11
Jean Baudrillard, De la seducción, Madrid, Cátedra, 2000, p. 69.
12
Francisco Márquez Villanueva, La esfinge mironiana y otros estudios sobre Gabriel Miró, Alicante, Instituto de Cultura «Juan Gil-Albert», 1990, p. 72.
13
El rastro de lo erótico se puede seguir, pues, por toda la producción de Miró; e insisto de nuevo en la advertencia de Torres Nebrera a propósito de que todas, absolutamente todas las novelas de Miró pueden leerse como relatos en los que la vivencia sentimental de los personajes es relevante, aunque se proyecte sobre un fondo de amarga crítica social. Así, podemos hablar también de presencia notoria de lo erótico en otras piezas. La novela de mi amigo, el retrato moral de Federico Urios (lo que constituye, propiamente su materia narrativa), no puede entenderse sin considerar su doble fracaso amoroso: la imposición de una esposa no deseada lo aboca a una existencia dolorosa en la que los martirios psicológicos a los que es sometido por su mujer, Angustias, solo son levemente compensados por la presencia de su cuñada Isabel, su auténtico amor. Otro posible ménage a trois que, en este caso, no llega a ninguna parte a causa del peculiar abatimiento de Urios. También El hijo santo presenta como rumor de fondo el conflicto erótico recuperando y refrescando el motivo decimonónico del «cura enamorado» y Niño y grande, un bildungsroman en toda regla, se detiene obviamente, como tal, en el aprendizaje amoroso del niño Antón Hernando; la novedad es que el aprendizaje no pasa sólo por la clásica idealización de una amada, sino que transita con un entrañable sentido del humor por la lujuria adolescente y desemboca en un matrimonio atípico.
14
Larsen, al comentar Dentro del cercado recoge la misma idea aunque desde una formulación que podría parecer contraria: «El erotismo que informa Dentro del cercado y otras muchas obras de Miró, especialmente a la luz de su radical 'insatisfacción' con la mayoría de los filógrafos que consultaba, mejor podría categorizarse como agapismo o filismo. 'Falta amor' llega a ser lema de su literatura desde Del vivir. Pero como filógrafo Miró no deja 'falta' sino que amplifica su filografía más allá de lo meramente biológico o de la palpitación en sí» (Kevin Larsen, «Introducción» a Gabriel Miró, Dentro del cercado. La palma rota, Alicante, Caja de Ahorros del Mediterráneo-Instituto de Cultura «Juan Gil-Albert», 1992, p. 16-17)
15
Márquez Villanueva, op. cit., p. 92.
16
Ibid.
17
Vicente Ramos, «Las antinomias del amor en los primeros escritos de Gabriel Miró», en Lozano Marco, M.A. y R.M Monzó, Actas del I Simposio Internacional «Gabriel Miró», Alicante, Caja de Ahorros del Mediterráneo, 1999, p. 118
18
Kevin Larsen, Gabriel Miró and Literary Naturalism, Ann Arbor, University Microfilms International, 1983, p. 24.
19
Kevin Larsen, «Introducción» a Gabriel Miró, Dentro del cercado. La palma rota, Alicante, Caja de Ahorros del Mediterráneo-Instituto de Cultura «Juan Gil-Albert», 1992: p. 20.
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Al respecto, la pieza que denuncia esta situación con mayor dramatismo es el cuento «El beso del esposo» (1912) en el que la narradora nos informa de su matrimonio concertado con un viejo acaudalado, incidiendo dramáticamente en cómo su juvenil ansia de amor queda rota con el beso de ese esposo ya demasiado anciano. Tal casamiento es celebrado por sus padres no sólo por una evidente cuestión crematística sino también por prejuicios morales, ya que temen que su hermosa hija se convierta en una Helena o una Eva que cause la desdicha masculina, prefiriendo así la desgracia de la joven.