| Por la ventana se asoma un pedazo de mundo | | | | la carretera, el prado, más lejos la montaña azulándose. | | | | La vida repiquetea por todas partes sus inventos diversos | | | | mientras la atmósfera en su vientre | | | | mece a sus hijos los pájaros: kiu, kiu. | | |
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| No soy ese pájaro, ese insecto, esa montaña. | | | | No soy el mundo. Voy pasando. Dejo huellas que borrará el viento. | | | | Mi sangre no podría jamás mezclarse con la lluvia, | | | | pertenece a mundos diferentes. | | | | Mis huesos nada tienen que ver con las estaciones, | | | | la vida viva se sustenta entre el término de una estación | | | | y el comienzo de otra. | | | | Inviernos y veranos pasan sin rozarme: voy al olvido. | | |
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| Me desespera no entender el canto de esos pájaros. | | | | Ellos lo están diciendo todo desde siempre. | | | | Desde que la tierra alumbró su primera rosa | | | | y el mar su primer pez | | | | ellos cantan y cuentan la simple ecuación de vivir | | | | en una lengua que toda la creación comprende | | | | salvo nosotros. | | |
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| Me han traído aquí para conocer un pedazo muy pequeño del mundo, | | | | por eso me muestran apenas una carretera, una montaña, | | | | con una breve visita a los templos del amor | | | | que esplenden en el puro aire de la mañana. | | |
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| Del amor recuerdo las altas columnas que se desvanecen al abrazarlas. | | | | Creía encontrarme en su cuerpo, descubrir que yo era ella, | | | | pero no estaba, no estábamos, | | | | y todo era una oscuridad sobre un naufragio o algo así, no lo sé, | | | | el más allá de ella eran tan misterioso como el canto de los pájaros kiu. | | |
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