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ArribaJornada tercera

 

Tocan un clarín, y salgan por dos puertas diferentes ROSA, CELÍN y MAHOMAT.

 
CELÍN
Ya hasta el muro hemos llegado
con resolución valiente,
MAHOMAT
Ya está emboscada mi gente.
ROSA
Y ya está Madrid cercado.
MAHOMAT
¿Qué pretende tu rigor?
ROSA
¿Qué procuran tus desvelos?
CELÍN
Dar una vista a mis celos
en el campo de mi amor.
ROSA
¿Es este el retrato?
CELÍN
Sí.
MAHOMAT
¿Tiénesle amor?
CELÍN
Amor tengo.
ROSA
¿Piensas vengarte?
CELÍN
Hoy me vengo.
ROSA
¿No intentas vengarme a mi?
CELÍN
Muera Fernando traidor.
ROSA
Restaura la sangre mía.
CELÍN
Y muera también García.
ROSA
¿Y Leonor?
CELÍN
Viva Leonor.
MAHOMAT
Tu sangre se restituya.
ROSA
Tu ira se irrite ardiente.
CELÍN
Pues tú ve a avisar tu gente;
tú, Rosa, avisa la tuya.
ROSA
Desta manera ha de ser.
CELÍN
¿Sabes cuándo has de venir?
ROSA
Cuando empieces a reñir.
MAHOMAT
Yo te sabré obedecer.
ROSA
Tu industria empiece y la lid.
CELÍN
Prenderte a Fernando ofrezco
¿no te vas?
MAHOMAT
Ya te obedezco.
ROSA
Llama al muro de Madrid.
CELÍN
La venganza te aseguro.
ROSA
El ardid conseguiremos.
CELÍN
¿Vendréis a tiempo?
ROSA
Vendremos.
MAHOMAT
Llama al muro.
 

(Vanse ROSA y MAHOMAT.)

 
CELÍN
Llamo al muro.
¡Ah del muro de Madrid!
¡Ah del gigante de canto
que engendró la industria, a prueba
de las iras y los años!
¡Ah los que siendo españoles
sois militares serranos,
que en el desierto del miedo
os abrigáis de un peñasco!
¡Ah centinela del muro!
 

Sale LIMONADA al muro.

 
LIMONADA
¿Quién llama al muro?
CELÍN
Yo llamo.
LIMONADA
¿Es Celín?
CELÍN
¿No me conoces?
el que Alá fulmina rayo,
porque de vuestra Madrid
quiebre en el risco poblado.
¿Quién eres?
LIMONADA
Soy Limonada,
el tu amigote y esclavo
y el que de ti se escorrió.
CELÍN
¿Pues cómo te fuiste?
LIMONADA
Andando.
CELÍN
¿No eres hijo de Mahoma
en su ley reconciliado?
¿Pues cómo negarle puedes?
LIMONADA
Mahoma era un gran borracho,
non alzando lo presente;
e non caté estar al paso
llamándome Limonada
que me consumiera a tragos.
CELÍN
¿Pues cuándo mi gran Profeta
ha bebido vino?
LIMONADA
Aguado.
CELÍN
¿Cuando él bebió ni comió,
si no es que fuese...
LIMONADA
Marrano.
CELÍN
Mientes.
LIMONADA
Non vollo ese mientes,
como dice el italiano.
CELÍN
Eres perro por Mahoma.
LIMONADA
Por san Pedro, que eres galgo,
que es santo de Letanía
e fue santo siendo calvo.
CELÍN
Tú me engañaste.
LIMONADA
También
nos engaña un boticario,
e tira a las nuesas bolsas
uno e otro redomazo
de cosas peor que tinta,
e siendo afrenta, callamos.
CELÍN
Di a Fernando de Luján...
 

Sale DON FERNANDO al muro.

 
DON FERNANDO
Ya está en el muro Ferrando.
¿Qué es lo que fablas, Celín?
CELÍN
Vengo a decirte, que traigo
de Leonor, tu amante hermosa,
la copia divina en rasgos.
DON FERNANDO
¿Qué copia?
CELÍN

 (Enséñale un retrato de LEONOR.) 

Lo que dejaste,
a palabra y amor falso,
en rehenes de dar vuelta
de Rosa en la fe. Si acaso
de tan amante te precias
como precias de bizarro,
baja a cobrar su hermosura
cuerpo a cuerpo y brazo a brazo,
que solamente el amor
nos puede igualar a entrambos.
DON FERNANDO
En fin, ¿esa es su pentura?
CELÍN
Este es su mesmo traslado.
DON FERNANDO
¿E quién te la ha hecho?
CELÍN
Rosa.
DON FERNANDO
Cátalo bien.
CELÍN
Verdad hablo.
DON FERNANDO
Yan te tiro mi ira, can;
piedra es, mordíscala en tanto.
CELÍN
Baja, pues.
DON FERNANDO
Temo, Celín,
que has de fugir mientras bajo.
CELÍN
Soy el valor.
DON FERNANDO
Non le pierdas.
CELÍN
¿Cómo puede errar el brazo?
DON FERNANDO
En fin, ¿me esperas?
CELÍN
Te espero.
DON FERNANDO
Pues yan desciendo

 (Quítase del muro.) 

CELÍN
Ya aguardo.
LIMONADA
Póngase bien con Mahoma,
Celín, mas non faga caso
de su avelencia, que fue
Mahoma tan rudo e zafio,
que en años cuarenta e ocho
aprender quiso a ser santo
y se quedó zancarrón;
pero aun bien, que tiene al lado
muchos ángeles, mas son
todos de escalera abajo
e andan en la chimenea.
CELÍN
¿Cómo no bajáis, cristianos?
 

Salen DON FERNANDO y GARCÍA, cada uno por su parte.

 
DON FERNANDO
Darate sangriento fin
la mi cochilla veloz.
GARCÍA
Yan deciendo a la tu voz
Rey de Toledo, Celín.
DON FERNANDO
¿Qué Miro? ¡Válgasme Dios!
GARCÍA
Qué faga agora non sé.
CELÍN
¿Cómo si al uno llamé
bajáis a campaña dos?
DON FERNANDO
Sólo a vos viene buscando
la mía sopitanza impía.
GARCÍA
Yo non supie que salía
en vuesa busca Ferrando.
CELÍN
¿Mis venganzas no sabrán
quién eres, godo valiente?
GARCÍA
Yo soy García, el pariente
del nueso alcaide Gracián.
CELÍN
También a ti voy buscando,
que mi sangre he de vengar.
GARCÍA
Bien te puedes entornar,
que yo he de lidiar, Ferrando.
DON FERNANDO
Cobrar la venganza trato
de un retrato que perdí,
a eso del muro ascendí;
yo he de cobrar mi retrato.
GARCÍA
Si el cobrarle es mi interés,
si non le llevo me infamo,
que yo otro que tal adamo
a la fembra de quien es.
E como mi amor la quiere,
la mi cochilla procura
cobrar su pinturadura
donde quiera que la viere.
DON FERNANDO
Non estés escatimando
el duelo a la sangre mía,
que no ha de cobrar García
lo que ha perdido Ferrando.
Dile a Rosa, al me escapar,
ella a Celín se le dio,
pues aquel que le perdió
es el que le ha de cobrar.
GARCÍA
Non la tu razón me llama
que si tal mengua feciste,
yo non sé si le perdiste,
sólo sé que es de mi dama.

 (Sacan las espadas.) 

DON FERNANDO
Cata mi espada, Celín.
GARCÍA
La pintura ha de ser mía.
DON FERNANDO
Non lidies con él, García
si non quieres ver tu fin.
GARCÍA
Finarete, vive Dios,
si tu sandez me provoca.
CELÍN
Esperad, que a mi me toca
reñir solo con los dos.
Tú faltaste a la lealtad
que de dar vuelta juraste;
tú a tu palabra faltaste.
DON FERNANDO
Es ansí, fablas verdad.
CELÍN
Tú en la campaña también,
ya valiente, ya inhumano,
diste la muerte a mi hermano
en la vega.
GARCÍA
Fablas bien.
DON FERNANDO
Non lo dudo.
GARCÍA
Non lo ignoro.
CELÍN
¿Esto no es así?
DON FERNANDO
Es ansí.
CELÍN
¿Tú quieres a Leonor?
DON FERNANDO
Sí.
CELÍN
¿Tú amas a Leonor?
GARCÍA
La adoro.
CELÍN
Pues si yo quiero a Leonor,
a daros la muerte apelo,
a cada cual por un duelo
y a entrambos por un amor.
GARCÍA
La tu razón nos ataja.
CELÍN
Ea, ¿qué os habéis parado?
DON FERNANDO
Que non el desafiado
ha de lidiar con ventaja.
CELÍN
Si ya os estoy provocando,
¿qué espera vuestra osadía?
DON FERNANDO
Déjame lidiar, García.

 (Atájanse el uno al otro.) 

GARCÍA
Déjame lidiar, Ferrando.
CELÍN
No he de matar a los dos.
GARCÍA
¿Non me dejarás lidiar?
DON FERNANDO
Non te habemos de finar
con ventaja, vive Dios.
CELÍN
Pláceme que seas valiente.
DON FERNANDO
Yo solo le finaré.
 

(Dentro ruido de armas.)

 
 

Salen MAHOMAT y ROSA.

 
GARCÍA
¿Qué ruido es este?
CELÍN
No sé.
ROSA
Ya está a tu lado tu gente.
DON FERNANDO
¿Cómo, gente has emboscado?
¿e cómo fabla, señor,
quien tovió solo valor
tiene mengua acompañado?
CELÍN
Yo vine de aquesta suerte
no en el campo a pelear,
que sólo vine a vengar
una traición y una muerte.
Solo a prenderos venía
colérico e indignado;
mas sacar quiero un traslado
de tan noble bizarría.
Solo uno reñía por Dios,
cuando a los dos provoqué
pues con ventaja, ¿por qué
he de reñir con los dos?
Rosa, las iras detén,
vuestro campo esté seguro
volveos los dos al muro
que yo me vuelvo también;
pues que a dos debo el decoro
que confieso a tal valor,
que no me ha de hacer traidor
el haber nacido moro.
ROSA
¿Cómo, cobarde Celín
tu enojo has de suspender?
DON FERNANDO
Cristiano mereces ser.
GARCÍA
Aunque moro, Rey en fin.
CELÍN
No es tan feliz vuestra suerte
como pensáis desta lid;
cercada tengo a Madrid
tiempo hay para darte muerte.
GARCÍA
En el campo me hallarás.
DON FERNANDO
Ir en tu busca prevengo.
CELÍN
Veinte mil soldados tengo,
y vosotros mil no más.
MAHOMAT
No les guardes el decoro.
ROSA
Prueben la ira de tu mano.
CELÍN
¿Por qué ha de andar un cristiano
más bizarro que un rey moro?
DON FERNANDO
Que cedo comiences ruego
lo que cuidas emprender.
CELÍN
Veréis a Madrid arder
con vuestra sangre y mi fuego.
MAHOMAT
Agradeced su valor
Que sólo os vino a prender.
DON FERNANDO
Non quiero yo agradecer
que un rey non finque traidor;
mas tomar venganza trato.
CELÍN
Yo en la lid te buscaré.
GARCÍA
Yo el retrato cobraré.
DON FERNANDO
Yo he de cobrar mi retrato.
ROSA
Rosa a la lid os provoca.
CELÍN
Ya os llama al campo Celín.
GARCÍA
Pues toca al arma, clarín;
atambor, al arma toca.
CELÍN
Dejar puestos mis pendones
en vuestra muralla juro.
ROSA
Ea, soldados, al muro.
DON FERNANDO
A defenderle, infanzones.
 

(Vanse.)

 
 

Salen GRACIÁN, LEONOR y ELVIRA, de los muros, y tras ellos LIMONADA.

 
LEONOR
Sin fablar una palabra,
¿dónde el mío padre nos llevas
de la diestra mano a una
e a otra de la siniestra?
ELVIRA
Enjuga el padre y señor,
esas tus lágrimas tiernas
que a parar vienen en canas
e van escorriendo en perlas.
LEONOR
Non le faga de rogar
tu voz, porque es indecencia
que confiesen unas niñas
lo que todo un dolor niega.
GRACIÁN
Estas dos corrientes mías
que dos raudales semejan,
que crecen con la trestura
e con la alegrura menguan,
non se finarán tan cedo,
que está lloviznando densa
una nube que en mis ojos
el sentimiento congela,
e mientras mío corazón
vapores levanta, es fuerza
que ellos lluevan como nubes
lo que él causó como tierra.
LEONOR
Trabajaste aquesta ermita
con perjeño e avilencia,
e a nuestra Virgen de Antioquía
posada tienes en ella.
E cuando el moro te llama
a campaña, tú te quedas
con nosotras, ¿e a rezar
te endilgas desta manera?
ELVIRA
Tu cochilla es bien que ahora
en las lides resplandezca,
e non tu rosario faga
una cuenta e otra cuenta.
LEONOR
Están Ferrando e García
juntando la gente nuesa
para salir a lidiar
con la vil canalla perra,
¿e te escorres a la ermita?
ELVIRA
Si la tu espada está vieja
e non la tu caduquez
puede lidiar en la guerra,
¿por qué está para fablar
tan barragana tu lengua?
Muesa tu espada, el mío padre,
que maguer que en mí no hay fuerzas,
la tu sangre que está en mí
cumplirá por vuesa mengua.
LEONOR
Préstanos la tu cochilla.
GRACIÁN
¿Leonor, Elvira?
 

(Dentro cajas.)

 
ELVIRA
Yan truenan
las cajas y los clarines,
e non los oyes, ¿qué esperas?
LEONOR
Non tu cólera amilanes.
ELVIRA
Non tu valor ensandezcas.
GRACIÁN
¡Oh cómo, fijas, me place
ver la vuesa fortaleza
de corazón, e catar
que en el vueso pecho hierva
la muy colorada sangre
de los Vargas de Castiella!
fijas, miembros de mi alma,
que descoyunta la pena,
e maguer que es algebista
nunca el solaz las concierna,
yan oístis que Celín
veinte mil moros alienta
con que la nuesa Madrid
a nuesos confines cerca;
e aunque las nuesas murallas
incontrastables se ostentan,
fame y sed los dos cochillos
crueles, e non sangrientas,
amenazan nuesas vidas;
cuanto las parvas amenas
a nuesos almudes dieron
en custodia o en ofrenda
yan han consumido el año,
agua hay que face peña,
grano que el afán apure,
sorbo que la angustia beba,
yan no hay, todo es deseos,
e todo esperanzas muertas;
dar la villa al enemigo
será infame diligencia,
que cautivará las honras
que son del alma facienda;
non quedará joven flor
cuya púrpura doncella
non se profane del tacto,
non se aje de la violencia
nuesas faces escopidas
de la misma sangre nuesa
darán ternura a los ojos,
pero al corazón vergüenza
e viendo que ser podemos
ejemplo de la miseria,
asuntos de la su mofa
e de la su saña afrenta,
hemos consejado todos
desplegar nuesas banderas,
y erguidos sus tafetanes
a las paganas hileras
sópitamente embestir;
e para que esto soceda
sin que finque una reliquia
de quien el moro escarnezca
discorrimos que a campaña
salgan a lidiar las fembras,
que la sangre, e non el sexo,
da el valor, e non la fuerza
el uso face a los homes
mañosos, que si ficieran
que las mujeres lidiaran
¿quién lidiara sino ellas?
Vosotras, pues, que mis hijas
nacistes, para esta empresa
vos procura el mío consejo
fazañosas experiencias;
¿tendréis ánimo las dos
para lidiar a hacer prueba
de vuesa alcuña, que al sol
con las luces empareja?
LEONOR
Yo que de tu sangre tengo
valor seguro en las venas,
a la lid saldré a campear.
ELVIRA
E yo amazona más nueva
otra que tal en la hueste,
faré que el Celín te tema.
GRACIÁN
Catad que habéis de morir.
LEONOR
Viva yo, e mía fama muera
para mía vida.
ELVIRA
¿Qué atañe
que yo en esta lid fallezca,
si he de vivir con mía fama
a las edades eternas?
GRACIÁN
¿En fin moriréis las dos
por la vuesa honra?
LEONOR
Es fuerza.
GRACIÁN
E si sopiérais viviendo
perder la vuesa pureza
¿non supiérais morir antes?
ELVIRA
Sobra la pregunta vuesa.
LEONOR
Vamos a finar, Señor.
ELVIRA
A la batalla nos lleva.
GRACIÁN
Pues fijas, hoy es forzoso
que nuestra villa se pierda,
e que el que quedare vivo,
si hay quien quedar vivo quiera,
si home, quede escarnecido,
si fembra, finque manceba;
si ánimo para lidiar
e para morir vos queda
sepa morir en la paz
quien morir quiere en la guerra;
si allí es cierta vuesa muerte
más vale que aquí sea cierta,
e que un padre que os dio el ser,
maguer que lo plaña e sienta,
os quite vuesas dos vidas,
que non es lid tan sangrienta
permitir que el moro sandío
cuando vos fallar desea,
o que vos profane vivas
o vos escarnezca muertas.

 (Lloran.) 

¿Qué es esto? ¿Cómo plañís?
¿Cómo ya tan cedo menguan
vuesos alientos, Leonor?
Mis fijas ya tan apriesa,
con el calor de la muerte
sudan vuesas niñas bellas?

  (Ap. 

Nos vos finaré, callar
e finarlas luego es fuerza.)
LEONOR
Non vos asuste, Señor,
que la mía muerte sienta
porque es natural pasión
de nuesa humana flaqueza.
Que si Dios temió la muerte,
con ser Dios, ¿que pareciera
que tema la muerte Dios
e que el hombre non la tema?
Pero si es fuerza morir,
e yo a las razones vuesas
aun más que por paternales
las obedezco por buenas,
dadme la muerte, mío padre,
non finque yo a la sospecha
de perder el honor vueso
que edad conservo tan luenga.
Vos me disteis esta vida,
pagar con la muerte es deuda,
pues aunque creyera yo
que el moro non me ofendiera
con ver que me dais la muerte
más quiero yo que me sea
cruel la vuesa cochilla
que piadosa la extranjera.
GRACIÁN
Deuda es pagarme esa vida.
LEONOR
Catad, Señor, la experiencia.
Da el mar cristales salados
que porifique a la tierra,
e ella paga luego en ríos
lo que él escatima en venas.
Da el sol luz a los luceros
cuando del polo se ausenta,
y en dando la vuelta al otro
vuelve a cobrar lo que presta.
La tierra cede a la flor
fragancias, e della mesma
cobra non a luengo plazo
la púrpura en hojas secas.
Mi mar sois, cobrad de mi
ríos de sangre traviesa;
sol sois, padre desta luz,
dejad sin luces la estrella.
Tierra sois, de aquella flor,
deshojad la flor más tierna,
porque seamos los dos,
cuando mi fineza llega,
vos el mar, la tierra e sol,
yo el río, la flor e estrella.
GRACIÁN
¿E tú qué fablas, Elvira?
ELVIRA
Señor, con vuesa licencia
non quiero morir agora.
GRACIÁN
¿Non ibais a morir?
ELVIRA
Era
yendo a lidiar, e es posible
que la mi cochilla venza
e aquí es mía muerte precisa:
catad vos la diferencia
que hay de finar, esperando
vivir en la lid sangrienta,
o entrarme de aquella guisa
con animosa obediencia,
que allí es dudoso el morir,
e aquí es preciso que muera.
GRACIÁN
Pues fija, ¿eso es ser mi fija?
ELVIRA
¿Y eso es ser mío padre?
GRACIÁN
¿Esa
es la homildanza e amor
con que afable e halagüeña
cada siempre que os reñía
besucabais la mía diestra?
Veinte mil moros alarbes
nueso campo pisotean,
e apenas mil homes son
los que hay que a la lid se atrevan
caducos más de ducientos
son los que a esta quinta llevan
por báculos sus cochillas
e por cochillas sus menguas.
¿Qué esperas de aquesta lid?
ELVIRA
¿E de mi suerte qué esperas,
cuando non se ha visto padre
que a sus fijas fine mesmas?
Irracional una loba
que astuto cazador cerca
sobre los sus cachorrillos
mañosamente se acuesta,
e los defiende e procura
que non el plomo los hiera,
non los traspase el venablo,
que es tamaña su querencia
que finar quiere primero
porque sus fijos non mueran;
el carnicero león
que finca rapante fiera,
lamiendo los sus chicotes
ruge porque otros los teman
pájaro que el aire eneja,
y el nido a sus fijos yerra,
a los vientos y a los montes
face lamenturas tiernas,
e luego que cata el nido
los arrulla e los gorjea;
e a la lluvia de la noche,
e del sol a la modestia,
abriendo pintadas alas
las face sombra e defensa.
Pelícano, otro que tal:
se rompe su misma tela
e de la su misma sangre
los sus hijos alimenta;
que por dar la vida a un fijo
hay padre que finar quiera.
E sañudo el padre mío
non a la loba semejas
en amparar las tus fijas,
nin león de otra ralea
ruges en el moro campo
porque esas fieras te teman;
nin ave en el nueso nido
de esas lluvias de saetas
abriendo la tu cochilla
los tus pájaros albergas;
nin pelícano tampoco
con la sangre nos sustentas,
cuando para tú ser padre
será más razon que seas
león, pelícano y ave,
que son padres siendo fieras.
GRACIÁN
¡Oh cómo aquesta vegada
verle cobarde me pesa,
que siempre es la cobardía
madre de esotras flaquezas!
LEONOR
Déjamela responder,
mío padre e Señor.
GRACIÁN
¿Qué intentas?
LEONOR
A las sus semejaduras
que fabla de aves e fieras,
con otro mejor procuro
dar perjeñosa respuesta.
Yan sabes la calidad,
que non hay quien non la sepa,
del armiño, que en saliendo
a yantar de la su cueva,
cuantos manjares el campo
sazona a su fame en yerbas;
mañosos los cazadores
a la su covacha llenan
de porquerosas loduras
que el cielo y la lluvia mezclan,
da voces el cazador,
e asustando monte e selva,
blanco el armiño se escorre
para su covacha mesma,
e al catar la mistoronza,
e porquedad de su cueva,
para que a la su blancura
la inmondicia non se atreva,
quiere más que el cazador
le dé finanza sangrienta
que non la su piel manchar,
símbolo de la pureza.
Si semejar al armiño
quieres, mi hermana pequeña,
a tu cueva, que es Madrid,
non te amonesto que vuelvas;
yan saliste della, e ya
si da el cazador con ella
redes de su amor, non limpio,
farán que sandía perezcas.
Mira cual te atañe más,
si es que el armiño semejas,
o aquí perder la tu vida
o allí manchar tu pureza.
ELVIRA
Bien fablas; mas si contraria
nos influyere la estrella,
e de la lid la fortuna
nos amenazare adversa,
yo misma me daré muerte
porque el moro non me ofenda.
GRACIÁN
¿Non quieres que yo te fine
e te finarás tú mesma?
ELVIRA
Sí que con las manos mías
con las iras, con la queja...
GRACIÁN
Pondrán lazos a tus manos,
e mordazas a tu lengua.
ELVIRA
¿Mi fermosura?
GRACIÁN
Es tamaña,
que aquel que mejor parezca,
farás crecer los deseos
en las mismas resistencias;
e de amor al apetito
es tanta la diferencia,
que amor violencias non gusta,
sólo a ser premiado anhela
pero roin el apetito
sólo procura violencias,
que, en fin, amor es un Dios,
y el apetito una fiera.
ELVIRA
¿E del Atochar la Virgen
non puede facer que venzas?
GRACIÁN
Bien puede; pero parece
que non quiere.
ELVIRA
Pues non creas
que ha parecido la Virgen
para que Madrid se pierda.
GRACIÁN
Quizás non lo merecemos,
Elvira; e cuando eso sea,
non a tanta duda es bien
que quede mía fama expuesta;
sed mártires de la Virgen,
que mucho cielo os espera,
que tengo tamaña fe
que en esta ocasión quijera
ser una de mis dos fijas
e que otro mío padre fuera.
ELVIRA
Señor, ya que mis razones
la tu terquedad non mellan,
finar quiero, e sólo aquí
la mi homildanza te ruega
que muera yo con María,
Nuesa Señora, e que sea
de su divinal altar
somo la peaña mesma.
GRACIÁN
Yo vos lo concedo, Elvira.
¿Otra vez plañes?, yan truecas

 (Lloran.) 

el tu valor en desmayos?
LEONOR
¿Non queréis, Señor, que sienta
que plañas cuando yo viva,
e non plañas cuando muera?
GRACIÁN
Plañendo estoy, mía Leonor,
maguer que el llanto non veas,
congelose el mío dolor,
que como a la muerte vuesa
tengo el corazón de mármol,
son las lágrimas de piedra.
ELVIRA
Encomienda a la mi madre,
mío señor.
GRACIÁN

 (Ap. 

Si sopieran
que yan a su madre he muerto;
mas non quiero que lo sepan.)
Ea, las dos me abracijad.

 (Abrázanle.) 

LEONOR
Adiós, padre.
ELVIRA
Adiós, Señor.
GRACIÁN
¡Quién ha visto que el amor
dé abrazos a la crueldad!
¿Hoy non comulgasteis?
ELVIRA
Sí.
LEONOR
¿Cuál primero finarás?
GRACIÁN A
la que quijere más.
LEONOR
Mátame primero a mí.
ELVIRA
Non me des esos recelos.
LEONOR
Al tu acero me provoco.
GRACIÁN
¡Que non se escape tampoco
la muerte de tener celos!
A
entrambas desgargantar
cuido a un golpe, non me aflijas;
¡a ti buscan mis dos fijas,
Señora del Atochar!
LEONOR
En fin, Señor, ¿te perdemos?
ELVIRA
Sólo eso debo llorar,
también yo voy a finar.
GRACIÁN
Fijas, presto nos veremos;
ea, yan podéis venir.
LEONOR
¡Fuerte dolor!
ELVIRA
¡Trance fuerte!
GRACIÁN
Más hago yo en daros muerte
que vosotras en morir.
 

(Vanse LEONOR, ELVIRA y GRACIÁN.)

 
LIMONADA
Entrose e cerró la puerta,
¿si finarlas quiere? sí,
en otra capilla allí
miré a su velada muerta.
Siendo casado, non fuera
matanza al mío paladar,
si non supiera matar
a su mujer la primera;
degollar quiere, y me espanta,
a sus fijas riguroso,
non es paso muy gustoso
con ser paso de garganta.
Goloso Alcaide, ¿mereces
tal nombre a mengua tamaña,
pues está el moro en campaña
y te entras a partir nueces?
¡Ay! las míseras coitadas,
yan sus gargantas ofrecen,
¡ay Dios mío! ¡qué bien parecen,
las mujeres degolladas!
Dios te faga, Alcaide, bien;
yan sale agora a lidiar;
las barbas coido enseñar
non me degüelle también.
 

Sale GRACIÁN limpiando la espada.

 
GRACIÁN
La sangre limpiar agora
la mi advertencia procure,
para que non se misture
lidiando a la sangre mora.
Va arrepentidas están
mis ansias, ya las finé;
mis fijas sacrifiqué,
segundo soy Abrahán.
Pero la que hay distinción
non me deja satisfecho,
pues ca maté con el fecho
y Abrahán con la intención.
E mi desconsuelo es,
para plañirle e llorarle,
que él nunca llegó a matarle
pues Dios lo impidió después.
Mas de haber muerto a las dos
este ejemplo non me aflija;
Jephté dio muerte a su fija
e non se lo mandó Dios.
Y pues al consuelo voy
de haber mía sangre vertido,
ya que Abrahán non he sido
el Jephté segundo soy.

 (Tocan al arma.) 

Yan las alarbes adargas
miro.
LIMONADA
La lid arde ya.
GARCÍA

 (Dentro.) 

¿El Alcaide, dónde está?
LIMONADA
Gracián Ramírez de Vargas,
el tu mandadero soy.
Cata, que están ya lidiando,
e te da voces Ferrando.
GRACIÁN
¿Non venís?
LIMONADA
Tras vusco voy.
GRACIÁN
Ea, soldado, sígueme.
¿Finar por la fe sabrás?
LIMONADA
Non lo he probado jamás
e non sé si acertaré.
GRACIÁN
Apurad, Virgen divina,
a toda esta enjambre mora.
LIMONADA
Solamente por agora
folgara non ser gallina.
GRACIÁN
Huye, Celín enemigo.
LIMONADA
Non pases moro a inquietalle
por mi plaza e por mi calle.
GRACIÁN
¿Non me sigues?
LIMONADA
Ya te sigo.
GRACIÁN
Cortar cuido alarbes cuellos.
LIMONADA
Facen todos luengo estrago.
GRACIÁN
Hoy non ha de ser Santiago.
LIMONADA
¿Pues quién?
GRACIÁN
¡La Virgen y a ellos!

 (Vase.) 

 

(Dase la batalla dando tres vueltas, y quede MAHOMAT herido en el suelo.)

 
MAHOMAT
Mortalmente estoy herido.
¿Cómo, cielos soberanos,
estos mágicos cristianos
vencen sin haber rendido?
LIMONADA
¡Que con tantos moros ver
como en el campo han lidiado,
non topé uno acomodado
para reñir a placer!
Un moro de mía meznada
non topé en esta ocasión
de algo menos corazón
que el mío; aqueste me agrada.

 (Ve al moro.) 

MAHOMAT
Acábame de matar,
pues lo quiere el cielo impío.
LIMONADA
¿Aquí está usted, señor mío?
(Esto está como ha de estar);
quitarle quiero la espada,
que soy valiente verán
los que saben el refrán
ahora entra la gran lanzada;

 (Dale.) 

a darle muerte me obligo,
que yan mía cólera asoma;
Mahomat es, Mahomat, toma.
MAHOMAT
¿Quién me da muerte?
LIMONADA
Un amigo.
MAHOMAT
Pues has sido valeroso,
que me acabes ya te advierto,
de piedad.
LIMONADA
Sí haré, por cierto,
porque yo soy muy piadoso.

 (Dale.) 

MAHOMAT
Mátame presto, ea ven,
que ese acero no me hiere.
LIMONADA
Yo faré cuanto pudiere
por facerte aqueste bien;
qué bien riñe y se defiende,
no he visto valor igual;
toma este tajo agonal.

 (Dale.) 

MAHOMAT
No te entiendo.
LIMONADA
¿Non me entiende?
¿Fablas latín?
MAHOMAT
Sí, señor.
LIMONADA
Pues ea, recipe digo
MAHOMAT
¿Qué recipe es este?
LIMONADA
Amigo,
es recipe de dotor.
MAHOMAT
Acaba.
LIMONADA
Él es temerario;
a este bote te prevén.
MAHOMAT
¿Qué bote es ese también?
LIMONADA
Es bote de boticario.

 (Dale.) 

MAHOMAT
Ya muero.
LIMONADA
¡Qué desconsuelo!
MAHOMAT
Mátame o me mataré.
LIMONADA
Non quiera Dios que yo dé
a un hombre que está en el suelo;
yo quiero alargarte, cito,
tus, Mahomat; ya murió,
por cierto que se fincó
muerto como un pajarito;
ahora bien, quiérole atar
destos que traigo pendientes;

 (Átale con unos cordeles.) 

¡qué palabras tan prudentes
que fablaba al suspirar!
arrastrándole al coitado
llevarle quiero a plañer;
¿e que sin ser yo su mujer
ande este por mi arrastrado?
Venid, de los moros palma,
y aunque después de mortal
os trato el cuerpo tan mal,
peor os tratarán el alma.
GARCÍA

 (Dentro.) 

Por aquí fuye Celín.
GRACIÁN

 (Dentro.) 

Cátale somo el ribazo
de aquella emparejadura.
GARCÍA

 (Dentro.) 

Seguid a Celín, soldados,
corriendo sobre el trotón,
de esa cuesta baja al llano.
 

Sale CELÍN herido, y cae.

 
CELÍN
¡Válgasme Alá! tropezó
en esta atocha el caballo,
y ya desbocado el bruto
la verde margen pisando
todo el golfo de su espuma
pasar solicita a nado.
¿Qué es esto, cielos, que miro?
U de ciegos u de airados,
unos a otros se dan muerte
sangrientos mis africanos.
La confianza busca el riesgo
y el exceso causó el daño;
flacos, míseros, cobardes,
hoy triunfarán los cristianos;
y al valor, por novedad,
supo vencer el desmayo.
¿Pero qué mucho si en nubes
tesorero el aire vago
le va repartiendo al día
luceros amontonados?
¿Qué mujer es esta, cielos,
que la blanca luna hollando
oscurece con su luz
las luces del mejor astro?
Navegante soy, que surco
de la venganza el mar cano,
y al ir a buscar el viento
a todas las iras calmo.
Pero de su frente hermosa
ya la red desenmaraño,
que la juzgué de cabellos
y echo de ver que es de rayos.
Cristianos, si esta deidad
esta vitoria os ha dado,
no os agradezcáis el triunfo,
sino triunfad del milagro.
GARCÍA

 (Dentro.) 

Seguid a Rosa también,
que a Celín anda buscando.
CELÍN
Rosa huyendo hacia mí viene.
 

Sale ROSA.

 
ROSA
Celín valiente, si acaso
tu acero, que hoy es tu pluma,
repetir puede otro rasgo,
escribe en los corazones
destos infames cristianos
de tu muerte y de la mía
el más fúnebre epitafio.
En nuestra busca han venido
Gracián, García y Fernando,
agora, más que otras veces
necesito de tu amparo.
Moriremos dando ejemplo
a nuestros mesmos soldados,
pero no como cobardes
y fugitivos muramos.
Mira, Celín.
CELÍN
Dices bien,
al enemigo embistamos,
y de cobarde no muera
quien puede morir de osado.
ROSA
Ea, Celín, a morir.
CELÍN A
morir.
 

Sale DON FERNANDO.

 
DON FERNANDO
Detén el paso.
CELÍN
¿Quién eres?
DON FERNANDO
¿Non me conoces?
CELÍN
¿Vienes a reñir, Fernando?
DON FERNANDO
Vengo a acabar de vencerte.
CELÍN
¿Pues a qué esperas? Riñamos.
DON FERNANDO
Non es este vencimiento
el que percuro.
ROSA
Habla claro.
DON FERNANDO
¿Yan te acuerdas que me diste,
catándome enamorado
permisión de que a Madrid
me fuese, e que mi retrato
en rehenes de entornar
dejé cautivo en tus manos?
ROSA
Es así.
DON FERNANDO
E que prometí
volver.
ROSA
Y traidor y falso
faltaste a palabra y fe.
DON FERNANDO
Pues hoy te cumplo y te pago,
yan que estoy en tu presencia
la palabra que te he dado.
E porque la ventajanza
non me exceda, aquí te alargo
la tu vida, e te permito
que en ese trotón manchado
de una e otra mosca negra
que para que fuigas traigo,
crueles por la espesura dura
del Manzanares al Tajo.
Tú me diste la mi vida
pues a mi Leonor me has dado,
darte quiero yo la tuya,
pues desta guisa acabalo
la obligación que te debo;
fuye, porque escodriñando
andan toda la campaña,
e non tornar otro plazo
tus palabradas procuren;
yo te busco e yo te amparo,
yo he complido mía palabra;
soy noble, e memoria cato
pues érguete en somo el bruto
que yo la espalda te guardo.
ROSA
Aunque agradezco tu fe,
si aquí se queda mi hermano,
yo no he de partir sin él,
y así si eres tan bizarro,
o a entrambos nos da la muerte
o dadnos la vida a entrambos.
DON FERNANDO
Es tanto lo que tú has fecho
en haberme a mí alargado
una vida que non era
mía e se allegaba el plazo
de pagársela a Leonor,
que aun así non satisfago
a toda la tu larguera,
e por cabalarte algo
fuya contigo Celín,
porque aun non te satisfago
con esas dos vidas moras
esta vida de un cristiano.
CELÍN
Pues no has de excederme, no,
que yo, valiente Fernando,
puedo ser menos dichoso,
pero no menos bizarro.
García a Leonor pretende
y tú aspiras a sus rayos;
toma este retrato suyo
y él no goce su retrato;
y si Leonor es tu vida,
tú la suya; hoy has logrado
dos vidas por una mía,
luego a ti te aventajo,
pues que yo te doy dos vidas
y tú una sola me has dado.
DON FERNANDO
¿Non sabes qué cuido?
CELÍN
¿Qué?
DON FERNANDO
Que debes de ser cristiano
e non sabes que lo eres.
CELÍN
Hoy el cielo soberano
me ha dado luces al alma;
yo te buscaré, Fernando,
y sabrás...

 (Ruido dentro.) 

DON FERNANDO
Fuye, Celín;
fuye, Rosa.
ROSA
En el caballo
podremos los dos subir.
CELÍN
¿Tú me amparas?
DON FERNANDO
Yo te amparo,
e non colará tras vos,
maguer que más sople, el austro.
Adiós, los bizarros moros.
CELÍN
Adiós valiente cristiano.
 

Sale GARCÍA.

 
GARCÍA
Por aquí fuyen.
DON FERNANDO
Detente.
GARCÍA
Cata que somo el ribazo
en un trotón el Celín
e Rosa se están posando.
DON FERNANDO
Yo defiendo que se fuyan.
GARCÍA
Cata que lleva el retrato
de mi Leonor.
DON FERNANDO
Esa es mía.
Yan el retrato he cobrado.
GARCÍA
Pues endónamele luego,
e si non faz que riñamos.
DON FERNANDO
El señor García...
GARCÍA
Fabla.
DON FERNANDO
¿Non te acuerdas que en el cuarto
de Leonor una vegada
me fallaste?
GARCÍA
Yan lo plaño.
DON FERNANDO
Pues con cólera amorosa
a enclavijarme en sus brazos
cuidaba a Leonor entonces.
E a non esperar el daño
de que el su padre se enoje
yan estuviera velado:
ella me quiere y la adoro.
GARCÍA
Para mientes, el Fernando.
¿Escondijado fincabas
con ella?
DON FERNANDO
Yan lo declaro.
GARCÍA
¿Non fablaste que sobías
al romor?
DON FERNANDO
Porque el su anciano
padre non plañir pudiera
el mío desaguisado,
me desculpé.
GARCÍA
Pues escocha
lo que fablo.
DON FERNANDO
Yan te cato.
GARCÍA
Non he de tener por home
de prez, si infanzón hidalgo,
aquel home que marida,
maguer que esté lacerado
el su corazón de amor
con fembra de amor tamaño
que se haya con otro home
un solo instante encerrado,
que aunque su honor finque siempre
enterosamente sano,
en maridándose un home
con fembra tal, en pisando
de la noche de marido
los principios, los halagos
le face escrúpulo aquello
de que antes non fizo caso,
y está discorriendo siempre
aborrido e sopitaño
si se cole de las voces
aquel amor a los labios;
y ansí la Leonor es vuesa.
Elvira me ama, Ferrando,
lograd los lazos de amor,
que yo lograré esos lazos,
que más quiero en la mía coita,
de honor fecho este reparo,
con honra a la que me quiere
que con dudas a la que amo.
DON FERNANDO
Pues el Gracián viene allí,
las sus dos fijas pidamos.
 

Sale GRACIÁN llorando.

 
GARCÍA
Él sale; plañendo viene.
DON FERNANDO
Fáblale tú.
GARCÍA
Yan le fablo.-
¿El mío señor Gracián?
DON FERNANDO
¡Mío padre!
GARCÍA
El alcaide anciano
de nuesa villa, ¿qué es esto,
por vitoria a triunfo tanto
plañes?
DON FERNANDO
Yan de alarbes cuerpos
finca el Atochar sembrado.
GRACIÁN
¿Qué más ficiera, un gentil
de lo que fizo un cristiano?
GARCÍA
Señor, por las tus dos fijas
venimos ya concertados,
a la tu chicota Elvira
quiero yo.
DON FERNANDO
E yo te demando
a Leonor.
GRACIÁN
¡Hay más tormentos!
Non sé, fijas, si esta mano
el dolor de haberos muerto
como el que tuve al finaros.
¡Que non creyese yo a Elvira!
GARCÍA
Ya a la ermita hemos llegado;
dame a Elvira.
DON FERNANDO
A mí a Leonor,
non nos aluengues los plazos,
GRACIÁN
¿Venís los dos convenidos?
DON FERNANDO
¿Non lo ves?
GRACIÁN
Non, mi Ferrando,
que non hay amor tan lince
a quien non le ciegue el llanto.
GARCÍA
¿Non oyes?
GRACIÁN
Cuido que non;
que en mi oído se han fincado
deste roido de mi pena
atordidos los gusanos.
En fin, ¿tú quieres a Elvira?
¿Tú a Leonor, mi fija? a dambos
vos la quiero dar, venid;
palabra que vos he dado
cumpliré.
DON FERNANDO
¿Qué más fortuna?
GRACIÁN
¡Qué más dolor que el que paso?
GARCÍA
¿Dónde están?
GRACIÁN
En esta ermita.
DON FERNANDO
¡Oh! he de lograr su mano.
GARCÍA
Abre la puerta.
GRACIÁN
Non abras;
basta, fijos míos caros,
haber hecho el filicidio,
sin recrearme en mirarlo;
fijos, yo he muerto a mis fijas.
DON FERNANDO
¿Qué es lo que fablas?
GRACIÁN
Cuidando
que ganase nuesa villa
Celín, el moro tirano,
a mi velada maté;
junto al crucifijo santo
que finca en par del altar
del divinal santuario
fallaras a mi velada,
e a mis fijas he finado
en somo de la peaña
de los Evangelios santos.
DON FERNANDO
¿Qué padre, si non es tú,
a las fijas que ha engendrado
dio tan cruelosa muerte?
GARCÍA
Di, ¿cuál animal hircano
a las fijas que dio el ser
sangriento ha desgargantado?
GRACIÁN
Non me aflijáis, consoladme.
GARCÍA
Toda el alma me ha lisiado.
DON FERNANDO
¿Cómo ha de darte consuelo
aquel que le anda buscando?
GRACIÁN
Llegad ende, y afligidme.
GARCÍA
Padre injusto.
DON FERNANDO
Home tirano.
GRACIÁN
Eso sí, dadme finanza.
DON FERNANDO
Mía Leonor, dueño a quien amo.
GARCÍA
Elvira, a quien mía fe busca.
DON FERNANDO
Muerta escocha de Ferrando,
si tiene oídos la muerte,
el lamentoso reclamo.
GARCÍA
Yan voy a buscarle muerta;
la tu yan pálida mano
he de posar con la mía.
DON FERNANDO
Yo he de fincar sepoltado
par de ti, divinal dueño.
GARCÍA
Abre esa puerta.
GRACIÁN
Yan la abro.
 

Abre, y hallan de rodillas a ELVIRA y LEONOR con dos señales en la garganta.

 
GARCÍA
¿Pero qué es esto que miro?
DON FERNANDO
¿Cómo rodilladas cato
a la Elvira y a Leonor,
si a las dos finanza, has dado?
GRACIÁN
¿Ah Leonor? ¿ah Elvira mía?
LEONOR
¿El mío padre?
ELVIRA
¿El mío amparo?
GARCÍA
¿Mío dueño?
ELVIRA
¿El Señor García?
DON FERNANDO
¿Mía señora?
LEONOR
¿El mi Ferrando?
GRACIÁN
¿Vivas fincáis, las mías fijas?
LEONOR
¿Non conocéis el milagro?
ELVIRA
La Virgen del Atochar
las dos ha resocitado.
GRACIÁN
Voy a ver si a mi velada
resocitó.
 

Sale LIMONADA.

 
LIMONADA
Ten el paso,
que ahora saliendo en tu busca
la posaron tus soldados
somo las cervices suyas,
e de todo el pueblo en brazos
la endilgan hacia la villa,
que por milagro tamaño
lleva sobre el cuello suyo
el tu acero señalado.
DON FERNANDO
Mi mano es ésta, Leonor.
GARCÍA
Elvira, cata mi mano.
GRACIÁN
Sin duda que vos quijistes
que a las tres haya finado,
María, para poder
obrar dempués el milagro;
e pues quiere vuestro Fijo
que fagáis milagros tantos,
faced que aquesta comedia
nos dure siquiera un año.
DON FERNANDO
Que don Francisco de Rojas
a vuesas plantas posado,
homildosamente pide
el vueso perdón e aplauso.