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81

Los seis últimos versos de esta pieza fueron publicados por el señor Carlos B. Quiroga en La Prensa, en un trabajo sobre La musa popular catamarqueña; los cuatro últimos los conseguí en las sierras de Córdoba y la composición íntegra la recogí en Spanish American Folk-songs et cetera collected, by Eleanor Hague, 1917, Lancaster P. A. and New-York (Memoires of the American Folklore Society, volumen X, página 50, número 24), donde se transcribe junto con su música. (N. del E.)

 

82

Dice una copla española:


En la torre más alta
de San Agustín
hay un pájaro, madre,
que canta en latín.
Y canta y dice
que los enamorados
siempre están tristes.

Rodríguez Marín, Cantos populares españoles, op. cit., n.º 5966).                


(N. del E.)

 

83

Citado por Javier de Viana en Campo, página 110, Montevideo, 1910, y el número 473 en la página 116. (N. del E.)

 

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Asigno a estas coplas, que coloco reunidas hasta el número 148, el título: El pobrecito, chacarera, que posteriormente he visto les da el señor Carlos B. Quiroga en su trabajo citado sobre poesía catamarqueña. (N. del E.)

 

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«Cuéntame bien / a quién quieres más, / yo me retiraré sí / porque soy más pobre», dice una estrofa en guaraní que tomo del Journal of American Folklore, volumen XXII, número CII, página 338 (octubre-diciembre de 1913); véase la similitud de expresión en los dos núcleos poéticos y lingüísticos distintos. Otras coplas se insertan en el mismo trabajo de Rudolf Schuller: Paraguay native Poetry, después de unas noticias de un códice pertinente: «To his class of materials also belong the following verses, mostly improvisations, which I have copied from an unpublished original manuscript in the Library of the British Museum of London». Y le da la anotación siguiente: «Cod. Add., 27, 601, folio, 276 ff., letter nineteenth century». Del tiraje aparte de este trabajo de Schuller puede verse un ejemplar en la Biblioteca Nacional, bajo el número 105618. (N. del E.)

 

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He aquí una variante, colombiana, de nuestra copla:


El gallo en su gallinero
se sacude y aletea,
y el que duerme en cama ajena
muy pasito se menea.


La trae el padre Fabo en su libro Idiomas y etnografía de la República Oriental de Colombia, Barcelona, 1911, página 238, en su capítulo intitulado «Colección de Romances y Cantos llaneros» (páginas 220-240). En esa breve colección se pueden anotar las siguientes coincidencias y semejanzas con cantares gauchescos: las coplas 2022, 1413, 159, 1393, 529 y 149 se reproducen sin cambio en las páginas 230, 231, 233, 234, 236 y 239 respectivamente. La copla 150 (página 229) se da de este modo:


Las muchachas no me quieren
porque soy un pobre mozo,
o soy como el espinazo,
pelao pero sabroso.


La 654 ostenta esta variante en la página 229:


Las muchachas de mi tierra
yo te diré como son:
alegres para un joropo,
y tristes para el fogón.


La 946 dice así en el texto colombiano (página 230):


Los pericos y los loros
hacen nidos en las peñas,
y dos que se quieren bien
desde lejos se hacen señas.


Finalmente las coplas 891 y 2064 se reproducen en las páginas 230 y 233. (N. del E.)

 

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No es necesario decirlo otras veces que, casi siempre, el símil del árbol se refiere al amor. Así canta la musa popular:



El árbol del cariño
tiene dos ramas,
una da fruta dulce,
la otra amarga.

En el árbol del amor
cuando más alto me vi,
las ramas se me quebraron
otro subió y yo caí.


Y así el motivo se repite muchas veces. Ver nota número 1455 a. (N. del E.)

 

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Sobre análogo tema recibí una vez esta composición, que sólo cito por ello y por la bella forma que ostenta:


Quejoso estaba un olivo
por la ingratitud de un ave
que en feroces tempestades
en él buscaba su asilo,
y entonando en sí su anhelo
lo dijo con eco triste:
-Cuando en mí te guareciste
frondosas eran mis ramas
y te volaste ufana,
cuando sin hojas me viste.
Al ver que, alegre reposas
de tu gloria no presumas,
pueden faltarte las plumas
como me faltan las hojas,
y una estación rigurosa
algún día fatigarte,
y el árbol que abandonaste
con orgullo y vanidad,
de una fuerte tempestad
puede algún día ampararte.


(N. del E.)

 

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Esta copla insertada en el Martín Fierro me aseguraron ser creación de un indicado cantor lugareño y por ello la transcribo. Es muy posible, sin embargo, que sea una de las comunes supervivencias del cantar, aunque no desecho la opinión de ser alguna copla antigua que a su vez Hernández recogiera (véase parte I, capítulo VII). Aunque poseo un ejemplar de la ida y de la vuelta, como se la llama vulgarmente, de la edición de 1892, cito aquélla por la primera edición (1872) valiéndome del ejemplar de la Biblioteca nacional, con correcciones manuscritas de su autor (número 73200). (N. del E.)

 

90

[«Te debía», corregido de la fe de erratas del original (N. del E.)]

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