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Francisco Morales Lomas

Semblanza crítica

Francisco Morales Lomas nace en Campillo de Arenas (Jaén) en 1957. Licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras, doctor en Filología Hispánica y catedrático de Lengua castellana y Literatura de Educación Secundaria, ejerce como profesor titular de la Universidad de Málaga. Actualmente es presidente de la Asociación de Escritores y Críticos Literarios de Andalucía (AAEC) y de la Asociación Internacional Humanismo Solidario, formando parte también de los consejos directivos de otras diversas asociaciones. Su firma como columnista de opinión se documenta además en medios como Cadena Ser, Sur, La Opinión de Málaga, Diario Málaga... A su favor tiene además que ha sido finalista del Premio Nacional de Literatura (Ensayo) en 2006 con su obra Narrativa andaluza fin de siglo, e igualmente del Premio Nacional de la Crítica con sus poemarios Aniversario de la palabra, Tentación del aire y Balada del Motlawa, habiéndose hecho acreedor de relevantes premios, de entre los que destacan el Andalucía de la Crítica, Joaquín Guichot de la Consejería de Educación y Ciencia de la Junta de Andalucía, Premio de Periodismo del Ministerio de Economía, y Premio Dramaturgo José Moreno Arenas en 2014.

Especialista en la lírica de Valle-Inclán, su nombre está incluido en la Gran Enciclopedia de Andalucía (1979) y en varios estudios de literatura contemporánea; los más recientes: Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Andalucía. Paisajes y palabras. Guía de Autores (Sevilla / Guadalajara [México], 2006); Literatura en Andalucía: narradores del siglo XX (Málaga, 2001); Poesía española, 1975-2001 (ed. Alberto Torés, Málaga, 2002); Treinta poetas andaluces actuales (ed. A. García Velasco, Málaga, 2005); y Poesía viva de Andalucía (eds. R. Bañuelos, J. Brú, D. Medina y R. Figueroa, México, 2006). Añádase que es un autor traducido ya a varios idiomas.

No solo forma parte del consejo de redacción de variadas publicaciones, tales como la revista EntreRíos (Granada), Sur. Revista de Literatura, Ateneo del Nuevo Siglo (Ateneo de Málaga), o Canente y Gibralfaro (ambas editadas por la Universidad de Málaga-Diputación), sino que incluso ejerce la crítica literaria en periódicos y revistas especializadas (Estafeta Literaria, República de las Letras, Turia, Canente, El Maquinista de la Generación y otras de reconocido prestigio), ha actuado como jurado en premios y concursos literarios, y durante sucesivas ediciones ha presidido, por ejemplo, el Premio Andalucía de la Crítica de Narrativa y Poesía de la AAEC, así como el jurado del Premio Andalucía de la Crítica de Teatro.

La extensa obra de este escritor giennense abarca diversos géneros literarios. En poesía destacan títulos como Aniversario de la palabra (1998), Tentación del aire (1999), Balada del Motlawa (2001), La isla de los feacios (2002), Tránsito (Antología poética, 1981-2003) (2005), Noche oscura del cuerpo (2006), La última lluvia (2009) o Puerta del mundo (2012). No ha sido menor su actividad en el ámbito de la narrativa, al que ha aportado Candiota (2003), La larga marcha (2004), El extraño vuelo de Ana Recuerda (2008), Bajo el signo de los dioses (2013) o Cautivo (2014). En el teatro ha creado una nueva forma de dramaturgia que ha bautizado como ?Caníbal teatro?, con títulos relevantes como el propio Caníbal teatro (2009), Un okupa en tu corazón (2003), El encuentro (2012) o El desahucio (2014).

La poesía de Morales Lomas ha sido definida como fiel representante del humanismo solidario, y acercarse a ella es comprobar la certeza de aquellas palabras de Manuel Ríos Ruiz mediante las cuales lo encuadraba en «una corriente lírica que aspira a impregnarse de la senda del romanticismo cívico». Su escritura ratifica ―como ha dicho el crítico Alberto Torés― la labor del poeta consistente en una búsqueda permanente y una investigación continua que se fundamentaría sobre dos planos básicos: el conocimiento de la realidad y el modo de interpretarlo o transformarlo. El propio poeta, comentándose a sí mismo en relación con su libro La última lluvia, admitía que «el secreto de nuestra existencia son los sueños, por eso hay que ir construyéndolos cada día, aunque se derrumben», con lo que está dando claves de su obra que se pueden aplicar a su poemario posterior, La puerta del mundo (2013). Además, desarrolla un conflicto entre la sensibilidad y la expresión que indaga claramente sobre la vida, sobre lo que mancomuna a los hombres, y concreta su disposición a un humanismo efectivamente solidario. Tal vez, el humanismo solidario que recorre la obra poética ―pero también la narrativa y crítica de Morales Lomas― se deba en parte al contexto de crisis que parece nacer tras el Mayo del 68, cuando ya se habla del final de los grandes relatos o ideologías, en el momento en que el término «globalización» adquiere tintes de categoría con toda su artillería, entre la que contamos el pensamiento único.

Se inserta su poesía en una amplia tradición que, con todo, se quiere reescribir. El lirismo ahora debe ocuparse de encontrar cabida para el sujeto y la colectividad, el sueño y las cotidianidades. El poeta pretende articular e identificar esta poesía orientada a sintetizar las contradicciones, a reencontrar el gusto por la emoción y a la vez por la expresión, a mostrar su inquietud más cercana a lo ajeno que a lo propio. No es casual que Francisco Morales Lomas deba leerse desde una perspectiva múltiple.

Antonio Moreno Ayora