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Salen ROSA, LIMONADA y moros.

 
ROSA
Ese cautivo cristiano
conmigo llegue el primero,
y quedaos todos, que quiero
recibir sola a mi hermano;
y aquel monte a trechos hueco
del Manzanares confín,
la lición de su clarín
haga repetir al eco.
LIMONADA
Ya el su rey Celín ahora
por uno y otro sendero
llega a fablar el primero.
ROSA
¿Vesle venir?
LIMONADA
Sí, Señora.
ROSA
¡Ah Celín, ardiente rayo
que el África congeló!
LIMONADA
Cuido que non te escochó.
ROSA
Emulación de Pelayo.
LIMONADA
Non te oyó.
ROSA
Llámale, y toma
las señas de su valor.
¿Azote de Alá?
LIMONADA
¿Ha el Señor
discípulo de Mahoma?
ROSA
El que da voz a la fama.
LIMONADA
Que da a Castilla pavor.
ROSA
Primer padre del valor,
hijo del sol.
 

Sale CELÍN.

 
CELÍN
¿Quién me llama?
ROSA
Tu hermana es quien te llamó.
CELÍN
Ya tu acento he conocido.
ROSA
¿Vienes bueno?
CELÍN
Sí.
ROSA
¿Has vencido?
CELÍN
¿Cuándo no he vencido yo?
ROSA
Saber el triunfo quisiera.
CELÍN
Y mi fortuna verás.
ROSA
Fabla, no te tardes más.
¿Cómo fue?
CELÍN
Desta manera:
salí con negros pendones...
ROSA
Eso, Celín, ya lo sé.
CELÍN
A sangre y fuego llevé
veinte y cuatro poblaciones.
ROSA
Es tu valor inhumano.
CELÍN
No reservó vigilante,
ni mi piedad al infante,
ni mi templanza al anciano.
ROSA
Tu coraje y saña impía
aún más que tu acero ha obrado.
CELÍN
Veinte templos he saqueado
de la imagen de María.
ROSA
Gracias me doy, pues que llego
a escuchar tu ira ardiente.
CELÍN
Y esa que es tan fría fuente,
dejé abrasada de fuego.
ROSA
Alá permite que fueses
rayo de su mano airada.
CELÍN
Hice hoz sangrienta mi espada
de las flores y las mieses.
ROSA
Así a mi crueldad enseñas.
CELÍN
No reservó mi cuchillo
al humilde corderillo
que balaba entre las peñas.
ROSA
Halle el cristiano escarmiento
en ti, que rendirle sabes.
CELÍN
Con el polvo ahogué las aves
que eran población del viento.
ROSA
Sea indicio tu osadía
del fuego que en ti se ve.
CELÍN
Con el humo dél tizné
la rubia tela del día.
ROSA
Deste triunfo hagan memoria
mármoles insensitivos.
¿Qué traes?
CELÍN
Cuatro mil cautivos.
ROSA
¿Qué más?
CELÍN
Aquesta es mi historia.
ROSA
Pues ya, valiente Celín,
que al son de tus parches tiemblan
los oídos de aquel monte,
refiriendo el golpe en quejas
oye la más infeliz
fortuna, la más adversa
pasión que el ánimo mío
dispensar pudo a la lengua;
ya sabes que don García
de Vargas, en esa tela
de quien el príncipe Mayo
cortó a las flores libreas,
dio la muerte a Aben-Jucef,
nuestro hermano; ¡el cielo quiera
que acierte a justar la ira
la venganza con la ofensa!
ya te acuerdas que quedó
de mi arbitrio en la cadena
prisionero don Fernando
de Luján; pues porque sepas
cuando es grande la desdicha
cuánto la desdicha cuesta,
sabrás, que al ver su valor,
al admirar su presencia,
o por astro, si es verdad
que inclinar saben estrellas,
quise bien a don Fernando,
permíteme la indecencia
de decir mi voluntad,
siempre en mi dolor secreta;
que es fuerza, cuando el doliente
de achaques de amor enferma,
para sanar del remedio
quejarse de la dolencia;
dile señas de mi amor
con los ojos, de quien eran
desperdiciadas palabras
lágrimas que el fuego seca
mas como el odio es tan rudo
que nunca entiende por señas,
me aproveché de la voz,
tan tarda en obrar mi lengua,
que le vendí por recato
lo que era sólo vergüenza
oyome, y dijo que amaba;
pregunté a su amor quién era
el sugeto de sus ojos;
enmudeció a la respuesta,
y viendo en su voluntad
tan seguras resistencias,
me obligué de que el silencio
su llama oculte secreta,
que una voluntad que es noble
más del secreto se prenda;
y en fin, a los cortos plazos
de un ruego me dijo que era
Leonor el feliz dueño,
bien que el mérito no tenga
de su voluntad, y entonces
a mi rostro, que antes era
como tímido de nieve,
le pintó sin diligencia
al temple de sus palabras
mil colores la modestia;
agradecí el desengaño
con amorosa cautela,
que tal vez es menester,
cuando amor no se remedia,
agradecer los desdenes
como si fueran finezas;
y sabiendo que García
de Fernando en el ausencia
pudiera lograr favores
de Leonor, sabiendo que era
de sus luces o sus rayos
diligente competencia,
viendo imposibles de alivio
los dolores de mi pena,
quise más que don Fernando
(sabe amor lo que me cuesta)
fuese a lograrse en sus brazos,
que permitir que merezca
el que dio muerte a mi hermano
su hermosura y su belleza;
y dejando este retrato
en rehenes de dar vuelta
a la prisión, permití...

 (Dale el retrato.) 

CELÍN
Detente.
ROSA
Que fuese...
CELÍN
Espera.
¿Es de Leonor esta copia?
ROSA
Esta es su hermosura mesma,
de artífice temporal
lisonjeada belleza.
CELÍN
¿Y no ha vuelto don Fernando?
ROSA
No ha vuelto.
CELÍN
¿Pues cómo deja
de aquel libre original
tan divina copia presa?
ROSA
Oye, y te diré por qué.
CELÍN
Prosigue, y dime qué intentas.
ROSA
La mayor industria...
CELÍN
Dila.
ROSA
De que fue capaz la idea.
CELÍN
¿Para hacer que venga?
ROSA
Sí,
y porque a mis iras muera.
CELÍN
¿Cómo ha de ser?
ROSA
Desta suerte.
CELÍN
Ya tengo la ira atenta.
ROSA
Fernando, como te he dicho,
no quiso volver, o sea
porque cobrar una copia
es ociosa diligencia,
o sea porque Leonor
no le permite que venga
a rescatar la pintada
pues goza la verdadera;
o sea porque no debe
cumplir su palabra mesma,
porque no es bien que a su amor
una obligación prefiera;
y porque a Leonor no importa
que yo su pintura tenga,
pues le quiere bien, y es fácil
hacer del error fineza:
pues cuando tuviera celos
de muy desconfiada o tierna,
aún no le enviara a cobrarle
porque a cobrarle no venga;
y así, para dar castigo
a su traición, hoy intenta
mi industria hacer que Fernando
o por ira o por violencia
venga a cobrar esta copia.
CELÍN
Di la industria, Rosa.
ROSA
Es ésta:
tú has de fingir que en los rayos
de esa hermosura te quemas,
pues que ya te habrá enseñado
ese cambio la lengua;
haz que tu voz a los vientos
o los asuste o los hiera,
pronunciándole a aquel monte
mentiras que el eco vuelva;
llama al muro de Madrid,
y porque tus iras tema,
como el trueno los peñascos
tu voz sus murallas hienda;
obliga a campal batalla
a Fernando, y haz que vea
que de su Leonor amante
la copia adorada llevas,
que él, viendo de tus pasiones
el imaginado tema,
con los celos, como amante,
como amante, con la ofensa,
bajará a cobrar la copia;
que una cosa es que en mi vea
de su rostro este bosquejo,
pues no importa que le tenga
ni a ella si le mira fino
ni a él si la ve satisfecha;
y es otra ver que es un hombre
el que con ardiente seña
de voluntad apasiona
con su lamento a las peñas;
baje Fernando a cobrar
esta reliquia primera,
y enciéndale como llama
lo que olvidó por pavesa;
emboscados de ese soto
en la rústica alameda
tus soldados, cuando salga
contigo a hacer campal guerra,
le traerán a mi prisión
para que escarmiente en ella
de su traición y su engaño;
no es traición la que se emplea
en vengar otra traición;
si él fue traidor, no consientas
darle muerte con lealtad
si él me da muerte sin ella
yo no le pido imposibles
grandes a tu diligencia,
un amor, que en ti no habrá,
te pido que fingir sepas,
pues no les cuesta a los hombres
mucho trabajo esta ciencia;
cóbrame este fugitivo
esclavo, que haciendo ausencia
me llevó robada el alma,
aunque no lo hago por ella
y en fin, con la industria mía,
con tu amorosa cautela,
con mi enojo, con tu ira,
daré alivios a la queja,
venganzas daré al agravio,
satisfacción a la ofensa;
y porque los dos tengamos,
tú, despojo de quien venzas,
yo, un esclavo de quien triunfe,
y tú un blasón que te deba.
CELÍN
Tu voz halagó mi oído,
y para que mejor sepas
cuánto vale una venganza
si con la industria se pesa,
tres sucesos, de un ardid,
tres pasiones de una mesma,
conseguir mañosamente
mi ira y mi enojo intentan
el primero es de mi amor.
Pues esta sombra que apenas
es rasgo de su verdad
y de su hermosura seña,
se pasó desde mis ojos
a mi deseo, pues fuera
no conocer la verdad
dejar la pasión perpleja;
con que sin fingir podré
proseguir con tu cautela,
porque con odio y amor
sea esta la vez primera
que la ira y la voluntad
caminen por una senda;
el otro es, que pues me dices
que García, de quien cuentas
de Leonor bella a los rayos
águila de amor, anhela,
en viendo que a Leonor quiero
como fino amante, es fuerza
que aunque no le perdió, baje,
si de más fino se precia,
a cobrar aquel retrato,
bien que otro mejor me queda
que este es bosquejado en sombras,
y este pintado en idea;
y es el otro, que Fernando,
como dices, cobrar quiera
una perdida reliquia
de cenizas que, aún no hoy queman;
con que emboscada mi gente
deste soto en la aspereza,
a García, que a mi hermano
dio en el campo muerte fiera,
con las ventajas que saben
los cristianos desta tierra
pues de su valiente sangre
llevaron al Tajo nuevas,
daré el sangriento castigo;
los dos amantes es fuerza
que a un tiempo vengar su amor
airadamente pretendan;
si Fernando fue contigo
traidor, la industria muera
de su traición; si García
dio a Jucef muerte sangrienta,
cobre discreta venganza
mi valor y tu cautela;
consiga yo no tener
hoy que este volcán revienta
que en esta imágen que adoro
compasiones enternezca;
tu valor y mi valor
hagan de la industria pruebas,
que mal de amor las pasiones
con la ira se remedian.
A campal lid provocado
Fernando mi enojo tema,
celoso can, don García,
la que vibrare saeta
disparada a sus murallas,
latiendo venganzas muerda;
amor y celos te imiten,
amor y celos me fuerzan.
De un achaque adolescemos,
un ardid nos convalezca,
¿qué agravios hay como celos?
¿quién los tiene y no los venga?
que el que unos celos consiente
también sufrirá una ofensa;
ansí puede ser que logre
esta imposible belleza,
que me hace querer más
saber que hay más que la quieran;
daré muerte a don García,
don Fernando en la cadena
de tus brazos logrará
las prisiones que deseas;
morirá el traidor García,
lograré sin competencia
un amor...
ROSA
Y cuando no,
la que ves campaña amena
espigar en rubios granos,
arderá en negras pavesas.
CELÍN
Y cuando no, minaré
desa madre de las ciencias,
que ansí Maredit se llama,
las peñas que la sustentan
porque el fuego material
que en mi corazón se engendra,
a su resistencia unido,
su eminente muro hienda.
ROSA
Pues ese esclavo que quiere
reconciliarse en la seta
que de su africano padre
por líneas de Agar hereda,
guiará nuestros soldados.
LIMONADA
Cuidadosa centinela
me has de catar en el soto,
que non es mucho que venda
a mi patria por la vida,
que Judas apóstol era
e acompañador de Dios,
e a solas treinta monedas
vendió a Dios, ¿qué non fará
un hombre con cabellera?
CELÍN
Pues ea, guiad, soldado.
LIMONADA
Ven en pos de mí.
CELÍN
¿Qué esperas?
ROSA
Que me aliente tu valor.
CELÍN
Ya mi venganza te alienta.
ROSA
Los parches el monte asusten.
CELÍN
El clarín los vientos hiera.
ROSA
Guárdate, Madrid, que ya
Rosa sobre tus almenas.
LIMONADA
Yan cumplo con vuesa sangre,
la mía madre gallega.

 (Vanse.) 

 

Sale GARCÍA.

 
GARCÍA
El Ferrando de Luján
aquí me ha fecho venir,
en las Atochas, que están
en par de la sobidura
de aquese torromontero.

 (Saca un papel, y lee.) 

Me fabla el renglón primero
de Ferrando en la escretura;
que le espere con valor,
e para muesas rencillas
que traiga mías dos cochillas,
la chicota e la mayor;
negra la noche ha pisado
los montes con tardo pie,
e con ser grande, no ve
mía vista un árbol del prado
non el moro hacer entrada
puede a este Atochar cerrado
que está en rededor cercado
con una e otra estacada;
cuanto con negros bosquejos
pintura la mía ilusión,
sombras, cara Oriente son,
y cara Poniente, lejos;
e agora escuchando están

 (Párase a escuchar.) 

mis oídos con cuidado
señas de que home ha pisado
la Atocha, que late un can
hacia allí están pisoteando,
o es fegura del temor,
o el viento face romor,
o anda en mi busca Ferrando;
home es, por vida mía,
si llega, coido escochar.
 

Sale DON FERNANDO.

 
DON FERNANDO
Yan dí con el Atochar
en que finca don García;
mucho encontrarle me alegra,
non miré en toda mi vida
la noche tan amarrida,
e tan sin sal, con ser negra
e a más, que al gusto importuna,
e a los ojos da más pena;
¿que quien nació tan morena
non tenga gracia nenguna?
rumor nenguno se espera,
de las hojas non se sabe,
non grazna agorera el ave,
non ruge airada la fiera;
mas la escoridad me asombra.
GARCÍA
Roido entre las ramas creo.
DON FERNANDO
Home escocho e non le veo.
¿Es García?
GARCÍA
¿Quién me nombra?
DON FERNANDO
Es Ferrando, que os retó
para la muesa contienda.
GARCÍA
Fablad quedo, non se entienda.
DON FERNANDO
Nenguno nos escochó.
GARCÍA
Pues comenzad la cuestión.
DON FERNANDO
Antes que entinte el acero,
para el mío desquite quiero
entonar la mía razón.
GARCÍA
Decid, ¿cuál la causa es
de romper nuesa amistad?
DON FERNANDO
Parad mientes.
GARCÍA
Ea, fablad,
e lidiaremos dempués.
DON FERNANDO
Mi amor por Leonor se muere,
e más su amor me quiso,
el su padre os la endonó,
e sé yo que a vos non quiere;
la que a mí ha influido estrella
me face amar de tal suerte,
que habéis de darme la muerte
si vos maridáis con ella;
e por non sofrir mancilla,
el mío amor fino quisiera
non morir de esa celera
e finar de esa cochilla.
GARCÍA
Es la obligación tan rara
de nuesa vieja amistad,
que a estar en mía voluntad,
cuido que vos la endonara;
mas siendo yo caballero,
bien non ha de parecer
pedirla ayer por mujer
e hoy fablar que non la quiero;
escrita guardo a Leonor
en el alma con mía fe,
e aunque quiera non podré
desempremir el mío amor;
pues repasad, que decoro
mías penas os guardaran,
si la he pedido a Gracián,
me la ha endonado, e la adoro.
DON FERNANDO
En, vuesa vana opinión,
decid, ¿non puede empecer
matrimoniar con mujer
que a otro home tiene afición?
¿Non sabéis que esto es ansí?
Pues non busque vuesa fama
a fembra que a vos non ama,
e cae está quisiendo a mí.
GARCÍA
Espantado e sospendido
vuesa mengua me ha torbado,
pues vivís tan confiado
que os creéis que sois querido;
las engañifas también
de fembras podéis coidar,
cuando non hay qué fablar
fablan en quien quieren bien;
escopid su mala casta.
DON FERNANDO
¿Pues al vueso pundonor
non hasta decir, Señor,
que ella lo diga?
GARCÍA
Non basta;
a más, que non puede ser.
DON FERNANDO
Catad bien lo que decís.
GARCÍA
Yo non digo que mentís,
mas non lo quiero creer.
DON FERNANDO
Pues finque nuevo valor,
e nuesa lid apagada;
fagamos que esta vegada
la dé a cualquiera Leonor.
GARCÍA
Non lo ha de decir, por Dios,
ni he de haber tamaño susto,
que puede tener más gusto,
e quereros puede a vos.
DON FERNANDO
Pues si non vos satisface
mío ruego, que a vos se homilla,
desabrigad la cochilla,
el García.
GARCÍA
Que me place,
mía razón está fablando.

 (Sacan las espadas.) 

DON FERNANDO
Erguida está la mía espada;
fuid desta cochillada.

 (Riñen.) 

GARCÍA
Lidiad e callad, Ferrando,
hallará satisfación
la razón que en mí se está.
DON FERNANDO
¡Oh cómo me coitará
finarvos sin contrición!
GARCÍA
Non le aplazo dar más largas
a la mía sopitez.
DON FERNANDO
Finarvos pienso esta vez.
LEONOR

 (Dentro.) 

¿García Ramírez de Vargas?
GARCÍA
¿Qué parla el viento veloz?
DON FERNANDO
Aquella voz me ha tollido
el alma por el oído.
GARCÍA
Escochad.
DON FERNANDO
No escucho, voz.
GARCÍA
¿Pues turbados como están
los nuesos aceros? Ea.
DON FERNANDO
Entornad a la pelea.

 (Riñen.) 

LEONOR

 (Dentro.) 

¿El mío padre Gracián?
GARCÍA
¿Non es la voz de Leonor?
DON FERNANDO
Sí, que al su padre ha llamado.
¿Si acaso la ha cautivado
el moro engañifador?
GARCÍA
Non la llevan caotivada.
DON FERNANDO
Es tamaño su quejido.
GARCÍA
Está el Atochar guarnido
con una alta empalizada.
DON FERNANDO
Sola su voz escoché.
¡Quejicosa e lastimera!
GARCÍA
¿Non era Leonor?
DON FERNANDO
Ella era.
GARCÍA
¿Dónde estará?
DON FERNANDO
No lo sé.
GARCÍA
Pues si su voz escuchamos,
turbados non nos paremos.
DON FERNANDO
Todo el monte registremos.
GARCÍA
E por los frondosos ramos
non quede una rama ahora
que non rebusque el dolor.
DON FERNANDO
Vamos.
 

Sale LEONOR, con una hacha y un fanal.

 
LEONOR
¿Mío padre e señor?
¡Válgasme nuesa Señora!
GARCÍA
¿Leonor?
LEONOR
Mío pecho se hiela.
DON FERNANDO
¿De dónde te has escorrido,
el tu cabello extendido,
y en tu brazo una candela?
GARCÍA
¿Cómo te fallamos, di,
tan tarde en este Atochar?
LEONOR
Mío padre vengo a buscar.
Los dos ¿qué facéis aquí?
GARCÍA
Dempués, Leonor, lo sabrás.
DON FERNANDO
Dinos, ¿qué te ha socedido?
LEONOR
Prestaréisme el vueso oído?
DON FERNANDO
Atento estoy más y más.
GARCÍA
Yo atordido. ¿Cómo aquí
sola fincas con tal mengua?
LEONOR
Ya lo parlará mía lengua.
GARCÍA
Fabla, pues.
LEONOR
Escocha.
DON FERNANDO
Di
LEONOR
El señor Rodrigo,
Rey nueso gentil,
que a la su Florinda
forcejó a rendir,
mandaba en España
el año infeliz
que el conde Jolián,
traidor e malsin,
de allende el mar trajo
moros mil a mil;
los godos cristianos
trátanse escorrir
para non catar
lastimoso el fin;
en luengos dos años
de rojo matiz
cataras los ríos
al mar descendir
del Ebro y del Duero
al Guadalquivir;
las madres e fijos
se vieron plañir,
cada cual por ella
aún más que por sí;
de fuego aburados
los campos oí
que no obedecieron
a su rey Abril;
de fame se vieron
las rosas morir,
y de sed y fame
el montés espín;
arroyos de sangre
por aquí y allí
facen sobiduras
al monte cerril;
de nuesa Vandalia
el limpio Genil
la dio a su Granada
más finos rubís;
abrasadas chozas
arden a escopir
la faz de las nubes
blanca e carmesí;
caotivan las villas
del nueso confín,
e a más las ciudades
cercan, sin oír
lamentos que face
sexo femenil;
templos que el Jesús
guardó para sí,
donde a la su madre
tanto querubín
salmos la cantaba
que entonó David,
del Mahoma falso
fue mezquita vil;
María, la Virgen,
con su Niño allí
se dejó en el fuego
toda comburir,
que non sólo Dios
atendió a sofrir
muerte por el home,
mas también aquí
quiso la su madre
del sol e de sí,
por culpa del home,
e culpa tan ruin,
su semejadura
dé al fuego sotil
finó el rey Rodrigo
en la cruda lid,
non pagó su pena,
la su culpa sí,
e todos pagaron
los godos allí
de su rey los yerros
¡reyes, que vivís,
semejad del godo
la historia infeliz,
e catad que Dios
somo destroir
por sandeces de uno
vasallos cien mil!
Barragán Pelayo
trató de sobir
de erguida montaña
la ruda cerviz;
de homes infanzones
se fizo adalid,
e a la su cochilla
coidó reteñir
de moras gargantas
sangre baharí;
Castiella en estotras
se empieza a rendir,
e una de las villas
fue nuesa Madrid;
la virgen de Antioquía,
Madre del Ofir,
sol, que estaba en medio
de nuestro Zenit,
desapareció;
non se supo, en fin,
si el su alcalde godo,
piadoso adalid,
la ocultó en las grutas,
coidando que allí
moros trabajaban
su faz escopir;
o si el uno e otro
santo querubín
la solicitaron
sitio más feliz;
e como le falta
su madre a Madrid,
devoto e constante
mío padre, al llocir
el sol, que es topacio
e fino rubí;
con mí e con Elvira
comienza a salir
a buscar la imagen,
fablando en latín
divinales himnos
que yo non sopí;
visita en su busca
del monte cerril
al rudo Atochar,
cuanta flor gentil
face en praderías
el viento se hondir;
escondijaduras
cuantas hay de aquí,
a lo erguido en somo
de aquella cerviz
face escodriñar,
e a más discorrir
de árboles que viste
de fojas Abril
la espesura dura,
e coida ascendir
a catar el nido
de águila e neblí;
una e otra antorcha
manda requerir,
y en esa llanura
repasar le vi
del verde pellico
la antorcha civil;
regañón el viento
non deja locir
las muesas candelas,
e a non ser por mí
que pose en la mía
diáfano viril,
non se viera senda,
e hoy ficiera aquí
de mollidas flores
verde traspontín;
voces a la Virgen
damos mil a mil,
que a rebeldes penas
ficieran plañir,
e por nuesas culpas,
según entendí,
maguer que nos oye,
non la place oír;
en los matorrales
mío padre perdí,
e a a mía candela
no habido llocir;
la mi hermana Elvira
non parece en fin;
si a lidiar agora
por mi amor salís,
e con las cochillas
os catáis ferir,
pues que de consuno
mía mano pedís,
e con vusco quiere
mío padre complir,
fabladle los dos,
non beban por mí
arroyos de plata
purpúreo carmín;
non fagades coenta
de amor falso e vil,
y en busca de nuesa
Señora venid,
rosa colorada
y azul alelí,
alegruras facen
con quedo bollir,
coidando que salga
a sostituir
del sol que nos falta
la luz carmesí;
el que mi velado
coidare salir,
antes a la Virgen
fable, que no a mí;
Divinal Señora
os obliga allí,
mi amor es un viento
que se ha de escorrir;
catad esta Rosa,
que agora creí
que de nuesa tierra
quiere producir;
los dos en su busca
homildosos id,
e si a esta Señora
queréis obedir,
vuestra enemistanza
finque para roin.
DON FERNANDO
Aunque el amor me obligó
al sandío loco interés,
mía Leonor, primero es
Nuesa Señora que yo.
GARCÍA
Pues a la Virgen busquemos
con fe, fineza y amor,
que aquí se queda Leonor
e por ella lidiaremos.
DON FERNANDO
María es la que me aclama
con afecto más veloz,
que aunque parece tu voz,
es su voz la que me llama.
GARCÍA
Con Ferrando, mi enemigo,
templar trato la osadía,
que quizás quiere María
que non maride contigo,
e aunque el alma por ti muere,
ya una e otra vegada
non has de ser mi velada,
si la Virgen non lo quiere.
DON FERNANDO
E yo fablo una osadía,
que non escatimáis vos,
que aunque quiero mucho a Dios,
quiero otro tal a María;
e agora faré os cuadre
la mi devotanza, pus
non le enojará a Jesús
que quiera bien a su madre
e otra razón para nos
posar en bronce querría,
que quien non quiere a María,
non le tiene amor a Dios.
GARCÍA
¿E por qué, fáblame aquí,
en esa razón estás?
DON FERNANDO
A quien quiere Cristo más
¿non es a su madre?
GARCÍA
Sí.
LEONOR
¿Es divinal el su ardor?
DON FERNANDO
Luego con razón se infiere,
que aquel que non la quijere,
non le tiene a Dios amor.
GRACIÁN

 (Dentro.) 

¿Leonor?
LEONOR
Mío padre ha llamado.
ELVIRA

 (Dentro.) 

¿Mío padre?
GARCÍA
Elvira anda allí.
DON FERNANDO
¿Vas a socorrerla?
GARCÍA
Sí,
vete tú por ese lado.
LEONOR
Busco a Gracián, que me llama.
DON FERNANDO
Yo a la Virgen celestial,
a Leonor non quiero mal,
pero María es mi dama.
 

(Vanse.)

 
 

Sale LIMONADA.

 
LIMONADA
Sin ley, razón ni decoro,
faciendo a moros el buz,
fartándome de alcuzcuz,
me fingí que estaba moro.
Mas ya arrepentido fablo
con Jesús para mis dudas;
si aquesto ficiera Judas
non le agarrafara el diablo;
escorrí de la moría
e cuido que estoy seguro;
el que allí se ve es el muro
de Madrid, la patria mía.
Fengí que venía a espiar
por uno e otro collado,
e fugiendo me he colado
en medio del Atochar.
He la mía ropa rasgada,
que al tiempo que aquí colé
las siete barras trepé
de la nuesa empalizada.
Oh, téngame de su mano
de Antioquía nuesa Señora,
pues non he encontrado agora
nengún infanzón cristiano.
¡Ay, mía patria deseada!
donde hay en cada rincón
para hacer la sin razón,
tabernas de agua envinada.
Hay uno e otro figón,
donde venden sin trabajo
tan disimulado un grajo,
que le yantan por pichón
¡Ay mis ollas extrañas,
donde el menudo yanté
que son ollas de Noé,
donde hay todas alimañas!
¡Ay fembras! mas non recibo
solaz de haberlas nombrado,
por no estar amancebado
folgaba de estar cautivo,
e ahora que me he fincado
sin quien mía pasión impida,
quiero discorrir la vida
de un hombre abarraganado.
Entra un home donde quiera
a facer sandíos cariños,
e sin pollos e sin niños
le piden una pollera,
e si un home anda tirano
e non se carga de todo,
fablan luego: «Dese modo
lo facía don Fulano.»
Si non da, le facen ser
de Marcos el compañero,
si un home da su dinero
luego no le pueden ver.
E si porfiado importuna
que ver amiga no intente,
fablan: «Por él solamente
non tengo amiga ninguna.»
Non quiere sino celoso
fablan e dan sus razones,
e si busca los rincones
de noche que es malicioso.
Si amenaza, que es valiente;
tibio, si tarda de noche;
si non deja andar en coche,
fablan que es impertinente.
E si un home la fabló
con sopitez denodado,
fablan: «Él no está enseñado
a mujeres como yo.»
E como si el llano amor
se prendara del linaje,
non se habla fembra que baje
de parienta de un señor.
Si uno amorra, es desigual
si casca, es rufián airado;
si non casca, es un coitado;
si asiste, tiene pañal.
E a nada se satisfacen,
si un home non es un cesto,
mas lo que dicen es esto,
ahora falta lo que facen.
Si una anciana entra rezando,
e uno la acertase a ver,
fablan que es una mujer
que viene a pedir prestado.
Y es una santa e quisiera
prestarlo, y el majadero
saca luego su dinero
y le paga la tercera;
si de una amiga se obliga
y las dos juntas están,
y entra uno e topa un galán
se le caloña a su amiga;
y esta cizaña se siembra
tan bien, que a rato distante
la otra amigota a su amante
le fabla qués de mi fembra;
con que ninguno, por Dios,
sabrá cómo lo patrañan,
pero a mí nonca me engañan,
que pienso que es de las dos;
si hallo home posado en silla,
el casero viene a ser,
si uno topa un mercader,
viene por una restilla;
si huyendo un galán se pasa
hacia el retrete menor,
es un aposentador
que quiere tasar la casa;
para irse de noche, hacer
que una hermana está finada,
e le dicen que es casada
porque no la vaya a ver;
pues home, vivid cierta,
e a la que queráis querer,
fablad vueso parecer,
y escorrid luego la puerta.
GRACIÁN

 (Dentro.) 

Leonor, par del Atochar
me catarás, llega cedo.
LIMONADA
Voz de home escocho, e non sé
por dónde vaya fugiendo.
GARCÍA
Elvira, somo el ribazo
te posa, e podrás más presto
seguir la muesa candela
asciende agora.
ELVIRA
Non puedo,
que el aire me ha derrotado.
LEONOR
Cata la luz.
ELVIRA
Non la veo.
LIMONADA
La mía lengua de Castiella
escocho fablar non lejos.
LEONOR
¿Elvira?
ELVIRA
¿Leonor?
GRACIÁN
Al llano.
LIMONADA
¿Aqueste no es nueso abuelo,
Gracián Ramírez de Vargas
Matusalén destos tiempos?
e aquel Ferrando, mío amo,
el que me ha dejado preso
e cautivo; más los amos
son los enemigos nuesos.
Pero aun bien que los criados
non suelen quererlos menos.
Ah el mío señor Ferrando
por la llanura.
 

Salen TODOS por distintas partes.

 
GRACIÁN
Al sendero.
LEONOR
Aquí finco.
ELVIRA
Aquí has de hallarme.
LIMONADA
Ya llegan.
GRACIÁN
¡Válgasme el cielo,
Ferrando!
DON FERNANDO
El señor Gracián...
GRACIÁN
García...
GARCÍA
El alcaide nueso...
GRACIÁN
Elvira, ¿te has fecho mal?
ELVIRA
Caí, mas non mal me he fecho.
GRACIÁN
Limonada, ¿quién aquí
te ha traído?
LIMONADA
El mío ingenio.
GRACIÁN
¿Cómo engañaste al Celín?
LIMONADA
¿Non sabes que soy gallego?
GRACIÁN
¿Adónde los moros fincan?
LIMONADA
Están de aquí espacio luengo
en las cañadas que fincan
en par del camino espeso
de Segovia.
GRACIÁN
¿E qué imaginan?
LIMONADA
Cercar a Madrid sospecho,
luego que trascuele el sol
los cristalinos espejos.
GRACIÁN
¿Cuántos moros?
LIMONADA
Veinte mil;
non los temas.
GRACIÁN
Non los temo;
que si parece María,
María e yo para ellos.
LEONOR
Pues busquemos a la Virgen
de Antioquía.
GRACIÁN
Escodriñemos
antes que se asome el alba.
El alba del mejor cielo,
que aunque el demoño sotil
con la ventisquera ha fecho
matar a la nuesa luz
somo ese ribazo luengo,
la luz de la fe que guardo
non puede apagarla el viento.
DON FERNANDO
A eso he venido en tu busca.
GARCÍA
A eso me trujo el mío intento.
GRACIÁN
Fijos, García e Ferrando,
Elvira, mío contento,
desde el día que a Madrid
ganaron los godos nuesos
e yo quedé por su alcaide,
maguer que non lo merezco,
non dejé de escodriñar
santuario, ermita y templo
por ver si encuentra a la Virgen
la mi devotanza e celo;
e habrá seis días que estando
recogido en el mi lecho
pinturando mi sentido
las imaginaciones del sueño,
Jacob segundo miré
bajar e sobir del cielo
ángeles a este Atochar,
e posada en medio dellos
la Virgen nuesa Señora,
y el su Chicote pequeño
por consolar la su Madre
la daba abracijos tiernos.
Cada siempre que a los muros
de nuesa villa aparezco,
luces desde el Atochar
sobir a los cielos veo.
Aquí está nuesa Señora;
desta manera sabremos
donde está: los santos himnos
con el su divinal rezo
de la Virgen repasad
con tanto devotamiento.
García, entonad la salve
en tanto que la busquemos,
e non consintáis los dos
humanales pensamientos,
que si non arrepentidos
reprocháis vuesos deseos,
por non ver vueso pecado
non querrá la Virgen veros;
Elvira, el vueso rosario
sacad, e parladme luego
de la santa Ave María
el cuotidiano misterio;
Leonor, pues que vos sabéis
la Magnificat, vos ruego
que la fabléis; ea, fija.
LEONOR
Va, Señor, vos obedezco.
GRACIÁN
E vos sacad el rosario,
Limonada.
LIMONADA
Non le tengo,
que me le quitó un alarbe,
que era devoto en extremo
de rezar por nuesas cuentas,
mas rezaba por sus cuentos.
GARCÍA
Pues rezad por la memoria.
LIMONADA
Háseme olvidado el rezo.
GRACIÁN
Virgen, a vos invocamos
los vuesos fijos plañendo.
DON FERNANDO
¿Dónde estáis, Señora mía?
LEONOR
¿Qué, ya non te place vernos?
ELVIRA
Muéstranos el tu Chicote
hoy en tamaño destierro.
GRACIÁN
Faznos, mi Señora, dignos
de los tus prometimientos.
LEONOR
Aquí están vuesos cautivos,
¿Adónde te fallaremos?
GARCÍA
Aquí está quien con fe pura
te busca, ardiente lucero.
DON FERNANDO
Aquí está...
VOZ

 (Abajo.) 

Aquí está.
GRACIÁN
¿Qué escocho?
¿Escochastes en el viento
una voz?
ELVIRA
El eco es, padre;
non fagas caso del viento,
que el eco es niño que fabla
lo que le dicen primero.

 (Toma un azadon y cava.) 

GRACIÁN
Muesa el azadón, Elvira,
que cavar la tierra quiero;
aquí está nuesa Señora,
ca la voz creer apruebo,
que nunca dice palabra

 (Todos quitan las atochas.) 

que non sepa bien el eco.
ELVIRA
¿La tierra cavas?
GRACIÁN
Sí, Elvira,
e que me ayudéis vos ruego
a desocupar la Atocha,
que estoy caduco e non puedo.
LEONOR
¿Quién ha buscado en la tierra
la que se ha sobido al cielo?
DON FERNANDO
En la tierra te buscamos,
Madre de Dios verdadero.
GRACIÁN
Avísanos, mi Señora,
si acaso estáis dentro.
VOZ

 (Abajo.) 

Dentro.
GRACIÁN
Dentro está, míos cuatro fijos,
otro que tal trabajemos,
e non quede un escondijo
que non se mire.
GARCÍA
Eso intento.
 

(Cáese la tabla, y salgan por debajo.)

 
GRACIÁN
¡Oh válasme Dios! ¿qué miro?
Toda la tierra se ha abierto,
divinales luces miro,
escochad los instrumentos.
 

(Toquen chirimías, y sube la Virgen con dos ángeles a los lados, con luces.)

 
DON FERNANDO
¿Vos escondida en la tierra,
mía Virgen? mas non es nuevo
que la que se llama Rosa
haya salido del suelo;
lluvia e riego ha menester
la rosa, e vos, Rosa, viendo
que non llovieron las culpas
non quisistes salir cedo;
mas luego que a este jardín
llovieron los ojos nuesos,
e como son los placidos
lisonjas a el Jesús tierno,
salisteis fragrante e pura
del divinal posadero,
que para vos, Virgen Rosa,
el llanto sólo es el riego.
ELVIRA
¡Pucheros hacéis, mío Niño?
en la tierra estáis, e creo
que non vos faltará barro
para hacer esos pucheros.
LEONOR
¿Aburada estáis, mía Virgen,
e non ha obrado el incendio?
Pero sois zarza que arde
e non la consume el fuego.
GARCÍA
¿Non era mejor, Señora,
sobiros al cielo vueso,
e bajar loego a la tierra
que en nuesa tierra escoderos?
DON FERNANDO
Non, porque Dios quiere más
a la tierra que no al cielo.
GRACIÁN
¿Qué fablas, Ferrando?
DON FERNANDO
Fablo
la verdad.
GARCÍA
Fabla con tiento.
DON FERNANDO
Escochad e lo veréis.
GRACIÁN
Si has de fablar, fabla presto.
DON FERNANDO
Dios, espíritu divino,
Dios, que es el Dios de sí mismo,
con el fiat, ¿non crió
máquina de la tierra y cielo?
¿non nació en el cielo Dios?
¿Esto no es cierto?
GRACIÁN
Es cierto.
DON FERNANDO
¿En qué consiste la gloria?
GRACIÁN
En ver a Dios.
DON FERNANDO
Y si él mesmo
a la tierra se bajara,
como se posa en el cielo,
¿non fuera gloria la tierra
como el cielo?
GRACIÁN
Non lo niego.
DON FERNANDO
Luego bien podré decirte,
que pues el divinal Verbo
para rescatar los homes
descendió a encarnar al suelo,
que es fuerza la quiera más;
pues quiso tanto a los nuesos,
a la tierra como patria
que a los cielos como asiento.
GRACIÁN
La tierra es un barro inútil.
DON FERNANDO
E barro de que está fecho
Cristo e la Virgen María
e por hacerle perfecto
en el principio del mundo
le masó su padre mesmo.
GARCÍA
Bien fablas.
 

(Tocan un tambor.)

 
DON FERNANDO
Al arma tocan.
LIMONADA
Dimos en el lazo.
GRACIÁN
Quedo;
non os espantéis, amigos,
non cobréis al moro miedo,
que pues pareció María
después de siglos tan luengos,
non creo que ha parecido
para perderse tan presto.

 (Llévanla entre todos.) 

Venid a sitio decente,
mía Señora, que os prometo
que antes que amanezca el sol,
si hay más sol que el Fijo vueso,
de faceros una ermita,
e serán los peoneros
los que en la vuesa presencia
cuidan vueso acatamiento.
Ea, venid, la mía Virgen.
DON FERNANDO
Seguro finca este puesto,
que muesas empalizadas
nos le aseguran.
LIMONADA
Es cierto.
GARCÍA
La Virgen va con nosotros.
GRACIÁN
Esposa, venid al templo.
LEONOR
Palma, a señalar el fruto.
GARCÍA
Venid a exaltaros, cedro.
DON FERNANDO
Dejad poner la mía alma
en vueso cristal, espejo.
ELVIRA
Ciprés, dad verdor al campo.
GRACIÁN
Escala, subidme al cielo.
LEONOR
Abrid la puerta al mío llanto,
divinal cerrado huerto.
GARCÍA
Floreced, Lilio, entre espinas.
DON FERNANDO
Zarza, dadnos vuestro fuego.
ELVIRA
A defendernos, ciudad.
LIMONADA
Vellocino, a enriquecernos.
GARCÍA
Torre, fazme tu David.
DON FERNANDO
Nave, a surgir en el puerto;
y si entre atochas silvestres
pareciste al llanto nueso,
la Virgen del Atochar
de hoy más te llame tu pueblo.