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Homero Aridjis

Presentación

La obra de Homero Aridjis (Contepec, Estado de Michoacán, 1940) constituye un patrimonio vivo dentro del ámbito de la literatura latinoamericana, con una proyección internacional que va a la par de su trayectoria vital e intelectual. Pocos escritores como Aridjis se distinguen por la cantidad, la calidad y la diversidad de sus actividades: es a la vez poeta, novelista, dramaturgo, periodista, reconocido ambientalista y también ha desempeñado funciones de diplomático.

En 1966 su nombre aparecía recogido en la antología Poesía en movimiento compilada por Octavio Paz, Alí Chumacero, José Emilio Pacheco y el propio Aridjis, pero en la que, como es sabido, la autoridad de Paz se impuso mayormente. El escritor era presentado allí como una de las principales promesas de la poesía mexicana. Pocos años antes, en 1961, Aridjis había publicado un largo poema en prosa titulado La tumba de Filidor, que Paz leyó atentamente y que le llevó a proclamar a Aridjis como el mejor poeta joven de México, lo que suponía una aval de primer nivel en el campo intelectual mexicano, o como diría Ezra Pound, la firma necesaria para que un cheque tenga crédito, lo que resulta esencial cuando se trata de un joven escritor desconocido, y además nacido en provincias, no en la capital. En aquel mismo año 66 en que se publica Poesía en movimiento, Aridjis recibe la prestigiosa beca de la John Simon Guggenheim Foundation para escribir poesía, convirtiéndose en el autor mexicano más joven en obtener esta beca. A partir de aquí se iniciaría una trayectoria como poeta que desde su primer libro (La musa roja, 1958) hasta el más reciente (Del cielo y sus maravillas, de la tierra y sus miserias, 2013) ha acumulado en estos últimos casi cincuenta años más de una veintena de títulos, amén de varias recopilaciones antológicas, publicados originalmente en editoriales mexicanas de probado prestigio como son Joaquín Mortiz, Siglo XXI y Fondo de Cultura Económica, y traducidos a numerosos idiomas.

En la segunda mitad de la década de los 80, y tras varias incursiones en el relato breve, Aridjis ensaya sus primeras novelas: 1492: vida y tiempos de Juan Cabezón de Castilla (1985), Memorias del Nuevo Mundo (1988), a las que seguirán La leyenda de los Soles (1993) y El señor de los últimos días: visiones del año mil (1994), que consagran al autor como novelista, sin desmedro de su poesía. En tales obras Aridjis muestra un mundo en destrucción –o destruido– por la mano del hombre, lo que le permite reconsiderar la historia pasada y venidera. Las fluctuaciones entre la Tenochtitlán prehispánica y el DF del futuro llevan al autor a interrogar, metaforizar y deformar de manera imaginativa la sociedad actual, poniendo de relieve la falta de concienciación acerca del modelo urbanístico insostenible en la era capitalista. No es casual que estas preocupaciones afloren novelísticamente en Aridjis a la par de sus obsesiones ambientalistas, que comienzan proyectándose en un entorno inmediato: su localidad natal, Contepec, reconocido santuario de la mariposa Monarca que ve amenazada su supervivencia; y la Ciudad de México, cuyos índices de contaminación llegan a extremos alarmantes y hacen irrespirable el ambiente. Movido por tales inquietudes, en 1985 Aridjis crea el Grupo de los Cien, uno de los colectivos ecologistas más relevantes a nivel internacional y el más importante y activo de toda Latinoamérica. A medida que avanza la década del 90, y al calor de los discursos milenaristas que apuntan al año 2000, la obra de Aridjis cobra un tono apocalíptico, si bien no se trata ya de un Apocalipsis derivado de Dios, como el que anuncian los antiguos profetas, sino de un Apocalipsis que proviene de la tarea destructora del hombre: «el Apocalipsis será obra del hombre y no de Dios». La obra de Homero Aridjis en su conjunto supone, pues, una profunda reflexión sobre el destino inmediato de la naturaleza y, a través de ella, sobre el destino del hombre. De esta manera, literatura y ecología se dan la mano en la escritura aridjiana, por lo que no es de extrañar que la llamada ecocrítica haya prestado atención a su obra, que representa no solo un compromiso con la poesía, con la novela, con el arte en general, sino a la vez una lucha en favor de la naturaleza y el ser humano, ambos imbricados en un mismo destino.

Esta Biblioteca de autor dedicada a Homero Aridjis tiene como objetivos primordiales la difusión en red de la obra del escritor y activista mexicano y el estímulo de un diálogo continuado entre los textos y sus lectores virtuales. Para ello, pone a disposición de los usuarios una gran cantidad de materiales diversos –introducciones generales, cronología del autor, su obra, textos críticos, álbumes fotográficos, vídeos, grabaciones de audio, etc.– destinados a proporcionar un más amplio conocimiento del autor, de su labor literaria y medioambiental.

Aníbal Salazar Anglada
(Universitat Ramon LLull)

Laurence Pagacz
(Université Catholique de Louvain)