. En 1954 se trasladó a Colombia, siendo nombraba dos años después, profesora titular de Historia del Arte en la Universidad de América. El 31 de octubre de 1962, fundó el Museo de Arte Moderno de Bogotá y en 1965 fue nombrada Directora de la Extensión Cultural de la Universidad Nacional de Colombia. Paralelamente, dictó clases de Historia del Arte en la Universidad de los Andes. En 1968, durante el gobierno de facto de Carlos Lleras Restrepo, los militares ocuparon la Universidad Nacional e intentaron expulsarla del país, pero no lo lograron. Tras un primer matrimonio con el periodista colombiano Alberto Zalamea Costa, se casó con el crítico literario uruguayo Ángel Rama, con quien residió en varias ciudades: Montevideo, Caracas, San Juan de Puerto Rico, Washington, Princeton, Barcelona y París. A principios de 1983 le otorgan la nacionalidad colombiana. Entre sus obras ensayísticas más destacadas se encuentran: El museo vacío (1958), Arte en Colombia (1960), Seis artistas contemporáneos colombianos (1963), Los cuatro monstruos cardinales (1965), Historia abierta del arte colombiano (1968), Dos décadas vulnerables en las artes plásticas latinoamericanas (1950-1970) (1973), Mirar En Caracas (1974), Mirar en Bogotá (1976) y Museo de arte moderno (1984). Con notorios puntos de encuentro con su producción ensayística, su narrativa es también extensa: las novelas Las ceremonias del verano (1966), por la que ganó el Premio de Literatura de la Casa de las Américas, Los laberintos insolados (1967), La Jugada del día sexto (1969), Homérica Latina (1979), Conversación al sur (1981), En cualquier lugar (1984) y Casa sin fin (1987); y los volúmenes de cuentos: Pasó así (1968) y De la mañana a la noche (1986). Falleció en un accidente aéreo ocurrido el 27 de noviembre de 1983, cerca del Aeropuerto Madrid-Barajas. Se dirigía a Colombia para asistir al Primer Encuentro de la Cultura Hispanoamericana, invitada por el presidente Belisario Betancur.

Bernardo Verbitsky (Buenos Aires, 1907-1979)

Bernardo Verbitsky. Fuente: «Historia de la Literatura Argentina» , Vol III. Buenos Aires. Centro Editor de América Latina, 1968 Tras una incursión universitaria fallida en las carreras de Derecho y de Medicina, se dedicó al periodismo en diversos medios, pero su obra recorrió asimismo la narrativa, el cuento, el ensayo, la poesía e incluso el guion cinematográfico. Desde su producción escrituraria, Verbitsky se construyó como intelectual «comprometido» con la realidad social y la ética nacional -mejor dicho, con la ausencia de esta-, en general. Su obra lo presenta especialmente (pre)ocupado por la situación de los sectores más vulnerables, cuyas circunstancias miserables denunció en sus textos; en este sentido, se le adjudica la pregnante invención del término «villa miseria». Y, en la misma dirección, puede agregarse su vínculo con el tango y su participación en la Academia Porteña del Lunfardo (Calles de tango, 1966). Verbitsky desarrolló una importante labor periodística, la cual lo acercó gradualmente al desempeño artístico. Fue redactor de Crítica; asimismo, participó en La Nación; Ficción; en la revista Confirmado y Américas. Fue secretario de redacción de la revista literaria Davar, de la Sociedad Hebraica. También, colaborador de la primera etapa de la revista Qué sucedió en 7 días. La participación en la revista Gaceta Literaria y, luego, en el semanario Noticias Gráficas, donde se encontraba a cargo de una sección llamada «Los libros por dentro», le permitió introducirse en los círculos intelectuales que integraron la «Generación del "50"», heredera del «Grupo Boedo» y, por lo tanto, adscripta a la estética realista. Dirigió, asimismo, la serie «Letras argentinas» de Editorial Paidós. Y, junto a Lautaro Murúa y Fernando Birri, entre otros, la revista Cinecrítica. Independientemente de sus colaboraciones en revistas de circulación internacional, así como de los prólogos que tuvo a su cargo; y, finalmente, los comentarios y críticas que sus libros recibieron durante la segunda mitad del siglo XX y más, la producción de Verbitsky está integrada por una amplia producción novelística: Es difícil empezar a vivir (1941); En esos años (1947); Una pequeña familia (1951); Calles de tango (1953); La esquina (1953); Un noviazgo (1956); Villa Miseria también es América (1957); Vacaciones (sin pie de imprenta con fecha y se adjudica al año 1959); La tierra es azul (1961; el volumen también contiene cuentos); Un hombre de papel (1966); La neurosis monta su espectáculo (1969); Etiquetas a los hombres (1972); Enamorado de Joan Báez (1975); Hermana y sombra (1977). Su labor cuentística incluye: Café de los angelitos (1949); Cuatro historias de Buenos Aires (1970); Octubre maduro (1976); A pesar de todo (1978). No deben olvidarse los cuentos incluidos en La tierra es azul. Sus ensayos son: Significación de Stefan Zweig (1942); El teatro de Arthur Miller (1959); Hamlet y Don Quijote (1964); Literatura y conciencia nacional (1975). En el rubro poesía es posible hallar Megatón (1959). Además de los trabajos sobre cine (Tiempo de cine, 1963; Las limitaciones del cine argentino; La derrota de la censura; El cine que nos dan; Cine64), respecto de la filmografía debe tenerse en cuenta que Calles de tango fue llevada al cine con el título Una cita con la vida (y luego adaptada para TV). Verbitsky fue, asimismo, guionista de Dos tipos con suerte (1959). Ha recibido varios reconocimientos: el Premio Ricardo Güiraldes (1940) a la novela Es difícil empezar a vivir (con un jurado integrado por Jorge Luis Borges, Guillermo de Torre y Norah Lange; este concurso, organizado por la editorial Losada, dejó a Onetti en segundo lugar, de acuerdo al testimonio de Emir Rodríguez Monegal). Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE, 1947) a la novela En esos años. Premio Municipal de Novela Ciudad de Bs. As. (1957) a la novela Villa Miseria también es América. Mención del Premio de la Editorial Kraft, también a la novela Villa Miseria también es América. Premio Alberto Gerchunoff (1965), también a la novela Es difícil empezar a vivir (otorgado por el sentido humanista de toda la obra de un autor). Faja de Honor de la SADE a la novela La neurosis monta su espectáculo. Tercer lugar en el concurso por el Premio Planeta (1974) a la novela Enamorado de Joan Báez. Premio Club de los XIII a la novela Hermana y sombra. Premio Fundación Dupuytrén, también a la novela Hermana y sombra. Premio bianual Ricardo Rojas (1977). Premio de Los Narradores (1978).

Nicolás Antonio Casullo (Buenos Aires, 1944-Ibídem 2008)

Nicolás Antonio Casullo. Fuente: «Clarín, Revista Ñ», 15 de diciembre de 2011 Filósofo y narrador argentino. Comienza su producción novelística con Para hacer el amor en los parques, editada por primera vez en noviembre de 1970, producto de su viaje al París de 1968, y prohibida mediante decreto por la Secretaría de Cultura el 21 de enero de 1971, finalmente reeditada en 1984 y luego en 2008. Escribe, durante su exilio mexicano, su segunda novela El frutero de los ojos radiantes, que fuera publicada en 1984, a su regreso, tras recibir el Premio Pablo Poblet, por un jurado integrado por Enrique Pezzoni, Beatriz Sarlo y Héctor Tizón. Novela «vertiginosa, aluvional, barroca, alucinada, espléndida en sus descripciones de una ciudad fantasmagórica», en palabras de Ricardo Forster, narra la historia de su abuelo Nicolás Antonio, que había llegado a Buenos Aires en medio de la peste de 1870, y culmina en los albores del primer peronismo. Se percibe la imagen de una patria ensombrecida, de recuerdos propios y ajenos, signada por el deseo por recobrar los sueños frustrados. Casullo se sumerge en sus historias familiares, proponiendo una saga mítica de una «ciudad extraviada, en sus propias pesadillas que asumieron la forma de un país en estado de convulsión y catástrofe», que volverá a aparecer en sus otras novelas: en la ciudad de las conspiraciones y los enigmas de La cátedra (2000) y la ciudad pos-apocalíptica de Orificio, editada póstumamente (2011). Su escritura ensayística, mucho más difundida que la novelística, siguió el eje vertebrador de un pensamiento crítico sobre la modernidad, tanto de sus quiebres, como de sus poderosos discursos. Textos como Comunicación, la democracia difícil (1985); el conocido y tan transitado por los estudiantes prólogo a El debate modernidad-posmodernidad (1989); Viena del 900, la remoción de lo moderno (1990); París del 68, las escrituras, el recuerdo, el olvido (1998); Modernidad y cultura crítica (1998); Itinerarios de la modernidad. Corrientes del pensamiento y tradiciones intelectuales desde la Ilustración hasta la posmodernidad (1999, en colaboración con Ricardo Forster y Alejandro Kaufman); Sobre la marcha (2004); Pensar entre épocas (2004); Las cuestiones (2007); y Peronismo. Militancia y crítica (1973-2008) (2008). En todos estos textos aparecen sus propias experiencias in situ, como la de París del 68 y los años sesenta y setenta de la historia argentina, así como sus preocupaciones sobre la cuestión de la memoria, la problemática identitaria, la revolución, etc. Se suman a los mencionados libros, una gran cantidad de ensayos editados en publicaciones periódicas. Una de las principales fue su participación en Controversia, la revista que editara un grupo de intelectuales argentinos en su exilio en México, conocidos como «Los Reflexivos» (Jorge Tula, Carlos Abalo, José Aricó, Sergio Bufano, Sergio Rubén Caletti, Nicolás Casullo, Ricardo Nudelman, Juan Carlos Portantiero, Héctor Schmucler y Óscar Terán), entre los años 1979-1981.

Sergio Bufano (Buenos Aires, 1943)

Sergio Bufano. Foto: Patricio Pidal/AFV Periodista y escritor argentino. Formó parte, durante su exilio en México, de un grupo de intelectuales argentinos -provenientes de la izquierda peronista y del marxismo, nucleados en torno a la revista Controversia (editada allí entre los años 1979 y 1981)-, que se autodenominaban «Los Reflexivos»: Ricardo Nudelman, Juan Carlos Portantiero, Jorge Tula, Óscar Terán, Sergio Bufano, Nicolás Casullo, Sergio Rubén Caletti, Héctor Schmucler y José Aricó. Curiosamente, Bufano ha quedado fuera de todos los cánones literarios del exilio que pudieran pensarse (no está en el académico, ni en el editorial, ni en el pedagógico...), lo cual resulta, en principio, bastante extraño, porque siendo periodista y narrador, trabajó para varios medios de comunicación en la Argentina, tales como La Prensa, Cuatrorrubias o Crónica; y en México, se desempeñó como jefe de redacción de la sección latinoamericana del Le Monde Diplomatique y como asesor de la Secretaría de Prensa de la Presidencia de México. Actualmente, codirige el sello Ejercitar la Memoria, dedicado al ensayo político y social. En narrativa, es autor de Cuentos de guerra sucia, por el que recibió el Premio Nacional Bellas Artes de México y la Casa de Cultura de San Luis Potosí (1983), y Harpías y Nereidas. Pasiones y muertes en los setenta (2007); en 2012, la editorial RBA de España publicó su primera novela: Una bala para el comisario Valtierra. Y aún inédita, acaba de terminar su segunda novela, El dinero de los muertos.