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ArribaAbajoArtículo 40.º: De las montañas de la América Septentrional

Al entrar en la descripción de los territorios que contiene esta parte de la América, se pone a continuación una noticia de las alturas medidas en sus montañas, indicándose por la numeración de la izquierda el lugar que ocupan entre más de 700 de que se compondrá el resumen o cuadro que se coloca al fin de la obra, reducidas las toesas y varas venezolanas a metros.

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Número de comparaciónNombre de las alturasMontañas a que pertenecenTerritorio en que se encuentranToesasVaras venezolanas
45San ElíasSierra NevadaEstados rusos al N. O. de la América2.7926.500
46Popocatepetl: volcánSierra MadreEstado de Puebla en México2.7646.444
47Oritava: volcánId.Id.2.7236.335
53Pico del FrailePopocatepetl: id.Id.2.6675.985
60IztacoihuatlSierra MadreId.2.4615.738
68Peña de los FrailesNevado de Tuluca: id.Estado de México2.3645.512
72FairwenthSierra NevadaEstados rusos al N. O. de la América2.6045.372
96Cofre de PeroleSierra MadreEstado de Venezuela en México2.0664.817
103Pico LargoRocky MountainsTerritorio Oregón en los Estados Unidos2.0084.631
110Pico OregónId.Id.1.9544.556
124Picacho de Sto. TomásSierra MadreEstado de México1.8994.427
128Cerro de AjuscoId.Id.1.8854.395
140James PeakRocky MountainsTerritorio Oregón1.7984.192
150Volcán de AguaCordillera deGuatemala en Centro-América1.7514.082
178Tancitaro: volcánSierra MadreEstado de Michoacan en México1.6423.828
179Barranca de JoanesId.Entre México y Puebla: camino para Veracruz1.6403.823
187Cerro de las NavajasId.Estado de México1.6033.704
206Cruz de MarquesId.Id.1.5373.583
209Cerro MancholaId.Id.1.5273.560
229Cerro de LlanitosId. Sierra de Santa RosaEstado de Guanajuato en México1.4433.360
223Volcán de ColimaSierra MadreTerritorio de Colima en México1.4373.350
241Monte GiganteId.Estado de Guanajuato1.4003.260
245Monte CalpulalpanId.Estado de México1.3793.215
260PinalId.Estado de Puebla1.3083.049
262Cerro de Santa RosaId.Estado de Guanajuato1.3003.031
268Pico del CarpinteroMontañas AzulesIsla Jamaica1.2802.984
270Cruz de la SerenaSierra MadrePróximo a la ciudad de Guanajuato1.2742.970
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272Pico del YaqueRaml del CibaoIsla de Santo Domingo1.5682.963
277Cerro GuchilacheSierra MadreEstado de México: camino para Acapulco1.2532.971
283BarrancaId.Estado de Veracruz: camino para México1.2322.872
288Colina de BarrientosId.Estado de México1.2102.821
301Volcán deAjagendaIslas Aleutianas1.1752.739
314Peñasco ChapoltepecSierra MadreEstado de México1.1002.564
317Cumbre de la HoyaId.Estado de Veracruz: entre Jalapa y Perate1.0942.550
320Colina de la NoriaId.Estado de Queretaro: México1.0832.525
325Puerto de los ReyesId.Estado de México1.0602.471
327Monte WashingtonAlleganios BlancosEstado de Hampshire: Estados Unidos1.0372.417
345Cerro UcareoSierra MadreEntre Valladolid de Michoacán y Tuluca9682.257
360Cerro TehuilotepecId.Estado de México: camino para Acapulco9192.142
361Cerro de TascoId.Id.9152.133
380La GiganteSanta LucíaBaja California: territorio de México8211.914
386Volcán deAzufreroIsla Guadalupe8091.863
Cima delMorne-GaronIsla San Vicente
388MacuiltepecSierra MadreEstado de Veracruz cerca de Jalapa7881.837
389Volcán deSan VicenteIsla San Vicente7811.811
393Moose HillockAlleganios BlancosEstado de Hampshire7721.800
406MansfieldAlleganios VerdesEstado de Vermont: Estados Unidos7131.662
409Camels RumpAlleganios VerdesId.6911.611
415Table MountainsAlleganios AzulesEstado de Virginia en id.6671.355
BancomeAlleganiosCarolina del Norte en id.
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416Lo más elevado delCarhelIsla Martinica6651.550
419Otter PeakAlleganios AzulesEstado de Virginia6391.536
421KillintonAlleganios VerdesEstado de Vermont6541.524
Lo más elevado delPelecIsla Martinica
425Round-Top: KastekillAlleganiosEstado de New York: Estados Unidos6341.478
426Gran MonadockAlleganios BlancosEstado de Hampshire6261.459
430High PeakAlleganiosEstado de New York6181.440
Volcán de JorulloSierra MadreEstado de Michoacán
437Cuesta de los CajonesId.Estado de México: camino para Acapulco5851.364
438Cima deSan PatricioIsla de San Cristóbal5791.350
Cima del MonteMiseriaId.
446AscutneyAlleganios VerdesEstado de Vermont5511.288
458Seattle BlackId.Estado de Massachusetts: Estados Unidos5001.166
TaconicRamal AlleganioId.
460WachusettAlleganios VerdesId.4971.158
471Petit GoaveMorro GoaveIsla de Santo Domingo4631.079
495Alto de los PozuelosSierra MadreEstado de México: camino para Acapulco330569
501Cow PastureAlleganios AzulesEstado de Virginia311725
508New BeaconAlleganiosEstado de New York264615
514Alto del CamarónSierra MadreEstado de México: camino para Acapulco205478
517Bluet HillsRama TaconicEstado de Massachusetts167389



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ArribaAbajoArtículo 41.º: De la isla de Santo Domingo y República de Haití

1.º La isla de Santo Domingo se halla situada entre los 17º 34' y 19º 58' latitud Norte y los 68º 30' y 74º 6' longitud Oeste; con una extensión de 132 leguas de Este a Oeste, 48 en su mayor ancho de Norte a Sur y 3.200 de superficie; su circunferencia, contada la de sus puertos, es de 560; y sin ésta, de 382, siendo de consiguiente la mayor de las Antillas, después de la isla de Cuba.

De ambas islas partieron las expediciones principales con que los españoles dominaron el continente donde habitamos, por cuyo motivo tratamos de ellas con separación y en el orden preferente que prescribe la claridad de los sucesos. Al terminar la descripción de la América Septentrional se volverán a mencionar en el cuadro general de las Antillas mayores y menores, a cuyo artículo precederá la descripción de las islas Lucayas o de Bahama y las del mar de Desemboques, que las cubren por el Norte y fueron descubiertas antes, según se refiere a continuación.

Tomada por Colón posesión de la isla que denominó San Salvador, continuó su navegación y el 15 de Octubre dio al Caico del Norte el nombre de Santa María de la Concepción; el 16 navegó al Oeste y llamó Fernandina a la Inagua Chica; reconoció en seguida a la llamada por los indígenas Saometo o Inagua Grande, a la cual puso en 19 el nombre de Isabela,   —159→   dejándola el 24 para continuar en demanda de Colba o Cuba.

El 25 del mismo mes reconoció los cayos orientales y meridionales del Gran Banco de Bahama, que llamó islas de Arena; las dejó el 27, y el 28, después de haber reconocido a Cuba en el anterior y denominádola Juana, arribó a ella y entró en la bahía de Nipe, que llamó de San Salvador. Navegando sobre la costa de Cuba reconoció a punta de Mulas, a punta Cabañas y al Cayo-Moa; reputó por embocadura de río, que nombró de la Luna, al puerto de Banes; y lo mismo le sucedió con la entrada al puerto de Nuevitas, que llamó río Mares. Entrado en éste, halló la población desamparada, habitaciones de palma bien construidas, estatuas figurando mujeres, muchos aderezos de pescar, perros que no ladraban y frutas que llamaron su atención por su rareza y exquisito sabor; el 30 dejó la población y regresó el 31, después de haber reconocido el cabo de Juan Danue y el río Máximo.

El 12 de Noviembre volvió a dejar a Nuevitas, navegando hacia el Este en solicitud de la isla Babeque o Bohío; reconoció el 13 en la misma Cuba las Sierras del Cristal y de Moa, y en 14 el puerto de Tanamo; el 24 desembarcó en Cayo Moa; el 25 entró en puerto Juragua, reconociendo además a los de Taco, Cayaguaneque, las Navas y Maraví; el 27 fondeó en Baracoa, que tituló Puerto Santo; reconoció entonces el Yunque, y el 3 de   —160→   Diciembre el río Boma; el 4 dejó a Baracoa y siguió el viaje de remontada hacia Babeque10.

2.º El 5 de Diciembre reconoció Colón la isla citada y arribó el 6 al puerto y cabo que llamó de San Nicolás. Después de recorrer parte de la costa septentrional de la isla, a la cual puso el nombre de Española y a otra pequeña que está próxima el de Tortuga, que conserva, llegó el 19 al puerto de Santo Tomás o de Azul, en el ancón de Santa Lucía, donde permaneció cuatro días, trasladándose el 24 a tierras dominadas por el cacique Guacanagari, que le convidó, obsequió y permitió construir un fuerte en el puerto que tituló de la Navidad, al Este y en la proximidad de cabo Francés.

Desde este punto regresó Colón a España, haciéndose a la vela el 4 de Enero de 1493, después de haber encargado el mando de la fortaleza a Diego Arana, quien más que con su corta guarnición de 39 hombres, entre los cuales había de todos oficios, debía contar, para no perecer, con mantener a su gente en orden y subordinación. El Almirante, en este viaje que emprendió siguiendo próximo a la costa, dio nombre a Monte-Cristi, punta Roja, río Gracia, y cabo Cabrón o del Enamorado; reconoció igualmente la gran bahía de Samaná y continuó para España el 16 del mismo mes.

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La conducta empero de los españoles, cometiendo violencias y faltando a las instrucciones de Colón, les acarreó el castigo y su destrucción. Fueron acometidos por el Caonabó, cacique poderoso de la provincia del Cibao, adonde hacían incursiones para sacar oro, y apenas quedaron, para memoria, vestigios de la existencia del fuerte.

Llegado Colón a Cádiz después de una navegación fatalísima, volvió a salir el 25 de Septiembre con tres naos o embarcaciones de gavias, 14 carabelas y 1.500 personas; el 3 de Noviembre reconoció y puso nombre a la Dominica y sucesivamente a otras Antillas; recaló a cabo Santo en Santo Domingo el 27; se impuso de la catástrofe de Arana y sus compañeros, y teniendo por azaroso aquel lugar, habiendo hecho reconocer a Bayahá o Puerto-Real y también el de Plata, fundó, casi en el promedio de la costa Norte de Haití, la ciudad de Isabela, celebrando su establecimiento el 6 de enero de 1494. El Almirante propuso en esta ocasión al rey de España que se recibiesen por esclavos a los indios caribes que cualquier especulador quisiera y pudiera cautivar, a fin de conseguir hombres robustos para la agricultura y captarse la voluntad de los indios mansos, a quienes tanto hacían padecer aquéllos. También fue la vez primera que se vieron caballos en el Nuevo Mundo.

En 12 de Marzo marchó Colón a explorar las minas del Cibao, que habían adquirido celebridad, y no sólo incitaban la codicia española, sino que   —162→   alentaban las esperanzas del descubridor, vivamente solícito por encontrar mucho oro con que satisfacer las del soberano a quien servía. Dio entonces nombre a la hermosa Vega Real; adquirió por permuta bastante metal del que deseaba, admirándose mucho de dos granos que pesaron una onza; mandó construir el fuerte de Santo Tomás a orillas del río Jenique, con el objeto de que sirviera de punto de apoyo para dominar la provincia del cacique Caonabó; y se retiró a Isabela, dejándolo guarnecido con 56 hombres y algunos caballos. La distancia entre el fuerte y la colonia era de 18 leguas.

El 30 de Marzo presentó un labrador espigas de trigo, sembrado a últimos de Enero. Principiaron las murmuraciones contra el Almirante porque no permitía que a los indios se les condenara a servir; depositó el gobierno de la isla en una junta de que hizo presidente a su hermano don Diego; ordenó la salida de una fuerte expedición a cargo de Mosén Margarit, dirigida a explorar mejor la isla; dio órdenes para construir otro fuerte en Vega Real, con el nombre de la Magdalena; hizo construir molinos para harina; y el 24 de Abril se embarcó navegando hacia Cuba, por cuyo freu pasó hacia su costa meridional y puerto de Guantánamo.

A su regreso, después de haber reconocido la Jamaica, recaló a cabo Tiburón el 20 de Agosto; dio nombre a la isla despoblada de Alto-Vela, en que mató su gente ocho lobos marinos que dormían   —163→   descuidadamente en la playa; pasó con sus naves a la isla Beata, siguiendo siempre el litoral meridional de Haití; reconoció las bocas del caudaloso Neiva, admirando desde el mar su amenísimo valle; descubrió y atravesó por el canal que forma la isleta Saona; entró por el canal que divide a Haití de Puerto-Rico, y reconoció la isla Mona; y se halló oportunamente en la Isabela el 29 de Septiembre para recibir a su hermano don Bartolomé, que llegó luego con refuerzos y provisiones.

La conducta entretanto de Mosén Margarit había acabado de hacer aborrecible en la isla el nombre español, e introdujo además la discordia entre los colonos. Los indios, prevalidos de la enfermedad que postró al Almirante, trataron de recobrar su libertad; estrecharon las fortalezas entre el cacique del Cibao y el del Macoriz, en cuyo territorio estaba construido el de la Magdalena; se descubrió por el cacique Guacanagari una conjuración formada por los de Guarionex, Behechío y otros de menor cuantía; y fue a este aviso tan oportuno que debió la colonia su salvación, tomando por esclavos muchos prisioneros del Macoriz. Entonces se construyó el fuerte de la Concepción en tierras del cacique Guarionex.

El valiente Caonabó nunca se aterró a vista de la suerte de sus convecinos; reunió 100.000 combatientes en la Vega-Real, y el 24 de Marzo de 1495, víctima su gente del choque de los caballos, de la ferocidad de los perros y de los estragos de las armas   —164→   de fuego, cedió el campo y la victoria a 20 de los primeros, otros tantos de los segundos y 200 hombres de infantería. Una carnicería espantosa; la prisión del cacique y de su familia, de cuyas resultas se tranquilizó el país; tributo a los indígenas que pasaban de 14 años y que se les exigía cada trimestre, haciéndoles presentar el oro que cabía en un cascabel, o 25 libras de algodón... tales fueron las consecuencias de su justo alzamiento; y su esclavitud la triste sanción del derecho que adquiere el más astuto, o el más fuerte.

En 1496 se descubrieron las minas de oro de Hayna, adonde se mandó construir un fuerte; y el 10 de Marzo del mismo año se embarcó el Almirante para España, dejando en la Isabela al juez pesquisidor Aguado, de quien había recibido ya muchos motivos de disgusto. Don Bartolomé Colón quedó encargado del gobierno. El cacique Caonabó y su familia fueron embarcados junto con el Almirante; debían la existencia a su excelente corazón, cuya bondad y justificación se hizo más palpable en este dilatado viaje por la resistencia que opuso al intento de las tripulaciones, empeñadas en sustituir con la carne de los indios la falta de provisiones que experimentaban. El 11 de Junio llegaron a Cádiz.

Luego que marchó el Almirante, su hermano don Bartolomé, en cumplimiento de sus instrucciones, fundó en las minas de Hayna la fortaleza de San Cristóbal del Oro, reconoció la embocadura del   —165→   río Ozama, atravesó en seguida el río y valle de Neyba, continuó hacia el Oeste llegando a la laguna de Jaragua y recibió al paso la sumisión del cacique Behechío y otros muchos. En esta ocasión fueron muy obsequiados los españoles por el predicho cacique, a influjo de su hermana Anacaona, esposa del bravo Caonabó. Regresados a la Isabela, encontraron angustiados a los vecinos por el hambre y las enfermedades.

Don Bartolomé procuró el remedio por cuantos arbitrios estuvieron a su alcance y, sin olvidar los adelantos de la colonia, emprendió formar algunos establecimientos en la ruta o dirección para las minas. Fundó la Esperanza a nueve leguas de la Isabela, Santa Catalina a seis de aquélla y Santiago a cuatro y media de ésta y cinco del fuerte de la Concepción, que procuró guarnecer bien por hallarse a media legua la residencia o corte del cacique Guarionex. En esta entrada y principios de 1496, hizo quemar don Bartolomé a seis indios que comisionó dicho cacique para pisar y enterrar las formas consagradas en un sembrado de ajíes. En seguida levantó otra fortaleza en tierras del poderoso cacique del Bonao, y a continuación volvió a la embocadura del Ozama dispuesto a levantar una buena población.

Nuevamente se coligaron los naturales para acabar con los españoles, matándolos separadamente; traslucido el proyecto retrógrado con prontitud, don Bartolomé sorprendió y puso en prisión a Guarionex   —166→   y 14 caciques más; decapitó a los principales y restableció la sumisión entre los indígenas, recogiendo a la vez los tributos y obsequios de Behechío y Anacaona, siempre solícita para complacerle. Entre los presentes que recibieron los españoles en esta ocasión apreciaron en extremo los utensilios de guayacán, cuya madera no les había sido aún conocida.

Don Bartolomé volvió a la Isabela y la encontró en desorden por la rebelión del alcalde mayor Francisco Roldán que, poseído de ambición y codicia, había desobedecido al lugarteniente suyo, que era don Diego Colón; este motín se temió que tuviera fatales consecuencias, porque su autor se vendía como protector de los indios y había conseguido no sólo adherirlos a su voluntad, sino hacerles suspender el pago de los tributos; pero felizmente se aproximaba el Almirante, y hubo lugar para que las cosas tomaran otro sesgo.

Cristóbal Colón había podido, entretanto, sobreponerse en Europa a sus émulos y acusadores; y como por entonces era considerado muy necesario, no fue posible que el rey de España, olvidando sus intereses, autorizara los agravios con que más adelante procuró humillarlo. Se le facilitaron pues ocho naves; se mandaron embarcar 800 personas para una nueva colonia; se incurrió en el grave desacierto de indultar malhechores para completar dicho número; se hizo la expedición a la vela de San Lúcar el 30 de Mayo de 1498; se descubrió   —167→   el 30 de Julio la isla que se llamó Trinidad y sucesivamente varios puntos de este continente; y el 30 de Agosto entró en el río Ozama, donde en cumplimiento de una real orden se había situado y contaba cinco meses de fundación la ciudad de Santo Domingo, a que dio don Bartolomé este nombre en memoria de su padre. Desde aquel tiempo y por muchos años pudo considerarse como metrópoli de la América.

Durante la ausencia del Almirante, Guarionex, olvidando que había salvado la vida en dos rebeliones, se coligó otra vez para dar muerte a sus opresores; fue derrotado y sus súbditos muertos o condenados a la servidumbre; él se salvó en el territorio del cacique Mayobanex, quien, puesto en la alternativa de ser destruido con los suyos o entregarle, no dudó sepultarse entre las ruinas de su patria, tratando a los conquistadores de usurpadores y perversos antes que ser infiel a la amistad. ¡Ejemplo admirable de honradez y heroísmo condenado al silencio por haberlo dado un salvaje! ¡Y ejemplo que debía tener imitadores entre las naciones más cultas y civilizadas! Ambos caciques fueron presos, condenados a cárcel perpetua, y destrozadas sus tropas para no volver jamás a pensar en libertad.

Tal era el estado de la isla Española al arribo del Almirante, quien, aunque afortunadamente pudo terminar por medio de una amnistía las demasías e insubordinación de Roldán, que había tomado   —168→   las armas a cara descubierta, hubo de adoptar, para apaciguar el ánimo de otros peninsulares, condiciones sólo disculpables por la necesidad de tener grata una gente que hacía falta. Roldán, sin embargo, se burló de cuanto había ofrecido, y constantemente el Almirante y sus hermanos fueron el blanco de sus resentimientos y enemistad. Hay personas cuyo carácter no les deja satisfacer de otra manera los beneficios.

Aún los súbditos de Guarionex volvieron a tentar inútilmente medios de adquirir la libertad y rescatar a su señor. Semejante esfuerzo era sólo la agonía de la desesperación y un medio infalible para hacerse más desventurados.

En 1500 abordó a Santo Domingo Alonso de Ojeda y trató de revolver la colonia en demostración de su desafecto a Cristóbal Colón; no lo alcanzó. Llegó luego el pesquisidor Bobadilla, y oyendo con prevención contra el Almirante y sus hermanos las acusaciones más absurdas, los cargó de cadenas y remitió presos para España, usando la perversidad de separarlos para hacerles más dolorosa la travesía. Desorganizó la isla por sus contemplaciones y poco tino, y redujo a los indígenas a la servidumbre más cruel.

Le sucedió en el mando Nicolás Ovando, que sacó de la Península 32 naves y 2.500 personas. Ésta fue la expedición más numerosa formada hasta entonces. A su arribo declaró libres a los indios, prohibió utilizar su trabajo sin pagárselo, trató también   —169→   de restablecer el orden y la subordinación y con este objeto dispuso el embarque para España del alcalde Roldán y de los enemigos de Colón, que tanto habían perjudicado a la prosperidad de la isla.

Todos perecieron desgraciadamente en 1502, perdiéndose además la flota en que iban por no haberse atendido al Almirante, que, libre ya y habiéndose refugiado a Santo Domingo obligado de los vientos, les anunció un huracán, de que él mismo pudo haber sido víctima por la mala acogida que le dio Ovando mirando con indiferencia el mal estado de las embarcaciones con que hacía este viaje.

Colón, cuyo genio activo jamás podía ser abatido por el infortunio o la ingratitud, siguió en demanda de un paso para el Oriente, pero precisamente por un rumbo en que había de tropezar con las costas de Guatemala, adonde se volverá a tomar el hilo de sus descubrimientos.

En 1503 llegaron a Santo Domingo los primeros africanos destinados a la esclavitud. En 1505 volvió Ovando a restablecer el reparto de indios; se les trató como a bestias, y la pérfida guerra que hicieron al célebre cacique de Higüey perpetuará la nota de infames asesinos con que cargaron aquellos españoles, cuyas iniquidades carecen de puntos de comparación cuando se recuerda su exterminio y el de la infeliz Anacaona, aprisionada bajo el velo de la amistad y conducida al patíbulo sin culpa, ni forma   —170→   alguna de juicio.

En 1506 se llevó a Santo Domingo desde Canarias la caña de azúcar. En 1507, de 3.000.000 de indígenas habían desaparecido 2.940.000, siendo en aquella época cuando, para reponer la falta de brazos, se ocurrió al inicuo arbitrio de sacar y esclavizar a los pacíficos habitantes de las Lucayas.

En 1509 el nuevo gobernador don Diego Colón, hijo del Almirante, se presentó en la isla con autorización para repartir indios. Para entonces se habían fundado diez y siete poblaciones, a saber; al Sur: Santo Domingo o la Nueva Isabela, adonde se habían trasladado los habitantes de la antigua; Azua de Compostela; Villa-nueva del Jaquimo o puerto del Brasil, llamado luego Aquin por los franceses; y Salva-tierra de la Sabana; al Occidente: Santa María de la Vera-paz, llamada también Santa María del Puerto y Yaguana, pero nombrada luego por los franceses Léogane, situada sobre el golfo de Puerto Príncipe; al Norte: Puerto de Plata, Puerto Real y Monte-Cristi; al Oriente: Salvador de Higüey y Santa Cruz de Hicayagua o Hicagua; y en el interior, Santiago de los Caballeros, el Bonao, la Mejorada o Cotuy, Buenaventura, Concepción de la Vega, Banica y Guaba.

Desde el principio las poblaciones más florecientes fueron Santo Domingo, el Bonao, Azua, Yaguana, Puerto de Plata y Salvador de Higüey. En 1511 se introdujo mayor número de africanos. En 1517   —171→   de los 60.000 indios que habían resultado 10 años antes apenas quedaban 14.000; los cuales, para colmo de su infortunio, fueron vendidos al que más dinero ofrecía. Semejante conducta exaltó a los religiosos dominicos, que desplegaron un valor evangélico a favor de aquellos desgraciados, a diferencia de los religiosos de San Francisco, que tomaron la defensa de los opresores. Entonces principió a brillar el celo del padre Las Casas por la misma causa; bien que, a la vez, contribuyó para que Carlos V concediera la introducción de 40.000 africanos, quienes por cierto eran tan acreedores como los indios a ser vistos y considerados como hombres. En la misma época sostuvo el obispo español Quevedo que los indígenas de América habían nacido para la esclavitud.

La diminución de los indios debía refluir precisamente contra los adelantos de la colonia; pero las disensiones de los conquistadores produjeron peores consecuencias, permitiendo apenas que se conservara los dispendiosos armamentos que se hacían para salir en demanda de nuevas tierras, o por mejor decir, tierras más ricas en oro. En 1533 fueron exceptuados de todo tributo el cacique Henry y sus pocos secuaces, quienes por espacio de 13 años habían estado haciendo la guerra y defendido su libertad al abrigo de las montañas de Baoruco.

En 1586 fue destruida por segunda vez la ciudad de Santo Domingo, que saqueó el almirante inglés   —172→   Drake, repitiéndolo en 1640. Los piratas, conocidos con los sobrenombres de Boucaniers, y luego de Flibustiers, que fijaron su cuartel general en la isla Tortuga, invadiendo el Norte de la Española, a cuyo rumbo tuvieron principio los establecimientos franceses, que por el tratado de Riswick celebrado en 1697, y después de sangrientas acciones, quedaron dependientes de la Francia, que tomó posesión de la parte occidental, cuya extensión en superficie era de 1.280 leguas y tenía por línea divisoria en 1776 el río Pedernales, que desemboca por la costa Sur, y el río Dajabón, que lo verifica por la del Norte. La parte llamada Guarico francés dentro de la misma demarcación principió a cultivarse desde 1670.

En 1587, a cuya fecha se habían aumentado prodigiosamente en la isla los ganados, la exportación que se hizo de frutos del país conducidos en la flota del mismo año se redujo a 48 quintales de cañafístola, 50 de zarzaparrilla, 134 de palo brasil, 7.184 arrobas de azúcar y algún poco de añil, jengibre, achote, algodón y tabaco. Después cesó por algún tiempo el comercio directo con la España, porque ésta atendía a México con preferencia; y cuando, en consecuencia de semejante olvido, conservaban la colonia sus vecinos, dando salida a sus productos y surtiéndose de lo que necesitaban por medio del contrabando que hacían las naciones extranjeras, especialmente los súbditos de la Holanda, se cometió la tropelía de mandar   —173→   demoler las poblaciones de la Yaguana, Monte-Cristi, Bayahá y Puerto Plata, que eran las más frecuentadas, y aun se obligó a los colonos a internarse en el país. Así se dio principio a las ciudades de San Juan Bautista de Bayaguana y de Monte-Plata, que nunca pasaron de miserables lugarejos.

El período más terrible de despoblación que sufrió toda la isla fue el de las viruelas, sarampión y disentería, que casi no dejaron con quien cultivar la tierra en 1666, a cuya fecha todo era ruinas provenidas de los terremotos de 1684. En 1727 se introdujo de Martinica un pie de café, que, cultivado por los franceses, llegó pronto a constituir un artículo considerable de exportación. Empero la parte española presentaba cada día un aspecto más ruinoso, y en 1737 sólo contaba una corta población diseminada y los vestigios del Cotuy, Santiago, Azua, Banica, Guaba, Monte-Plata, Bayaguana e Higüey: la villa del Seybo era la única que tomaba incremento en aquel tiempo.

En 1780 la población y caserío de la misma sección ofrecía otro aspecto más lisonjero, atribuido a la inmigración de algunas familias canarias; al establecimiento de varios extranjeros que fijaron en ella su domicilio; a los prófugos de la parte francesa; al ejemplo de la misma colonia, activa y consumidora; a la introducción de africanos; y a los esclavos aclimatados y útiles que les vendían los colonos franceses. También se habían reedificado los pueblos destruidos, y recién fundado a Dajabón   —174→   al Norte, cerca de la bahía del Manzanillo; Sabana de la Mar y Santa Bárbara de Samaná al Oriente; San Rafael de Angostura y San Miguel de la Atalaya sobre la frontera francesa; Cahovas en territorio de Banica; San Lorenzo de los Negros-minas en la ribera oriental del Ozama; y San Carlos de los Isleños, con otros y diferentes oratorios públicos y parroquias rurales.

Según los padrones parroquiales de aquel año, la población de todas edades, inclusos 14.000 esclavos, constaba de 117.300 individuos repartidos en 18 jurisdicciones. Los ingresos del tesoro en la misma época no llegaban a 70.000 pesos; de manera que, para cubrir los gastos, recibía de México un situado de 274.000 pesos, que al fin se redujo a 150.000 por las escaseces de aquellas cajas, recargadas con atenciones extraordinarias y con las exhibiciones con que las abrumaba el gobierno de Madrid11.

La parte francesa había progresado desde antes en una manera asombrosa; en 1776 contaba 350.000 esclavos, y el producto de su agricultura ascendió a 12.783.887 pesos, según se demuestra a continuación.

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FrutosQuintales Precio en la coloniaValor total
Azúcar blanca613.500a 7 pesos 4.294.500
Ídem morena 914.2503½ ídem3.199.876
Añil21.105 9 rs. lib.2.374.312
Algodón37.640 20 pesos752.800
Café304.5006 ídem1.827.000
Melaza: barricas45.6004 ídem182.400
Aguardiente: ídem12.300 10 ídem123.000
Cueros al pelo30.0001 ídem30.000

Para aumentar el número de esclavos y animar a los introductores, en lugar de exigir derechos de importación, se gratificaba a éstos con una suma de 15 libras tornesas por cada individuo sacado de más allá de cabo Negro, y 30 por los que se extraían del cabo de Buena Esperanza. Por cada esclavo a quien el amo concedía libertad se hallaba éste en la obligación de pagar al tesoro 150 pesos, y asegurar además la subsistencia del liberto por toda su vida; también se exigían tres pesos anuales por cada libre, o esclavo, residente en poblado al servicio de cualquier persona. El tesoro contaba con 1.000.000 de pesos por el arrendamiento de correos y portazgos y con el cuatro por ciento de exportación; pero no cobraba derechos de introducción por los artículos que se importaban de Europa.

En 1788 el número de almas de la misma sección ascendía a 520.000, en que se contaban más de 400.000 esclavos; el comercio se había aumentado extraordinariamente, en términos de ser casi triplicado en 1789 el valor de la exportación, con respecto   —176→   a la del producto conocido tres años antes; sólo por parte de la Francia se empleaban entonces 710 buques y 18.466 marineros; y en 1790 ya se estimaba la población en 679.447 individuos, de los cuales 426.984 eran esclavos y 51.785 de color libres.

Tal era el estado de la isla cuando, a resultas de la revolución de Francia, fueron admitidos en la asamblea nacional de París los diputados de la parte que formaba la colonia, a cuyo efecto se expidió un decreto en 17 de junio de 1789. Inmediatamente, bajo la protección de muchos blancos, se presentaron los habitantes de color libres reclamando, como tales, los derechos inherentes a la calidad de ciudadanos franceses; y aunque por otro decreto de 28 de Marzo de 1790 se declaró que tenían representación nacional en las asambleas parroquiales todas las personas de 25 años poseedoras en propiedad de bienes raíces, subsistiendo aún las diferencias que aislaban las castas, principiaron a tomar cuerpo las graves desavenencias que habían estado fomentando los blancos con el ejemplo funesto de desobedecer a las autoridades y querer cada ciudad constituirse árbitra de la suerte de la colonia.

Muchos castigos se ejecutaron entonces para restablecer alguna calma; y aunque se apaciguaron también algunos movimientos de los habitantes de color, luego se generalizaron por el arribo de Jacques Oge, quien para reclamar el cumplimiento del   —177→   decreto de 28 de Marzo reunió gente armada, mató a varios particulares y se arrojó a cometer otras muchas vejaciones. Fue derrotado por las tropas del gobierno; se refugió con sus hermanos al territorio español; y, entregados por sus autoridades, que miraron con indiferencia la ley sagrada del asilo, sufrió la pena capital con 21 compañeros.

Los ánimos debían encresparse y se irritaron más con estas ejecuciones; todo presagiaba en la colonia una desorganización general; y la noticia que llegó del decreto expedido en 21 de Mayo de 1791, concediendo la igualdad a los habitantes de color y representación en las ulteriores asambleas, fue la señal tanto para la reunión de los partidos que se hacían la guerra entre los blancos, como para tratar éstos de declarar la independencia, a cuyo efecto hicieron al gobierno de Jamaica proposiciones que se desecharon.

Iacute;nterin los esclavos, pacíficos espectadores de las rivalidades entre blancos y pardos, intentaron a su turno sustraerse del dominio de sus amos. El negro Macaya, a su cabeza, cometió en Cabo Francés toda suerte de horrores; la sublevación se hizo general, y los hombres de color se derramaron también por todas partes, quitando la vida a los pacíficos moradores en son de queja porque no se había dado aún cumplimiento al decreto precitado. La necesidad hizo luego unir a los pardos y blancos para resistir a los esclavos; sólo lo repugnó la ciudad de Puerto Príncipe;   —178→   faltaron igualmente aquéllos a lo pactado, y todo presentó en seguida una sucesión espantosa de desórdenes, saqueos y atrocidades inauditas, cometidas por ambas partes, y más por los pardos de San Marcos, que asesinaban sin distinción a los blancos y hacían con furor una guerra atroz a los esclavos.

A fin de 1791 la armonía entre blancos y pardos como que principiaba a establecerse en algunos pueblos por la persuasión de los comisarios civiles que aportaron de la metrópoli con este objeto, pero ésta era una calma momentánea para prepararse a escenas más sangrientas. Los ingleses, entretanto, hallándose en guerra con la Francia, hicieron todo lo posible para dominar aquella parte de la isla, a favor del desorden a que estaba reducida, y efectivamente ocuparon a Léogane y a Puerto Príncipe; el pardo Rigaud y el negro Toussaint, nombrado general de las tropas del gobierno, les hicieron abandonar el país, y contuvieron por algún tiempo a los revolucionarios; pero éstos, a principios de 1800, lograron al fin destruir el gobierno, proclamando la independencia en 1.º de Julio. En la decena de años de la revolución de la colonia, los de 1792, 1793 y 1794 [...] marcados por hechos abominables.

Casi sucesivamente desembarcaron en Haití al mando del general Leclerc 20.000 veteranos, que después de una brillante campaña en 1803 forzaron a los habitantes a que reconocieran de nuevo la soberanía de la Francia. Se pagaron entonces con   —179→   ingratitud los servicios de Toussaint; en el silencio de la noche se le aprisionó y remitió a Europa, donde murió víctima del rigor y de la injusticia con que le trató el gobierno francés en la cárcel a que le redujo en Besançon12.

La conducta de las tropas vencedoras y las tropelías que se ejercieron sobre los que habían rendido las armas excitaron la renovación de la guerra. Cristóbal y Dessalines se pusieron a la cabeza de los independientes, redujeron a los franceses al último apuro, y en 30 de Noviembre del mismo año quedaron los habitantes libres de sus huéspedes y asegurada su libertad. En Enero de 1804 se proclamó de nuevo y con toda solemnidad la independencia; Dessalines fue nombrado gobernador perpetuo; en Octubre del mismo año tomó el título de rey con el nombre de Jacobo I, y fue asesinado en 1805, después de haberse hecho en extremo odioso por repetidos actos de barbarie y de violencia.

A su muerte entraron a competir por la sucesión al mando Cristóbal y Petion; venció el primero y, proclamado también en la parte del Norte gobernador perpetuo, se hizo coronar en 1811 con el nombre de Henrique I.

Petion, entretanto, había formado en el Occidente un gobierno republicano y convocado una asamblea   —180→   constituyente, que se reunió en 1806; proclamada la constitución, fue electo por unánime voto primer presidente de la república de Haití en 1807, y reelecto dos veces; en 1816 obtuvo en perpetuidad el mismo destino, y lo sirvió hasta 1818 en que falleció llorado por sus compatriotas.

Le sucedió el general Boyer, cuyo principal interés se dirigía a reunir bajo su mando el territorio ocupado por Cristóbal; se lo facilitó su muerte violenta, acaecida en 8 de Octubre de 1820. Le faltaba apoderarse de la parte que dependía del gobierno español. Proclamada imprudentemente por el abogado Núñez Cáceres su independencia, y careciendo luego del valor necesario para sostenerla, fue pasivo espectador de su ocupación por aquel general en Febrero de 1822, desde cuya fecha pertenece al territorio de la república, con arreglo al artículo 40 de su constitución.

En Enero de 1830 fueron desechadas, por el mismo presidente, las pretensiones extravagantes que entabló el gobierno de Madrid, reclamando su devolución por medio de un ministro que salió de La Habana en uno de los buques de guerra de su apostadero; y en 1831 se rompieron las negociaciones entabladas entre Boyer y la Francia para el reconocimiento de la independencia. No por esto han desaparecido las esperanzas de acomodamiento, pero atendida la miseria de la república es difícil que pueda cumplir con las cantidades prefijadas por vía de indemnización.

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A la isla Española, como se denominó por sus conquistadores, se la concedieron tres obispos, cuyas residencias debían haber sido Lares de Guahaba, Concepción de la Vega y Santo Domingo. En 1527 se reunieron todos al último, erigido en arzobispado en 1547 con 25 individuos capitulares entre dignidades, canónicos, racioneros y medios-racioneros, los cuales quedaron luego reducidos a 17, pagados escasamente por la real hacienda, que, careciendo de ingresos suficientes, según se ha dicho, para las erogaciones más precisas, estuvo sujeta al situado, que se recibía con repique, general de campanas y otros regocijos públicos.

El predicho arzobispo era el primado de las Américas; y de la audiencia real, establecida en 1511, dependía parte de la Costa Firme. Había en la capital casa de moneda, universidad muy celebrada, academias y otros establecimientos útiles, que reconocían por cabeza al capitán general, cuyo empleo sirvió últimamente el brigadier don Pascual Real.

La parte francesa, dividida en cuartel del Sur y cuartel del Norte, tenía en cada uno un consejo supremo. Generalmente las funciones parroquiales de toda la isla las han desempeñado y continúan sirviéndolas religiosos dominicos, franciscos, capuchinos, carmelitas y de San Juan de Dios, cuyas casas, o edificios maltratados, es lo que se mantiene en pie.

3.º Actualmente consta la isla de los seis departamentos que siguen.

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DepartamentosCapitalesComandancias militares
OestePuerto Príncipe Jacmel
Léogane
Mirchalais
Puerto Príncipe
SurLos CayosAquin
Gayes
Grande Anse
Nippes
Tiburón
Borgne
NorteCap-Haitien Cap-Haitien
Fort-Liberté
Grande-Ribera del Norte
Limbé
Marmelade
Mole St. Nicolas
Port-de-Paix
ArtiboniteGonaivesGonaives
St. Marc
Nord-EsteSantiagoMonte-Cristi
Puerto-Plata
Vega
Santiago
Sur-EsteSanto DomingoAzna
Santo Domingo
San Juan

En cuyos departamentos se cuentan 680.000 individuos, que dan a más de 212 por legua de superficie. La parte más numerosa de la población es de negros, y de consiguiente constituyen la fuerza física principal del país; le sigue en orden la población parda, que constituye la fuerza moral y dirige la acción del gobierno, siendo insignificante la población blanca, tanto por su número como por su influjo.

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4.º La isla de Haití, situada entre las de Puerto-Rico al Este, Cuba al Oeste y Jamaica al Suroeste, está rodeada por el mar de las Antillas o de Colón; y dista: de la 1.ª 65 millas; de la 2.ª 42; y de la 3.ª 93; que es el ancho de los canales, o freus, que las separan. La parte más inmediata a Cuba es el cabo San Nicolás, que avanza al Occidente la península del mismo nombre. A continuación, orillando el canal, se hallan: el cabo Mole, que forma con aquél la gran bahía de San Nicolás, cuyo abrigo en la estación de huracanes y su fondo de 15 a 20 brazas la dan preferencia muy justa sobre todos los puertos de la isla; a dos millas se redondea la costa por el Sur en el cabo Locos, contándose luego 75 hasta el cabo San Marcos, que cierra con la isla Gonaive el golfo de este nombre, el cual se comunica interiormente con el de Puerto Príncipe por el canal llamado también de San Marcos, que corre entre ambas islas.

Entre el cabo donde principia a formarse dicho golfo y la ciudad del Príncipe, hay 14 millas, notándose en este espacio los islotes Arcadines, cuya circunferencia es muy honda, lo mismo que la costa. La isla Gonaive sólo tiene un puerto capaz de embarcaciones grandes, que es la bahía del Parque, pero sumamente peligrosa por los arrecifes sueltos que obstruyen su entrada.

La islita Cayo Carnero, próxima a la costa, y el Cabo Lamentin, forman la entrada a la gran bahía del Príncipe, de donde dista 13½ la punta Léogane,   —184→   la cual forma con la punta Bec de Marzoins, en un espacio de 16 millas, varias bahías o ensenadas llamadas el Gran Goave, Petit Goave, Miragone, Buey, Agujero-chico y Baradieres, con fondo suficiente, todas ellas, para cualquier clase de embarcaciones. Esta última con la isla Gonaive es lo que forma la entrada al golfo del Príncipe por la parte meridional, temiendo mucho los navegantes el bajo de piedra Rochelais, atravesado en medio del canal.

Desde punta Bec al cabo Doña María, que con las bahías anteriores desde Léogane forman la costa septentrional de la península de los Cayos, hay 64 millas, y en su espacio la islita Caimitos, separada de tierra por un canal de cinco millas. El cabo anterior y la punta Irois, que es la más occidental de la isla y de la península de los Cayos, distan entre sí 15 millas, y comprenden las rocas llamadas Ballenas y el islote Pedro José, muy nombrado por su fondeadero cómodo y capaz para cualquier convoy numeroso. El total de la costa que forma el freu dicho con Cuba es de 199½ millas.

La costa meridional de Haití corre de Oeste a Este desde el cabo Tiburón hasta punta Abacou 42 millas; dicho cabo y el de Doña María forman el término occidental de la cordillera Banasta, de que se hablará. El fondeadero de los Cayos, donde se organizó la célebre expedición con que el general Bolívar abordó a la costa de Ocumare en 1816, se halla entre la punta Abacou y la de Pascal, que dan   —185→   lugar a una ensenada de 27 millas de circunferencia; le pertenece la isla Vacas, que es montuosa y presenta a su entrada la perspectiva de muchos islotes.

Desde punta Pascal al cabo Bayanet hay 45 millas, y 15 más al de Jacmel; sobre este trozo de costa se levantan varios islotes y cabos nombrados Aquin, Anguila, Ramier, Mosquitos, Orange y Tiñoso, con fondeaderos útiles únicamente para barcos de cabotaje, siempre que lleven buenos prácticos.

Desde Jacmel a cabo Mongón, que es la punta más meridional de Haití, se cuentan 105 millas; sobre este cabo se halla la isla Beata, de una legua de largo y media de ancho, y más al Sur en su proximidad el islote Alto-Vela, de mucha profundidad en su circunferencia. A la punta Nizao, en cuyo intermedio se nota la embocadura y bahía del Neyba, hay 160 millas y 120 a punta Espada, por cuyo exterior al Sur corre la isla Saona, separada del continente por un estrecho canal que sólo admite embarcaciones menores. El total de la costa meridional descrita es de 514 millas. Punta Espada y el cabo [...], extremos orientales de Haití, distan entre sí 26 millas.

La costa Norte corre desde dicho cabo al de Rafael 50 millas; y 16, cruzando la entrada del golfo de Samaná, hasta el cabo que despide y toma el nombre de la misma península; el cabo Francés Viejo dista del de Samaná 76 millas, dejando en   —186→   su intermedio a cabo Cabrón y la gran ensenada Escocesa: el cabo Samaná es elevado y de peñas tajadas perpendicularmente; el Cabrón es más elevado. La bahía de Samaná no puede dejarse sino de noche, cuando entra el terral. La Escocesa es de costas bajas y peligrosas.

A 66 millas está Puerto Plata, con entrada defendida por cuatro islotes cubiertos de mangles, que dan paso para un hermoso fondeadero; a 34 millas se avanza punta Isabelica, que es la más septentrional de Haití. Entre dicha punta y el mal fondeadero de Monte-Cristi hay 40 millas; 30 más a Puerto Francés en Cap-Haitien; 30 a Puerto Paz; y 45 al cabo ya nombrado de San Nicolás. Sobre la costa de Monte-Cristi se levantan siete islotes llamados los Hermanos, que excepto uno cubierto de alta y frondosa arboleda los demás son bajos y cubiertos de mangles. La hermosa bahía del Manzanillo y especialmente el puerto de Bayahá entre Monte-Cristi y Cap-Haitien son excelentes fondeaderos; pero el segundo, que dentro parece una dársena, es de entrada estrecha y sumamente peligrosa. Todo el litoral septentrional descrito es de 384 millas, sin incluir la circunferencia de la bahía o golfo de Samaná.

A este litoral pertenece la isla Tortuga, distante 13 millas al Norte de Puerto Paz, la cual tiene 12 leguas de circunferencia; su población principal es Cayona, defendida por un fuerte; es escasa de aguas, aprovechándose la de lluvias para beber; produce   —187→   no obstante tabaco, azúcar, añil, algodón, jengibre, naranjas, limones, plátanos, maíz y otros frutos. Abunda en árboles de sándalo, guayacán, palmas, goma-elemí, raíz de China y aloe. Hay muchos jabalíes, palomas y papagayos. Fue el cuartel general de los piratas que facilitaron a la Francia el dominio de la parte occidental de Haití; tiene la mayoría de su población al Sur y carece en el día de importancia.

5.º Las montañas del Cibao son las principales, o las que forman la cadena más dilatada y elevada de la isla, extendiéndose con nombres diferentes desde los cabos más orientales hasta el de San Nicolás en una dirección que se inclina del Sureste al Noroeste; a 20 leguas de la cabeza oriental toma el nombre de Monte-Plata y sucesivamente de Monte-Ozama, que se interponen entre las llanuras de Santo Domingo al Sur y la de los Castellanos al Norte.

Al Oeste de las cabeceras del río Ozama ya toman la denominación de serranías del Yaque, que, elevándose a formar el pico así también llamado, pueden considerarse en este punto como el nudo principal de las cordilleras de Haití; al Este del pico queda el valle de Constanza, y desde el mismo, con el nombre genérico de montañas del Cibao, van a morir en el cabo Nicolás con el de Gros-Morne, separándose antes por una abra en el territorio de Cap-Haitien.

Entre la embocadura del Artibonita y el Cabo San Marcos al Occidente se ve otra cadena llamada   —188→   del Penze, que corre inclinándose al Sureste entre las corrientes de que se forma dicho río y los lagos, de que se hablará, variando de dirección a las 50 leguas de su arranque occidental para reunirse más adelante a la cadena central del Cibao cerca del pico del Yaque; el Penze parece también unido con la misma cadena por la parte de Gros-Morne.

Entre el pico Yaque y el grueso de las montañas del Cibao se advierte la unión de las nombradas de Jocca, que corren hacia el Occidente casi paralelas a las de Penze, dando lugar a las extensas sabanas que riega el río Canas, uno de los grandes afluentes del Artibonita.

Al Sur de la isla corre desde el cabo Doña María hacia el Este, formando la península de los Cayos, la cordillera nombrada Banasta, Silla y Baoruco, que termina en cabo Mongón y bahía de Neyba. Al Norte, casi paralela a las del Cibao y dando lugar a los valles de la Vega y de Santiago, corren entre el cabo Samaná y la bahía del Manzanillo las que denominan de Yuna y de Monte-Cristi, menos elevadas que las anteriores.

Los valles de San Juan y de Neyba se hallan al Este del lago Henriquillo, en el descenso de la cordillera del Cibao hacia las costas del Sur, que orillean además los valles de Ocoa, Nizao y Azua; los interiores de San Tomé, Banica e Hincha son más amenos y abundantes en pastos verdes y jugosos, como regados por los ríos que bajan al Artibonita.

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No hay ningún volcán, pero sí indicios de que los ha tenido y que las entrañas de la isla, en especial al Occidente, mantienen algún fuego oculto que causa entre los habitantes bastante susto. Los minerales más conocidos son: oro, plata, cobre, hierro, azogue y azufre; y también imán, yeso, talco, sal gema en Neyba, jaspes, pórfido, alabastro, cantería y otras producciones.

Desde el tiempo de la conquista ya tuvo fama el oro de Haití, dando muestras muy ricas las minas de Buenaventura, a ocho leguas de Santo Domingo y cerca de la antigua población del Bonao, donde, según los historiadores españoles, llegó a sacarse un grano de 3.600 pesos; las de Santa Rosa, cuyos lavaderos lo producen de 23 quilates; y la de San Cristóbal, situadas todas al Sur del gran pico del Yaque. Al Oriente del mismo, los contrafuertes que toman el nombre de serranías de Constanza producen excelente oro; y lo mismo sucede más al Norte, en el territorio del pueblo del Cotuy y cordillera propia del Cibao, que actualmente se benefician; en las aguas del río Macabón, jurisdicción de Santiago, se recoge muy bueno.

Del mismo [...] se encuentra en el territorio de San Juan de Goava con grande abundancia, y también en el cerro Rubio, siendo superior el que se ha extraído siempre de las sierras del Maniel, o Baoruco, entre las embocaduras de los ríos Pedernales y Neyba. El Yaque arrastra muchos granos de considerable tamaño y buena calidad.

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La plata se extrajo en otro tiempo de las minas de Garabacoá, actualmente hundidas; y en los territorios de Puerto-Plata y Santiago se beneficiaron igualmente las de Yasica, el Obispo y las Piedras. Al Occidente de la isla están las de Tanci; y en las riberas del Jagua, posesión nombrada de Camboa y Guayabal, hay otra hundida que sepultó 18 operarios; pertenece al mismo distrito la existente entre los hatos de la Cruz y San Miguel; y se reputan abundantes las del Seybo y villa de Higüey, mezclada la primera con estaño.

Las minas de cobre de la ribera meridional del Yuna, a poca distancia de su embocadura, son excelentes y se benefician con utilidad, siendo muy conocida la del cerro Maimón, que se trabajó con ventajas en tiempos pasados. El hierro se encuentra en Sierra-Prieta, a ocho leguas de Santo Domingo, y en las cabeceras del Yuna. El azogue en las cabeceras del Yaque, y en Valsequillo, pasado el río Jayna. Las aguas de azufre de Viajama tienen otras semejantes y se hallan en jurisdicción de Santo Domingo.

6.º Los lagos están reducidos a Cul-de-Sac y a Henriquillo. El 1.º tiene aguas [...] y es pequeño; el 2.º tiene 10 leguas de largo y cuatro de ancho, pareciendo que ambos son resultado de hundimientos volcánicos. Carecen de pescado; ocupan un valle entre las cordilleras de Penze y de Baoruco; sus márgenes septentrional y meridional son escarpadas, con vistas que sorprenden, y es paso   —191→   preciso del camino recto entre Puerto Príncipe y Santo Domingo, en que sirve de grande alivio el establecimiento de una gran barca que se toma a horas determinadas para cruzar el Henriquillo, cuyo nivel es muy superior al otro.

7.º Principiando por el Oeste debe nombrarse al Artibonita, que es el río mayor de la isla, formado, entre otros varios, por los de la Puerta, Joca y Canas, cuyas principales fuentes nacen del Cibao en su parte occidental. Al Norte corre el Monte-Cristi, que es el 2.º de la isla; se llama también de Santiago, y en su nacimiento del pico Yaque tiene este nombre; desagua por tres bocas en la bahía del Manzanillo, después de haberse engrosado con otros. Por el mismo rumbo Norte descargan el Dajabón, Tres-Ríos y otros menores.

Al Este desemboca el Yuna, que es el 3.º río de la isla, y navegable 12 leguas; nace entre el monte Plata y la parte oriental del pico del Yaque; se engruesa por el Sur con el Monte, Ximía y otros; y por el Norte con el Esey, Guamacaya, Bioga y muchos más que bajan de las montañas septentrionales, formando un cuerpo con el nombre de río Cotuy. El [...] y otros menores desembocan separadamente al mismo rumbo.

Al Sur está el Neyba, que es el 4.º río de la isla; nace en la unión central del Yaque con el Cibao; se engruesa con el pequeño Yaque, que sale del mismo pico; atraviesa el valle de su nombre y el de Managua, residencia que fue de la infeliz Anacaona;   —192→   y desemboca formando una hermosa ría en la bahía de que se ha hablado. Aunque lleva bastante caudal, su rapidez, los brazos en que se subdivide y los peñascos de su lecho, lo hacen difícil para que nunca pueda ser navegable; en el camino que comunica entre Santo Domingo y Puerto Príncipe da vado en los meses de seca.

Los ríos Nigua, Jayna y Nizao son útiles por el país que riegan; el 3.º es el mayor, y se pasa por barca en el mismo camino cerca de su embocadura. El Ozama sale del monte de su nombre y, reunido al de Isabela, que nace al Oriente del Yaque, forma el puerto de Santo Domingo; es navegable siete leguas para canoas; recibe además las aguas del Yavacao, Savita, Guayanimo, Yuma, Duey y otros; se considera el 5.º río de Haití.

Al Este del Ozama desembocan el Macoriz y el Romana; aquél, con el de Tres-Ríos, de quien se ha hablado, ocupan el 6.º lugar, admitiendo balandras dentro de su curso, aunque sólo por cuatro o seis leguas. Todos los ríos que se han mencionado, y otros muchos que desembocan directamente al mar, derraman generalmente sobre las playas y tierras bajas, siendo causa de las ciénagas que hacen insalubres las costas; pero que no sólo son útiles para el comercio de cabotaje, sino que sin ellos resultaría costoso y casi imposible el arrastre de las maderas que se exportan.

Entre los mismos, el que más ventajas ofrece a aquella república es el Artibonita, porque las llanuras   —193→   que riega y la facilidad de conducir sus aguas al través de diferentes valles, naturalmente feraces, aumentan la importancia que tiene su embocadura a la proximidad de la bahía de San Marcos, cuyo fondo de 15 a 20 brazas cerca de la playa, su extensión de una legua adentro de tierra, la facilidad para tomarla y dejarla, y otras muchas circunstancias, hacen que sea reputada como uno de los puertos mejores de Haití.

8.º La isla tiene bosques preciosos y extensos, pero menos considerables que en años pasados por la prisa que se dan en el corte de hermosos caobos y otras maderas, sin pensar en reponerlas. Su extracción es también más costosa en el día, porque hay que arrastrarlas de largas distancias para llegarlas a los ríos, pudiendo decirse que esta ocupación es el único bien estar de numerosas familias.

A la desaparición de dichas maderas y falta de reposición, se sigue además la rapidez con que se extiende el cují, cuya arboleda no consiente otra, y que en un país lluvioso propende a la destrucción de los ganados, pues que su muerte es infalible cuando comen la semilla humedecida y con gusano. Ya no se encuentran, como en otros tiempos, caobos de siete varas de circunferencia y 12 o 14 de cañón.

Los bosques de Samaná, y con preferencia los de Azua, son los que producen las mejores especies de caoba; los robles son generales y, aunque no tan gruesos como aquéllos, son de cañón más largo y muy útiles para mazas de ingenios, tablazón, quillas,   —194→   codastes y otros usos de construcción naval; la ácana, más fuerte que las anteriores, se prefiere y es la que prueba mejor, en aquel clima húmedo, para techumbre, casas y cosas semejantes; la caya, el guayacán y el quiebra-hacha no son elevados, ni gruesos, pero tienen las dimensiones necesarias para los usos a que se destinan; son muy abundantes; el último, que se emplea para horconadura, se petrifica metido en tierra húmeda; la corteza del guayacán suple para jabón y aun blanquea mejor el lienzo, siendo más conocidas las virtudes de su madera y de su resina.

El candelón, color de fuego, da tintes permanentes, y no cede a madera alguna en peso, en facilidad para petrificarse y en crecer, haciéndose corpulento; el capá, de color blanquizco, se asemeja al roble, y es algo inferior a la caoba en dimensiones; el amarillo da tinte y es preferible para quillas y curvas de embarcaciones; del espino amarillo se hacen sillas y muebles preciosos; el cabima, de color amarillo claro, es madera sumamente olorosa, derecha, fuerte, fácil de labrar, da cañones de 11 a 13 varas y se aprovecha para techumbre y armazón de puertas y ventanas; el sabino, no muy abundante, da tablas que se aprecian más que el cedro para construcción naval; la madera barla es flexible y se solicita para varas o coche y otros usos equivalentes; los pinos, aunque de bastante grandor y tan útiles como en cualquier país de Europa, poco se aprovechan por su   —195→   propensión al comején, pero se saca su resina; las ceibas, de dimensiones extraordinarias, y de que se fabrican barcas capaces de 40 o 50 hombres, no se encuentran en tanto número como antes, o por mejor decir, son raras y propias de las vegas y de tierras próximas a ríos y aguadas, y se utiliza su lana para colchones; los mameyes, de Haití, dan una madera inmejorable por su dureza para mazas de ingenios, grandes canoas, baños y artesas; y si se pudiera descargar de la resina que tiene sería de grande utilidad; casi semejantes son el copey y el higuillo; el higuero se solicita para cajas de coche; hay nogales, cedros blancos y encarnados, laureles, naranjos, jobos y almácigos, debiendo hacerse especial mención de otras maderas preciosas, como el ébano, el granadillo, el catey, imitando al carey, el nazareno, el guaconejo y el cuerno de buey son fuertes y variados, y de colores singulares.

Es muy apreciado para bastones, sillas y otros muebles por su dureza y color de azabache, el palo tabaco, cuya tersura después de labrado carece de igual; se conocen diferentes clases de palmas; las de corozo están cubiertas de espinas negras, punzantes y espesas, dando mucho aceite su fruto; la de caña es hermosísima a la vista, y útil para sombreros que se aprecian y valen bastante; el yarey y el guano se prefieren para cubierta de casas; y la palma legítima, cuya duración es de siglos, da tablas semejantes en consistencia al metal cuando   —196→   ha tomado todo su vigor y robustez; esta palma es el árbol que más se eleva entre todos los conocidos; su circunferencia llega a ser de 10 o 12 palmos; y además de su palma y madera, produce cada mes un enorme racimo, que es el alimento con que tanto se engorda y multiplica el ganado de cerda. Hay palmares de una extensión indecible y en que el hombre no se cansa de admirar su majestuosa altura.

El venenoso manzanillo es muy común, y lo mismo el útil bambú, que aplican los labradores a diferentes usos; los mangles forman en las costas bosques impenetrables, y aumentan la insalubridad de las tierras encharcadas; los árboles de jagua son hermosos y elevados, y su madera propia para lanzas, lo mismo que su corteza para fabricar cordaje, que se saca de igual calidad del jagüey y de la emajagua; el tamarindo, la cañafístola, palma-cristi, zarzaparrilla, achote, jengibre y la muñiga, equivalente al té, crecen en abundancia, y también otros árboles y plantas, así de las útiles y medicinales como de las perjudiciales. Entre las plantas se admira una gran variedad, así por su hermoso follaje como por lo lindo de sus flores. Generalmente los bosques se encuentran obstruidos por bejucos, o enredaderas de muchas clases.

Se ha tratado con alguna minuciosidad de las propiedades de las maderas predichas por dar razón de las que son peculiares de la zona tórrida; y   —197→   como en Haití y Cuba se encuentran muchas de las principales, se describirán por el mismo orden las de aquella isla, cuando llegue el caso, para que sea conocido el uso de todas.

Las frutas de Santo Domingo son muy variadas, y algunas de sabor delicado; se cuentan más de 60 clases, y entre ellas: el caimito, del grandor de una naranja y fruto de un árbol corpulento y de bellas hojas, color de terciopelo amarillo por el interior; almendras moradas, amarillas y blancas, sabor agridulce, con hueso que encierra una almendra pequeña parecida en el gusto a la de Europa; es fruto de otro árbol grande, vestido de hojas con venas coloradas; nísperos; zapotes; y mameyes; garcigonzalos, llamados allí totumas; algarroba, fruta compuesta de semillas redondas, vestidas de una comida polvorosa, amarillenta y de mal olor, el árbol es corpulento; ciruelas amarillas, de gusto dulce, olorosas y hueso negruzco, del tamaño de una almendra y el árbol corpulento; ciruelas del Príncipe, pequeñas, dulces y agradables, color amarillo y hueso blanco; guanábanas; anones, llamados en Venezuela riñones; mamones, llamados también en este país anones; memisos, fruta amarilla dulce, del tamaño de la uva de mar, árbol de regular altura; patillas, o sandías de Europa; melones, de carne blanca, amarilla o verdosa y sumamente exquisitos; piñas; hicacos; cerezas; parchas o granadillas; ídem pequeñas; ídem caguazos, de corteza muy blanda y   —198→   comida agradable; dátiles, limas; naranjas de muchas clases; limas de Baracoa, mayores que las comunes; cidras; toronjas; limones llamados sutiles, semejantes a las cidras; mangos; cocos; aguacates; guazaras, llamadas multas en Puerto Rico, de gusto ácido y del tamaño de una almendra; guayabas y guayabillas, del grandor de una avellana, agridulces y muy usadas para dar buen gusto y olor al aguardiente; caimonis pequeños, color de coral y pegados en racimos, formando un ramillete; escobones, de la misma figura, pero más grande la fruta, de color morado; arrayanes; plátanos; dominicos; guineos; guamas; poma-rosas; higos de Europa; tunas; pitahayas; cajules, llamados en Venezuela mereyes; ciruelas coloradas; lechosas; uvas de parra y de mar; mamones babosos, equivalentes al catigüire de Venezuela, y quinepos, equivalentes a les mamones; y el conocido en este continente por caruto. Cuentan entre sus raíces farináceas el ñame, la llautía, lairenes, yuca, batatas, pupas, aullenes y artizos.

La caña de azúcar se produce hermosísima; el añil es de bastante buena calidad; el café excelente; el tabaco nace en cualquier parte, y es reputado por el mejor para fabricar rapé, en especial siendo de los partidos de Santiago y de la Vega. Éstos eran durante la dominación europea los objetos principales de la agricultura; en el día las siembras extensas, o haciendas de aquellos frutos preciosos,   —199→   se hallan reemplazadas con miserables conucos13 destinados a perpetuar, con el plátano y el ñame, la miseria y holgazanería de multitud de familias, que sólo aspiran, como entre nosotros, a placeres brutales. Son contadas las haciendas que hay en pie, pero sumamente atrasadas.

9.º No existe más que la memoria de las cuatro especies de cuadrúpedos pequeños que encontraron los descubridores y llamaban hutías, quemis, mohuis y corys. Los introducidos de Europa se propagaron tan rápidamente que a los 43 años del descubrimiento una vaca paridera valía un castellano14, y un carnero un real, acostumbrándose algunas veces alancear hasta 500 reses de ganado vacuno y abandonar la carne para utilizar el cuero.

En adelante se multiplicaron más y se hicieron montaraces, lo mismo que los caballos, burros y cerdos, porque no había población suficiente para atender a su cuido; tanto era su número que a mediados del siglo pasado aún se salía a caza de las   —200→   dos primeras especies, que ya son escasas y valen bastante en la isla. El número de perros alzados llamados jíbaros era extraordinario y temible, pero se concluyeron cuando la población tomó incremento; lo mismo que aquéllos, por efecto de la guerra que se hacía hacia la parte francesa, donde más abundaban por ser el lugar de más hatos y crianzas. La carne en el día es cara, su gusto bueno.

Hay cuatro especies de palomas; un sin número de gallinas de guinea o pintadas; tórtolas de cuatro o cinco clases; ánades, ánsares y patos de que se conocen en sus lagunas 23 especies; cocos en abundancia y cuya carne reputan por sabrosa; yaguazas; cucharetas; faisanes; flamencos en gran número; paujís; garzas; cotorras; pericos y aves domésticas de todas las conocidas. Hay colibríes de diferentes clases; y el llamado pájaro resucitado es bastante común, y muy lindo por los variados y vivos matices de su pluma; también hay abundancia de chorlitos rojos y reales; muchas lechuzas; pájaros-bobos y guinchos de mar en gran número y otra porción de aves y pájaros singulares.

Los peces más comunes en sus costas son: carites, robalos, sábalos, lebranchos, lizas, colorados y sardinas; muchas y grandes tortugas, y entre ellas las que producen el carey; langostas, cangrejos, jaibas y camarones; en los ríos guabinas, varios testáceos y dejados, que algunos comparan a la trucha. No hay más animales venenosos que la araña de   —201→   Samaná, pero ocupan su lugar enjambres indecibles de sabandijas molestas e insectos atormentadores de todas las especies que se producen en los países húmedos y encenagados. Las abejas, más pequeñas que en las zonas templadas, dan una miel más aromática y superior.

10.º Es curioso el origen del río Nigua, compuesto de dos torrentes que, naciendo en un peñasco elevado, se hunden en un arenal, donde caen, para salir luego engrosado con otros. La Toma de Villegas, jurisdicción de Santo Domingo, se compone de tres ojos de agua situados a tres varas de distancia uno de otro, los cuales reunidos daban en otro tiempo agua suficiente para un acueducto que servía para tres molinos. Hay varias cavernas singulares, sostenidas sobre arquerías de piedra que han labrado las aguas, formando salones y laberintos curiosos; próxima a dicha ciudad está una casi arruinada, y en algunas se han solido encontrar muebles, ídolos y esqueletos de los antiguos habitantes.

11.º Descripción de las poblaciones.

Puerto Príncipe: capital de la república, con una parroquia y dos fortalezas, y bien situada al Oeste de la isla sobre la bahía de su nombre, que proporciona un buen fondeadero de 10 a 15 brazas, pero desabrigado en los huracanes; cuenta 14.000 almas; sus calles están bellamente trazadas y a cordel, con aceras formadas de portales, muy útiles en un país lluvioso y de extremado calor; el agua de sus fuentes es exquisita; no hay buenos edificios, y las casas son generalmente de madera, aisladas muchas de ellas, por   —202→   haber sido incendiadas las otras, o arruinadas en los terremotos a que está sujeto su distrito. Son memorables en el país el terremoto de 1770, y el incendio de 1791, en que desaparecieron 700 casas de los barrios más ricos, y murieron muchas personas; en esta ocasión comunicaron el fuego los amotinados por medio de cohetes arrojados con fusiles para darles mayor alcance, logrando completamente su objeto, porque la brisa aumentó la voracidad de las llamas. El clima de esta ciudad es ardiente, húmedo y malsano; es cabeza de departamento y salen por su puerto todas las producciones de la planicie de Cul-de-Sac.

Léogane: Situada con 6.000 almas al Sur de la bahía de Puerto Príncipe, a cuyo departamento pertenece; fue residencia del gobierno francés hasta el año de 1750; padeció mucho en el temblor acaecido en 1701, pero nunca se borrará la memoria del de 1770, que destruyó todos su edificios; se halla edificada en una extensa llanura y sobre una hermosa rada, circuida por el Oriente de escarpadas serranías que la privan de las brisas y aumentan el calor de su temperatura, haciéndola insoportable; por esta causa y los pantanos que la rodean es sumamente insalubre; sus calles y sitios para parques se hallan admirablemente trazados; la pertenece uno de los territorios más fértiles de la isla; hace mucho comercio; y abunda en aguas excelentes y ricas frutas y legumbres.

Jacmel: pequeña ciudad con 5.000 almas, situada en la costa meridional de la isla en un local estrecho, sin ventilación, y al fondo de la bahía de su nombre; es puerto muy frecuentado por buques de las Antillas; entregan en él los paquetes ingleses y reciben la correspondencia oficial y la pública; es muy malsana en la estación de lluvias; fueron destruidas muchas de sus casas por el terremoto de 1770; y pertenece al departamento del Oeste.

Petit Goave: ciudad del mismo departamento con 3.000 almas y caserío situado entre bosques y pantanos; lleva este nombre su rada entre las puntas Léogane y Bec; es uno de los mejores fondeaderos de la isla; pero expuesto en los huracanes, y malsano; se halla fortificada.

Los Cayos: cabeza de departamento, con 8.600 almas, y situada en la costa meridional de la península del Sur sobre un terreno pantanoso, malsano y fértil; es residencia de las familias pardas de más nombre; hace mucho comercio en azúcar, añil, café y algodón;   —203→   tiene su puerto un fondeadero que no puede tomarse sin práctico, y que recibe en la islita de Compañía cuando las embarcaciones no pasan de 13 pies de calado, pues en excediendo tiene que anclarse a media legua en la rada de Chateudio, cuya profundidad es de 12 a 15 brazas. Como los huracanas son tan temibles en semejantes fondeaderos, llegada su estación se refugian los buques en la ensenada de Flamencos, distante legua y cuarto de los Cayos, con sitio a propósito para carenero y capaz de embarcaciones de todos portes.

Jeremías: pequeña ciudad, llamada también Grande Anse, perteneciente al departamento predicho, y situada en la falda de una montaña a la proximidad del cabo de Santa María; la bañan los vientos del Norte; tiene 4.000 almas que disfrutan de una temperatura deliciosa y saludable, al paso de sufrir escasez de agua, que conducen de muy lejos en burros; hace mucho comercio, no obstante ser su rada mala y desabrigada aun para goletas; su mayor defecto es que las provisiones son escasas y costosas; produce su término buen cacao.

Cap-Haitien: cabeza de departamento, y antes de la revolución la ciudad más rica y floreciente de Haití, situada en la costa septentrional de la isla sobre puerto cómodo y seguro de 9 a 10 brazas de fondo, y resguardado del mar del Nordeste por los arrecifes que hay a su entrada; tiene un vecindario de 22.000 almas; su localidad a la entrada de una gran llanura no la proporciona ventilación, por lo cual es insoportable el calor; excepto dos o tres calles, las demás están mal trazadas; se enumeran algunos edificios regulares; llevó el nombre de Cap-Henri cuando el negro Cristóbal la hizo capital de la parte en que dominaba; y de Cap-Francais antes de la revolución; hace gran comercio; fue fundada en 1670, y quemada por los negros en 1793, habiendo sido el último [...] que ocuparon los franceses y rindieron a los independientes en 1865.

Mole: situada con 2.400 almas en la extremidad Noroeste de la isla a legua y media del cabo de San Nicolás, y dependiente del departamento del Norte; su fondeadero es excelente; su aire sano y sus aguas muy buenas; ocupa una posición muy fuerte, y en tiempo de huracanes facilita mucho abrigo.

Puerto de paz: ciudad del mismo departamento en la costa   —204→   septentrional al fondo de una ensenada; con regular comercio y 3.000 almas; es malsana por hallarse rodeada de pantanos y ser pésimas sus aguas; fue en un principio la residencia de las autoridades francesas; ha padecido mucho por haberla ocupado varias veces los ingleses y franceses; y sus serranías, en alejándose un poco de los pantanos, se reputan como la parte más saludable de Haití.

San Marcos: bonita población del departamento de Artibonita al fondo de la bahía de su nombre, que se ve circuida de colinas abundantes en piedra de cantería; cuenta 1.600 almas; está bien distribuida; es de clima saludable y hace mucho comercio, teniendo facilidad para aumentarlo por la navegación del Artibonita y la riqueza de la llanura o valle del mismo nombre, el cual tiene 15 leguas de largo y de cuatro a nueve de ancho.

Santiago de los Caballeros: cabeza de departamento, en territorio fértil y bajo un hermoso cielo, con 14.000 almas, ocupando la planicie de una roca escarpada, bañada por el río Monte-Cristi, o Santiago; tiene buenas calles y otras torcidas, casas de piedra y dos plazas; dista 45 leguas al Nordeste de Puerto Príncipe.

Vega: o Concepción de la Vega-Real, perteneciente al departamento anterior, sobre una montaña y con 4.000 almas; sus calles son rectas; sus edificios de piedra y su plaza principal cuadrada.

Isabela: primera población de los españoles, y en el día reducida a un caserío; pertenece al departamento Nordeste.

Puerto de Plata: en dicho departamento, con 3.000 almas y puerto en la costa del Norte; en sus cercanías minas de oro, plata y cobre.

Santo Domingo: capital del departamento Sureste, o del Ozama, y plaza fuerte de 4.º orden, fundada primero en la ribera oriental del Ozama y trasladada a la occidental en 1504 a resultas de haber sido destruida por un huracán en [...]; ha llegado a contar un vecindario de 25.000 almas; fue considerada como la metrópoli de la América y ahora como la tercera población de la isla; se le reputan 10.000 almas; tiene calles tiradas a cordel y algo estrechas y desiguales; sus edificios son bajos por lo general y de sencilla arquitectura; hay una pequeña pero sólida y bella catedral de gusto gótico; ocho templos más, inclusos los conventos, que son dos de monjas y tres de frailes, sin quien los habite; es poco   —205→   frecuentado su puerto, formado, como queda dicho, por el Ozama, cuya barra es de 12 a 14 pies; tiene casi siempre un cielo alegre y despejado; el clima es sumamente cálido, pero refrescado por las brisas; el mercado poco provisto y nada abundante, y las cercanías bastante amenas; su costa, compuesta de peñascos socavados por el mar, ofrece la vista entretenida de varios respiraderos por donde se lanzan las olas, figurando juegos de agua artificiales.

Higüey: en la parte oriental de la isla, y en sitio muy productivo antiguamente en azúcar, apenas cuenta 500 almas, pero su memoria es célebre en la historia del descubrimiento; las demás poblaciones de Haití apenas merecen el nombre de aldeas.

12.º No se conserva otra antigüedad más que la casa del Almirante Cristóbal Colón, situada a la parte de la ciudad de Santo Domingo donde se halla el fondeadero del Ozama, cuyas aguas domina; es de hermosa cantería, y sus escaleras de caracol, primorosamente trabajadas al aire, se hallan por el interior de los cubos que forman sus ángulos; la visitan muchos extranjeros, precediendo antes el permiso del gobernador, encargado de hacer velar sobre su conservación, la cual se obtendría a poca costa si se hiciesen cubrir sus paredes principiadas a derruirse por su parte superior, expuesta a la continuidad y fuerza de las lluvias. El mejor edificio [...] es la catedral, pero se halla también descuidado y sumamente pobre.

13.º Casi la mitad de la población es de negros, residiendo su mayor número al Noroeste de la isla; los pardos componen más de una tercera parte, cuya mayoría reside al Oeste y Suroeste; el resto es de blancos criollos y europeos, que residen particularmente en   —206→   los puertos y en la parte que fue española, y son por lo general los que hacen el comercio.

Las costumbres de los primeros son propias de africanos que principian a civilizarse, pero que, naturalmente groseros, desconocen todo apego a instruirse; no aman a los blancos y desconfían de ellos; son enemigos implacables de los pardos; y aquellos que se reputan como más ilustrados, poco han olvidado los modales de su origen. Los pardos son aplicados, pero sólo a estudios superficiales y a la adquisición de aquellos conocimientos que cuestan poco y están en armonía con las miras de su gobierno; detestan a los negros, a quienes miran y tratan con todo el desprecio que les es posible en su situación peligrosa; y por efecto de este mismo temor, a la vez que se complacen en humillar disimuladamente a los blancos, procuran fomentar entre ellos el odio y la rivalidad. Los pardos se vanaglorian de contar por ascendientes a europeos o criollos distinguidos; hay muchos de dicho color cuyo excelente juicio e instrucción se hacen muy notables: son caballerescos, hospitalarios, valientes, de buenas costumbres y apegados con ridiculez a cuanto tiene origen francés; adoptan sus salas y gabinetes con estampas y retratos de la familia real de Francia y algún otro personaje, con tal que pertenezca a la misma nación; constituyen casi exclusivamente la clase de empleados, concediendo muy poco a los negros, con quienes se avergüenzan de alternar, y casi nada a los pocos blancos que gozan   —207→   de ciudadanía, a quienes han ido despojando, como a los negros, de los destinos que servían. Los blancos criollos son también hospitalarios y de gran penetración; buenos amigos, fáciles para resentirse, bastante generosos y, excepto pocos, comúnmente desaplicados. El baile es la diversión favorita de aquellos habitantes; carecen de teatros, y todas sus funciones se celebran con paradas militares; el tambor se oye a todas horas en las poblaciones y, aunque no haya sobre las armas una decena de hombres, su molesto ruido hace creer que se vive en un campamento.

14.º No hay industria, ni comercio; éste se halla reducido al último estado, cogiéndose poco café, menos azúcar y alguna caoba, que son los artículos que constituyen la exportación, sobre cuyo valor total, y lo mismo el de la importación, nada se sabe positivamente, por el cuidado con que aquel gobierno oculta unas noticias que descubrirían de plano el atraso a que se han reducido las fuentes de la pública prosperidad. En 1808, época en que había menos decaimiento, los artículos principales de exportación se redujeron a 167.850 quintales de azúcar, 277.[...] de café, 945 de cacao, 33.419 de algodón y 19 de añil; la importación ascendió a más de cinco millones y medio de pesos.

15.º No hay canales, y ni aun se aprovechan de la navegación de las costas, lagos y ríos; los caminos son pésimos, es necesario llevar consigo los mantenimientos, en el concepto de que se expone   —208→   a padecer mucho el viajero que marche confiado en las poblaciones y caseríos del tránsito. Hay muchos trozos de camino sombreados por hermosas arboledas y con multitud de manantiales de aguas de diferentes calidades; y es un espectáculo que encanta atravesar las alamedas naturales de palmas legítimas que se encuentran a cada paso. Ningún habitante puede viajar sin pasaporte, y sin embargo de la miseria en que vive la gente de los campos, hay mucha seguridad en los caminos. El código de policía es muy elogiado, sin ejecutarse nada con violencia.

16.º El aspecto del país es hermoso y agradable por la elevación de las cordilleras, por la multitud de arroyos que fertilizan su suelo en número casi de 3.000, por lo frondoso de sus bosques cubiertos de enredaderas y eterno verdor y por sus bellos prados esmaltados de flores raras y bonitas. El clima de los terrenos de poca elevación es ardiente y húmedo, nunca baja de 84 grados de Fahrenheit, y llega a 91; es malsano, y con una atmósfera cargada de exhalaciones pestíferas; en los terrenos elevados hay salubridad y agradable temperatura, sintiéndose bastante frío en aquellos que exceden de 4.500 pies; Junio es el mes de mayor calor en toda la isla.

En los valles de San Juan y Constanza se goza de una perpetua primavera, y en las alturas del Yaque y del Cibao es frecuente la escarcha. El calor de las costas se modera con las brisas y los terrales,   —209→   notándose mucho la dirección que da a las primeras la península de los Cayos, haciéndolas girar del Oeste al Este desde el cabo Doña María hasta Puerto Príncipe.

Los azotes de Haití son los huracanes y los terremotos; aquellos suceden siempre desde principios de Julio hasta fin de Octubre, y aunque acompañados de rayos, sus efectos constantemente espantosos nunca son tan temibles como cuando se les asocian los terremotos. Es difícil dar la preferencia o designar, cuál de estos fenómenos es más terrible y dañoso. En Mayo y Junio es cuando más llueve, y la estación seca se considera desde fin de Noviembre hasta fin de Marzo, bien que a la parte septentrional de la isla se experimentan en este tiempo los Nortes, que duran seguidos tres y cuatro días, en que alternan las lluvias y las nieblas. El otoño se considera sólo durante los meses de Octubre y Noviembre, cuya época es la más enfermiza y la de las fiebres que causan mayor estrago.

17.º La religión C. A. R., es la del Estado y la de los habitantes, sin tolerancia de creencia alguna. Subsiste Santo Domingo como arzobispado y tiene tres vicarios generales, residentes en Puerto Príncipe, Cap-Haitien y San Marcos. Hay tanta devoción como fanatismo; la mayor parte de las parroquias carecen de pastores; los templos son pobrísimos; y en la parte francesa se observa la ceremonia de repartir con ostentación el pan bendito en las misas parroquiales de los días festivos.

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18.º El idioma francés es el general y el del Estado; le sigue en orden el castellano, que es muy conocido en la parte francesa. No hay educación, porque ni hay establecimientos ni el carácter de los habitantes es capaz de grande estímulo, siendo su gobierno el más interesado en que se perpetúe la ignorancia. Las únicas escuelas de primeras letras se hallan en Puerto Príncipe, Cap-Haitien, Jeremías, Jacmel, Cayos, Santo Domingo, San Marcos, Puerto Paz, Mirchalaix y la Vega; todas ellas están mal montadas. En la capital hay establecido recientemente un liceo, que nada útil producirá, porque depende inmediatamente de la voluntad del presidente y sólo se ocupa de cosas aisladas y de pagar un redactor, a cuyo cargo corre un periódico semanal, que puede considerarse órgano de aquel jefe.

Las pocas artes de necesidad que se ejercitan se encuentran casi en la infancia; los maestros de talleres usan del castigo de azotes sin conmiseración, lo que debe atribuirse no sólo a la ignorancia, sino a la escuela que tuvieron. La pintura y la música adolecen de atrasos más notables, aunque los habitantes tienen mucha disposición para lo segundo. Negros, pardos y blancos viven en continua agitación, porque el chisme y la detracción es casi siempre el alimento de sus sociedades, más atacadas aún de este terrible frenesí que las de otros pueblos que se precian, como ellos, de no ser cristianos-herejes.

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19.º El gobierno consta de un presidente vitalicio con 40.000 pesos anuales, el cual ejerce el poder ejecutivo por medio de un secretario general que abraza todos los ramos menos el de hacienda, que desempeña otro secretario y a la vez tesorero general. La correspondencia del presidente está al cuidado del primero.

El poder judicial se desempeña por un gran juez, que se entiende con el presidente del Estado en lo relativo a su ramo y preside a la corte suprema de justicia, situada en la capital; puede inspeccionar todos los tribunales, pero sin voto en los juicios que se pronuncian; en las ceremonias públicas alterna con el secretario general y el secretario de hacienda.

Los tribunales llamados civiles corresponden a las audiencias o cortes superiores, y se hallan establecidos en Puerto Príncipe, Jacmel, Cayos, Jeremías, Cap-Haitien, Gonaive, Santo Domingo y Santiago. Los tribunales de comercio están en Puerto Príncipe, Cap-Haitien, Cayos y Santo Domingo. Los jueces de paz en los lugares y parroquias.

En la capital hay otros dos tribunales llamados de casación y cámara de cuentas. El 1.º se considera como el tribunal de apelación de la isla, dependiente únicamente de la suprema corte en ciertas cosas. El 2.º vela sobre la administración de hacienda; se entiende directamente con el secretario, y cada seis meses remite al presidente un   —212→   estado de las rentas, anotado con informes de mejora o reformas.

El poder legislativo tiene la denominación de gran cuerpo del Estado, y consta de un senado y una cámara de representantes.

El senado no puede exceder de 24 miembros, y cada uno goza una pensión anual de 600 pesos; sus funciones duran nueve años; no pueden reelegirse sin intermedio de tres; deben tener 30 cumplidos; y además virtudes, talento y patriotismo; si es militar, elige el sueldo de su grado o la pensión de senador.

Corresponde al Ejecutivo proponer en terna a la cámara de representantes los senadores que deben reponerse, y a ésta el elegir por escrutinio secreto, bien entendido que ningún miembro de la cámara puede ser propuesto ni elegido.

El presidente y secretario del senado se eligen en cada mes por los mismos senadores, dentro de su seno, y pueden ser también reelectos indefinidamente. Corresponde al senado exclusivamente el nombramiento de presidente del Estado en caso de vacante, y como éste se halla autorizado para designar por escrito su sucesor, puede admitirlo o desecharlo dentro de 24 horas.

El senado se entiende directamente con el presidente; sanciona o reprueba los tratados de paz y comercio que éste hace y también las declaraciones de guerra; decreta la distribución de caudales públicos, oído el parecer del secretario general; no   —213→   puede mezclarse en lo judicial, ni en las atribuciones del ejecutivo, pero puede decretar la acusación y pasarla a la Alta Corte contra los secretarios demás altos funcionarios en el caso de malversación, inejecución de leyes, ataque a la constitución, u otro hecho que comprometa la seguridad del Estado. Le pertenece también sancionar las leyes que forma la cámara de representantes; y en el intervalo de sus sesiones anuales, mantiene un consejo sacado de su seno.

La cámara de representantes se compone de miembros elegidos por colegios electorales: la capital de la república nombra tres, dos cada cabeza de departamento y uno cada pueblo, dandose a todos sus respectivos suplentes en número igual. Sus funciones duran cinco años; y concluidos, se renuevan en la totalidad. Las leyes se forman después de propuesto el proyecto por el Ejecutivo, que las publica luego si reciben la sanción del senado.

Para ser diputado se requieren 25 años, a lo menos, de edad y ser propietarios; pueden ser reelegidos indefinidamente; se reúnen cada año el 1.º de Abril para las sesiones ordinarias, que duran tres meses; disfrutan [...] 200 pesos mensuales, y se les abona además un peso por cada legua de las que tengan que hacer de camino; pueden ser representantes los que reciben salario como empleados; se reúne la cámara en casos extraordinarios a invitación del presidente del Estado, que concurre en persona a abrir y cerrar las sesiones; pasan   —214→   al senado las leyes que redactan, dentro de 24 horas; y en el caso de no obtener la sanción, es permitida su reproducción pasado un año.

El presidente del Estado manda las fuerzas de mar y tierra; propone las leyes; nombra los funcionarios y agentes de todas clases; lleva por sí las relaciones exteriores; designa por escrito sucesor, consignando su nombre a un pliego cerrado, que no puede abrir el senado hasta después de su muerte; no le es permitido castigar a nadie, pero sí arrestar y poner las personas a disposición de los tribunales en caso de traición únicamente.

Cualquier haitiano puede ser elegido presidente teniendo 35 años; prestan el juramento ante el senado; y corresponde a los secretarios de Estado, dichos, ejercer sus funciones en caso de vacante hasta que el nuevo nombrado ocupa la silla.

No hay títulos de distinción, y se proclama el siguiente principio. Ninguno es buen ciudadano si no es buen hijo, buen padre, buen hermano, buen amigo y buen esposo. ¡Feliz el país donde esto se observara! El pabellón haitiano se compone de dos fajas azules y una amarilla en el centro, colocadas las tres horizontalmente.

El derecho de asilo es inviolable; los extranjeros no pueden hacer el comercio en los puertos sino en calidad de consignatarios; tampoco pueden adquirir propiedades, y cuando lo practican es con mucho peligro, porque deben hacerlo en cabeza de algún haitiano.

  —215→  

En virtud de una ley y del artículo 34 de la constitución, el nombre de Petion se inscribe como si viviera; la plaza de armas y la principal fortaleza de la capital llevan su nombre; sus cenizas deben depositarse en un mausoleo; y el aniversario de su nacimiento celebrarse el 2 de Abril con fiestas nacionales.

20.º Se usa la moneda española, la nueva de oro y la columnaria americana y la francesa. Véase la tabla general.

21.º Las cortas rentas del Estado, lejos de ser fijas, padecen variaciones considerables por lo vacilante del comercio y el atraso de la agricultura; el sueldo de los militares es reducidísimo, y más aún el de los empleados civiles, que cobran con gran trabajo. Pero los jefes de la tropa se pagan de otro modo, y el presidente nunca deja de percibir su renta; él mismo posee las mejores haciendas del país.

El ejército consta de un estado mayor, situado en Puerto Príncipe, un cuerpo de ingenieros, con varias compañías sueltas de obreros, y otro de artillería montado del mismo modo. La infantería artillería y caballería activa constan de los siguientes cuerpos.

Guardia del Presidente 2 regimientos de infantería, cada uno de dos batallones, de a 8 compañías.
3 regimientos de caballería.
Tropas de línea5 regimientos de artillería de a 2 batallones, y éstos de a 9 compañías.
33 regimientos de infantería de a 2 batallones y 6 compañías cada uno de éstos.
2 regimientos de dragones de 4 escuadrones cada uno.

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Los guardias nacionales son todos los haitianos de 15 a 60 años.

Hay además en cada departamento una legión de gendarmes, que, entre todas, componen 60 compañías de a 50 hombres cada una, existiendo en la residencia de los tribunales varios cuerpos de policía compuestos de padres de familia y personas de buena nota.

22.º Según el estado actual de Haití, es nula su importancia política, así por su sistema efectivo de gobierno, que sólo es libre en apariencia, como por la ignorancia y desasosiego en que vive sumida la mayoría de los habitantes, a quienes tampoco se permiten por la Inglaterra fuerzas marítimas, sin las cuales para nada les sirve su ventajosa posición. El gobierno es en realidad militar, despótico; el presidente sólo necesita tener el senado a su devoción, como sucede, para disponer de todo a su voluntad; los generales de los departamentos mandan del mismo modo; los habitantes toman alternativamente el fusil en las filas y luego el azadón, para beneficiar las siembras de los oficiales, únicos que utilizan su sudor. Son tratados pésimamente, y el cambio de su condición consiste en que cuando esclavos eran despedazados por sus amos, blancos o pardos, con foete; y cuando libres, molidos a palos por sus oficiales pardos o negros, que se los hacen descargar sin taza.   —217→   Mientras tanto, aun en los constituidos en mando, sólo hay una armonía aparente, y cuando se recuerda la guerra infernal que se han hecho los negros y pardos entre sí, para dominarse recíprocamente, y que los primeros experimentan de parte de los segundos las humillaciones más degradantes, se teme que aquélla se renueve, como más de una vez han intentado.