Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
IndiceSiguiente


Abajo

Doctor Carlino

Luis de Góngora y Argote



[Nota preliminar: Edición digital a partir del Ms. Chacón, Biblioteca Nacional (Madrid), vol. III, pp. 121-188. Ed. facsímil: Málaga, Caja de Ahorros de Ronda, 1991, 3 vols., Biblioteca de los Clásicos, y cotejada con la edición crítica de Laura Dolfi en Teatro completo, Madrid, Cátedra, 1993, pp. 233-331.

Recomendamos la consulta de esta excelente edición crítica para la correcta comprensión de la obra de Góngora.

Hemos seguido los mismos criterios de edición que Laura Dolfi y tan solo hemos introducido modificaciones de escasa importancia en un total de 36 versos.]



PERSONAJES
 

 
GERARDO.
CARLINO,   médico.
TANCREDO.
ENRICO.
DON TRISTÁN.
TISBERTO.
CASILDA.
LUCRECIA.





ArribaAbajoActo I

 

(Entran GERARDO y el DOCTOR CARLINO).

 
DOCTOR
    Gerardo, nuestros abuelos,
graduando sus espadas
en las leyes de sus duelos,
mancharon las estacadas
con la sangre de sus celos. 5
   Ley tan bestialmente impresa
solamente hoy se profesa
entre galanes de vacas,
a cuyas armas no flacas
es palenque la dehesa; 10
   y estos días para mí
tan discreto Marte está,
que manda se quede así
quien se convirtiere ya
por Venus en jabalí. 15
   ¿Sabéis lo que decir quiero?
Que será un puerco casero
quien por una mujer zaina
desnudare de su vaina
ningún colmillo de acero. 20
GERARDO
   Desde una roca un doctor
muy bien por la paz aboga,
sin considerar mejor
que de la más grave toga
hace banderas Amor. 25
   Y más si se dan las manos
Amor y Honra, tiranos
los más crueles del mundo;
más tirano este segundo
que los tres sicilianos. 30
   Ambos con emulación,
porfïada si no igual,
hacen de un mortal arpón
y de un gusano inmortal
sujeto mi corazón. 35
   Porque la honra, Carlino,
cual la conciencia imagino
que labra con su gusano;
sino que una roe a lo humano
y otra roe a lo divino. 40
   Si a Tancredo cada día
el nido yo le fïaba
de la bella fénix mía,
del ídolo que adoraba,
de la alma con que vivía, 45
   ¿queréis que le haga el buz
porque el día de la Cruz
me arcabuceó este nido?
¿Si yo el papel he leído
con que atacó el arcabuz? 50
   Y si vos sois buen testigo
que Enrico los aires bebe
ballesteando a su amigo
el armiño, cuya nieve
era el calor de su abrigo, 55
¿paréceos que será ésta
razón justa, causa honesta,
para besar yo la mano
de un amigo, de un hermano,
que está armando la ballesta? 60
DOCTOR
   Gerardo, no te prometas
de amigos

 (Aparte.) 

(cual yo lo soy),
menos que estas dulces tretas,
y más de hermanos: que hoy
no hay hermandad sin saetas. 65
   Amistades ya, ni espadas,
no las hay cual las pasadas;
y si las buscáis, yo fío
que no le halléis a un río
vueltas más disimuladas. 70
   Un estoque es bien delgado
el amigo que hoy se usa,
de acero tan mal templado,
que aun en la vaina se excusa
de hallarse con vos al lado. 75
   Y ojalá él hiciese ya
lo que el estoque hará
cuando la ocasión suceda:
que el estoque al fin se queda,
pero el amigo se va. 80
GERARDO
   ¿Luego solo queréis que ande?
DOCTOR
¿Con quién andaréis mejor?
GERARDO
Es melancolía muy grande.
DOCTOR
¿Y si os lo manda el amor?
GERARDO
Aunque el Amor me lo mande. 85
DOCTOR
Muchas tiene en la ciudad
cofradías la amistad.
Si los que ya veis quién son
están en la Enclavación,
entraos en la Soledad. 90
GERARDO
Sigo vuestro parecer;
y pues ya la razón hoy
tanto me ha dejado ver
que de luz cofrade soy,
de sangre ellos lo han de ser. 95
DOCTOR
   Gente es bien disciplinada.
GERARDO
Doctor, no me digáis nada,
que acrecentáis mi mohína;
yo haré su disciplina
de los filos de esta espada. 100
   Cinco años ha, y aún más,
que por esta mujer ardo,
sin templar mi ardor jamás.
DOCTOR
Si ha cinco años, Gerardo,
al quinto no matarás; 105
   pues mandamiento es de Dios,
justo es le obedezcáis vos
sin amenazar castigos
a vuestros caros amigos,
que caros fueron los dos. 110
GERARDO
   Bien dijo que tordo es
un doctorcillo hablador
cierto ingenio cordobés;
porque quien dijo doctor,
tordo dijo del revés. 115
   Quien con amistad ingrata
las veras de burlas trata
y del peligro hace juego,
con leña corrige el fuego
y con aceite le mata. 120
   ¿Ves mi honra en opiniones
y la fe de esotra en dudas,
y a reducirme te pones
con ilaciones agudas
de sofísticas razones? 125
DOCTOR
   Pues lo llevas de esa suerte,
mata a entrambos; pero advierte
que ha de ir contigo el doctor,
porque el médico mejor
un montante es de la muerte. 130
   Murcia le da de su acero
la malla terciopelada
y, para el trance más fïero,
un boticario es su espada
y su puñal un barbero. 135
   Sabe como una beata
de la facultad que trata,
pues que receptando vive,
y sin escrúpulo escribe
y con escrúpulos mata. 140
GERARDO
   Bien está. Pero a fe mía
¿no será bien que esta daga,
convertida en pluma un día,
cualque rótulo le haga
al bote de la atutía? 145
   De la tía repulgada,
que empanar hombres le agrada
con la sobrinilla loca,
prestando su infame toca
el repulgo a la empanada: 150
   acertada cosa fuera.
DOCTOR
¿Qué peor pudiera ser?
GERARDO
Una puñalada fïera.
DOCTOR
¿Puñalada a una mujer?
¿Quién, Gerardo, se la diera? 155
GERARDO
   Yo, que a estas viejas barbudas
en matallas pocas dudas
pusieran las manos mías.
DOCTOR
¿Quién te ha hecho Matatías,
cuando quiero que seas Judas? 160
   No ya el Macabeo caudillo,
sino aquel siempre travieso
calabrés, poco sencillo,
que mató más con el beso
que el otro con el cuchillo. 165
   De él has de ser hoy traslado,
bien y fïelmente sacado;
tan fielmente, que del sino
del señor Doctor Carlino
has de andar autorizado. 170
   A la disimulación
mi consejo hoy te condena.
Pide el ánimo al hurón,
la máscara a la sirena
y la cola al escorpión; 175
   y sobre todo, el recato
pide al ladronesco trato:
que a un ladrón y a un ofendido,
cuando nube no el vestido,
fieltro ha de ser el zapato. 180
   El triste, a quien le sucede
cosa tal, y tan pesada,
coserse la boca puede;
que darle lengua a una espada
a toda locura excede. 185
   Calle el desdichado, y crea
que será cosa muy fea
publicar tan gran revés;
y ya que Cornelio es,
Cornelio Tácito sea. 190
GERARDO
¿Qué tenemos, pues, del raro
cuadro de nuestra Lucrecia?
DOCTOR
Que es casto menos que caro.
GERARDO
¿En cuánto la hechura precia
que en ningún precio reparo? 195
DOCTOR
   Cien escudos de oro fino
te dejarán ser Tarquino;
y si esta noche quiés sello,
su lecho te espera bello
a pesar de Colatino, 200
   a quien no faltando en nada,
yo, en palabras no sencillas,
le entretendré en mi posada
mientras su Babieca ensillas
y te ciñes la su espada. 205
GERARDO
   Trazas tienes y modelos
para reparar mis celos,
tan excelentes que, en suma,
a un rasguño de tu pluma
son poco papel los cielos. 210
   Sólo mi honor te replica
ser vergonzosa esa paga,
porque a fe que no me pica
tanto que la honrada lo haga,
como que pida la rica. 215
DOCTOR
   En pedir tiene su proa
la mujer de mayor loa,
porque la más singular
es vecina de Tomar,
veinte leguas de Lisboa. 220
   No permite su interés
que en su jardín nazca en vano
el Narciso de baldrés,
ni aun la palma de la mano
sin llevar fruto después. 225
   Todas, por más que las doro
con católico decoro,
deseando ver están
el paganismo en Orán,
que diga la paga en oro. 230
GERARDO
   Dices muy bien lo que pasa:
todas juegan a ese juego
en la calle y en su casa,
y sólo no envida luego
lo que de falso se pasa. 235
   Dará cartas muchos días,
pero serán las de Urías,
y si os restáis a un abrazo,
dándoos ella con el mazo,
os dejará hecho Macías. 240
   ¿Cien escudos han de ser?
Cien años esté de un lado.
DOCTOR
Gerardo, quien a ofender
entra a un hombre tan honrado,
ciento y más ha menester. 245
   Venganza es, y no apetito.
GERARDO
¿Quién a Casilda el maldito
papel escribió?
DOCTOR
Tancredo.
GERARDO
Pues a él en costas puedo
condenalle por lo escrito. 250
   Si por mí el viaje aceptas,
al marido le haré costas,
porque serán dulces tretas
que ella me tenga las postas
y él pague las agujetas. 255
   Quiero, con ardid extraño,
que las cosas de este daño
él las pague, porque entiendo
se disimula un remiendo
mejor si es del mismo paño. 260
DOCTOR
¿Cómo ha de ser?
GERARDO
Bien está.
¿Qué tenemos de Leonora?
DOCTOR
Su nombre te lo dirá;
que era un león no ha una hora
y es una cordera ya. 265
   Visítola de opilada,
y a su pulso tu embajada
con estos dedos le digo;
que aprovecha mucho al higo
una y otra pulgarada. 270
   Fingí tu billete luego
y leíselo también,
instando mucho mi ruego
en que algún duro desdén
no fuese porte del pliego. 275
   Representéle el afán
que tendrá, si a Don Tristán
se la concede su hermano,
que, aunque es galán no muy cano,
es más viejo que galán. 280
GERARDO
¿Qué hay, pues, de ese casamiento?
DOCTOR
Que no lo rehúsa Enrico.
GERARDO
¿Con un hombre de años ciento?
DOCTOR
Nunca tiene edad el rico.
GERARDO
Siempre es pobre el avariento. 285
DOCTOR
   Verdad es, y bien verdad,
que con gran puntualidad
Enrico me ha cometido
que al señor barbiteñido
le verifique la edad. 290
GERARDO
   ¿Quién tendrá en los años cuenta
que sabe engañar la tinta?
DOCTOR
Muy poco importa que mienta
la brújula de la pinta
a los que han hecho setenta. 295
GERARDO
   ¿Qué respondió al fin Leonora?
DOCTOR
Que esta noche tendrás hora.
GERARDO
¿Y si yo hiciese ya
como introducirme allá,
gritaría la señora? 300
DOCTOR
   ¿Y el ídolo soberano,
de beldad imagen rara,
Casilda?
GERARDO
Doyla de mano.
DOCTOR
Soplado me has en la cara
en la mitad del verano. 305
GERARDO
   Su nombre ya con su fama
escupo.
DOCTOR
¿No es ya tu dama
madona?
GERARDO
Leonora viva.
DOCTOR
Arrójome a tu saliva
como a los baños de Alhama. 310
GERARDO
   ¿Tanto de esta novedad,
Carlino amigo, te huelgas?
DOCTOR
Celébrala mi amistad,
porque tu memoria cuelgas
hoy a la inmortalidad. 315
   Tras cinco años de martirio
y ceguedad, gran colirio
te ha traído Rafael;
y si te le trajo él,
su altar ilustrará un cirio. 320
GERARDO
   Agradézcote esa cera,
ofrenda, al fin, de tu celo.
DOCTOR

 (Aparte). 

Cuando yo se la ofreciera,
Casilda, bien sabe el cielo
que a tu devoción ardiera. 325
Adoro tu sombra.
GERARDO
Baste
que mi hacienda se gaste
sin desperdiciar mis años.
DOCTOR
Llegado han ya tus engaños
a la tienda del contraste. 330
GERARDO
   Si acaso noticia tienes,
mis prójimos en el Pardo
traen penachos tan solemnes,
como a tu amigo Gerardo
orlan sus benditas sienes. 335
Vive Dios, que no me visto
de las pieles en que he visto
gamuzarse otros galanes,
por no quedar con los canes
por lo cervantes malquisto. 340
   Quince años ha que ando,
de lo que ahora me pesa,
harpías alimentando
que, sobre ensuciar mi mesa,
todas se han ido volando. 345
DOCTOR
   ¿Con quién batieron sus alas
esos pájaros, que igualas
a las aves de Fineo?
GERARDO
Por Dios, que aun ésas no creo
que fueron de uñas tan malas. 350
   Una con un ginovés,
otra con un capitán
que pasó a Flandes después;
otra con un gavilán
capirote de baldrés. 355
DOCTOR
   ¿No añades a esas desgracias
los embustes y falacias?...
GERARDO
¿De quién?
DOCTOR
De aquella mozuela,
cuya casa era vihuela
de seis órdenes.
GERARDO
Deo gracias.
360
El fin ya de esa derrota
un matrimonio ha de ser.
DOCTOR
De cierto ladrón se nota
que se iba a retraer
debajo de la picota. 365
GERARDO
Quédese esto aquí, que voy.
DOCTOR
O yo Carlino no soy,
o a buscar vas a Tancredo.
GERARDO
Es verdad, porque si hoy puedo
me he de satisfacer hoy. 370
Vete con Casilda tú,
que te ha enviado a llamar.
DOCTOR
¿Hala asombrado algún bu?
GERARDO
Yo, entretanto, iré a buscar
cien vecinos del Perú. 375
DOCTOR
   Como tú la boca le abras,
de los que trajo en las zabras,
mil te dará, yo lo fío.
GERARDO
Voyme, y si acá te le envío,
entreténmele en palabras. 380
DOCTOR
¿Tomará traídos balajes
esa garduña señora?
GERARDO
Tomara que estos ultrajes
no sepa Casilda.
DOCTOR

 (Aparte). 

«Ahora
lo veredes», dijo Agrajes. 385
GERARDO
Amigo, ¿qué dices?
DOCTOR
Digo
que no debe ser mi amigo
quien de mí eso se promete.
GERARDO
Quédate, y perdona.
DOCTOR
Vete,
que yo me quedo conmigo. 390

 (Vase GERARDO). 

   Profunda ciencia de valor divino,
de Apolo nieta y de Esculapio hija,
cuyas insignias son una sortija,
precioso engaste de un guijarro fino;
con tu licencia ya el Doctor Carlino 395
de tu amarilla borla se cobija,
falsamente arrollando en su valija
el mal iluminado pergamino:
despojos de un hermano, que en Valencia
murió en tus facultades gradüado, 400
y mi necesidad los hizo herencia.
Si pequé en ello, muera el que ha pecado;
mas oye antes quién soy, sagrada ciencia,
porque muera a lo menos confesado.
Un pobre aragonés soy, 405
nacido en Calatayud
de humildes padres, mas limpios
como el rayo de la luz.
Fuime a Valencia muchacho,
adonde en mi juventud 410
fui demonio por Valencia,
encarnado y aun azul.
Aprendí allí lo que basta
para engañar al común
con dos o tres aforismos 415
del médico de Corfú.
Murió mi hermano, y dejóme
sus cartas en un baúl,
con que pienso marcar
todo el Norte y todo el Sur. 420
En sus grados y en su nombre
me embestí con promptitud,
y llegué a esta ciudad, donde
soy un Galeno andaluz.
Sangro al tiento y purgo al vuelo 425
sin tener método algún,
como pescador de caña
o tirador de arcabuz;
y tengo, gracias a Dios,
tanta dicha en dar salud, 430
que mis primeras visitas
son vísperas del capuz.
Con los de mi facultad
soy un mico de Tolú,
que con monerías granjeo 435
amistad y gratitud.
Portundo soy en el mar,
que haciendo a todos el buz,
buen viaje digo a todos
aunque encuentre con Dragut. 440
¿Yo sustentar opiniones
contra el Doctor Dingandux,
que no sustento una mula
por no dalle medio almud?
¿Yo conferencias en juntas, 445
que el horno son del Padul,
poca poya y muchas voces,
sombrerazo y mientes tú?
Abrenuncio, Satanás;
a otra puerta, Bercebú, 450
que mi negocio es solapo,
lisonja y solicitud.
Curo las damas del pueblo
y trato la jumentud
de los galanes, y a todos 455
soy médico de orozuz:
dulce, pero chupativo,
que, pregonando virtud,
la voz tengo de Jacob
y las manos de Esaú. 460
Confieso de cuando en cuando
en el nombre de Jesús,
con que el más celoso fía
su encina de mi segur.
Los búcaros para mí 465
son las minas del Perú,
según tengo de opiladas
infinita multitud.
Visítolas; y a las bellas,
como si fueran laúd, 470
busco en los trastes del brazo
consonancias de salud.
Si las sangran del tobillo,
asisto con una luz
a ver trozos de marfil, 475
cual no los vio Calicut.
Miro manos, y sé de ellas
lo que sabe un avestruz,
a lo cual acuden todas
como moscas a alajud. 480
Hablo a Blancaflor en Flores,
a Lindaraxa en Gazul;
Blancaflor me da jamones,
Lindaraja alcuzcuzú.
Si Flores da el par de guantes 485
del mejor ámbar de Ormuz,
Gazul la cadena de oro,
señas de su esclavitud.
Ándome como la abeja
con prompta solicitud, 490
ya desflorando el romero,
ya sobre el almoradux.
Fullero, siempre doy cartas
a uno y otro tahúr;
a los pobres doy primera 495
y a los ricos les doy flux.
A Enrico traigo en zaranda
como grado de altramuz
y en la red anda Tancredo
coleando como atún. 500
Don Tristán barbas al olio,
hijo de Sarra, y Matús,
que fue paloma y ya es cuervo
mediante cierto betún,
por mis trazas pisa el viento; 505
Tisberto muere y, según
le tratan mis embelecos,
ocupará el ataúd.
Por medio el alma a Gerardo
le envaino hasta la cruz 510
el mayor embuste mío,
espada de Sahagún.
De las lágrimas de todos
soy yo triste el arcaduz,
y estoy llorando más que ellos, 515
Amor, bien lo sabes tú.
Refiéreselo a la ciencia,
que es diosa de la salud,
mientras que yo voy a ver
la causa de mi inquietud. 520
 

(Entra CASILDA).

 
CASILDA
   ¿Adónde bueno, Doctor?
DOCTOR
A veros, dulce Casilda.
CASILDA
Ya que la mentís, mentilda
con más dorado color.
   Quien desde ayer por la tarde 525
se ha estado sin que me vea,
bien será que no le crea
y mejor que no le aguarde.
   Y quien por toda esa calle
viene hablando entre sí, 530
no viene a buscarme a mí;
y así es bien que no me halle.

 (Cúbrese el rostro). 

DOCTOR
   Desvía la mano aleve,
no des a la nieve enojos;
que siendo soles tus ojos, 535
no es bien que les fíes la nieve.
   Baste, lisonjera ya,
según mal me correspondes,
que no esté aquí lo que escondes,
sin que escondas lo que está. 540
CASILDA
   ¡Graciosa incredulidad!
¿Qué escondo yo, ni qué ausento?
DOCTOR
La memoria, el pensamiento,
el alma, la voluntad.
   Porque aquí, Amor es testigo, 545
sólo asiste por mi mal
una funda de cristal
de esto invisible que digo.
CASILDA
   No poco a fe me alborota
el sobresalto, Doctor, 550
que dé alfeliche a tu amor,
cuando entendí tenía gota.
   Y es cosa bien importuna
que ahora me estés llamando
no a ver a tu amor volando, 555
sino a mecelle en la cuna.
   Al cabo de tantos días
de satisfacción y fe,
me pides ahora que
arrulle tus niñerías. 560
   Cuando he liado la ropa,
sin dejar clavo en pared,
para que hoy vuesa merced
sea el toro de esta Europa,
   viene con impertinencias, 565
y yo necia que respondo,
con que ausento y con que escondo
tres docenas de potencias.
Váyase a carlinear
con aquella opiladica 570
que, porque blando le pica,
la quiere ahora acerar.
DOCTOR
   Casilda, al diamante bello
el batillo y burilallo
no es para despedazallo, 575
sino para conocello.
   Y así, señora, el hablarte
incrédulo de esta suerte
no ha sido por ofenderte,
sino por calificarte. 580
   Y por vida de tus ojos,
que son de mis ojos vida,
que nuestra amistad despida
cualquiera ocasión de enojos.
Hablemos de lo que importa. 585
CASILDA
Anda Gerardo hecho un Marte.
DOCTOR
De un cuarto de hora a esta parte
menos ya su espada corta.
   Los celos envainó ya
por flechar amores nuevos, 590
y yo le empollé los huevos
que ahora sacando está.
CASILDA
¿Por qué, di?
DOCTOR
Porque a un doctor
ocasiones peligrosas
fuerzan a usar de ventosas 595
para divertir a Amor.
   Ya te dije en el estado
que le dejé con Lucrecia,
que si no es ahora necia
cien escudos ha tocado. 600
   Y si él es discreto ahora,
afirmarte muy bien puedo
que se los pidió a Tancredo
para dar a la señora.
CASILDA
   ¿De suerte, amigo, que dices 605
que al Capricornio galán
sacándole ahora están
de su brazo las narices?
DOCTOR
   Eso es mismísimamente.
CASILDA
¿A Tancredo?
DOCTOR
¿A su mercé?
610
CASILDA
¡Excelente cosa, a fe!
DOCTOR
Pero no muy excelente,
   que al pagar darán cuidado;
que no es granjería muy rica
el crédito en la botica, 615
si es lo que tomáis fiado.
   Dos veces el gusto estraga
sin ninguna bastar poma:
la una cuando se toma,
la otra cuando se paga, 620
CASILDA
¿Cento scuti?
DOCTOR
Di oro in oro.
CASILDA
Cancaro.
DOCTOR
Cazzo madona.
CASILDA
Galantísima persona
habrá andado con el toro.
DOCTOR
Parece que huelgas de ello. 625
CASILDA
   Parece que no me pesa,
pues me obliga más apriesa
a sacudillo del cuello.
DOCTOR
Pues luego esta noche quiere
cerrar con otro bagaje. 630
Perdóneme el mal lenguaje
la madama por quien muere.
CASILDA
¿Es Leonora?
DOCTOR
La repropia.
CASILDA
No hay que pedille perdón,
que en ella es la discreción 635
blanco y rubio en Etiopía.
DOCTOR
   No tienes razón, que es
discreta.
CASILDA
Como tu mula.
DOCTOR
Eso poco la atribula,
porque yo ando en mis pies. 640
CASILDA
   Yo haré que mula te den.
DOCTOR
No será en este lugar,
aunque esto de muladar
en ningún lugar más bien.
CASILDA
Si eres mi esposo esta noche, 645
ver mañana determino
en mula al Doctor Carlino
y a doña Casilda en coche.
DOCTOR
   ¡Oh qué donaire! ¡Oh qué historia
para un doctor de estornudos!, 650
que le pagan en menudos,
cuando no es en pepitoria.
CASILDA
   No entiendo eso cómo es.
DOCTOR
Yo sí, y tú lo entenderás,
cuando me paguen los más 655
en beso manos y pies.
   Que el pagar no es ordinario
en ochavos, pues se tiene
por fiesta harto solene
la que trae tal ochavario. 660
   Y hay mayor mal, que un criado
le impone sisa mayor
a la paga de un doctor,
que a la carne y al pescado.
   Como no hay otra moneda 665
si no es ésta de vellón,
paje o pájaro sisón
con buena parte se queda.
Y hay días, Casilda, hartos,
si la memoria recoges, 670
que todos son ya relojes
principalmente en dar cuartos.
   Con estas ayudas que
Hipócrates nos dejó,
¿qué mula he de tener yo? 675
CASILDA
¿Qué mula? Yo lo diré:
   una nueva pisadora,
y negra como una endrina,
que sólo será mohína
por la que te ha dado ahora. 680
DOCTOR
   ¿Pues no me ha de amohinar,
que me obligues a tener
lo que mañana has de ver
que no puedo sustentar?
   Cuanto más, si he de decillo, 685
que cualquier Doctor Galeno,
y más si es ventidoseno,
una mula es su cuchillo.
   Halló por su dicha el triste
visitas en su visita; 690
la ocasión le solicita,
su flaqueza no resiste.
   Quédase el pobre aleando
en las varetas de liga
y, mientras en la vejiga 695
está la orina mirando
   de las picantes señoras,
la mula con su percox,
hecha mano de relox,
señalando está las horas. 700
   Y de la suerte que un ojo,
en la margen de una historia,
al más flaco de memoria
le está haciendo del ojo;
   en la margen de la casa, 705
donde más se disimula
un doctor, tiene su mula
tres ojos para el que pasa.
   Para el que yendo pían piano,
déle o no le dé molestia, 710
ha de conocer la bestia
del señor Doctor Fulano.
Eso no, amiga.
CASILDA
Eso sí,
amigo, así os guarde Dios:
mula ha de haber para vos, 715
como coche para mí.
   Y si no coche, escudero
calviluciente y barbón,
no amovible, ni alquilón,
festivo, ni dominguero, 720
   que cada sábado vea
la letra dominical,
sino un barbas de Nabal,
sea Carmelo, o lienzo sea.
DOCTOR
Doña Casilda...
CASILDA
Doctor...
725
DOCTOR
Aún no estamos desposados
para recibir criados.
Consideradlo mejor.
CASILDA
   Antes que llegue a ser novia
escudero quiero cano, 730
que me reciba la mano
sobre paño de Segovia.
   Porque hará buena acogida,
según tienen vecindad,
paño de aquella ciudad 735
a nieve de la Fuenfrida.
DOCTOR
   ¿Qué determinas al fin
echar de Ñuflo García
por medio de una crujía
que crujir haga el chapín? 740
   ¡Oh vanidad de mujer!
CASILDA
Maridico de futuro,
escudero quiero puro.
DOCTOR
¿Pues aguado puede ser
   si no se busca despacio? 745
CASILDA
Ñuflos y reñuflos chero.
DOCTOR
¿Cuántos, niña?
CASILDA
Un escudero.
DOCTOR
Lo concedo.
CASILDA
Vi ringracio.
Nunca tratara mi hermana
con el figón que trató, 750
porque no aprendiera yo
cualque parola toscana.
DOCTOR
   Todo se admite en palacio,
Casilda.
CASILDA
¿Luego decís
que con buen gusto me oís? 755
DOCTOR
Volentieri.
CASILDA
Vi ringracio.
   Sólo resta que me des
palabra.
DOCTOR
¿De qué, señora?
CASILDA
De comprar.
DOCTOR
¿Qué?
CASILDA
Una andadora
que te solivie los pies. 760
   Una que, aunque con afán,
haciendo su freno pluma
y tinta fina su espuma,
escriba en cada zaguán:
   «Aquí llegó a esta posada 765
un doctor, que traer pudiera
el olio en la faltriquera
y en la pretina la azada».
DOCTOR
   ¿Pullitas, Casilda, a mí?
No quiero mula que escriba. 770
CASILDA
Sí, Doctor, así yo viva,
o me desmayaré aquí.
DOCTOR
   No haréis tal, por San Acacio;
que me iré antes.
CASILDA
Ya me fino.
Mula, Amor; mula, Carlino. 775
DOCTOR
La comprarò.
CASILDA
Vi ringracio.
 

(Entra TANCREDO).

 
TANCREDO
   Señores míos, ¿qué voces
son éstas? ¿Qué es lo que pasa?
DOCTOR
No ha entrado una mula en casa
y ya está tirando coces. 780
CASILDA
   De melindroso el Doctor
se ha perdido y de gallardo,
siendo como es de él Gerardo
tan amigo y tan señor.
   Llegó ayer un forastero 785
vendiendo una mula negra
(que aun la relación alegra
y vale cualquier dinero),
   concertóla en cien ducados,
que cien maravedís son; 790
pero en tan fuerte ocasión,
que me ha puesto a mí en cuidados.
   Está el pobre sin un cuarto,
Gerardo sin un real.
Yo, aunque no tengo caudal, 795
el caudal que tengo parto.
   Ofrézcole mis joyuelas
aun para más que empeñallas,
él no ha querido aceptallas;
melindre de cuatro suelas. 800
   En esta medio batalla
estábamos no ha un momento.
Yo de corrida la cuento,
y él de empachado la calla.
TANCREDO
   Doctor, si una empresa honrada 805
es para amigos de ley,
aquesta empresa, buen Rey,
para mí estaba guardada.
   Cuanto más que entiendo yo,
y no lo dudo señora, 810
que para esta mula ahora
cien escudos me pidió
   Gerardo; y fue gran ventura
el tenellos tan a punto.
CASILDA
Que fueron ésos barrunto 815
para otra cabalgadura.
TANCREDO
¿Compra algo?
CASILDA
No, sino paga
una yegua de un amigo.
TANCREDO
Holgaré, Dios es testigo,
que de ella se satisfaga. 820
¿Es buena, sí dicen?
CASILDA
Creo
que te ha de parecer bella,
porque tú has andado en ella.
TANCREDO
¿Es la yegua de Amadeo?
DOCTOR
   Sea la yegua la que fuere; 825
de tu ánimo, Tancredo,
tan agradecido quedo
cual lo verá quien viviere.
   Guarda, amigo, tu dinero,
si a mi gusto te regulas, 830
que cuando yo quiera mulas,
me las hará el zapatero.
   Comprar mula mi pobreza
muy grande locura es;
bástame el corcho en los pies, 835
sin subirlo a la cabeza.
CASILDA
   Oh qué humildades son esas,
Doctor, tan impertinentes;
muy grande flaqueza sientes
de la amistad que profesas. 840
   Con los que podrán pensar
que sin duda debes ser
cobarde en agradecer
y olvidadizo en pagar.
DOCTOR
   No soy, puédolo decir 845
a fe de doctor de bien,
sino el mismo empacho y quien
morirá por no pedir.
CASILDA
   Deja que los pida yo
a quien los pagaré presto. 850
TANCREDO
Muy bien, Doctor, me está esto.
DOCTOR
Señor Tancredo, a mí no.
   ¿Pedir para mí y quedar
a la satisfacción de ello?
Tus labios, Casilda, sello 855
para no dejarte hablar.
TANCREDO
Ya es mucho melindre ése,
si yo con gusto dar quiero
a Casilda este dinero
y ella aceptallo, no os pese; 860
   fuera de que para esto
Gerardo me envió acá,
y muy bien dispuesto está,
si ello así estaba dispuesto.
DOCTOR
   Por la borla de mi grado, 865
que pensar tal no es razón,
o muera de torozón
la mula que aún no he comprado.
   Para lo que acá te envía,
yo después te lo diré; 870
que cierta cosa es, a fe,
mucho más tuya que mía.
TANCREDO
Voy pues.
DOCTOR
¿Adónde?
TANCREDO
A mi casa
por los dineros.
DOCTOR
Detente,
que ir no es cosa conviniente 875
donde de celos se abrasa
   tu mujer. Dale cuidados
Casilda, ¿y para el Doctor,
que solicita su amor,
vas a sacar cien ducados? 880
   Sacarásla de jüicio.
CASILDA
¡Válgame Dios! ¿Y tan recia
es la señora Lucrecia?
Vestíos, Tancredo, un silicio.
   Ocúpese la señora 885
en el bastidor que está,
sin que en más dibujos ya
se meta.
TANCREDO
¡Es gran bordadora!
DOCTOR
Dinerillos este día
el bastidor le ha valido. 890
TANCREDO
Nunca yo, Doctor, le pido
cuenta de su granjería.
CASILDA
   Yo apostaré que a esta hora
se ha dado algún agujazo.
DOCTOR
Al menos sin embarazo 895
trabaja.
TANCREDO
¡Es gran bordadora!
DOCTOR
   A fe que te quiere bien
quien de tu mujer te cela;
victorioso el favor vuela,
vencido huye el desdén. 900
CASILDA
   A fe que ha sido el Doctor,
como docto y como diestro,
famoso abogado vuestro
en las audiencias de Amor.
TANCREDO
Humilde y agradecido, 905
cuando no fuera de seso,
a la una los pies beso
y al otro las manos pido;
   para no tan sólo en ellas
ponelle los cien escudos, 910
sino pensamientos mudos
más que tiene el cielo estrellas.
DOCTOR
   Dad, Casilda, a tal amante
señas de vuestra amistad.
¿Tenéisle amor?
CASILDA
Voluntad.
915
DOCTOR
¿Con firmeza?
CASILDA
De diamante.
DOCTOR
¿Qué ha de ser?
CASILDA
Favorecido.
DOCTOR
¿Cuándo?
CASILDA
Vos lo sabéis eso.
TANCREDO
A la una los pies beso
y al otro las manos pido: 920
   pues en ellas veo que están,
según mi ventura quiso,
las llaves del Paraíso
de este venturoso Adán.
DOCTOR
¿No habla muy bien?
CASILDA
Dulcemente.
925
DOCTOR
¿Persuade?
CASILDA
Y aun obliga.
DOCTOR
¿Qué habéis de ser ya?
CASILDA
Su amiga.
DOCTOR
¿Inconstante?
CASILDA
Consistente.
DOCTOR
¿Qué merece?
CASILDA
Ser querido.
DOCTOR
¿Con demasía?
CASILDA
Con exceso.
930
TANCREDO
A la una los pies beso
y al otro las manos pido.
   Y sin más aguardar, voy
a traer este dinero.
DOCTOR
De tu casa no lo quiero. 935
TANCREDO
No será, a fe de quien soy.
CASILDA
   Id por él, pues; y volved
advirtiendo, amigo leal,
«non fagades ende al
so pena de mi merced». 940

 (Vase TANCREDO). 

   ¿Qué tal ya la mula es,
Doctorísimo señor?
DOCTOR
Casildísima, mejor
que las que calzan mis pies;
   pues que, sin andar, mejoro 945
mis pasos y decir puedo,
si presta en oro Tancredo,
que es la mula como un oro.
CASILDA
¡Qué socarrón tan cruel
has andado con este hombre! 950
Celebren de hoy más tu nombre
treinta palmas y un laurel.
DOCTOR
¡Oh qué atractivo diapalma
fuiste, amiga, para el mismo!
Bien te debe el chupatismo 955
cien laureles y una palma.
CASILDA
   Mirad con que dos se toma,
y entre que dos piedras imanes
le suspenden sus afanes
al zancarrón de Mahoma. 960
DOCTOR
   Muy bien has andado hoy:
desollarás mil Tancredos,
si tus ojos y mis dedos
hacen señas de rentoy.
   No falten para el Medoro 965
que cité denantes yo.
CASILDA
Si es Enrico, ya pasó
con grande cadena de oro.
DOCTOR
   Volverá a dejar Enrico
el cabestrillo dorado, 970
que al cuervo lisonjeado
queso se le cae del pico.
CASILDA
   Bien fiarás de la zorra
que, por más que sea protervo,
no volará tanto el cuervo 975
cuando ella en su alcance corra.
DOCTOR
   O pídele a la tortuga
te preste el paso en la arena
para alcanzar la cadena
y acelerar nuestra fuga. 980
CASILDA
   ¿Para cuándo la señalas?
DOCTOR
Para esta noche la guardo,
si encerrar puedo a Gerardo,
que es su prisión nuestras alas.
CASILDA
   ¿Dónde, amigo, y de qué modo? 985
DOCTOR
En casa de Enrico, señora.
No preguntes más ahora,
que después lo sabrás todo.
   Y antes de nuestra partida
dejemos el finiquito 990
que los hebreos a Egipto
la noche de su huida.
CASILDA
¿Cómo?
DOCTOR
Pidiendo y llevando,
que mulas tengo alquiladas
de pensamientos herradas, 995
que nos sacarán volando.
CASILDA
   Hágase de esa manera.
Hurtémonos a esa hora,
que quiero morir doctora
si he vivido bachillera. 1000
   Patria, adiós, posada mía,
nudoso balcón gallardo
que los celos de Gerardo
vistieron de celosía;
   habiendo en casa postigo, 1005
que se abre sin que se oya,
por do entró el caballo a Troya
preñado de quien no digo.
   Paredes, que piedras nuevas
os dieron dulces canciones 1010
de músicos Anfïones,
como a los muros de Tebas.
   Calle, que centellas puras
despediste ya, sacadas
cuando no a golpes de espadas, 1015
a fuerza de herraduras.
   Casilda se va y os deja
por un matrimonio honrado:
escudero, don, estrado,
dueña en sala y mico en reja; 1020
pero no temáis que impida
desvanecimiento nuevo
el sentimiento que os debo
por leyes de la Partida.
 

 (Llora CASILDA).  

DOCTOR
¿Lloras, Casilda? Y yo lloro 1025
por seguirte, pues me sigues.
Quiera Dios que no me obligues
a más por leyes de Toro.
 

(Hace que llora el DOCTOR y entra ENRICO).

 
ENRICO
   ¿Qué desgracia ha sucedido,
que tantas lágrimas cuesta? 1030
CASILDA
No es ya sino razón ésta:
regar lo que se ha barrido.
ENRICO
   Grandes señas son de enojos
ver rompidas sin consuelo
las cataratas del cielo 1035
que se abrevia en vuestros ojos.
DOCTOR
   Del diluvio sólo sé
que aquel aposento esconde
las sierras de Armenia, donde
paró el arca de Noé. 1040
   Sus ruinas podréis verlas
sin las aves que batieron
y animales que movieron
plumas de oro y pies de perlas.
ENRICO
No entiendo.
DOCTOR
Lesbina ayer
1045
una arca descerrajó
y a Casilda le llevó
hasta el menor alfiler.
   Vienes muy en hora buena,
a tiempo que traes, Enrico, 1050
si la oliva no en el pico,
el arco en esa cadena.
CASILDA
Miente el Doctor.
DOCTOR
Es verdad.
ENRICO
Sí, dulce señora mía,
de esta cadenilla fía 1055
amor tu serenidad;
   aunque cuatro caracoles
no vale, sírvete de ella;
que no es bien, Casilda bella,
que humedezcas más tus soles. 1060
CASILDA
   Aunque era criada nueva,
Lesbina, llorar me place
la soledad que me hace,
no las cosas que me lleva.
   Y pues que no lloro aquí 1065
sino la ausencia que digo,
la cadena os dejo, amigo,
porque no huyáis de mí.
DOCTOR

 (En secreto). 

Necia sois mayor de marca
si tal hacéis; recebilda, 1070
que bien estará, Casilda,
el arco dentro del arca.
 

(Vuélvese a ENRICO).

 
   También yo a Casilda cedo
en ocasión como ésta,
cien ducados, que me presta 1075
para una mula Tancredo.
   Y está ya la impertinencia
tan señora de vasallos,
que no ha querido aceptallos;
no sé qué sueña Su Encia. 1080
ENRICO
   Basta que el ofrecimiento,
amigo Doctor, sea mío,
para que vista un desvío
Casilda de cumplimiento.
CASILDA
   Si basta un solo cabello 1085
para atar mi voluntad,
sin que haya necesidad
de echarme cadena al cuello,
   con razón, Enrico, poca
en prisión me ponéis dura; 1090
que esclava soy bien segura
y amante no soy muy loca.
DOCTOR
   ¡Qué cosa tan porfïada!
Dadme la cadena a mí.
ENRICO
¡Doctor mío, veisla ahí! 1095
 

(Toma el DOCTOR la cadena).

 
DOCTOR
No hay cosa de oro pesada.
   Si derribare la mano,
tanto más será suave,
que es bienquisto por lo grave
este metal indïano. 1100
Toma.
 

(Dale la cadena a CASILDA).

 
CASILDA
¿Qué?
DOCTOR
Desembaraza
la mano.
CASILDA
¡Oh, qué gran fatiga!
DOCTOR
Chitón, que ésta no es, amiga,
cadena, sino mordaza.
CASILDA
   ¡Tal violencia! Dios, Lesbina, 1105
no perdone tu flaqueza,
que tu hurto fue pobreza
y su reparo es mohína.
DOCTOR
Por Dios, que haces agravio
a la voluntad de Enrico. 1110
Tenle por mancebo rico
y por galán sin resabio.
   No le conoces bien tú.
ENRICO
Ojalá cada eslabón
de oro tuviera un millón 1115
y de hechura un Perú,
   que aun no tuviera valor;
cuanto más una cadena
que sólo tendrá de buena
dalle tú su resplandor. 1120
 

(Toma CASILDA la cadena).

 
CASILDA
   Ojalá Enrico gallardo
batiera el tiempo a compás
alas de mi amor no más,
y no celos de Gerardo,
   para que en dulces empleos 1125
vieran nuestros corazones
logradas las ocasiones,
satisfechos los deseos.
   ¿Soy ninfa silvestre, y vos
algún monstruo de la tierra 1130
que con pies de cabra yerta
hecho de las selvas Dios,
   para que yo fugitiva
por el monte y la campaña
mi cuerpo esconda una caña 1135
y eterno mi desdén viva?
   No sois sino quien recelo
por vuestra edad floreciente,
os desvanezca una fuente
o os arrebate algún vuelo. 1140
Porque vuestras partes bellas,
si no mienten mis temores,
darán número a las flores
cuando no pisen estrellas.
DOCTOR

 (Aparte). 

   Tomad, niñas, para hilo, 1145
que se gasta el fabulaje,
Satanás corta el lenguaje
y Judas cose el estilo.
   ¿Tal sois, señora mujer?
Pues, aunque pavón no soy, 1150
trescientos ojos desde hoy
en la cola he de tener.
ENRICO
   Dame el cristal de tus manos,
sirena dulce y cruel,
para que, viéndome en él, 1155
haga tus temores vanos.
   Y mírame en paz, que a fe,
si me das este consuelo,
que los faroles del cielo
ponga debajo del pie. 1160
DOCTOR
   Tancredo viene, señores:
hipocresía, mesura.
ENRICO
¡Oh qué corta es mi ventura!
DOCTOR
Ya llega a los corredores.
 

(Entra TANCREDO).

 
TANCREDO
¿Enrico?
ENRICO
¿Tancredo?
TANCREDO
¿Acá?
1165
ENRICO
Vengo a buscar al Doctor,
que no sé con qué dolor
mi hermana Leonora está.
CASILDA
Gran pena me ha dado Enrico
con el dolor de su hermana. 1170
TANCREDO
¿La causa es grave?
ENRICO
Liviana.
DOCTOR
Y yo que lo certifico.
 

(Hablan a coros, en secreto, TANCREDO con el DOCTOR a una parte, y a otra CASILDA con ENRICO).

 
TANCREDO
Doctor.
DOCTOR
Amigo, hablad quedo.
CASILDA
Mi gusto, Enrique, os ordena
que del hurto y la cadena 1175
no sepa nada Tancredo.
ENRICO
   Casilda, harélo así.
CASILDA
Muy bien está. Basta que
la mula al Doctor le dé
sin que me dé nada a mí; 1180
   que en materias de interés
soy mariposa que vuela
a la luz de la candela
donde fenece después,
simplicísima.
DOCTOR
Eso no.
1185
TANCREDO
Doblones son en verdad.
DOCTOR
A Casilda se los dad,
pues Casilda los pidió.
CASILDA
   Enrico, el Doctor ahora
dirá el modo que ha de haber 1190
para volveros a ver
solo esta noche.
TANCREDO
Señora.
ENRICO
¡Oh gloria mía!
TANCREDO
El Doctor
os remite este dinero.
CASILDA
Hoy le hacéis caballero. 1195
TANCREDO
Él me hará gran señor.
CASILDA
Llegaos acá.
 

(Truécanse y vuelven a hablar en secreto, a coros, CASILDA y TANCREDO a una parte, y el DOCTOR y ENRICO a otra).

 
ENRICO
En mi verdad
que se me había olvidado
lo que más me da cuidado.
DOCTOR
¿Qué es? Dilo.
ENRICO
Esta negra edad
1200
de Don Tristán, que bien negra
la está haciendo la tinta,
pues cuanto más él se pinta
más se ensucia y nos alegra.
DOCTOR
   Yo lo sabré en un momento 1205
con una traza discreta.
ENRICO
¿Con qué?
DOCTOR
Con una receta,
potro al darle este tormento.
TANCREDO
   ¿Esta noche tal favor?
CASILDA
El Doctor os dirá cómo. 1210
TANCREDO
Las manos, señora, os tomo
para besallas.
 

(Vuélvese CASILDA a hablar alto con el DOCTOR).

 
CASILDA
Doctor,
   mirad no venga Gerardo;
llevad estos caballeros.
DOCTOR
¿Volveré esta noche a veros 1215
con lo que os he dicho?
CASILDA
Aguardo.
 

(Vase CASILDA).

 
TANCREDO

 (Aparte). 

   Conmigo debe de ser.
ENRICO

 (Aparte). 

Yo apostaré que es conmigo.
TANCREDO

 (En secreto). 

¿Hemos de volver, amigo?
ENRICO

 (En secreto). 

¿Amigo, hemos de volver? 1220
DOCTOR
¿Vámonos, señores?
TANCREDO
Sí,
ENRICO
vamos.
DOCTOR

 (Aparte). 

¡Qué lindos camellos!
Han pensado que es a ellos,
y aguarda a mihi vel mi.
 

(Vanse).

 

IndiceSiguiente