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Su primo Luis E. Piñeiro, el mismo de quien hemos visto que le había presentado a la escuela Elbio Fernández, años atrás, para ser inscripto en ella como alumno, fue sin duda quien lo hizo ahora para que trabajara como amanuense en el Banco de Cobranzas, Locación y Anticipos, pues era el presidente del Directorio de éste.
Otro tanto debe pensarse con respecto a un primo de ambos, F. Schulz Llamas, cuya firma, como asimismo la de José Enrique Rodó, figura entre las del personal del Banco en un documento fechado el 19 de noviembre de 1890 que hoy se custodia en la Gerencia General del mismo y del que damos una fotocopia en el Apéndice documental, por el cual los empleados declaran que el «que no cumpla con sus obligaciones a juicio de la Gerencia y fuese despedido, no tendrá derecho a acogerse a los beneficios de que tratan [sic] el Art. 158 Inc. 2.º C.C. por renuncia expresa que hace desde ya, y solo percibirá sueldo hasta el día de su salida»
. Tenía su sede el Banco en la esquina de las calles Misiones 217 y Sarandí 178. (Carpeta sin caratular en la Gerencia General del que es hoy local central, calle Sarandí 402 esquina Zabala, del Banco de Cobranzas, nombre actual del primitivo Banco de Cobranzas, Locación y Anticipos). Se custodia en el mismo un sillón, que ha sido restaurado más de una vez y del que la tradición de la casa dice ser el que usaba José Enrique Rodó cuando era empleado de la institución, cosa que el propio actual Gerente General de aquélla, Contador don Jorge A. Anselmi, en la entrevista que deferentemente nos concedió cuando acudimos a él en demanda de datos y con el ánimo de consultar las fuentes que pudieran conservarse para documentar la presencia y actuación de José Enrique Rodó en su empleo bancario, en la que tuvimos el éxito que surge de cuanto expresamos en esta nota, nos manifestó que la tenía por dudosa, dado que el referido sillón parecería más propio para asiento de un jefe que de un empleado subalterno como lo era el futuro autor de Ariel. Puede verse una fotografía del mueble de que se trata, que de todos modos reproducimos a nuestra vez, en el álbum 75 años del Uruguay, Montevideo, 1964, sin numeración de página, ilustrando una breve pero valiosa nota de Emir Rodríguez Monegal que se titula El Maestro de la Belle Époque.
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Dato suministrado al autor por don Alfredo Rodó.
123
Aviso fúnebre en El Siglo, año XXX, núm. 8.465, Montevideo, 25 de agosto de 1893, p. 2.
124
Véase nota (150) de la p. 193
125
Véase nota (150) de la p. 193.
126
Véase nota (150) de la p. 193.
127
José Enrique RODÓ, «Samuel Blixén», en El Mirador de Próspero, p. 297.
128
Domingo ARENA, «En honor de Vaz Ferreira. Una carta al Comité de Homenaje», El Día, núm. 9017, primera época, año XXVI, segunda época, año XXIII, miércoles 23 de abril de 1913, p. 7.
129
[Juan Andrés RAMÍREZ], «Mañana cumple ochenta años Carlos Vaz Ferreira. Homenaje al ilustre sabio que ha honrado al país dentro y fuera del mismo. Nuestro tributo», El Plata, año XXXIX, n.º 13.491, Montevideo, martes 14 de octubre de 1952, p. 7.
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Testimonio suministrado al autor por el Dr. Carlos Vaz Ferreira, quien todavía casi cuarenta años más tarde recordaba nítidamente este examen, no obstante no haber conocido de antes a Rodó.