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Ella es él

Comedia en un acto

Manuel Bretón de los Herreros



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  —63→  

Estrenada en el teatro del Príncipe el día 15 de febrero de 1838



PERSONAJES
 

 
CAMILA.
RITA.
DON ALEJO.
DON MARCELO.
BRUNO.
 

La escena pasa en Valencia, en casa de DON ALEJO. Sala con puerta a la derecha del actor, otra en el foro y otra a la izquierda.

 




Escena I

 

CAMILA. RITA.

 
 

(RITA aparece ocupada en alguna labor de su sexo. Llega CAMILA, se sienta y toma también algo de costura.)

 
CAMILA
¡Eh! ya he dejado la pluma.
Ahora la aguja.
RITA
¡Qué afán!
Vida llevas de azacán.
No sé cómo no te abruma.
CAMILA
¿Qué quieres! Mi pobre Alejo 5
es un bendito de Dios.
Yo trabajo por los dos
y gozar de Dios le dejo.
RITA
¡Qué corazón de calandria!
¡Qué pobre hombre! Vale más 10
no casarse una jamás
que casarse con tal mandria.
CAMILA
Tú que eres de mi marido,
Rita, tan severo juez...,
hablemos claro; tal vez 15
no le hubieras escupido.
Mas de tu fallo importuno
no me admiro. Es natural
que de todos hable mal
la que no tiene ninguno. 20
RITA
¿Ya te picas?... ¡Qué bobada!
Yo te hablo de esa manera,
Camila, porque quisiera
verte mejor empleada.
CAMILA
¿Crees tú en hombres perfectos? 25
No lo es mi consorte, no,
pero tiene prendas...
RITA
Yo
sólo he visto sus defectos.
CAMILA
¡Con tales ojos le ves!
Tu juicio es aventurado, 30
que al cabo no le has tratado
más que dos días o tres.
RITA
Ese tiempo hace que habito
en tu amable compañía,
mas ya la fama decía 35
que tu esposo es... un bendito,
¡Qué simpleza!, ¡qué desidia!,
¡qué poquedad!... claman todas.
¡Pobre moza! ¡Tristes bodas!
CAMILA
Y eso... ¿es caridad..., o envidia? 40
RITA
¡Camila!...
CAMILA
Error puede haber
en juzgar por la apariencia.
RITA
Pues, hija, toda Valencia...
CAMILA
Valencia no es su mujer.
Falta de mundo y de trato 45
tal vez le han hecho indolente;
tal vez por ser complaciente
le acusan de mentecato.
Tiene sobrado caudal
y poquísima ambición; 50
descuidó su educación
—64→
ciego afecto paternal;
y así, Rita, a dulces ocios
más que a brillar inclinado,
y algo flojo y desmañado, 55
no se cuida de negocios.
Su dulzura, no lo niego,
tal vez raya en timidez;
mármol parece tal vez,
¡y es su corazón de fuego! 60
No carece de valor,
mas le falta atrevimiento;
no le falta entendimiento,
pero le sobra candor.
Digna es en fin de la mía 65
su alma amorosa y sin hiel,
y si algo malo hay en él,
es ser bueno en demasía.
RITA
Confiésame que si pones
en el cielo a tu marido, 70
sólo es porque ha consentido
que lleves tú los calzones.
CAMILA
Lo que otras envidiarán
yo como carga lo tomo
por ahorrar un mayordomo 75
que a mis hijos robe el pan;
y administradora fiel
cual tierna consorte soy,
que un sólo paso no doy
sin consultarlo con él. 80
RITA
¡No tiene mala prebenda!
Tú trabajas, y el muy zote...
CAMILA
Ya que me casé sin dote,
conservar debo su hacienda.
RITA
Si es tan débil criatura, 85
cambiad de una vez los frenos,
y que él se encargue a lo menos
del planchado y la costura.
CAMILA
Rita, la lengua detén.
El que a mi esposo deprima... 90
RITA
Esto es una chanza, prima,
y lo digo por tu bien.
¡Te llama cara mitad!
y miente, que tú eres él,
y eres . Ese hombre de miel 95
¿qué hace?
CAMILA
Mi felicidad.
RITA
Y eso... ¿quién te lo asegura?
¿Y si esa condescendencia
naciese de indiferencia,
Camila, y no de ternura? 100
¿Se despoja así un marido
de la autoridad suprema?
Quizá sea estratagema
lo que parece descuido.
CAMILA
¡No!
RITA
Tal vez, mientras el opio
105
de esa blandura estudiada
te adormece confiada
y fascina tu amor propio...
CAMILA
¡Qué ruin cavilosidad!
RITA
Te teme más que te ama, 110
y sacrifica su fama
a la dulce libertad.
CAMILA
¡Qué lengüecita de perla!
¡Calla! Me haces padecer...
RITA
Quien descuida a su mujer... 115
no está lejos de venderla.
¿Quién sabe si ya se cansa
de ti, y a lo somormujo...,
con ese aire de cartujo...?
¡Guárdate del agua mansa! 120
CAMILA
¡Oh!
RITA
Quizá cuando sin pena
su cetro a tus manos pasa
cuidados no tiene en casa
porque los tiene en la ajena.
CAMILA
¡Oh cielo! ¡Pagar así 125
mi tierna solicitud!...
¡Ah! no. Tanta ingratitud
no cabe, bien mío, en ti.
RITA
¡Ah, que amor constante y fiel
hogaño ya no se estila! 130
¿No quisiste tú, Camila,
a otro amante antes que a él?
CAMILA
¿Otro amante? Sí... Marcelo.
Le hablé dos días o tres;
se fue a la guerra, y después 135
no le he vuelto a ver el pelo.
Entonces era tan tierna
mi edad, tan sujeta a engaños...
¿Qué mujer a los quince años
siente una pasión eterna? 140
Una niña ya sabrás
que suele poner su amor
en el que baila mejor
o en el que la adula más.
Amor del primer abril, 145
aunque otra cosa aparente,
más que un afecto vehemente
es un antojo pueril.
Buscando a ciegas el bien
el corazón nos exhorta 150
a querer, y poco importa
cómo, hasta cuándo y a quién.
Cuando se fue a Calahorra
don Marcelo ¿quién dirías
que a los tres o cuatro días 155
me consoló? Una cotorra.
RITA
Morir juraste o jamás
ser de otro dueño, ¡y cruel
te has casado! ¡Y no con él!
CAMILA
¡Y no me he muerto! Ahí verás. 160
Él no me escribió
RITA
Ya ves,
la guerra... Y un año entero
en Estella prisionero...
Pero te escribió después.
CAMILA
Ya era tarde. Como un sueño 165
se había ya su memoria
desvanecido, y mi gloria
se cifraba en otro dueño.
RITA
¡Plantar a tan fino amante!
¡Qué inconstancia! ¡Qué desliz! 170
Él te hiciera más feliz
que ese hombre insignificante.
CAMILA
¿Más feliz que soy ahora?
—65→
¡Imposible! ¿Y qué sé yo
si el otro se acuerda o no...? 175
RITA
Prima, yo sé que te adora.
CAMILA
¿Quién te ha dicho...?
RITA
Está en Valencia.
CAMILA
¿De veras?
RITA
Haciendo alarde
de su constancia, ayer tarde
llegó con la diligencia. 180
CAMILA
¿Tú le has visto?
RITA
A fe de Rita,
cuando de misa salí.
¡Me ha hablado tanto de ti!...
Vendrá a hacerte una visita.
CAMILA
¡A mí una visita! ¿Y cuándo...? 185
RITA
Hoy mismo. ¡Chica, ya tiene
dos charreteras y viene
con la cruz de San Fernando!
En la fonda nueva se halla.
Recíbele, que harta pena... 190
CAMILA
Como amigo, enhorabuena,
pero...
RITA
¡Tu marido! Calla.

 (Calla.) 



Escena II

 

CAMILA. RITA. DON ALEJO.

 
 

(Llega DON ALEJO con caña y demás avíos de pescar, y al entrar los entrega a BRUNO, que se retira con ellos.)

 
ALEJO

 (Llamando.) 

¡Bruno! ¡Camila adorada!
Lleva ese matalotaje
allá dentro, y ten cuidado 195
con los gatos, no se traguen
un anzuelo. ¡Prenda mía!
Perdona si vengo tarde,
y dame un abrazo.

 (Abraza a CAMILA.)  

¡Hermosa!
CAMILA
Excusado es preguntarte 200
qué has pescado, porque siempre
vacío el cenacho traes.
RITA
O cuando más una rana...
ALEJO
Decís bien. No me da el naipe
para la pesca; ni creo 205
que la fortuna me llame
a prosperar por el agua.
Bien que... ¡por ninguna parte!
Es fatalidad. No emprendo
cosa que no se desgracie. 210
Para mí es arco de iglesia
lo que para otros muy fácil,
y el día en que no cometo
diez torpezas garrafales
no quepo en mí; me figuro 215
que he puesto una pica en Flandes.
Sólo en la elección de esposa
fui feliz, que eres un ángel,
Camila...; y aún eso fue
porque te eligió mi padre. 220
Yo estaba muerto por ti,
mas no osaba declararme,
y si él no pide tu mano
hago, de fe, un disparate.
¡Hola! y gracias que soy rico, 225
que si hubiera de ganarme
el sustento con mi industria...
Ya sabe Dios lo que se hace.
CAMILA
Entonces te hubieran dado
otra educación...
ALEJO
¡Qué diantre!...
230
¡Si no sirvo para nada!...
RITA
Bueno es que tú lo declares.
ALEJO
Es que por ser lego en todo
no sé ni aun mentir. No obstante,
si ahora me quejo es de vicio, 235
porque hoy he echado un buen lance.
CAMILA
¿De veras?
ALEJO
Sí.
CAMILA
¿Qué has pescado?
ALEJO
Una anguila como un cable.
CAMILA
¡Una anguila! ¿Y no lo anuncias
con trompetas y timbales? 240
¡Qué alegría! Justamente
no hay pez que tanto me agrade.
Voy a que Juana la guise
con la salsa que ella sabe.
ALEJO
No vayas. El caso es que... 245
Perdona...
CAMILA
¿Qué?
ALEJO
No te enfades.
El caso es que... no la traigo.
Llegó un pobre vergonzante
a pedirme una limosna,
y para aplacar su hambre 250
se la di.
CAMILA
¡Válgame Dios!
ALEJO
¿Qué quieres! Por no arriesgarme
a malgastar el dinero,
y porque no me lo estafen
mis amigos, hace días 255
que no llevo ni dos reales
en el bolsillo.
CAMILA
Haces mal.
Una vez que eres tan frágil,
lleva poco, mas no vuelvo
a consentir que te marches 260
sin nada; que hay ocasiones
en que no se excusa nadie
de tirar un peso duro,
y yo no quiero que pases
por mezquino.
RITA
Con decir:
265
mi mujer tiene la llave...
CAMILA
¿Por qué no diste las señas
de casa a aquel miserable?
Le hubiéramos socorrido,
que nadie de mis umbrales 270
se aparta desconsolado;
—66→
pero eso de regalarle
a anguila sin más ni más...
¿No es una lástima?
ALEJO
¡Y grande!
¡Si supieras qué trabajo 275
me costó el sacarla al aire!
Tira de este lado, aprieta
del otro, y dale que dale...
Sudando estoy todavía...

 (Buscando el pañuelo en los bolsillos.) 

¿Y el pañuelo? ¡Virgen madre!... 280
¡Lo perdí! ¡Me lo han birlado!
Vamos, soy un badulaque.
¿Quién habrá sido...?
CAMILA
Tal vez
el mismo a quien regalaste
la anguila.
ALEJO
¡Fatalidad!
285
¡Y nuevecito! ¡Flamante!
CAMILA
Dos van en esta semana.
ALEJO
Con efecto, ¡y es hoy martes!
CAMILA
Vaya, sacaremos otro.
RITA
Bueno será que se lo ates 290
al ojal de la levita.
ALEJO
No. Yo tendré en adelante
más cuidado. ¡Hay tanto pillo!
¡Infeliz del que yo atrape!
Del primer palo...
CAMILA
¡Cuidado
295
no te suceda el percance
del otro!...
ALEJO
¿Cómo...?
CAMILA
Oye un cuento
que refería mi padre.
Érase un pobre demonio
que un día..., también fue martes, 300
salió a comprar en la plaza
no sé si pescado o carne.
Como siempre en el mercado
hay bulla y sobran truhanes,
sacáronle del bolsillo 305
del pantalón, o del fraque,
el dinero que llevaba,
que eran diez o doce reales.
Volviose sin el recado,
contó a su mujer el lance, 310
pidiola otra vez dinero,
y sacando del estante
el sable de su cuñado,
sargento de provinciales,
la dijo: «A la plaza vuelvo. 315
Veremos si otro tunante
me viene a robar ahora.»
Diez minutos no cabales
tardó en volver. La consorte
le pregunta: vaya, ¿traes 320
la compra? ¿No he de traerla?,
responde mi hombre muy jaque.
Figúrate... Aquí es preciso
imitar sus ademanes.
Figúrate que el dinero, 325
que me abultaba bastante...;
era un cartucho de cuartos;
lo llevaba casi casi
fuera del bolso derecho
del pantalón, y a esta parte 330
entre el brazo y la tetilla
mi serrucho formidable.
Iba así..., de media anqueta,
como quien mira a levante,
mas con el rabo del ojo 335
observaba la otra margen.
Llego pues, compro mi avío,
y con el mismo talante
vuelvo a casa, deseando,
así San Pedro me salve, 340
que al bolsillo tentador
se atreviese algún pillastre,
porque entonces, ¡no hay recurso!,
le abro en canal...

 (Figurando tirar el sable.) 

¡Voto a sanes!
No me han quitado el dinero..., 345
pero ¡me han quitado el sable!


Escena III

 

CAMILA. RITA. DON ALEJO. BRUNO.

 
BRUNO
Ahí está el procurador
don Bonifacio Peláez,
que viene a tratar del pleito...
ALEJO

  (A CAMILA.)  

Sí; será aquel que entablaste 350
sobre el melonar de Alcira...

  (A BRUNO.)  

A mí no tienes que darme
tales recados; ¿entiendes?
Mas va veo que no sabes,
como ha poco que nos sirves, 355
que esos negocios atañen
a mi esposa.
BRUNO
Yo creía,
salvo superior dictamen,
que el hombre, y no la mujer,
era aquí y en todas partes 360
el jefe, el rey de su casa.
ALEJO
Sí, pero yo días hace
que abdiqué. Tenlo entendido.
CAMILA
Di al procurador que pase
al despacho y que me espere 365
un poco. Voy al instante.


Escena IV

 

CAMILA. RITA. DON ALEJO.

 
CAMILA
¿Vas tú a salir?
ALEJO
Sí, querida;
a no ser que tú me mandes
—67→
otra cosa.
CAMILA
¿Adónde piensas
ir?
ALEJO
Al café, ya se sabe.
370
Allí me estoy como un santo
jugando a las damas gratis,
o leyendo la Gaceta,
hasta las tres de la tarde.
CAMILA
Hoy es el último día 375
para elegir concejales.
Ya olvidabas...
ALEJO
Como yo
no pretendo ser alcalde...
CAMILA
¿Y qué importa? Es tu deber
procurar en cuanto alcances 380
que caigan en buenas manos
los cargos municipales.
¡Qué!, ¿serás indiferente,
como tantos holgazanes,
al más precioso derecho?... 385
ALEJO
Bien, yo votaré. Sí, antes
de ir al café...
CAMILA
¡Cuidadito!
No hay que alterar en un ápice
la lista de candidatos
que te dio don Pedro Sánchez. 390
ALEJO
Bien, yo estaré sobre aviso
para que otro no me engañe;
mas si por una de tantas
funestas casualidades
lo echase a perder... Yo siento 395
que no puedas tú encargarte
de esa comisión.
CAMILA
¡Calla, hombre!
No sé cómo no te caes
muerto de vergüenza... Vamos,
anda a vestirte; no tardes. 400


Escena V

 

RITA. DON ALEJO.

 
RITA
Oye una palabra, Alejo.
ALEJO
Vamos, ¿qué quieres?
RITA
Hablando
con franqueza, eres muy blando
y quiero darte un consejo.
Lo que dentro de aquí pasa 405
tiene eco fuera de aquí.
Todos se burlan de ti
porque eres cero en tu casa.
ALEJO
La respuesta que yo doy
al zumbar de tanto tábano 410
es que a nadie importa un rábano
si soy cero o no lo soy.
RITA
Malos principios son esos;
dígolo porque te estimo.
No seas tan calvo, primo, 415
que se te vean los sesos.
Bien que el popular murmullo
culpa menos en verdad
del marido la bondad
que de la esposa el orgullo, 420
malo es que una y otra lengua
formen juicios temerarios
y hagan de ti calendarios
que al fin ceden en tu mengua;
tanto que al ver tu aparejo 425
de pescar dicen por vicio:
hace bien, que ese es oficio
de... ¡Ya me entiendes, Alejo!
ALEJO
Pero, señor, si es honrada,
si es discreta mi mujer, 430
¿por qué quitarme el placer
de quererla y no hacer nada?
¿Qué logro yo si reclamo
un mando que me molesta?
Ningún trabajo me cuesta 435
obedecer a quien amo.
El mandar me toca, sí,
pero, si yo no me amaño,
¿he de llamar a un extraño
para que mande por mí? 440
Dios me hizo así..., no sé cómo,
y pues quiso darme en ella
a un tiempo consorte bella
y excelente mayordomo,
quiero que mande sin tasa 445
y de sátiras me río,
que hago su gusto y el mío...,
y todo se queda en casa.
RITA
Pero verte esclavizado
como un ilota a sus pies... 450
ALEJO
No tal. Su gobierno es...
un despotismo ilustrado.
RITA
Ese dulce despotismo
pudiera serte fatal,
que tal vez bajo un rosal 455
se oculta, Alejo, un abismo.
A nosotras...; es verdad
que puedes, primo, creer,
pues lo dice una mujer,
nos daña la libertad. 460
Y la que hoy se muestra ufana
de gozarla tan entera,
¡pobre Alejo! bien pudiera
abusar de ella mañana.
El amor propio es muy necio. 465
Creerá, si se juzga bella
y no tienes celos de ella,
que la miras con desprecio.
Camila es muy buena esposa,
mas como de esas se han visto... 470
En fin, el diablo anda listo
y la venganza es sabrosa.
ALEJO
Calla, calla. Eso es demencia.
¡Ella hacer tal felonía!
RITA
¡Guarda, no seas un día 475
la fábula de Valencia!
ALEJO
¡Ah! no lo sería, no.
Si hiciera tal desvarío...
RITA
¿La mataras?
ALEJO
No. ¡Bien mío!
Pero moriría yo. 480
No hay amor sin confianza,
—68→
mas no hay vida sin honor.
Mataríame el dolor
antes que a ella mi venganza.
RITA
Bueno es prevenir el mal 485
antes que se venga encima.
Si ella no fuese mi prima
diría...
ALEJO
Mientes. No hay tal.
RITA
¡Hombre, mientras no me explico...!
No falta ya quien la ronde, 490
y aunque ella no corresponde
todavía...
ALEJO
¡Cierra el pico!
RITA
¡Cómo! ¿No te causa susto
que otro hombre a amarla se atreva?
ALEJO
Antes me alegro. Eso prueba 495
que yo he tenido buen gusto.
RITA
Mas si ella por un antojo...
ALEJO
Basta. No seas mordaz.
Tengamos la fiesta en paz.
RITA
Pero...
ALEJO
¡Calla, que me enojo!
500
¿Tú también aquí pretendes
regentar? Marido tierno,
cedo a Camila el gobierno;
pero ¡a ella sola! ¿Lo entiendes?
RITA
No te irrites. Sabe Dios... 505
ALEJO
¡Anda, que eres mala prima!
RITA
El bien de los dos me anima...
ALEJO
Muchas gracias por los dos.
RITA
¿No me oyes? Pues te sentencio...
ALEJO
Lo que tú no has de comer 510
déjalo, Rita, cocer.
RITA
Yo...
ALEJO

 (Alzando la voz.) 

¡Dale!... ¡dale!... ¡Silencio!
Vive Dios que ya me canso...
Sepa la prima atrevida
que yo no consiento brida 515
aunque parezco tan manso.
Y pues con tanto despejo
me aconsejó, nada bien,
a la tal prima también
quiero yo dar un consejo. 520
Cuando en casa ajena se halle,
sepa agradecer el pan
y el albergue que le dan,
y oiga, y vea, y coma, y calle.


Escena VI

 

RITA.

 
¡Necio, de oírme te enojas 525
cuando te quiero salvar!
Eso se llama tomar
el rábano por las hojas.
Mas ya que eres tan jumento
que no entiendes la razón, 530
yo he de darte una lección
que te sirva de escarmiento.
Y esa prima del demonio,
esa fatua, presumida...
¡qué ufana está, qué engreída 535
con su feliz matrimonio!
Diecisiete años tenía
al casarse..., ¡mal pecado!...
y yo a los treinta he llegado
¡sin pisar la vicaría! 540


Escena VII

 

RITA. BRUNO. DON MARCELO.

 
BRUNO

 (Anunciando.) 

Don Marcelo...
RITA
¡Ah! Que entre, que entre.
BRUNO
Entre el señor militar.
 

(Entra DON MARCELO.)

 
RITA
Pasa el recado a mi prima.
 

(Se va BRUNO.)

 
MARCELO
Acaso es temeridad
el entrar yo en esta casa; 545
que para siempre jamás
debiera huir de esa pérfida...
Mas una mano fatal
me arrastra... Sí, verla quiero
y maldecir...
RITA
¡Satanás!
550
¡Que está el marido!...
MARCELO
Que esté.
No le vengo a disputar
su conquista. Mas la ingrata
mis justas quejas oirá.
RITA
¡Prudencia! ¿Quién sabe...? Acaso...; 555
MARCELO
¿Qué escucho! ¿Podré esperar...?
RITA
Tal vez... El primer amor
no suele borrarse tan...
Nada de quejas. El tiempo...
MARCELO
Pero ese feliz rival, 560
ese marido...
RITA
Es un sandio,
marido de mazapán.
MARCELO
¿Cómo...?
RITA
Aquí ejerce mi prima
la suprema autoridad.
MARCELO
¿Cierto?
RITA
¡Que viene! Hable usted
565
como amigo y nada más.


Escena VIII

 

CAMILA. RITA. DON MARCELO.

 
CAMILA
Bienvenido, don Marcelo.
MARCELO
Señora... (¡Qué hermosa está!)
CAMILA
Doy a usted la enhorabuena
por su ascenso.
MARCELO
Esa bondad
570
agradezco mucho, pero...
  —69→  
CAMILA
¿No se quiere usted sentar?
MARCELO
Gracias...
RITA
Hasta luego...
CAMILA
Aguarda...

 (En voz baja.) 

Yo me voy si tú te vas.

  (A DON MARCELO.)  

¿Y viene usted a Valencia 575
de asiento?
MARCELO
(¡Qué frialdad!)
Creo que sí. Yo también
debo a usted felicitar
por su casamiento.
CAMILA
Estimo
la atención. Es natural 580
que tan buen amigo tome
parte en mi felicidad.
MARCELO
(¡Y me insulta!) ¿Tan dichosa
es usted?
CAMILA
Hasta no más.
MARCELO
Ya se ve, cuando se lleva 585
contenta el alma al altar
y no perturba ningún
remordimiento su paz...
RITA

 (A DON MARCELO en voz baja.) 

¡Por Dios!...
CAMILA
No comprendo a usted.
MARCELO
Esa es ya mucha crueldad. 590
¿Olvida usted...?
CAMILA
Don Marcelo,
no me quiera usté obligar
a un desaire. Cualesquiera
que fuesen cuatro años ha
nuestras relaciones, lazos 595
que debe usted respetar
me impiden oír sus quejas,
que son inútiles ya.
MARCELO
Si usted perdió la memoria
cambiando la voluntad, 600
la mía es fiel por desgracia
como mi pasión fatal.
Pero usted por su alma juzga
el alma de los demás,
y falsa...
CAMILA
Ni juzgo a nadie,
605
ni nadie me ha de juzgar
sino mi marido. Beso
a usted la mano.


Escena IX

 

RITA. DON MARCELO.

 
MARCELO
¿Qué tal?
¿Se trata a un negro peor?
¡Y no poderme vengar! 610
¡Y ella...! Estoy desesperado.
RITA
No ha sido usted tan sagaz
como debía. De buenas
a primeras ¡allá va!
MARCELO
¿Cómo reprimir el labio 615
cuando el pecho es un volcán?
RITA
No pierda usted la esperanza.
El león se amansará.
MARCELO
Antes moriré de celos.
RITA
No dejarme a mí marchar, 620
evitar explicaciones,
huir en fin...
MARCELO
¡Desleal!
RITA
Ella se teme a sí misma,
y si usted muda de plan...
MARCELO
¿Qué plan?... Me ciega la cólera, 625
y ahora me siento incapaz
de oír consejos...
RITA

 (Mirando adentro.) 

acerca
el marido. ¡Por piedad!...
MARCELO
No tema usted. Él no tiene
la culpa...


Escena X

 

RITA. DON MARCELO. DON ALEJO.

 
MARCELO
¡Hola! ¡Es muy galán!
630
ALEJO
(¡Bien! ¡Mano a mano mi prima
con un bizarro oficial!
¡Si la sacase de penas...
y de mi casa!)
RITA
(Ya están
frente a frente. Habrá tal vez 635
camorra... Esto marchará.)


Escena XI

 

DON ALEJO. DON MARCELO.

 
ALEJO
Caballero...
MARCELO
Señor mío...
ALEJO
Si usted no lo toma a mal
quisiera saber a quién
tengo la honra de hablar. 640
MARCELO
Mi nombre es Marcelo Estrada;
soy...
ALEJO
Ya veo: capitán
de infantería.
MARCELO
Conozco
desde su más tierna edad
a su señora de usted... 645
ALEJO
¡Ah! bien. Usted me tendrá
por su servidor y amigo...
MARCELO
La he venido a visitar
y a darle mi parabién
por su coyunda nupcial. 650
ALEJO
Yo soy el favorecido...
MARCELO
Si no fuera necedad
dar crédito a las hablillas
del público lenguaraz,
dijera yo como todos 655
que el buen don Alejo Prats
ha sido, entre los amantes
de tan perfecta beldad,
—70→
el que merecía menos
y el que ha conseguido más. 660
ALEJO
Dios se lo pague a Camila
que gracia tan especial
me dispensó. Sin embargo,
puesto que dice el refrán,
de gustos no hay nada escrito, 665
y que yo ningún puñal
puse a su pecho, pudiera
responder sin vanidad
que valía más que todos
los candidatos quizá, 670
pues sentenció en mi favor
competente tribunal.
MARCELO
¿Usted sabe con quién habla?
ALEJO
¿No me lo ha dicho usted ya?
MARCELO
¿Y que tengo malas pulgas 675
y no me dejo sobar
de nadie?
ALEJO
Y eso ¿a qué viene?
Yo hablaba aquí en sana paz...
MARCELO
No hay paz. Yo amaba a Camila.
Sépalo usted...
ALEJO

 (Sonriéndose.) 

¡Voto a San...!
680
¿Usted la amaba? Lo siento,
pero usted ve que ya no hay
remedio... Ya está casada...
Yo me figuré al entrar
que era su dama de usted 685
la prima, y si le es igual...
MARCELO
¡Qué insulto! ¡A mí! ¡Vive Dios...!
Pero no es este el lugar
conveniente... Nos veremos.


Escena XII

 

DON ALEJO.

 
¿Está dado a Barrabás 690
ese hombre? Según las trazas,
me quiere desafiar.
¿Es delito el ser marido?
¡Buena está la sociedad!
No basta el amor, no basta 695
la bendición del altar,
ni constar como casado
en el padrón vecinal.
No, señor, no; que, amén de eso,
tiene uno que conquistar 700
a estocadas la pacífica
posesión de su mitad.


Escena XIII

 

DON ALEJO. CAMILA.

 
CAMILA
¡No has salido todavía!
ALEJO
(No la diré lo que pasa.)
Camila...
CAMILA
Fuera de casa
705
ya ha tiempo te suponía.
(¡Maldito procurador!...
Se habrán visto...)
ALEJO
Aún no he salido.
CAMILA
Como te vi ya vestido
salir por el corredor... 710
ALEJO
La hija de mis entrañas
me vino a pedir un beso,
y el paternal embeleso
me entretuvo. ¡Qué! ¿Lo extrañas?
CAMILA
¡Ah! no.
ALEJO
Al marcharme después
715
oigo hablar, entro... Era Rita
que estaba aquí con visita...
CAMILA
Sí. Vas a saber quién es...
¿Habéis hablado los dos?
ALEJO
Muy poco. Yo no averiguo... 720
Dijo que era amigo antiguo...
¿Qué sé yo?... Vaya con Dios.
CAMILA
La verdad clara y sencilla
de mi boca has de saber;
lo exige así mi deber. 725
Cuando era yo una chiquilla...
ALEJO
¿Vas a decir que te quiso,
y tú también le quisiste,
y se fue y laus tibi, Christe...
¡Bien! Dios le dé el paraíso. 730
CAMILA
Lo que yo por él sentí
al iniciarme en el mundo,
no fue amor tierno y profundo
como el que te tengo a ti;
fue capricho fugitivo... 735
ALEJO
Si al cabo yo he sido el rey,
¿qué me importa? En buena ley
no hay efecto retroactivo.
CAMILA
Bobadas de mi niñez
osó recordarme necio; 740
mi respuesta fue el desprecio,
y no volverá otra vez.
ALEJO
Bien hará si es importuno,
mas te juro por los cielos
que yo de él no tengo celos, 745
Camila, ni de ninguno.
CAMILA
Yo te juro...
ALEJO
Cierra el labio.
Sé que eres fiel y sincera.
Si tus disculpas oyera
creería hacerte un agravio. 750
CAMILA
Jamás...
ALEJO
¡Basta! ¿Siempre vos
habéis de mandar, señora?
¡Silencio! Yo mando ahora.
Venga un abrazo, y ¡adiós!


Escena XIV

 

CAMILA.

 
¡Qué índole tan hermosa! 755
Si el más leve pensamiento
contra su honor y su dicha
osara abrigar mi pecho,
la más infame mujer
—71→
sería del universo. 760
¡Cuán diversos caracteres
el suyo y el de Marcelo!
¡Venir ahora ese loco
a acibarar mi contento!...
Niñadas sin consecuencia 765
no le dan ningún derecho
para atreverse... ¿Qué traes?


Escena XV

 

CAMILA. BRUNO.

 
BRUNO

 (Con una esquela en la mano.) 

Traigo esta esquelita, pero
no sé qué he de hacer con ella.
Dice el sobre: «A don Alejo», 770
y que se la dé en su mano
me ha encargado el mensajero.
Él no está en casa, y usted
es el alma de su cuerpo.
El sobre por una parte, 775
usted por otra... Me veo
confuso y comprometido
como burro entre dos piensos.
CAMILA
Pelmazo, dame esa esquela.
BRUNO
En obedecer no yerro. 780
Tome usted.
CAMILA

 (Tomándola.) 

¿Quién la ha traído?
BRUNO
Un militar.
CAMILA
(¡Ah! sospecho...)
Bien está. Vete.


Escena XVI

 

CAMILA.

 

 (Abriendo la esquela.) 

Veamos...
Don Marcelo firma... Tiemblo...

 (Lee para sí.)  

Bien mi corazón temía... 785
¡Hombre temerario!... ¡Un duelo!
¡Y no ha empuñado jamás
una arma mi pobre Alejo!
Dicha ha sido que en mis manos
caiga este papel funesto, 790
y no en las suyas, que al fin
me adora y es caballero,
y por su amor y su honra
matar se dejara. ¡Oh cielo!...
Mas ocultarle esta carta 795
¿de qué servirá si luego...?
¡Desventurada! ¿Qué haré?...


Escena XVII

 

CAMILA. RITA.

 
RITA
¿Aquí solita? ¿Qué es eso?
¿Cómo estás tan agitada?
CAMILA
(¡Dios mío, inspiradme!)
RITA
¿Puedo
800
saber...?
CAMILA
No es nada...
RITA
¿Es acaso
ese papel el objeto
de tu inquietud?
CAMILA
No... (¡Qué idea!)
Te aseguro...

 (Toca la campanilla.) 

RITA
(Aquí hay misterio.)


Escena XVIII

 

CAMILA. RITA. BRUNO.

 
CAMILA

 (A BRUNO aparte saliéndole al encuentro.) 

¿Sabes dónde está la fonda 805
nueva?
RITA
(¿No digo? Secretos...)
BRUNO
Dos pasos de aquí.
CAMILA
Pues corre.
Pregunta por don Marcelo
Estrada...
RITA
(¿Qué será?)
CAMILA
Y dile
que se llegue aquí al momento, 810
que tu amo se lo suplica.
BRUNO
El amo es usted: entiendo.
CAMILA
¡No, torpe! Tú has de decirle
que le llama don Alejo
Prats. No me nombres a mí 815
para nada.
BRUNO
Ya.
CAMILA
¡Y silencio!
Nadie ha de saber en casa...
BRUNO
¿Ni el amo?
CAMILA
Tampoco.
BRUNO
Bueno.


Escena XIX

 

CAMILA. RITA.

 
RITA
¿De cuándo acá esas reservas
conmigo que me intereso 820
tanto por ti?
CAMILA
No lo dudo.
RITA
¿Has perdido acaso el pleito?
¿O qué accidente imprevisto...?
CAMILA
No es ningún negocio serio...
RITA
Si no te fías de mí... 825
CAMILA
Ya lo sabrás con el tiempo.

  —72→  

Escena XX

 

RITA.

 
Sí, sí, aquí hay gato encerrado,
mas me devano los sesos
y en un ciego laberinto
de conjeturas me pierdo. 830
¿Si será del capitán
la carta? ¡Qué! no lo creo...
¿Qué le habrá dicho mi prima
al criado, que corriendo
salió... Sí, sonó la puerta... 835
¿Adónde...? Me desespero.
¿Adónde irá...? Yo daría
una oreja por saberlo.
Estaré alerta, y si el hilo
llego a coger de este enredo... 840


Escena XXI

 

RITA. BRUNO.

 
BRUNO

 (Llega acelerado y se dirige a RITA, que está de espaldas.) 

Antes de veinte minutos 840
vendrá el señor don Marcelo.
RITA

 (Volviendo la cabeza.) 

¡Hola! ¿Qué escucho!
BRUNO
¡No es ella!
Mal haya mi aturdimiento.
Por Dios, que no diga usted
a su prima... ¿Está allá dentro? 845
RITA
Sí.
BRUNO
Voy a darle el recado.
¡Señorita, por San Pedro!...
RITA
No temas.
BRUNO
¡Ser yo chismoso
sin comerlo ni beberlo!


Escena XXII

 

RITA.

 
Una cita misteriosa... 850
¡Lindamente! ¿Esas tenemos?
¡Miren la mosquita muerta!
¡En público tanto ceño
para maquinar después
semejante gatuperio! 855


Escena XXIII

 

CAMILA. RITA.

 
CAMILA
(¿Cómo la echaré de aquí?)
Aún no hemos visto al enfermo
de arriba... Si de mi parte
quisieras subir...
RITA
(Comprendo.)
CAMILA
Doña Paulita está sola, 860
y es regular ofrecernos...
RITA
Bien, yo la haré compañía
si quieres. (Disimulemos.)
CAMILA
Es amiga. Aunque te subas
la calceta...
RITA
Estoy en eso.
865
(¡Primita! ¡primita! ¿Quieres
quitar estorbos de en medio?
Yo te serviré.) Ya subo.
(Se colmaron mis deseos.)


Escena XXIV

 

CAMILA.

 
¡Anda en mal hora, fisgona 870
insufrible! Mis proyectos
ignora, y para cumplirlos
conviene tenerla lejos.

 (Mirando adentro.) 

Bien. Ya sale. El capitán
no puede tardar. Alejo 875
no volverá hasta la hora
de comer. A cualquier precio

 (Toca la campanilla.) 

es necesario impedir
que se verifique el duelo.


Escena XXV

 

CAMILA. BRUNO.

 
CAMILA
Cuando venga el capitán 880
le dirás que tome asiento
y espere aquí.
BRUNO
Bien, señora.
CAMILA
Y entra a avisarme ligero.
BRUNO
Pero él vendrá preguntando
por el señor don...
CAMILA
Mastuerzo,
885
calla y haz lo que te he dicho.
BRUNO
Lo haré así, ni más, ni menos.


Escena XXVI

 

BRUNO.

 
Esto ya pica en historia;
esto me huele a cortejo;
pero ¿qué se me da a mí 890
si otro ha de llevar los...? Siento
abrir la puerta...

 (Acercándose a la de la derecha.) 

Aquí está
Adelante, caballero.

  —73→  

Escena XXVII

 

BRUNO. DON MARCELO.

 
MARCELO
¿Don Alejo...?
BRUNO
Ruego a usted
que espere... Voy en un vuelo... 895
Siéntese usted...
MARCELO
¿No está tu amo?
BRUNO
Sí tal. (Ella es él. No miento.)


Escena XXVIII

 

DON MARCELO.

 
¡Llamarme ese hombre a su casa
cuando yo fuera le reto!
Vamos, querrá transigir. 900
Él no es hombre a lo que veo
de armas tomar. Será inútil,
porque estoy hecho un veneno.
O riñe y muere a mis manos,
o en el teatro, en paseo..., 905
donde le vea, le escupo
y le... ¡Camila! ¿Qué es esto?


Escena XXIX

 

CAMILA. DON MARCELO.

 
MARCELO
Sepa usted, señora mía,
por si me quiere culpar,
que aquí vengo a mi pesar. 910
Cierto asunto me traía...
Don Alejo...
CAMILA
Con él no;
conmigo; y ahora, al punto,
se ha de zanjar ese asunto.
La cita la he dado yo. 915
MARCELO
¡Cómo! ¿Usted?...
CAMILA
Yo recibí
la esquela de desafío.
El honor de Alejo es mío.
Aquí me tiene usté a mí.
MARCELO
¡Es posible!...
CAMILA
Sí, señor.
920
MARCELO
¡Usted lidiar!...
CAMILA
Sí, en su nombre.
MARCELO
Entre una bella y un hombre
solo hay combates de amor.
CAMILA
No se entiende eso conmigo.
MARCELO
Venturoso yo si lucho 925
con la deidad...
CAMILA
¡Eh! no escucho
lisonjas de mi enemigo.
MARCELO
¿Qué extraño acceso de bilis
le ha dado a usted? Pero veo
que es chanza...
CAMILA
No me chanceo.
930
MARCELO
Vamos, ya entiendo el busilis.
Don Alejo se acoquina,
huye al riesgo las espaldas,
y al sagrado de las faldas
apela como un gallina. 935
CAMILA
Alejo no sabe nada;
lo juro. Si así no fuera,
antes mil veces muriera
que ver su honra mancillada.
Mas yo tengo honra también, 940
yo también tengo una vida,
y doyla al hierro homicida
por salvar la de mi bien.
¿Qué mucho? Él me hace dichosa,
y yo le quiero constante 945
con el delirio de amante,
con la ternura de esposa.
No lo tome usted a agravio
recordando que tal vez
oí grata en mi niñez 950
alabanzas de ese labio;
que las mujeres honradas
quieren amar de solteras,
mas quizá no aman de veras
hasta después de casadas. 955
Ceda esa saña cruel,
o yo la reclamo toda,
que si hubo culpa en mi boda,
yo la cometí; no él.
Funda oficial veterano 960
en las armas su blasón;
él, de blanda condición,
jamás las tomó en la mano.
Si porque usted no le afrente
combate con tal maestro, 965
morirá por menos diestro
y no por menos valiente.
¡Y usted después muy ufano
dirá: vencí en la pendencia;
robé un padre a la inocencia 970
y a la patria un ciudadano!
Si con tales regocijos
esa alma cruel se exalta,
¡muera yo, que menos falta
haré yo a mis pobres hijos! 975
MARCELO
¡Oh Camila! ¡Oh dicha inmensa!...
CAMILA
Ea pues, luzca ese acero,
y si es usted caballero...
MARCELO
¡Contra una dama indefensa!
CAMILA
Armas tengo.
MARCELO
Yo no advierto
980
cuáles...
CAMILA
Mi propia flaqueza,
mi fe..., quizá mi belleza...
y estas lágrimas que vierto.
MARCELO
Basta. El alma más proterva
no osara...
CAMILA
Si aún no he triunfado,
985
triunfaré. Tengo emboscado
mi ejército de reserva.
MARCELO
¿Cuál?...
CAMILA
¡Mis hijos, mi consuelo!
¡Mi Alejito, mi Isabel!
¡un niño como un clavel 990
—74→
y una niña como un cielo!
MARCELO

  (Cayendo a los pies de CAMILA.)  

¡Ah! ¡No más!
CAMILA
¡Gracias a Dios!
Así quiero yo; ¡a mis pies!
Ahora... diga usted: ¿quién es
más valiente de los dos? 995
MARCELO
Mi loca pasión, señora,
me cegó. Siempre amaré
a Camila..., pero sé
cuál es mi deber ahora.
Hoy parto para Murviedro... 1000


Escena XXX

 

CAMILA. DON MARCELO. RITA. DON ALEJO.

 
 

(Entran apresurados.)

 
ALEJO
¿Qué veo! ¡Infamia!...
RITA
¡Aquí está!
CAMILA

 (Riéndose.) 

¡El rico-hombre de Alcalá
a los pies del Rey don Pedro!
ALEJO
¿Así respetas los lazos...?
CAMILA
¿Qué más quieres si le ves 1005
arrepentido a mis pies?...
ALEJO
Pero...
CAMILA
 

(Abrazándole. DON MARCELO se levanta.)

 
¿Y él me ve en tus brazos?
ALEJO
Mujer... yo... Mi confusión...
Mas si mereces mi gracia,
no el señor, y de su audacia 1010
me dará satisfacción.
MARCELO
Pasó mi loco arrebato.
Tanta virtud lo aniquila.
Ángel celeste es Camila
y yo he sido un insensato. 1015
Mientras injusto y celoso
su esposo la perseguía,
ella su sangre ofrecía
por la sangre de su esposo.
ALEJO
¡Camila!
CAMILA

 (Dándole la esquela. DON ALEJO la lee para sí rápidamente.) 

Toma, lee y calla.
1020
RITA
(¿Qué es esto?)
MARCELO
Una dama vio
temblar a quien no tembló
en los campos de batalla.
Yo parto, y al que en mi furia
reté desmedido y ciego 1025
que me perdone le ruego
la no merecida injuria.
Ámela usted satisfecho,
pues juro que es inocente...,
y ni es cobarde ni miente 1030
quien lleva esta cruz al pecho.


Escena XXXI

 

CAMILA. RITA. DON ALEJO.

 
ALEJO
¡Ah! yo también a tus pies...
CAMILA

 (Deteniéndole.) 

¡Tonto! Ese no es tu lugar.
ALEJO
¿Cómo has podido triunfar...?
CAMILA
Yo te lo diré después. 1035
ALEJO
Sentí en el honor cosquillas,
y a poco la acción más vil...
Un chisme de ese... reptil
me sacó de mis casillas.
CAMILA
Pues yo su soplo bendigo, 1040
porque redunda en mi gloria,
y de mi noble victoria
te ha llamado a ser testigo.
ALEJO
¡Oh, sí! Te ruego, no obstante,
por mi amor sumiso y tierno, 1045
que las riendas del gobierno
me fíes por un instante.
CAMILA
¡Eh! ¡Calla! ¿Acaso un marido
necesita que le den...?
ALEJO
Si tú no dices amén, 1050
nada haré.
CAMILA
Pues concedido.
ALEJO
Gracias. Ahora bien, usando
de mis facultades... Toma
la puerta, Rita. No es broma.
Yo lo exijo; yo lo mando. 1055
RITA
Bien. (Estoy hecha una brasa.)
Con muchísimo placer...
ALEJO
Es que ahora mismo ha de ser.
¡No más chismes en mi casa!
RITA
Sí, sí, aunque pida por Dios 1060
limosna, me quiero ir...,
porque no os puedo sufrir
a ninguno de los dos.


Escena XXXII

 

CAMILA. DON ALEJO.

 
CAMILA
Lo creo; se irá sin pena,
pues vana fue su perfidia, 1065
y es dogal para la envidia
presenciar la dicha ajena.



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