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Nuestra Señora de Atocha

Francisco de Rojas Zorrilla



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PERSONAS
 

 
DON FERNANDO.
GARCÍA.
MAHOMAT.
GRACIÁN RAMÍREZ.
LEONOR,   dama.
ELVIRA,   dama.
ROSA,   mora
LIMONADA,   gracioso
LAÍN,   criado
CELÍN,   moro





ArribaAbajoJornada primera

 

Salen ROSA, mora, vestida de negro, con MAHOMAT; DON FERNANDO y LIMONADA, atadas las manos, y cubiertos los rostros.

 
ROSA
Haced alto en el llano desa falda
que Manzanares pinta de esmeralda;
ligad esos cristianos a esos troncos,
cesen los parches de quejarse roncos
al eco más vecino
de los azotes del porfiado pino;
aqueste es Manzanares, aquel río
que de las sierras de Castilla frío
baja a Madrid tan quedo,
que se conoce que me tiene miedo;
Branigal, un arroyo que recrea
a Branigal su convecina aldea,
se entra, renglón de plata, en Manzanares,
y Manzanares en Jarama y Nares,
y todos tres por uno y otro atajo,
porque es nuestro, le dan tributo al Tajo.
Aquella puerta que de aquí se advierte,
cuya muralla fuerte
a la media región del aire llega,
es la que llaman Puerta de la Vega;
esta playa, que besa el cristal frío,
es una tela que tramó el estío
con distintos colores,
de un verde raso que es raso de flores;
Manzanares humilde pone coto
a esa tela florida y a ese soto;
y yo desde Toledo desta suerte,
para vengar de Aben-Jucef la muerte,
mi ya perdido hermano,
contándole su muerte al aire vano,
vengo a vengarle con valor impío
en los troncos, que son hijos del río,
en las aves que pueblan todo el viento,
en los peces que cría ese elemento,
y en el que halláre caminante errado,
desierto a mi piedad por el poblado.
En esta isla (¡oh pese a mi tardanza!)
rompió la de su pecho errada lanza,
que no le hubiera muerto
hasta que le buscara con acierto;
como villanas, esas verdes plantas
de su coral tiñeron las gargantas;
aquel eco, que nunca la voz deja,
repitió las razones de su queja;
pues aves, prado, monte pasajero,
han de asustarse al golpe de mi acero;
vegas, flores y plantas, eco y río,
la ira han de temer de mi albedrío;
y pues que Rosa soy, la valerosa,
teman de las espinas de la Rosa.
MAHOMAT
Rosa valiente, Rosa celebrada,
desde el África a España trasplantada;
Rosa, que al desplegar del sol los rayos
no te hace Mayo a ti, tú haces los Mayos;
perfección del coraje y del denuedo,
hermana de Celín, rey de Toledo,
si por valor pretendes, no por suerte,
del grande Aben-Jucef vengar la muerte,
yo que la ejecución fui de su ira,
la valerosa sangre en que respira
tan acierto cristiano,
derramará el acierto de mi mano.
ROSA
Pues parte, Mahomat, si buscas fama,
a correrle la margen al Jarama,
que ya mi hermano, el rey, Celín, porfía
el puerto no dejar de la Fuenfría,
donde el verano, errando su gobierno,
sufre las influencias del invierno;
y como el gran Celín cuando se enoja
hace su blanca nieve helarse roja,
y el vapor de su aliento airado sube
a condensar la una y la otra nube,
siendo el temor tan frío, decir puedo,
que en lugar de llover, nievan de miedo.
MAHOMAT
Pues parto a obedecerte diligente.
ROSA
Vence en mi nombre, Mahomat valiente.
MAHOMAT
¿Tú, qué intentas hacer de aquesta suerte?
ROSA
A don Fernando quiero dar la muerte.
MAHOMAT
¿De qué suerte, bellísima homicida?
ROSA
La muerte le he de dar dándole vida.
MAHOMAT
¿Cuál ha de ser, me di, el acero impío?
ROSA
Su patria ha de mirar desde aquel río.
MAHOMAT
¿Pues qué pena le buscan tus enojos?
ROSA
Quiero que se castigue con sus ojos.
MAHOMAT
Pues yo voy al Jarama.
ROSA
Parte luego.
MAHOMAT
De mi valor y de tus iras ciego,
traerate al sol cautivo aquesta mano.

 (Vase.) 

ROSA
Tráeme al sol, si supieres que es cristiano;
Fernando calla y suspira
con animoso temor,
hipócrita de mi amor
soy en la fe de mi ira;
amor le tengo, mas tal,
que obra tal vez el desdén,
¡que queriéndole tan bien
le esté tratando tan mal!
¡Que sea tal mi sentimiento
que aún no lo sepa sentir!
¡Que no le acierte a decir
aquello mismo que siento!
¡Que siendo correos sabios
la esperanza y la pasión
le errasen al corazón
el camino de los labios!
Pues tenga alivio quien ama,
diga su pena veloz,
sea lo menos la voz
si es lo principal la llama;
de torpes ayuntamientos
aún no la montaña sufre,
pálido embrión de azufre
cuando le aborta a los vientos
disimulado raudal,
hurón de plata oprimida,
va royendo la salida
hasta verter su cristal
pues mi amor ardiente y ciego
que imitar a los dos trata,
se vierta volcán de plata
y corra raudal de fuego;
cristiano, a quien sólo oí
tantos suspiros a veces
que a las nubes enterneces
pues que ya llueven por ti
desatarte quiero ahora,
que ya tu piedad me prenda,
quita a tus ojos la venda.

 (Descúbrele.) 

DON FERNANDO
¡Válgasme nuestra Señora!
¿Dónde finco?
ROSA
No te pares
suspenso cuando me ves,
que aquesta la orilla es
del hermoso Manzanares;
aquí se trabó la lid
en que fuiste mi cautivo.
DON FERNANDO
No sé, cielos, cómo vivo.
ROSA
Mira tu patria, Madrid,
porque viertas tu dolor
en lágrimas a ese río.
DON FERNANDO
Oye, si puedes, el mío,
¡ay mi polida Leonor!
ROSA
Si de verte es la pasión,
mi cautivo, considera
que hoy tienes por prisionera
a quien te tiene en prisión;
habla, si es que te provoco
al premio que de ti espero.
¿Hete dicho que te quiero,
no respondes tampoco?
¿No hablas? ¿cómo tan cruel
me añades nuevos enojos?
LIMONADA
Desátenme a mí los ojos,
que yo hablaré por él.
ROSA
Pues no mi pasión errada
los medios quiere olvidar,
ya te voy a desatar;
habla por él, Limonada.

 (Desátanle.) 

LIMONADA
Amor nunca te trasnoche
en tus celosos trasuntos,
tengas muchos hombres juntos
e ninguno te reproche;
Madrid es, por vida mía;
(Nuestra Señora me valga),
no vi tan garrida galga
en toda la perrería;
fecho estabas cuitas todo
e desta vez me desfago,
¡ay mi calle de Santiago,
donde hay todo el año lodo!
¡Quién vos paseara en un coche!
los mis ojos allá os id;
¡cómo me huele a Madrid
sin ser las diez de la noche!
ROSA
Di, cristiano desdichado,
si escuchar quieres mi ira,
tu señor, ¿por qué suspira?
LIMONADA
Porque está abarraganado;
amor tiene, e anda en pena
por una fembra polida,
que es mesurada, entendida,
e de más a más, morena.
ROSA
Cautivo cristiano, di,
ya que en esa pasión das
una palabra no más,
¿tienes otra dama?
DON FERNANDO
Sí.
ROSA
¿Rindiote su perfección?
que este que en tus ojos leo
es amoroso deseo.
¿No me puedes querer?
DON FERNANDO
Non.
ROSA
¡Corrida, vive amor, quedo,
de haber tal desdén oído!
¿Me querrás de agradecido
en algún tiempo?
DON FERNANDO
Non puedo;
e bien me puedes matar,
cedo, aunque de mi te asombres.
ROSA
Úsanse tan pocos hombres
que sepan desengañar,
que de haber llegado a oír
que fino y constante estás,
desde hoy te he de querer más
porque no sabes fingir;
sólo el desdén sentir quiero,
no que la adores ansi,
DON FERNANDO
Yo non te hago mofa a ti,
si la he amigado primero.
ROSA
Dime, Fernando, por Dios,
ya que tan constante eres,
¿quién es la dama que quieres?
DON FERNANDO
Non es una, que son dos.
ROSA
Si amas a dos, imagina
que será pasión villana.
DON FERNANDO
Una es divina, otra humana.
ROSA
Dime quién es la divina,
¿La morena de quien sé
que te ha enamorado a ti?
DON FERNANDO
¿La morena sola?
ROSA
Sí.
DON FERNANDO
Escocha, e te lo diré:
dempués quel Señor Jesús,
nueso divino hacedor,
para se sobir al cielo
a un monte se encaramó;
quedó la virgen María,
nuesa Señora, e quedó
a ser sol que sostituya
la ausencia del mejor sol,
que a suplirnos la su falta
quiso el divinal Criador
que ya que Dios non fincase,
finque la madre de Dios;
Nicodemus, el hebreo,
que a Jesús desclavijó
e con la toalla santa
limpió el divinal sudor,
dempués que ya sepultado
creyendo a Dios le adoró,
tallar procuró María
la su madre, e trabajó
un leño con el cincel,
e diestro asaz tallador
con una e otra moldura
dio a su imagen perfición;
San Lucas evangelista,
diestro el más pinturador
de cuantos Jerusalén
artífices coronó,
retratar quiso a la Virgen
sobre la escoltura, e dio
a los sus diestros relieves
un color y otro color,
e al pintar su hermosa faz
con homildanza e amor,
mirando estuvo a María;
no sé como non cegó:
el pincel lejos, e sombras
devotamente honestó.
¿Quién ha visto a la luz ser
de la sombra imitación?
acabó la santa imagen
el divinal escritor,
bien que del original
salió la copia un borrón
porque si Dios de la Virgen
fue sabio retocador,
¿Como ha de poder un home
copiar lo que Dios pintó?
Casi como a rosa pura
non hay quien la semejó,
porque no habrá, si la pintan,
color para su color,
ni espejo puede pintarse,
pues el que el cristal cuidó,
podrá mirarse al cristal,
y en la su pintura non,
e ansí como al sol y nave
maguer que la retrató,
diestra la mano non pudo
retocarla con primor;
Lucas ansí a mi Señora
copiarla bien non supió,
que ya se ve que es María
rosa, nave, espejo y sol;
Pedro, aquel apóstol santo
de Cristo acompañador
que le adoró tantas veces,
maguer que tres le negó,
e con plañir e llorar
consiguió de Dios perdón
(que sabía muy bien Pedro,
como quien más le trató,
que era el llanto gran tesoro
para cohechar a Dios).
De Jerusalén a Antioquía
con esta imagen partió,
llevando por compañeros
de Cristo a la adoración
doce Apóstoles, que fueron
la palabra de su voz;
dempués vino Pedro a España,
e caduca tradición
fabla que en la playa antigua
de Motril desembarcó,
e los discípulos suyos
esta imagen con fervor
santo dejaron posada,
cabe de la población
de nuesa antigua Madrid,
non dentro del pueblo, non,
que non es vulgo la Virgen
para entrarse acá con nos;
esta verdad aseguran
uno e otro historiador,
e que siete años antes
que nuestra Virgen finó,
estaba la nuesa imagen
colocada, e digo yo,
que si el año de cincuenta,
como afirma un escritor,
Nuestra Señora de Antioquía
en Madrid resplandeció,
sale mi conjeturanza
cierta, escocha mi razón
de quince años nuestra Virgen,
Virgen a Jesús parió,
treinta y tres y algunos días
vivió nuestro Redentor,
veinte y cuatro años María
dempués de la su ascensión
vivió en el mundo, que facen
por todos setenta y dos;
pues bájame ahora quince
de antes que nació,
e vino a fincar María
en el año del Señor
de cincuenta y siete, en que
fue su divina asunción.
Pues si el año de cincuenta
a Madrid nos trasladó
desde Antioquía nuesa imagen
nueso Pedro Vice-Dios,
luego no hay duda alguna
que esta imagen se talló
en la vida de María,
e fue la su colación
siete años antes que fuese
a abracijarse con Dios;
anciana finó la Virgen,
pero non consumidor
el tiempo mañoso e cano
la suya faz arrugó,
que como en su fermosura
su honestidad se posó.
Por non tocarla al recato
non llegó a la perfición;
y es mucho que ansí gozase
tantos años quien sufrió
luenga edad tantos trabajos
viendo la muerte e baldón
del fijo crocificado,
que fue tamaño el dolor
que llevó nuesa Señora
de Jesús en la Pasión,
que uno y otro santo afirma,
fabla uno y otro varón,
que si el dolor de la Virgen
le repartiera el Señor
entre todas las criaturas,
con ser tantas como son,
bastaba a finarlas todas
solamente aquel dolor;
santa, más que todos santos
Nuesa Virgen floreció,
aunque hubo en su vida muchos
que dempués santificó
el vicario de Jesús
por divinal comisión;
lució entre todos María,
como en el campo se vio
no florecer clavellina
a la faz del girasol.
¿Non viste al sol que en su altura
non permite resplandor,
e posado en el su globo
a la su luna veloz,
siendo él el que la ha encendido
parece que la apagó,
que los loceros se fuyen,
y al alba dél se escorrió;
la llama encoge el su rayo,
la nube a su exhalación,
e cuando por la su cuesta
ya faciendo caracol,
e gusano de los cielos
sus propios rayos filó,
va saliendo el un lucero,
la luna a más relumbró,
e basta una antorcha del suelo
sópitamente alumbró?
Así cuando sol la Virgen,
maguer que fuese mejor,
nueso horizonte alumbraba
ningún lucero alumbró;
semeja, pues, los luceros
santos, pues que luces son,
semeja sol a la Virgen
en la mi comparación,
ella finó, e nos salieron
a lucir den dos en dos,
que non pudieron arder
cuando estaba vivo el sol;
perdiose la nuesa España,
que el conde Jolian, traidor;
(pero aquesta remembranza
finque para otra ocasión)
que sólo narrar te quiero
que la Virgen se escondió
non sé dónde, e nos plañimos
por la suya aparición,
a los cielos y a la tierra
con uno y otro clamor.
Non parece nuestra Madre,
mas pintorada quedó
en láminas por reliquia,
que una dellas guardo yo,
e aunque nunca yo la he visto,
ni de cuantos viven hoy
hay hombre que la alcanzase,
non luenga una narración
facer quiero de su forma,
según escrita quedó
por aquellos que gozaron
su divinal resplandor:
tres cuartas tiene de altura,
y aunque parece mayor,
es porque posada finca
en trono e silla, a quien dio
más relieves e molduras
artificioso primor;
una corona de un dedo
de alto, su sien coronó,
e sacada de la misma
materia está alrededor,
porque non fuese postiza
como otras coronas son,
la su veste colorada
un manto de oro guarnió,
e con una forradura
de honesto oscuro color,
e todo de una madera,
e los sus pies cobijó
para honestarla más bien,
acepillado ropón;
al siniestro lado tiene
una T con una O,
que significa teotoca,
que en griego es Madre de Dios;
dentro de la T se posa
la O, pues discurro yo,
que non la que fabla arriba
es su significación:
la O, del Verbo divino
semeja la Encarnación,
que es un círculo perfeto
que aquellas partes unió;
T, en griego, a Dios significa,
y esta T la O abrazó;
Jeremías nos enseña
que ha de rodear al varón
la fembra, pues saca ahora
que María a Dios rodeó,
siendo un círculo pequeño
desta T, que dice Dios;
pues si ella es O y él es T,
fable la mi conclusión
que su Encarnación figuran
unidas la T y la O,
mediante Dios e mediante
la su hipostática unión;
morena tiene la faz,
non perceptible el color,
porque el luengo curso de años
la su tez ennegreció;
honestos ojos y graves
catarás con atención,
mirar afables al justo,
severos al pecador;
a su infante Jesús, niño,
abracijado guardó,
del corazón a su lado,
o él era su corazón;
una poma en un librito
le da al Niño, ¿quién creyó
que enseñándole María
una manzana al Criador,
reciba de una mujer
lo que otra mujer vedó?
Pero de María a Eva
hay tamaña distinción,
que Eva escribió la su culpa
e María la borró;
esta es mía morena dama,
a quien mío casto amor,
sin haberla visto nunca,
mil ternuras la indilgó;
esta del alba es Señora,
esta es la que se perdió,
si de la nuesa presencia,
de nuesa memoria non;
esta a quien facen la salva
tanto colorín cantor
en praderías, que el Mayo
con flores rojas pulió;
esta a quien estrella, cielo,
el mar, tierra, aire veloz,
aves, peces, fieras y hombres,
los luceros, luna e sol,
ángeles e santos claman
a un afecto e a una voz,
la gran Teotoca de Antioquía,
que es hija, y madre de Dios.
ROSA
Tu relación he escuchado,
y, vive el cielo, que estoy
de tu amor menos corrida
que indignada de tu voz;
esa deidad que tú llamas
luz de la aurora y el sol,
precursora de Madrid
y madre de vuestro Dios,
ayer era un basto leño
en quien el tiempo escribió
la nobleza del Abril
vegetativo padrón;
por inútil tronco ayer
artífice la talló,
¿pues cómo la hará deidad
un borrón y otro borrón?
DON FERNANDO
Esta imagen non es madre
de Dios, sandía mora, non,
pero basta que semeje
la misma madre de Dios;
¿non te da color el árbol
que ha colorido el pintor,
e a más que esté pinturada,
cuidas que la flor es flor?
Pues si pintada flor y árbol
flor y árbol vivo imitó,
mejor podrá pinturada
imitar María a Dios.
ROSA
Sí, ¿pero en virtud de un leño
ha de hacer milagros? no.
DON FERNANDO
Pues face Dios sin materia
una e otra admiración,
¿e con materia non cuidas
que puede obrallas mejor?
ROSA
¿Un leño puede imitar
una imagen? es error.
DON FERNANDO
No te ha de valer ahora
tu sopitaña razón,
aunque hable esta vez por ti
Barrabás calumniador.
¿Tú e yo non somos dos leños?
ROSA
Dos leños somos tú e yo,
pero somos racionales.
DON FERNANDO
Pues si el Señor descendió
a imitar estos dos leños,
con ser Dios, di, ¿por qué no
un leño podrá imitar
a la que es madre de Dios?
ROSA
Bien dices, mas no lo creo;
bajemos el escalón
de tu voluntad, y dime,
¿a quién amas?
DON FERNANDO
A Leonor,
de Gracián Ramírez fija
ROSA
¿Es hermosa?
DON FERNANDO
Como el sol.
ROSA
¿Quiérete?
DON FERNANDO
Cuido que sí.
ROSA
Pues si la tienes amor,
y ella a ti te quiere tanto,
¿qué temes?
DON FERNANDO
Que ausente estoy.
ROSA
¿Puede olvidarte?
DON FERNANDO
No sé;
recuéstala un infanzón
asaz valiente e galán,
fidalgo e home de pro,
e que él se la mereciera
a no merecella yo.
ROSA
¿Quién es?
DON FERNANDO
Don García es,
el que a tu hermano mató,
de Gracián Ramírez deudo.
ROSA
Yo mataré ese traidor.
¿Mas sabes qué he presumido?
que no la quieres de amor,
sino de tema no más
que otro galán la sirvió
porque sois tales los hombres
que ponéis vuestra afición
en lo que hace competencia,
pero no en lo que es mejor.
DON FERNANDO
E si la vieras, ¿qué hicieras?
ROSA
Disculpara tu pasión.
DON FERNANDO
¿Pues dasme palabra, mora,
si palabra en ti cupió,
como mora principal,
pero como mora non,
de volver a la mi mano,
si te la enseño a Leonor?
ROSA
Por Alá te doy palabra.
DON FERNANDO
Non jures el Zancarrón
del vuestro profeta falso,
Mahoma, engañifador;
jura como noble.
ROSA
Juro.
DON FERNANDO
Pues cata su rostro, e non
verás que su fermosura
es menos que mi pasión,
toma, Rosa.

 (Dale un retrato de nuestra Señora de Atocha, por darle el otro.) 

ROSA
Alá me valga.
¡Qué miro! helado sudor
desconcierta de los poros
la proporcionada unión.
¿Ésta no es vuestra patrona
María?
DON FERNANDO
¡Válgasme Dios!
¿Qué es lo que he fecho?
ROSA
Yo, cielos,
¿de una pintura temor?
DON FERNANDO
¿Que por darle la fegura
de Leonor le diese yo
a los dos semejaduras
de nuesa Señora e Dios?
¿Y que estando enclavijada
en par de mi corazón,
tan torpes estén mis manos
que ficiesen tal error?

 (Va a quitarla el retrato.) 

Soelta, mora.
ROSA
Deja, infame.
DON FERNANDO
Non presumas con rigor
fincar con la mi Señora,
que antes cuido morir yo.
ROSA
¿Ah soldados?
LIMONADA
Esto es fecho.
ROSA
Dadles la muerte a estos dos.
DON FERNANDO
¡Facedlos sordos, mi Virgen,
o ciegos, si sordos non,
e será un milagro a tiempo!
ROSA
¿No me respondéis?
DON FERNANDO
Ya obró.
ROSA
Pero tened, no vengáis,
que entre tanta admiración
una experiencia procura
acreditar mi valor;
ver quiero si este cristiano
que a María defendió,
tiene tanta fe en el alma
como fineza en la voz;
Fernando, ¿no dices que amas
a Leonor?
DON FERNANDO
Con casto amor.
ROSA
¿Qué fineza harás por mí
si aquí libertad te doy?
DON FERNANDO
Será, como lo es el cuerpo,
esclava mi alma en pos.
ROSA
¿Dasme la palabra y fe
devolver a la prisión
si te dejo que a Madrid
vayas a ver a Leonor?
DON FERNANDO
Por la fe de caballero,
a fe de amante español,
de volver a los tus pies
como fidalgo infanzón.
ROSA
Jura.
DON FERNANDO
Por los Evangelios
que san Lucas escribió,
o por la cruz de la manga
que sale en la procesión,
e por el santo que tiene
espatarrado el dragón
e afinojado a sus pies
con la punta del lanzón,
de volver en la tu busca
cedo que fable a Leonor.
ROSA
Pues yo dejo que te vayas,
pero es con condición
que has de dejarme en rehenes
esa copia, ese primor,
en que tienes retratada
la hermosa Madre del sol,
que con eso volverás.
DON FERNANDO
Non me lo permita Dios;
si aquí sopitañamente
me posaras a un fogón,
me cuidara asar primero,
mas darte a la Virgen, non.
ROSA
¿Pues no puedo yo quitarte
la copia?
DON FERNANDO
Tienes razón;
mas una cosa es quitarla
y es otra dártela yo.
ROSA
¿Pues qué rehenes intentas
dejarme?
DON FERNANDO
Mi obligación;
y de más a más te dejo
al mi escodero español.
LIMONADA
Mi Señor, si bien me quieres,
no me dejes, porque soy
hijo de un moro de Fez
que cristiano se tornó,
e fijo de una gallega
que con él se enmaridó,
e me harán muy fácilmente
besucar el Zancarrón.
ROSA
Pues déjame éstas rehenes,
o no has de irte.
DON FERNANDO
¿E cuáles son?
ROSA
Déjame a Leonor pintada
por prenda, que bien sé yo
que por ella has de volver,
si es que la tienes amor;
que llego tanto a quererte
por oculta inclinación,
que con estarme tan mal
que a ver vayas a Leonor,
sólo porque no la goce
el que a mi hermano mató,
aunque me cueste unos celos
te doy esa permisión.
DON FERNANDO
¿A Leonor me pides?
ROSA
Sí.
DON FERNANDO
¿Qué le importa a mi afición
cautivar este traslado,
si al original me voy?
Cata su fegura, mora,

 (Vásele a dar.) 

e también cata que doy
en rehenes de dar vuelta
la mala consolación;
trátala bien, e non fagas
mofa, ansí te guarde Dios;
mas non te la quiero dar,
que lo plañirá mi amor.
ROSA
Como a huéspeda prometo
tratarla, no temas, no.
DON FERNANDO
No te la quisiera dar.
ROSA
Escoge una de las dos
que te he pedido.
DON FERNANDO
Nenguna;
pero puesto que me voy,
quiero llevarme a María
y quiero darte a Leonor.

 (Dale el de LEONOR y toma el de la Virgen.) 

ROSA
No ha sido tu amor muy grande.
DON FERNANDO
Es grande mi devoción.
ROSA
¿Sabrás cumplir tu palabra?
DON FERNANDO
¿Non sabes, mora, quién soy?
LIMONADA
¿E yo he de irme?
DON FERNANDO
Tú te quedas.
LIMONADA
¿E cuando volverás?
DON FERNANDO
Hoy.
ROSA
Dale muerte a tu enemigo.
DON FERNANDO
Finará, si me ofendió,
ROSA
Pues parte a Madrid, Fernando.
LIMONADA
Vuelve esta noche, Señor.
DON FERNANDO
Trata bien a la mi fembra.
ROSA
Sí haré, aunque celosa estoy.
DON FERNANDO
Cuitame que finque, mora,
con tal perjeño e razón.
ROSA
Alá te vuelva con bien.
DON FERNANDO
Non sé qué es Alá, sea Dios.
 

(Vanse.)

 
 

Salen ELVIRA y LEONOR, con luz.

 
ELVIRA
El tu suspirar me admira
una otra en otra vegada;
non estés tan acuitada.
LEONOR
Déjame llorar, Elvira.

 (Llora.) 

ELVIRA
Dime qué plañes, Leonor,
e non lo estés honestando.
LEONOR
¿Non sabes tú que a Fernando
he tuvido mucho amor?
ELVIRA
Supido lo he; pero faz
con que el gusto restituyas,
pues que las lágrimas tuyas
no te dan ningún solaz;
que yo también por mi daño
tengo amor otro que tal,
e maguer que siento el mal
bien miras tú que non plaño.
LEONOR
Tu amorío al mi dolor
non compasa los enojos,
que siempre sale a los ojos
la caleutura de amor;
a la rosa y al clavel
tortolilla diligente
plañendo el su esposo ausente,
face pescudas por él;
e a más con tiernos amores
verás por el tu amorío
con lágrimas del rocío
facer mimos a las flores;
e de un leño en el fogón
semejarás los despojos,
pues si non plañen sus ojos
non arde su corazón.
ELVIRA
Cuido ser un pedernal,
mía Leonor, porque también
me quiere García bien
e yo no le quiero mal;
mas mi voluntad tan rara
se ha podido resistir,
que non me han vido reír
por un ojo de la cara;
que el home que está más ciego
en servir y en sospirar,
en viéndome lagrimar
se fará de pencas luego.
LEONOR
¿A tí te adora García?
ELVIRA
Al me ver, mil trampantojos
face con la boca e ojos.
LEONOR
¡Válgasme santa María!
ELVIRA
¿E de qué te has suspendido,
que paras mientes turbada?
LEONOR
Hame dicho una vegada,
que finca por mí atordido,
e quedo rabiosa aquí
que fingiendo que se muere
me diga a mí que me quiere
e que te engañife a ti.
ELVIRA
E yo con sópita saña
contra él me indigno ahora,
a mí es a quien sólo adora,
y a tí es a quien sólo engaña;
a mí quiere de las dos,
a mí ama de mayor gana.
LEONOR
¡Proviera a Dios!
ELVIRA
La mi hermana,
¿para qué es proviera a Dios?
LEONOR
García, de mí ¿qué espera?
ELVIRA
Fablemos como mujeres,
yo sé que aunque no le quieres,
non te pesa que te quiera.
LEONOR
Yo sólo a Ferrando quiero;
pero García yo sé
que non te quiere.
ELVIRA
¿Por qué?
LEONOR
Porque me amoró primero;
a mí es a quien tiene amor,
y a ti tiene aborrecida.
ELVIRA
¿Pues non soy yo tan erguida
como tú, hermana Leonor?
¿Non soy laborosa? pues
di, ¿qué mengua me has fallado?
¿Non hice el jubón labrado
de nueso padre en un mes?
Pues non me baldones, non,
ya que reprocharme quieres.
LEONOR
¿E qué importa, si non eres
tan fermosa como yo?
ELVIRA
¡Tan fermosa! tus engaños
te han fecho presuntuosa;
hermana, la más fermosa
es quien tiene menos años
mi juventud es mejor,
no tu rostro pinturado.
LEONOR
En fin ¿te has desmesurado
con tu hermana la mayor?
pues yendo en busca del cielo,
cedo que muera con llanto,
no me abra la puerta el santo
que non tiene ni este pelo;

 (Llorando.) 

e la mi finada madre
non salga de la aflición
de su dolencia, si non
se lo dijere a mi padre.
ELVIRA
¿Eso a mí qué me empeció?
LEONOR
¿Han vido la rapagona
cómo se face persona?
mío padre, mas él llegó.
 

Sale GRACIÁN.

 
GRACIÁN
La mi Leonor, la mi Elvira,
¿de qué fincas arriscada?
LEONOR
Mío Señor, plaño airada.
GRACIÁN
¿E con quién mandas la ira?
¿non fablas, Leonor? ¿hay tal?
¿quién tu alegrez alborota?
LEONOR
Esta mi hermana chicota,
que me ha ferido muy mal.
GRACIÁN
¿Te habló destonado? deja,
verás lo que fago yo.
LEONOR
De fea me caloñó,
e de más a más, de vieja.
GRACIÁN
¿Qué me parlas?
LEONOR
Ansí es.
ELVIRA
Oye a mi satisfación.
GRACIÁN
Non puede tener razón
quien ha nacido después;
besucad luego a Leonor

 (Empújala.) 

los pies, llegad.
ELVIRA
Non me empelles.
GRACIÁN
Ya non han menester fuelles
los órganos del Señor.
ELVIRA
Que me des perdón te pido,
la mi hermana, e mi señora.
GRACIÁN
¡E que non trujese ahora
las deciplinas conmigo!
LEONOR
Perdonar me satisface,
mas non me nombréis errada
colondrona otra vegada.
faréislo ansí?
ELVIRA
¡Qué me place!
Dadme la mano.
LEONOR
Catad.

 (Bese la mano ELVIRA a LEONOR.) 

ELVIRA
Perdonad mi sopitez.
GRACIÁN
Hoy remozan mi vejez
su amistanza e su homildad,
LEONOR
La fe del Bautismo espero
trasladar, si dan con ella.
GRACIÁN
El señor rey de Castiella
me ha inviado su mandadero,
e la su escritura ved,
si un solaz vos quiero dar,
que para vos maridar
me ha fecho una gran merced.
LEONOR
¿Escretura del Rey?
GRACIÁN
Sí,
de su firma e de su mano.
LEONOR
No he vido rey tan humano.
¿Cómo fabla?
GRACIÁN
Fabla así:

 (Lee.) 

«El mío alcalde Gracián Ramírez de Vargas: La vuesa escretura me dio asaz contentamiento, e finco de las vuesas fecherías alegrado. Cuidá de la mía villa, e por el vuestro servicio vos fago merced para maridar las vuesas dos fijas, de veinte maravedís cada un años de renta. Dios os guarde. En Burgos. -Alfonso, rey de Castiella

¿Qué os parece? ¿qué decís
las dos de largura tanta?
LEONOR
Maridar puede a su infanta
con veinte maravedís.
GRACIÁN
Dele mucho mundo el Dios
poderoso, omnipotente.
 

Sale UN CRIADO.

 
CRIADO
García, vueso pariente,
fablar procura con vos.
GRACIÁN
Entre el mi deudo García,
e idos los dos allá fuera.
LEONOR
Escondijada quisiera
escochar, por vida mía.
ELVIRA
E yo he de escochar allí.

 (Escóndese.) 

 

Sale GARCÍA.

 
GARCÍA
Aquí está el vueso escodero.
GRACIÁN
Ocupad el posadero.
GARCÍA
Farélo, el mío alcalde, así.
GRACIÁN
¿E a qué venís? ¿a qué fin
tan tarde me habéis buscado?
GARCÍA
Non escoche este criado.
GRACIÁN
Erguid vos fuera, Laín.

 (Siéntase.) 

GARCÍA
El mío señor, alcaide Gracián,
fidalgo, e a más valiente infanzón.
Pues hoy mistorado en los ojos se han
suspiros inviados del mi corazón,
las vuesas orejas, que oyéndome están,
escochen tollida de amor mi razón;
yo adoro a Leonor, vueso serafín,
facedla mi esposa, pues santo es mío fin;
pues hoy mi cochilla sangrienta la ven
del moro africano el rojo cetún,
con darme este premio, facedme este bien,
pues non la merece de todos nengún,
maguer que Ferrando lo cuide también,
que non mi amorío semeja al común
de amantes, aquellos que fingen pasión,
faciendo feguras con su corazón.
GRACIÁN
¿Fincando en campaña Celín pertinaz,
con una e con otra cochilla de Fez
estáis amistando folgar en la paz,
Naciendo infanzón y fidalgo de prez?
Non me veréis alegrosa la faz,
si afinojado a mi planta esta vez,
como a coitado e cómplice atroz,
non le tollís a la lengua la voz.
GARCÍA
Vuesa palabra me ha dado a entender
que non en el campo he tovido valor;
asaz, como alcaide, podierais saber
que Aben-el-Jucef me tuvo pavor
cuando le fice más campo correr
que el Mayo verdoso colora de flor,
e más, al querer conmigo lidiar,
de una lanzada le fice finar.
GRACIÁN
Non me habléis tan entonado,
la vuesa voz abajad,
que yo vos daré a Leonor,
mas non tan cedo será;
Ferrando me pidió a Elvira.
LEONOR

 (Aparte.) 

La mi oreja, ¿qué escocháis?
GRACIÁN E
fincado cautivado,
¿cómo bien parecerá
que él tenga un lazo de hierro,
e vos otro conyugal?
sed el su amigo en la guerra
pues lo fuisteis en la paz,
e cuando fincare libre,
por vuestro valor llegad,
e pedidme a mi Leonor
que cedo os la he de endonar.
GARCÍA
Tan luengos años te halles
como nueso padre Adán.
GRACIÁN

 (Ap. 

Con Ferrando e con García
las presumo maridar.)
Venid, que cuido ir con vos.
GARCÍA
De aquí non me he de apartar,
si su cortesanamiento
no se queda más atrás.
GRACIÁN
Pues si habéis de ser mi fijo,
obedeced y callad;
ansí...
GARCÍA
¿Qué parláis?
GRACIÁN
García,
oíd, que os quier pescudar
de las imágenes santas
que dentro en España hay.
¿Cuál de todas, me decid,
es vuestra devota más?
GARCÍA
Nuestra Señora de Atocha.
GRACIÁN
Pues vuesa es Leonor; llegad,
e dadme los brazos, fijo,
que mío non lo será
quien non llame por devoto
a esa imagen celestial.
 

(Vanse los dos.)

 
LEONOR
Fincamos buenos, Elvira.
ELVIRA
Colorada el alma está
de que el sandío de García
fingiese su voluntad.
LEONOR
¿Hame engañifado a mí
el traidor descomunal
de Ferrando, e a ti sola
es a quien precara asaz,
e te acuitas de García?
ELVIRA
E García desleal,
¿non fina por ti?
LEONOR
Bien fablas.
¿Pues cómo podré vengar
el mi mal pagado amor
que se ha fincado en agraz?
ELVIRA
¿Quieres que fagamos mofa
de su amor?
LEONOR
¿Cómo será?
ELVIRA
Seamos frailas las dos,
e ansí cuido castigar,
perdiendo el nueso amorío,
una e otra voluntad.
LEONOR
¿Yo fraila? esas non, Elvira.
¿Qué cuidas?
ELVIRA
Ven a fablar
al mío padre, Leonor.
LEONOR
¿Qué faces?
ELVIRA
Tú lo verás,
ven en pos de mí.
 

Sale DON FERNANDO cuando ellas se quieren ir.

 
DON FERNANDO
¿Leonor?
LEONOR
La santa vela pascual
que está con las tres piñitas
fincada somo el altar,
me valga.
DON FERNANDO
¿De qué te aturdes
la mi relumbrosa faz?
Ferrando soy, el tu esposo,
que afinojado e leal
viene a besucar la tierra
que tu pisoteando estas;
yo soy el que ayer cautivo,
y hoy libre, viene a ayantar
el manjar de los tus ojos
amorioso gañán.
¿Qué paras mientes, Señora?
¿Non cuidas abracijar
mil vegadas al tu esposo
que descautivado está?
¿Non me fablas? ¿non me miras?
LEONOR
E cuánto me da solaz
la su voz, la su mentira
me ha indignado más y más;
fabla, embostidor malino,
ya que faces desbochar,
si no toda la mi ira,
toda al menos mi verdad.
¿Por qué engañoso e cruel,
si cuidaste maridar
con la tu querida Elvira,
feriste con tal crueldad
a la mi alma, que era tuya?
¿Por qué, sandio desleal,
me facías arrumacos
de rosquilla e mazapán?
¿Non soy yo tamaña fembra
que el sol con su claridad
al mío honor y a la mía cara
no ha supido emparejar?
Al nueso padre pediste
a Elvira, e con deslealtad,
para me escopir el rostro,
me cuidaste pintorar;
cata a tu amigota Elvira,
gózate con ella en paz,
aquí finó el nueso trato,
yo no he de fablarte más,
que no fue más fementido
el nueso conde Julián;
Fíncate.

 (Va a irse.) 

DON FERNANDO
Los ojos míos,
no airados os escorráis.
¿Elvira non está aquí,
e digo de par en par,
delante su fermosura
a toda mi voluntad?
a ti es a quien amorié;
vuelve, mi vida, a escochar
mía plañidura, que fabla
lagrimosamente asaz.
LEONOR
Pues ¿e cómo al padre mío
pediste a Elvira?
DON FERNANDO
Non tal;
a la su chicota fija
le pedí.
LEONOR
Pues si es verdad,
la más chicota es Elvira.
DON FERNANDO
Es tu fermosura tal,
que aun siendo más los tus años,
non me parecen los más;
yo lo erré.
LEONOR
Cuidalo bien.
ELVIRA
Pues si él fuera mi galán,
e a ti te endilgara ahora
los requiebros en mía faz,
¿non le prefumara yo
con pólvora e alquitrán?
Abracíjale, mía hermana.
LEONOR
Con una condición tal
que me has de volver los brazos
si non fablares verdad.

 (Abrázale.) 

DON FERNANDO
¡Ay mía vida! la tu mano
me permite besucar,
que me entorno a ser cautivo.
LEONOR
¿Qué me fablas y te vas?
DON FERNANDO
Fícele a una sandía mora
pleitesía de tornar,
e la tu trasladadura
pintorada dejé allá;
e antes que el alba florida
emprincipie a cargear,
volver cuido a la prisión;
la mía vida, perdonad.
LEONOR
¿Que la mi semejadura,
cautiva, Ferrando, está,
e a una mora se la diste?
¿Pues cómo feciste tal?
¿E por verte con la mora
te vuelves a cautivar?
DON FERNANDO
Di la palabra.
LEONOR
E di, ¿pesa
esa tu palabra más
que mi amor?
DON FERNANDO
Nací fildalgo.
LEONOR
Ahora llego a caloñar
que estás emperrado el alma,
e que con la mora está
aullándole el tu amor
como mal ferido can.
DON FERNANDO
Por el tu retrato vuelvo,
non por otra cosa asaz.
LEONOR
Pues si mi semejadura
es la causa principal,
yo perdono la fineza,
fincate conmigo en paz,
que non empez a mi amor,
ni a mi honor le fará mal
que esté preso el mi retrato
por la tuya libertad,
si non es que por desprecio
te le hayas dejado allá.
DON FERNANDO
¿E yo he de quedar sin él?
LEONOR
¿Qué importa? ¿no me dirás
el traslado, si te quedas
con todo mi original?
DON FERNANDO
El mi escodero se queda.
LEONOR
Pues ya que poniendo estás
a las soluciones mías
otra asaz dificultad,
el García me ha pedido
a mi padre, he dicho ya,
que con toda la mi mano
se coida matrimoñar,
en que verás la apretanza
con que finco si te vas.
DON FERNANDO
¿E dijo que sí el tu padre?
ELVIRA
Si con tanta claridad
ella hubiera dicho el sí
par del cura e sacristán,
non la podiera el obispo
de Burgos desmaridar.
DON FERNANDO
Elvira, ¿es verdad?
LEONOR
¡Ploviera
a Dios non fuera verdad!
DON FERNANDO
¿E a ti ha fablado tu padre?
LEONOR
Non me ha podido fablar.
DON FERNANDO
¿Cuándo fue el soceso?
LEONOR
Agora.
DON FERNANDO
E tú, di, ¿qué le dirás?
LEONOR
Si te fincas, que te quiero.
DON FERNANDO
¿E habrá duda?
LEONOR
Si te vas.
DON FERNANDO
¿Reprobarás mi afición
si dejo el retrato allá?
LEONOR
Fablaré bien del tu amor.
DON FERNANDO
E mi palabra, ¿qué hará?
LEONOR
Palabra dada a una sandía,
non se debe cabalar.
DON FERNANDO
En fin, ¿él te pide?
LEONOR
Sí.
DON FERNANDO
Pues pintura, perdonad,
mío escodero, Dios vos libre,
mía palabra, viento vais,
que en tocando al amorío
del que sabe sospirar,
el punto de honor es menos,
e la cólera es lo más.
LEONOR
Eres fino.
DON FERNANDO
En la tu piedra
me pretendo quilatar.
GRACIÁN

 (Dentro.) 

¿Leonor, Elvira?
LEONOR
Mío padre
da voces.
ELVIRA
¿Qué nos querrá?
Él sale.
LEONOR
Ferrando mío,
aquí te puedes posar,
non te vea de sópito.
DON FERNANDO
¿E yo me he de escondijar?
LEONOR
De fallarte aquí tan tarde
non le puede dar solaz.
DON FERNANDO

 (Escóndese.) 

Yo lo hago.
 

Sale GRACIÁN.

 
GRACIÁN
Las mías fijas,
vuestra tristura alegrad,
abrid cedo esa ventana,
e del cielo a ese Atochar
cataréis divinas luces
con resplandor divinal
de los cielos a la tierra
yan subirse, yan bajar;
Nuesa Señora, sin duda
posada en Atocha está.
¿Non la veis?
 

(Asómanse a una ventana.)

 
LEONOR
Ya los catamos.
GRACIÁN
Los mandaderos, que estáis
para mi mandadería
fincados en el zaguán,
subid a ver la alegrura.
 

(Va pasando por detrás cuando miran a la ventana.)

 
DON FERNANDO

 (Aparte.) 

Mientras sospendido está,
a escorrir voy a la puerta,
pues non me ve.
ELVIRA

 (Aparte.) 

Ya se va.
DON FERNANDO

 (Aparte.) 

E desde ella fingiré
que ahora acabo de llegar;
pruebo a salir.
 

(Al salir encuéntrase con GARCÍA.)

 
GARCÍA
¿Quién da voces?
GRACIÁN
El bendito san Marcial
me valga, ¿qué es lo que miro?

 (Vuelve la cara GRACIÁN, y velos.) 

¿Ferrando?
DON FERNANDO
¿Señor Gracián?
GRACIÁN
¿García?
¿El alcaide mío?
GRACIÁN
¿Cómo aquí los dos fincáis?
DON FERNANDO
Yan salí del cautiverio;
endonome libertad
una mora, e a tu voz
sobí de la calle acá.
GARCÍA
E yo a tu voz he sobido;
pero al tiempo que iba a entrar,
iba a salir don Ferrando
por vuesa puerta.
DON FERNANDO
Es verdad,
que al sobir vuesa escalera,
sentí un home pisotear,
e volví la faz a ver
quién me boscaba detrás.
GARCÍA
¿E cómo os habéis turbado?
DON FERNANDO
Hame fecho novedad
que entréis vos adonde apenas
el sol no ha sopido entrar.
GRACIÁN
Sola esta vez he sobido.
DON FERNANDO
Yo esta vez, otro que tal,
e a non estar el alcaide
presente...
GARCÍA
E a non estar
el alcaide...
DON FERNANDO
Yo ficiera
que non pescudárais más.
GARCÍA
Yo ficiera...
GRACIÁN
El don García,
vuesa palabra cumpláis
de darme la vuesa fija,
pues descautivado está
Ferrando, como dijisteis.
DON FERNANDO
E yo si me has de endonar
la fija que te he pedido
me omildaré.
GRACIÁN
Ansí será.
GARCÍA
Leonor es la que os pido.
ELVIRA
¡Oh sandío descomunal!
DON FERNANDO
E yo a Leonor vos demando.
GRACIÁN
E Ferrando, ¿qué fabláis?
¿non pidisteis la chicota
fija?
DON FERNANDO
Non lo he de negar;
mas no entiende el amor de años,
mía la Leonor será.
GARCÍA
Non será.
DON FERNANDO
La mi cochilla...
GRACIÁN
Vuesa enemiga dejad,
y en presencia de mis fijas
non demandéis a lidiar.
GARCÍA
Non es de aquí esta enemiga.
DON FERNANDO
Vuesas manos parejad.
GRACIÁN
Dadle la mano, Ferrando.
DON FERNANDO
Yo non se la quiero dar,
si non me dais a Leonor.
GARCÍA E
yo fablo, otro que tal.
GRACIÁN
Yo vos la daré, García;

 (Díceselo a cada uno al oído.) 

Ferrando, vuesa será;

 (Ap. 

Esto importa por ahora.)
DON FERNANDO
Pues la mi mano catad.

 (Dale la mano, y apriétasela.) 

GARCÍA
Vueso amigo soy; (Ap.  al darme
su mano, ha fecho señal
de cuestión, con apretanza).
DON FERNANDO

 (Aparte.) 

Cedo le coido buscar.
GRACIÁN
¿Sois amigos?
DON FERNANDO
Yan lo somos.
GRACIÁN
Por esa puerta os colad,
García, e vos por aquella
que está enfrente del zaguán;
Leonor, al vueso retrete;
ea mi Elvira, a posar.
DON FERNANDO
Dios vos mantenga.
GRACIÁN
Él vos guarde.
GARCÍA
Adiós, mío alcaide Gracián.
DON FERNANDO

 (Aparte.) 

Muriendo de celos voy.
GARCÍA

 (Aparte.) 

Atordida el alma está.
LEONOR
¿Si será Ferrando mío?
DON FERNANDO
¿Si mía Leonor será?
GRACIÁN
Halle yo a la santa imagen
de Antioquía en el Atochar,
que una e otra palabra
mi habilencia complirá.

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