 Los siete sobre Tebas
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A la memoria del insigne escritor montañés
D. Amós de Escalante |
| ETEOCLES | | Ciudadanos
cadmeos: el que rige, | | | Sentado en la alta popa, el gobernalle
| | | De este pueblo, y no sufre que sus ojos | | | El sueño
oprima, la verdad os debe | | | Siempre decir. La próspera
fortuna | | | Se atribuye a los dioses; mas la adversa | | | A
nosotros se achaca. Si contraria | | | (¡Ojalá no!) la
suerte se mostrare, | | | Execrarán mi nombre los tebanos
| | | En rítmicas, ruidosas cantilenas, | | | Por toda la
ciudad. Ora conviene | | | Que todos a la lid nos aprestemos,
| | | Aun el joven imberbe, aun el anciano, | | | Por defender
la patria y los altares | | | De los dioses indígenas,
que nunca | | | Profane el vencedor; y por los hijos, | | | Y por
la dulce tierra, engendradora | | | Y nodriza común,
la que en su seno | | | Blando os recibió, cuando arrastrabais
| | | Los perezosos infantiles miembros, | | | Y entre acerbas
molestias educados, | | | Fuertes os hizo, armígeros,
robustos, | | | Para que a vuestra madre defendieseis. | | | Ni
es enemigo hasta el presente día | | | A nosotros el
hado; la victoria | | | Más de una vez logramos, aunque
asedie | | | Enemiga falange nuestros muros. | | | Ora el augur,
que por la sacra llama | | | No vaticina (pues sus ojos cubre
| | | Opaca niebla), mas pastor de aves, | | | La fatídica
voz atento escucha | | | Y sabe interpretar, de los agüeros
| | | Déspota y rey, me anuncia que esta noche | | | Dar
el asalto piensan los Argivos | | | En cerrado escuadrón.
A las murallas | | | Todos volad; las puertas y las torres
| | | Armados ocupad, con las lorigas | | | El cuerpo defendido.
No os aterre | | | Su inmensa y poderosa muchedumbre. | | | ¡Buen
ánimo, que suerte en el combate | | | Un dios os la dará!
Ya mis espías | | | Han de volver de la enemiga hueste.
| | | Ni en vano tornarán. Algo sabremos. | | | Quizá
se logre prevenir el dolo. | |
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| NUNCIO | | ¡Buen Eteocles! ¡Rey
de los Tebanos! | | | Nuevas te traigo de la hostil falange.
| | | Todo lo presencié. Siete caudillos | | | En ancho
y negro escudo recogían | | | La sangre de los bueyes
inmolados, | | | Y en la sangre sus manos empapando, | | | Por
Ares, por Belona y por el Miedo, | | | Ávidos de matanza,
ellos juraron | | | La Acrópolis hundir de los Cadmeos,
| | | Y el pueblo desolar, o en propia sangre | | | Esta tierra
bañar, muriendo todos. | | | De Adrasto el carro con
los tristes dones, | | | Que a los ausentes padres
un recuerdo | | | A Argos llevasen, tácitos coronan.
| | | Sus lágrimas corrían; mas la queja | | | No
salió de sus labios. Su alma férrea, | | | Cual
león por la presa se agitaba. | | | Ni un punto detendrán
su audaz intento: | | | Echando suertes los dejé; los
dados | | | Dirán qué puerta cada cual embista.
| | | De la ciudad elige los mejores, | | | ¡Oh Rey!; en cada puerta
uno combata, | | | Que ya del todo armada se avecina | | | La hueste
de Argos; se levanta el polvo, | | | Y los campos albean con
la espuma | | | Que exhala la nariz de sus corceles; | | | Tú,
cual diestro piloto, afirma y salva | | | Esta ciudad que es
combatida nave, | | | Antes que llegue el torbellino horrendo
| | | De Marte. Onda terrestre se levanta, | | | Inmensa multitud
que vocifera. | | | No pierdas los momentos; explorando | | | Yo
seguiré; mis ojos siempre abiertos, | | | Y fiel como
hasta aquí, cuanto suceda | | | Presto sabrás,
porque salvarte logres. | |
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| ETEOCLES | | ¡Oh Zeus, oh Tierra, oh
Dioses tutelares | | | De nuestro pueblo! ¡Oh Furia prepotente
| | | De mi padre! ¡no hagáis que se hunda y caiga | | | En poder de enemigos desolada | | | Esta ciudad do el habla
doria suena, | | | Ni que el fuego doméstico se apague,
| | | Ni que yugo servil sufra de Cadmo | | | La libre tierra!
Vuestra ayuda imploro; | | | útil será a vosotros
la victoria; | | | Pues siempre las ciudades bienhadadas | | |
Veneran más a los celestes dioses. | |
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| CORO | | ¡Qué
de dolores el temor me anuncia!... | | | Sus reales deja la
enemiga hueste; | | | Ved cuál cabalgan y se acercan
ya... | | | Muda señal, pero veraz, segura, | | | Es la
nube de polvo que levantan | | | Sus rápidos corceles,
con los cascos | | | La tierra sacudiendo estremecida... | | |
El estrépito crece, | | | Y ya se acerca más...
| | | Es cual torrente que del monte baja, | | | Invencible corriendo
a la llanura. | | | ¡Piedad, celestes dioses; | | | Grandes diosas,
piedad! | | | Con un clamor que hasta los muros se alza, | | |
Ataca la ciudad la muchedumbre, | | | De escudos refulgentes
adornada. | | | ¿Quién nos defenderá? ¿Quién
de los dioses | | | Lidiará en mi favor? ¿De qué
demonio | | | Abrazaré la veneranda estatua? | | | ¡Vuestras
sedes espléndidas, | | | Oh dioses, proteged! | | | Mas
¡oh lamentos vanos! | | | ¿El ruido no escucháis de astas
y escudos? | | | Acudamos con peplos y coronas, | | | Las aras
de los dioses a ceñir. | | | ¡Oh dios del áureo
yelmo, | | | Ares, señor antiguo de esta tierra, | | | Defiende
la ciudad que tanto amaste. | | | Venid todos, ¡oh dioses tutelares!
| | | Las vírgenes tebanas os imploran, | | | De fiera servidumbre
amenazadas. | | | En torno a la ciudad muge una ola, | | | Por
el soplo de Ares encrespada, | | | Una turba guerrera, | | | De
empenachada y hórrida cimera. | | | ¡Oh Zeus, Padre del
éxito felice! | | | Ahuyenta al enemigo. | | | Mira cercada
la ciudad de Cadmo | | | Por el terror de las hostiles armas
| | | Del iracundo Argivo; | | | Los frenos aligados | | | De sus
bridones a la horrenda boca, | | | Gimen en son de muerte;
| | | Y los siete caudillos | | | Soberbios con espléndida
armadura, | | | Van a las siete puertas, | | | Do su lugar les
señaló la suerte. | | | ¡Defiende la ciudad, hija
de Zeus, | | | Palas, en los combates vigorosa! | | | ¡y tú,
Poseidón, que corceles domas, | | | En los mares potente,
| | | Defiéndanos tu diestra y tu tridente! | | | De Cadmo
el nombre y la progenie clara, | | | ¡Ares, Ares!, protege.
| | | Y a ti, Cipria, también, pues de tu sangre | | | La
nuestra ha procedido, | | | Nuestros fervientes ruegos dirijamos;
| | | Y a ti, rey del Liceo, | | | Porque cual lobo rujas | | | Contra
la hueste aquea, | | | Y a ti, Latonia virgen, | | | Del arco y
las saetas decorada. | | | ¡Ay! ¡Ay qué ruido siento,
oh alma Juno, | | | De carros y caballos | | | En torno a la ciudad!...
| | | ¡Cómo los ejes so la carga gimen! | | | ¡Cómo
rechinan las veloces ruedas! | | | Cúbrese el aire de
volantes dardos. | | | ¿Qué suerte nos amaga? ¿Qué
destino | | | Nos guarda Dios? En las almenas llueve | | | Piedras,
y de los cóncavos escudos | | | Resuena el bronce. A
ti concedió el Padre | | | El santo oficio de la justa
guerra, | | | ¡Oh reina Onca! La ciudad ampara | | | De siete puertas.
¡Prepotentes dioses, | | | Supremos de esta tierra tutelares!
| | | No entreguéis la ciudad a gente dura | | | Y de extranjera
lengua. Oíd el ruego | | | De las castas doncellas, y
propicios | | | Este pueblo mirad, que en las orgías
| | | Honró con muchas víctimas las aras. | |
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| ETEOCLES | |
Yo os pregunto, intolerables bestias, | | | ¿Es éste
el modo de alentar al pueblo? | | | ¿De unas aras correr en
otras aras, | | | Fatigar a los dioses inmortales, | | | Gemir,
vociferar?... ¡Infame sexo | | | Que los prudentes odian! Ni
en los males | | | Ni en la prosperidad, con las mujeres | | |
Quiero habitar. Si la fortuna ríe, | | | ¿Quién
tolera su audacia? ¿Quién su miedo | | | Si el peligro
se acerca? Vuestra fuga | | | Y loco clamoreo al ciudadano
| | | Terror infunden y ánimo cobarde, | | | Y acrecientan
su fuerza al enemigo. | | | Contra nosotros mismos peleamos,
| | | Y somos destruídos. Las mujeres, | | | ¿Qué
ayuda nos darán ni qué consuelo? | | | Mas si
alguno a mi imperio se resiste, | | | Sea varón o mujer,
anciano o niño, | | | Negros sufragios rodará
la urna, | | | Y será por las calles lapidado. | | | En
casa, las mujeres; los varones, | | | En la muralla velen; que
las hembras | | | No harán daño en sus lares encerradas.
| | | ¿Me habéis oído, o no? | |
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| CORO | | ¡Sangre de
Edipo! | | | Temblamos al oír ruido de carros, | | | Y de
volubles, estridentes ruedas; | | | Y en las bocas sonar de
los corceles | | | Inquietos frenos, que engendrara el fuego.
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| ETEOCLES | | ¿Y qué? ¿Si se refugia en la alta popa,
| | | Se salvará en el mar tímido nauta, | | | Cuando
su leño el aquilón sacude? | |
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| CORO | | Corrimos
a los viejos simulacros, | | | La celestial ayuda suplicando,
| | | Cuando sonó en las puertas un estruendo, | | | Cual
de nevosa, rápida tormenta; | | | De terror agitadas,
a los dioses | | | Pedimos que amparasen estos muros... | |
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| ETEOCLES | |
Rogadles sólo que baluarte sean | | | A la furia enemiga.
Después nada... | | | Es fama que los dioses abandonan
| | | La vencida ciudad. |
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| CORO | ¡Nunca
la dejen | | | Mientras respire yo! ¡Nunca se vea | | | Correr
la llama hostil por nuestros muros, | | | Ni abrasados huir
los ciudadanos! | |
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| ETEOCLES | | No aumentéis nuestro mal
con las plegarias; | | | Nace de la obediencia la fortuna | | | Cual hija salvadora. ¡Obedecedme! | |
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| CORO | | Más grande
es de los númenes la fuerza; | | | Ella levanta entre
apiñadas nubes, | | | Que a los mortales ojos oscurecen,
| | | A quien del mal en las tinieblas gime. | |
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| ETEOCLES | | Toca
al varón, en la ciudad sitiada, | | | Víctimas
ofrecer y sacrificios; | | | Silencio y casa a la mujer. |
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| CORO |
Invicta
| | | Es Tebas, por merced de las deidades; | | | Todo enemigo
se estrelló en sus muros. | | | ¿Por qué te ofenden
nuestras justas preces? | |
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| ETEOCLES | | Invocar a los númenes
es justo; | | | Pero no detener en los guerreros | | | El bélico
furor. Adora, y calla. | |
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| CORO | | A esta sagrada Acrópolis
huimos, | | | Al resonar el pavoroso estruendo. | |
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| ETEOCLES | | No
recibáis con lágrimas y voces | | | A los muertos
y heridos; en su sangre | | | Ares se goza y se apacienta ledo.
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| CORO | | Oigo de los caballos el relincho. | |
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| CORO | Las
murallas gimen, | | | Del peso de enemigos combatidas. | |
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| ETEOCLES | |
A mí me toca defenderlas. |
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| CORO | Tiemblo,
| | | El ruido crece en torno de las puertas. | |
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| ETEOCLES | | No
digáis nada en la ciudad. ¡Silencio! | |
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| CORO | | ¡No entreguéis
nuestras torres, Inmortales! | |
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| ETEOCLES | | ¿Aún no calláis,
malvadas? |
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| CORO | ¡De
nosotras, | | | Oh dioses, apartad la servidumbre! | |
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| ETEOCLES | |
A mí y a Tebas por vosotras viene. | |
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| CORO | | ¡Contra
los enemigos lanza el dardo, | | | Oh Zeus omnipotente! |
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| ETEOCLES |
¿A
las mujeres, | | | Por qué creaste, omnipotente Zeus?
| |
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| CORO | | ¿Por qué creaste a los varones fuertes, | | |
Para que su ciudad vencida sea? | |
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| ETEOCLES | | ¿De nuevo nos
aterras con presagios, | | | Abrazando las aras? |
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| CORO | Nuestra
lengua | | | Hiela el temor. |
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| ETEOCLES | Tebanas,
otorgadme | | | Esta sola merced... |
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| CORO | Dilo
en seguida, | | | Porque se fije luego en nuestras mentes.
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| ETEOCLES | | Callad, y no aterréis a los amigos. | |
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| CORO | |
Padeceré con ellos en silencio. | |
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| ETEOCLES | | Grata por
fin sonó vuestra palabra. | | | Dejad los simulacros,
y mejores | | | Votos alzad, porque los dioses sean | | | Propicios
al tebano en la batalla. | | | Y si son nuestros votos escuchados,
| | | El festivo Peán al modo griego | | | Entonaréis,
cuando el altar humee, | | | Y las solemnes voces se levanten,
| | | Para infundir terror al adversario, | | | Confianza al vencedor.
Después (lo juro | | | A los dioses custodios de esta
tierra | | | Y del foro y del campo tutelares, | | | De la fuente
de Dirce y del Ismeno) | | | Que si se salva triunfadora Tebas,
| | | De ovejas y de toros en sus aras | | | La sangre correrá.
Ricos despojos, | | | Trofeos y armaduras enemigas, | | | En la
cruenta lid arrebatados, | | | Exornarán los postes de
sus templos. | | | ¡Sin lágrimas alzad esta plegaria,
| | | Sin mujeriles, flébiles sollozos! | | | ¿Quién
vencerá del hado los decretos? | | | Yo seis escogeré,
fuertes varones; | | | Seré el séptimo yo... Ninguno
teme | | | Lanza enemiga... Y en las siete puertas | | | La resistencia
ordenaré, primero | | | Que lleguen los fatídicos
rumores, | | | Que en su camino sin cesar se acrecen. | |
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| CORO | |
¡Oh rey! Te obedecemos; | | | ¡Mas nuestro pecho de temor se
agita, | | | Y un punto no sosiega, | | | Ni cesan los cuidados
veladores | | | De presentarnos la tremenda imagen | | | De la
hueste enemiga | | | Que nuestros muros cerca! | | | Temblamos
como tiembla la paloma | | | En el caliente nido, por su prole,
| | | Cuando el dragón insidias le prepara. | | | ¿Qué
suerte nos espera? | | | Unos atacan las erguidas torres | | |
En escuadrón cerrado; | | | Otros, de piedras áspero
granizo | | | A la ciudad arrojan. | | | ¡Dioses nacidos de Saturnia
estirpe, | | | El pueblo proteged de los Cadmeos! | | | ¿Qué
suelo encontraréis como el de Tebas, | | | Si abandonáis
a los hostiles dioses | | | Esta región frugífera,
| | | Y de Dircea las salubres ondas, | | | Cuales nunca Poseidón,
| | | El que la tierra abraza, | | | Ni las hijas sin número
de Tetis, | | | Arrojan de sus urnas, | | | Para calmar la sed
de los mortales? | | | ¡Oh tutelares númenes! | | | ¡Al
enemigo bando | | | Lanzad la destrucción: Ate funesta,
| | | La lanza matadora de varones, | | | La que sus armas rompe
y desbarata! | | | De gloria coronad a los tebanos, | | | Presidio
sed de vuestros templos y aras, | | | Inmóviles en ellos.
| | | ¡Cuán triste es ver a la ciudad Ogigia, | | | Despojo
de la lanza, | | | Sepultada en el Orco, | | | O a triste servidumbre
reducida; | | | Sin gloria devastada | | | Por el furor aqueo;
| | | Aventadas las sórdidas cenizas, | | | Y madres y doncellas,
| | | Rotas las vestes, los cabellos sueltos, | | | Cual yegua
por las crines arrastrada! | | | ¡Moribundos cautivos | | | Llenan
con su clamor los anchos foros | | | De la ciudad saqueada!
| | | ¡Cuán triste es ver a la violada virgen, | | | Que
aún no probó de Himene los halagos, | | | Apenas
de los brazos | | | Sale de sus injustos forzadores, | | | Que
el fruto sin sazón arrebataron, | | | Dejar la tierra
y la paterna casa! | | | ¡Oh mil veces feliz la que antes muera
| | | De ver miseria tanta! | | | Rapiña y destrucción,
muerte e incendio, | | | Humo que el aire turba y ennegrece;
| | | Y Ares en tanto, de piedad desnudo, | | | De pueblos domador,
la llama atiza. | | | Clamor confuso en la ciudad resuena;
| | | Fuera de la ciudad, los enemigos | | | Forman vallado cual
de fuertes torres, | | | Lanza con lanza, escudo con escudo;
| | | Sucumben los varones, | | | Y los lactantes niños
| | | Lanzan vagidos de su sangre llenos. | | | En medio a la rapiña,
| | | Los fieros vencedores | | | Se estorban mutuamente y se sofocan,
| | | O se juntan tal vez por ayudarse; | | | Mas luego se dividen,
| | | Cada cual mayor presa ambicionando. | | | Yacen en el camino
| | | Las esperanzas de la mies perdidas, | | | Los frutos arrancados,
| | | Y acerbo llanto el labrador derrama. | | | Van en turbios
raudales | | | De la tierra los dones más preciosos,
| | | Y las dorias esclavas, | | | Con llantos y gemidos, | | | El
tálamo nefando | | | A voluntad del vencedor, esperan.
| | | ¡Sólo la eterna noche | | | Podrá acabar su
poderosa vida! | |
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| SEMICORO 1º | | Mirad, amigas, ya del campo
viene | | | El fiel explorador; nos traerá nuevas; | | | Presuroso hacia aquí sus pasos guía. | |
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| SEMICORO
2º | | Pues también nuestro rey, hijo de Edipo, | | | Se
dirige hacia acá por escucharle, | | | Y no es menos
veloz el paso suyo. | |
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| NUNCIO | | Ya sé cuánto prepara
el enemigo, | | | Y qué caudillo destinó la suerte
| | | A cada puerta. En la de Preto brama | | | Tideo; porque,
infaustos los augurios, | | | Del Ismeno le aparta el sacro
vate. | | | Pero él, furioso y anhelando lucha, | | | Ruge
como el león al mediodía, | | | Y de Éclides,
profeta venerando, | | | Torpe se mofa, y le llamó cobarde,
| | | Adulador del miedo y de la muerte. | | | Los tres penachos
del radiante yelmo | | | Feroz sacude, y del broncíneo
escudo | | | Las sonantes, espléndidas labores | | | Bajo
la mano, en son de guerra, gimen. | | | Lleva en su escudo,
por soberbia insignia, | | | El espléndido cielo coronado
| | | De innúmeras estrellas, y la luna | | | En medio del
broquel, la luna llena, | | | Ojo y señora del horror
nocturno. | | | Así, adornado de fulgentes armas, | | |
En la ribera del sagrado río, | | | Clama por arrojarse
a la pelea, | | | Como fiero corcel que muerde el freno, | | |
Si de bélica trompa el son escucha. | | | ¿Quién
le opondrás? ¿Quién de valor tan grande | | |
Que la Prétida puerta le defienda, | | | Si sus canceles
impetuoso rompe? | |
|
|
| ETEOCLES | | Nunca temí la pompa de
Tideo; | | | No hieren las empresas del escudo, | | | Ni del yelmo
penachos y cimeras, | | | Sino la aguda lanza. Y esa noche
| | | Que me dices que lleva en el escudo, | | | Con rutilantes
astros adornada, | | | Agüero podrá ser de su destino;
| | | Si cerrare sus ojos moribundos | | | La negra noche, ese
blasón fastuoso | | | Responderá muy bien a lo
que ostenta, | | | Él mismo contra sí profetizando.
| | | Enfrente de Tideo, al sabio hijo | | | Pondré de Astaco,
el de progenie clara, | | | De insolencia odiador; tardo y certero;
| | | El que a la honra como a un Dios venera. | | | Es hijo de
la tierra Menalipo, | | | De los sembrados héroes descendiente
| | | Que Marte perdonó. Juzgará Marte | | | La incierta
lid. A Menalipo mueve | | | Filial amor, para romper osado
| | | Lanza enemiga del materno suelo. | |
|
|
| CORO | | Dad a mi defensor,
propicios dioses, | | | Ayuda
en la pelea, | | | Pues tan justo campeón cual Menalipo
| | | Defiende
nuestra tierra. | | | Mas ¡ay! yo temo ver de mis amigos | | |
La
destrucción sangrienta. | |
|
|
| NUNCIO | | ¡Favor le den los
dioses! Capaneo | | | Hubo por suerte la Electraia puerta.
| | | Más que el otro feroz, más arrogante | | | Que
hombre nacido, maldiciones lanza | | | Contra los muros. ¡Ojalá
se frustren! | | | Quiéranlo o no los Inmortales, dice
| | | Que la ciudad asolará, ni teme | | | De Zeus la ira,
que a la tierra baja | | | En inflamados rayos y centellas,
| | | Que estima cual calor del mediodía | | | Que arde,
pero no abrasa. Por enseña | | | Lleva un varón
ignífero y desnudo, | | | Con un hacha en las manos,
y repite | | | En áureas letras: «Quemaré la tierra.»
| | | ¿Quién le resistirá? ¿Quién será
osado | | | A detener sus ímpetus soberbios? | |
|
|
| ETEOCLES | |
Mejor; al temerario le condena | | | Su propia lengua acusadora
siempre. | | | Si amenaza insolente Capaneo, | | | Y desprecia
a los númenes, y mueve | | | Lengua mortal, en vanas
alegrías, | | | Contra Zeus que escucha desde el cielo
| | | Sus soberbias palabras tempestuosas, | | | Espero que sobre
él de la justicia | | | El rayo caiga ignífero,
potente, | | | En nada a los calores semejante | | | Del mediodía.
A él opondré un guerrero | | | Corto en palabras,
pero de alma ardida, | | | El fuerte Polifón, seguro
amparo, | | | Si la virgen Artemis le protege. | |
|
|
| CORO | | Quien
amenaza a la ciudad, perezca, | | | El rayo le separe de sus
muros; | | | No profane mi lar, | | | Ni con soberbia lanza me
arrebate | | | Del lecho virginal. | |
|
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| NUNCIO | | Salió a Eteoclo
la tercera suerte | | | Del fondo de la cóncava celada.
| | | Va a la puerta de Neita con sus hombres. | | | Él
rige ferocísimos bridones, | | | Que anhelosos de lid
tascan el freno; | | | Resuena en modo bárbaro el bocado,
| | | Del soplo henchido, que animoso humea | | | Por la abierta
nariz. El ancho escudo, | | | No de vulgar manera blasonado,
| | | Muestra un varón de poderosas armas, | | | Que el
pie en la escala afirma, y a la torre | | | Del enemigo asciende,
y esta letra: | | | «Ni Marte de los muros me arrojara.» | | |
Opónme a este varón otro más fuerte,
| | | Que de Tebas aparte el servil yugo. | |
|
|
| ETEOCLES | | Ya le hay
si la fortuna le protege, | | | En manos, no en palabras poderoso;
| | | El hijo de Creonte, megareo, | | | De aquellos autóctonos
descendiente, | | | Que sembró Cadmo en el terrón
beocio; | | | Ni el fiero resoplar de los caballos | | | Le hará
cejar un punto en la defensa; | | | De su tierra nutriz tornará
al seno, | | | O con los dos varones y el escudo, | | | Y la ciudad
pintada por despojos, | | | A Tebas volverá de gloria
lleno. | | | Alaba a otro caudillo; di su nombre. | |
|
|
| CORO | | Grata
la suerte al defensor ayude | | | De mi casa y ciudad, | | | Y
Zeus al insolente y temerario | | | Le mire sin piedad. | |
|
|
| NUNCIO | |
El cuarto, que a la puerta se avecina | | | De la Onca Atene,
Hipomedón se llama, | | | De cuerpo ingente y ánimo
robusto; | | | Temblé del cerco grande de su escudo,
| | | Al agitarle él. Sagaz artífice | | | Allí
esculpió a Tifón, por su ígnea boca
| | | Humo negro exhalando, de la llama | | | Versicolor hermano,
y las serpientes | | | En complicados giros que circundan | | | Toda la cavidad del hondo escudo. | | | Va con él el
terror, y cual bacante | | | Del numen agitada, arde y delira.
| | | ¡Resiste bien su belicosa furia, | | | Que ya en las puertas
el tumulto suena! | |
|
|
| ETEOCLES | | Palas Onkea, suburbana diosa,
| | | A esa puerta vecina, sus polluelos | | | Defenderá
de ese dragón argivo. | | | Hiperbio, el esforzado hijo
de Enopo, | | | De varón a varón, con él
pelee, | | | Que ni en fuerzas, ni en ánimo, ni en armas
| | | Le es inferior. Mercurio los ha unido. | | | Lidiarán
dos gigantes; sus escudos | | | Ornan dioses hostiles: si a
Tifeo | | | El uno lleva, vomitando llamas, | | | Zeus padre, en
el broquel del fuerte Hiperbio, | | | Sentado lidiador, el rayo
vibra. | | | ¿Cuándo el Saturnio se miró rendido?
| | | Tal se odian estos númenes; nosotros | | | Al vencedor
seguimos, mas por ellos | | | El vencido combate. ¡Triunfe Zeus
| | | Otra vez de Tifón! Al adversario | | | La misma suerte
que a su dios alcance, | | | E Hiperbio, cual lo anuncia su
divisa, | | | Por Zeus salvador, triunfante sea. | |
|
|
| CORO | | ¡Estréllese
en las puertas la cabeza | | | De quien lleva la imagen en su
escudo | | | De un demonio terrígena, que odian | | | Númenes
y mortales juntamente! | |
|
|
| NUNCIO | | Así se cumpla; el
quinto, colocado | | | En la puerta del Bóreas, do la
tumba | | | Se eleva de Anfión, hijo de Zeus; | | | Por
la lanza que vibra, y le es más cara | | | Que sus ojos,
más santa que los dioses, | | | A Tebas destruir, aunque
se oponga | | | El Saturnio, promete... Es un mancebo | | | De
varonil esfuerzo; en la hermosura | | | De su madre Atalanta
la serrana, | | | Imagen es. Y su infantil semblante | | | Apenas
cubre el delicado bozo, | | | Indicio ya de pubertad naciente.
| | | Su nombre es virginal: Partenopeo; | | | Pero su alma cruel,
torva mirada, | | | No son de virgen. Su redondo escudo | | | De
cincelado bronce afrenta a Tebas, | | | Allí clavada
la voraz esfinge | | | Sostiene entre sus garras a un cadmeo,
| | | Cual blanco a las saetas. ¿Desde Arcadia | | | Por tan largo
camino habrá venido | | | Para manchar sin honra su linaje?
| | | Huésped en Argos, su hospedaje quiere | | | Pagar
en estos muros con afrenta... | | | ¡Ojalá que los dioses
le desoigan! | |
|
|
| ETEOCLES | | ¡Ojalá de los dioses la venganza
| | | Humille sus soberbias vanidades, | | | Y muerte y destrucción
caiga sobre ellos | | | Cual ellos la provocan sobre Tebas!
| | | A ese niño de Arcadia, Actor, hermano | | | De Hiperbio,
yo opondré, que no con voces, | | | Mas con potente diestra
le resista, | | | Y a esa lengua sin obras ponga freno, | | | Y
pasar de las puertas no tolere | | | A quien tiene del monstruo,
horror de Tebas, | | | La imagen por empresa en el escudo.
| | | Ella se volverá contra su dueño, | | | Cuando
los dardos bajo el muro lluevan, | | | Y confirmen los dioses
este augurio. | |
|
|
| CORO | | De terror tu oración nos penetra,
| | | El cabello se eriza al oírte; | | | Al soberbio los
dioses confundan, | | | Que tan grande impiedad pronunció.
| |
|
|
| NUNCIO | | El sexto es tan valiente como sabio; | | | El augur
Anfiarao, que se coloca | | | En la Homoloide puerta, interpelando
| | | Con acerbas palabras a Tideo, | | | Turbador de los pueblos,
homicida, | | | Causa y maestro de los males de Argos, | | | Evocador
de furias, y ministro | | | De mal consejo a Adrasto. Y a tu
hermano, | | | Desdichado Polínice, en dos partes | | |
Su cizañero nombre dividiendo, | | | Iracundo lanzó
tales palabras: | | | «Por cierto te será de mucha gloria,
| | | Y ante los Inmortales muy acepto, | | | El destruir con peregrina
hueste | | | Patria ciudad e indígenas deidades. | | | ¿Cómo
tu patria en guerra domeñada | | | Te ha de ser nunca
voluntaria sierva? | | | ¿Quién de tu madre atajará
las voces | | | Que acusadora contra ti levante? | | | Fiel agorero
de mi propia suerte, | | | El suelo hostil fecundaré
con sangre. | | | Lidiemos, que gloriosa muerte espero.» | | |
Así diciendo, sacudió el escudo, | | | Que es
blanco, sin emblema ni divisa. | | | Más quiere bueno
ser que parecerlo; | | | Y de su alma en el profundo surco,
| | | Frutos recoge de prudencia mucha | | | Y buen consejo. Oponle
un adversario | | | Tan sabio como él. Que es muy temible
| | | El justo que a los númenes venera. | |
|
|
| ETEOCLES | | ¡Suerte
infeliz la que enlazó a ese justo | | | Con hombres tan
impíos! Siempre daña | | | Tratar con el inicuo;
de su campo | | | Siempre se recogió fruto de muerte.
| | | ¡Oh! ¡Cuántas veces ascendió a la nave
| | | Varón piadoso entre profanos nautas, | | | Inicua turba
que se arroja a todo, | | | Y pereció con ellos! ¡Cuántas
veces, | | | Ciudad impía que olvidó a los dioses,
| | | Hospeda a un justo, que en la ruina se hunde, | | | Cuando
el azote de los dioses llega! | | | Así de Eclis el hijo,
augur piadoso, | | | Prudente, justo, venerable, santo, | | | Y
sublime profeta, por mezclarse | | | Con los impíos,
soberbios, jactanciosos, | | | Que tan largo camino hacen en
balde, | | | Si Zeus nos ampara, en la derrota | | | Será
con los restantes confundido. | | | Mas que ataque la puerta,
no lo esperes, | | | Ni le tengo por tímido o cobarde;
| | | Mas sabe que su muerte se avecina, | | | Si es veraz el oráculo
de Loxias; | | | Y Loxias calla, o la verdad revela. | | | Inhospital
custodio le reciba | | | En la puerta el fortísimo Lasthenes,
| | | Viejo en prudencia, vigoroso en cuerpo, | | | Largo en la
vista, de ligeras manos; | | | Que con la izquierda al enemigo
arranca | | | El hierro de la lanza. La victoria | | | En manos
de los númenes consiste. | |
|
|
| CORO | | Nuestros
ruegos oíd, Inmortales; | | | Buena
suerte otorgad a este pueblo, | | | Y
los males que trajo la guerra | | | El
extraño tan sólo reciba; | | | De
los muros el rayo los lance, | | | Que
fulmine la diestra de Zeus. | |
|
|
| NUNCIO | | El séptimo...
¿direlo?... es él... tu hermano, | | | Que a la ciudad
impreca y la maldice, | | | Y jura hundir sus torres, y aclamado
| | | Con festivo Peán, canto de triunfo, | | | Ir a encontrarte
y pelear contigo, | | | Y matarte o morir. Y si la vida | | | Te
perdonare, con destierro largo | | | Vengar la afrenta que le
hiciste un día. | | | Y porque cumplan sus fervientes
votos, | | | A la patria y los dioses gentilicios | | | invoca
el esforzado Polinice | | | Lleva un reciente bien labrado escudo,
| | | Con dos figuras cinceladas de oro; | | | Una mujer que por
la mano guía | | | A un armado campeón: es la
Justicia; | | | Así la misma letra lo declara: | | | «Volveré
este hombre a su perdida Tebas | | | Y a dominar en la paterna
casa.» | | | Mira quién le opondrás... |
|
|
| ETEOCLES |
¡Raza
de Edipo | | | Maldita, por las Furias perseguida, | | | Odiada
por los dioses! Ya se cumple | | | La maldición terrible
de mi padre. | | | Mas no gemir ni lamentarme debo. | | | ¡No suenen
otra vez vuestros sollozos! | | | Es digno de su nombre Polinice;
| | | Mas de esa audaz divisa de su escudo | | | Los áureos
rutilantes caracteres, | | | Que cual su mente bullen y deliran,
| | | Presto veréis si a Tebas le conducen. | | | Si la
virgen Justicia, hija de Zeus, | | | Sus obras y consejos inspirara,
| | | Conseguirlo podría. Pero nunca | | | Le saludó
ni penetró en su techo, | | | Ni cuando abandonaba las
tinieblas | | | Del seno maternal; ni cuando niño, | | | Ni en su primera juventud, ni cuando | | | Ornó su barba
innumerable pelo. | | | Y hora que aflige a su nativa tierra,
| | | ¿Le ayudará? ¿Merecerá su nombre | | | Si a
tan audaz varón une su esfuerzo? | | | Iré confiado
a la batalla. ¿Qué otro | | | Con más razón
que yo debe matarle? | | | Rey contra Rey, hermano contra hermano,
| | | Enemigo a enemigo lidiaremos; | | | Pronto... lanza y escudo...
y armadura. | |
|
|
| CORO | | ¡Oh el más amado de los hombres
todos, | | | Hijo de Edipo! en su furor no imites | | | A tu iracundo
hermano. Que combatan | | | Entre sí los argivos y cadmeos.
| | | Su sangre es expiable. Mas no hay siglos | | | Que basten
a lavar la negra mancha | | | De un doble fratricidio. |
|
|
| ETEOCLES |
¿Quién
tolera | | | Sin honra ni venganza la victoria? | | | Yo prefiero
la muerte, Los cobardes, | | | ¿Qué gloria dejan tras
su torpe vida? | |
|
|
| CORO | | ¡Hijo! ¿En qué piensas? El furor
te ciega, | | | Ávido de combate. Esa iracundia | | | Aún
puedes refrenar. |
|
|
| ETEOCLES |
Un
dios me arrastra... | | | ¡Vete a surcar las ondas del Cocito,
| | | Con favorable viento, maldecida | | | Raza de Layo, que aborrece
Febo! | |
|
|
| CORO | | Ciego furor a derramar te impele | | | ¡Fruto nefando!
la fraterna sangre. | |
|
|
| ETEOCLES | | Ved... de mi padre la enemiga
sombra | | | Ya con los ojos secos se levanta; | | | Ella me manda
consumar el crimen, | | | Y vengarme y morir... |
|
|
| CORO | Tú
no la invoques, | | | Que no es cobarde quien justicia guarda;
| | | Si los dioses tus víctimas aceptan, | | | Nunca la
negra Erinnis vengadora | | | Afirmará sus plantas en
tu techo. | |
|
|
| ETEOCLES | | Los dioses... ¡Cuánto tiempo
ha que dejaron | | | Del todo nuestra casa! En nuestra ruina
| | | Ellos se aplacen. No aduléis al hado. | |
|
|
| CORO | | Aún
es tiempo... Si un numen se aplacase, | | | En favorable viento
se tornara | | | El soplo abrasador que te consume. | |
|
|
| ETEOCLES | |
¡Aún arde más la imprecación de Edipo,
| | | Y nocturna visión veraz me dice | | | Cuál
serán divididos los tesoros | | | De mi padre infeliz!...
|
|
|
| CORO | A
las mujeres | | | Oye, aunque las desprecies. |
|
|
| ETEOCLES | Es
inútil... | | | Decidlo, pero en breve... |
|
|
| CORO | No
combatas | | | En la séptima puerta. |
|
|
| ETEOCLES | ¿Con
palabras | | | Doblegarme queréis? ¡Empeño vano!
| |
|
|
| CORO | | Honran también los dioses la victoria | | | Que
sin lidiar se alcanza. |
|
|
| ETEOCLES | De
un guerrero | | | Tal palabra es indigna... |
|
|
| CORO | ¿Y
en la sangre | | | Quieres bañarte de tu hermano? |
|
|
| ETEOCLES |
Quiero;
| | | Y no se salvará, si un dios me ayuda. | |
|
|
| CORO | | ¡Ay
de nosotras, si la horrenda Erinnis, | | | No a los dioses igual,
devastadora | | | De pueblos, y de males adivina, | | | Viene a
cumplir la imprecación del padre, | | | Y a saciarse
en la sangre de los hijos, | | | Cuyo ciego furor arde y atiza.
| |
|
|
|
|
(Se va ETEOCLES.)
|
| CORO | Antiestrofa a | | El de la Escitia
peregrino hierro | | | Que forjara el Calibe, | | | El reino parte
de los dos hermanos | | | Y por iguales suertes, | | | Tan sólo
aquella tierra | | | Que sus despojos cubra, | | | En vez de ricos
campos, les divide. | | Estrofa b | | Cuando sucumban
en nefanda guerra, | | | Con recíproca herida, | | | Y de
su negra sangre se saciare | | | El profanado suelo, | | | ¿Quién
lustrarle podrá? ¿Qué expiaciones | | | El fratricidio
lavan? Desventura | | | Mayor se junta a los antiguos males.
| | Antiestrofa b | | Ya tres edades corren, | | | Desde
que Layo consultara a Apolo | | | En su oráculo pitio,
levantado | | | De la tierra en el centro; | | | En vano le gritó:
«¡Tebas perece, | | | Si de ti nace un hijo!» | | Estrofa c | | La celeste amenaza | | | Venció de amigos el falaz
consejo, | | | Y engendró Layo al parricida Edipo, | | | Que fecundó incestuoso | | | El seno mismo do nació
su vida. | | | De aquel consorcio insano | | | Esta sangrienta
estirpe ha procedido. | | Antiestrofa c | | Los males,
cual las olas, | | | En su curso se alcanzan; una cede, | | | Cuando
la otra vencedora se alza, | | | Y de la rota nave, | | | Como
de la ciudad, en torno ruge. | | | Frágil reparo la muralla
ofrece; | | | ¿Sucumbirá este pueblo | | | Vencido con sus
reyes? | | Estrofa d | | Cúmplese ya la execración
antigua; | | | Nunca de paso el infortunio viene; | | | Siempre
descarga a plomo; | | | Si la tormenta brama, | | | Fuerza es lanzar
riquezas y tesoros, | | | Y aligerar la nave. | | Antiestrofa d | | ¿A quién honraron los celestes dioses? | | | ¿A
quién el pueblo inmenso, | | | En la ágora sonante
congregado, | | | Como al prudente Edipo, | | | Cuando venciera
a la voraz Esfinge | | | Que asoló nuestra tierra? | | Estrofa e | | Mas luego que el enigma | | | Llegó
a saber de su fatal incesto, | | | Con enemiga mano, | | | La misma
de su padre matadora, | | | Arrancose los ojos, aún más
caros | | | Que el amor de sus hijos. | | Antiestrofa e | | Y con horrendas voces | | | Las vengadoras Furias invocaba,
| | | Porque sus hijos con armada mano | | | Su herencia dividieran.
Ora temo | | | Que su delirio las Erinnis cumplan. | |
|
|
| NUNCIO | |
¡Buen ánimo! Alentad, tiernas alumnas | | | De vuestras
madres. Ya está libre Tebas | | | De yugo y servidumbre;
ya perece | | | De esos varones la jactancia altiva. | | | En calma
la ciudad... Y no se ha abierto | | | La nave contrastada por
las olas; | | | Las torres nos protegen; cada puerta | | | Tiene
un guerrero de pujante brío; | | | En las seis puertas
la victoria es nuestra; | | | La séptima domina el rey
Apolo, | | | Que en la raza de Edipo la venganza | | | Quiere tomar
de la impiedad de Layo. | |
|
|
| CORO | | ¿A la ciudad qué nueva
desventura?... | |
|
|
| NUNCIO | | Salva está la ciudad; pero
los reyes... | | | Los de una misma sangre procedidos... | |
|
|
| CORO | |
¿Qué dices? A escucharte ni aun me atrevo. | |
|
|
| NUNCIO | |
Los hijos ¡ay! del infeliz Edipo... | | | Oye tranquila. |
|
|
| CORO |
¡Mísera!
Adivino | | | Lo que a contarme vas. |
|
|
| NUNCIO | Los
dos cayeron, | | | Y con mutuas heridas traspasados... | |
|
|
|
| NUNCIO | Y
de entrambos | | | Bebió la tierra la caliente sangre.
| |
|
|
| CORO | | ¿Entre sí los hermanos combatieron? | |
|
|
| NUNCIO | |
Entrambos en el polvo se revuelcan. | |
|
|
| CORO | | ¡A entrambos ha
cabido igual fortuna! | |
|
|
| NUNCIO | | Muertos quedan los dos; el
hado quiere | | | Exterminar de Edipo la progenie. | | | ¡Lagrimas
y alegría juntas llegan! | | | En salvo la ciudad, mas
sus caudillos, | | | Con el hierro en Escitia martillado, | | | Quisieron dividirse los despojos | | | La tierra poseerán
que sus cadáveres | | | Pueda cubrir, tras de la horrenda
liza; | | | Cumplida está la maldición del padre.
| |
|
|
| CORO | | ¡Júpiter grande, tutelares dioses | | | Del alcázar
de Cadmo! | | | ¿Debo alegrarme por la patria salva, | | | O llorar
a los reyes | | | Que, infelices, sin prole, sucumbieron, | | | Y de su amargo nombre | | | Bien el infausto agüero confirmaron?
| | | ¡Furia de Edipo, prepotente y negra! | | | Impera en nuestras
almas | | | Frío terror. Yo llevaré al sepulcro,
| | | Cual dementada y férvida bacante, | | | Lúgubres
trenos, cánticos de muerte, | | | Pues en su propia sangre
| | | Torpemente manchados, | | | Yacen los dos. Las Furias presidían
| | | A su ominoso encuentro. | | | Llegó a su fin la maldición
paterna, | | | Y Febo satisfizo | | | De su violado oráculo
el ultraje. | | | ¡Ay de nuestra ciudad! A los oráculos
| | | ¿Quién falta impunemente? | | | ¡De Edipo descendencia!
| | | Digna de lloro es vuestra suerte infanda, | | | Calamidad
que las palabras vence. | | |
(Traen a la escena los
cuerpos de ETEOCLES y POLINICE.)
| | Vedlos aquí...
veraz fue el mensajero. | | | Doble dolor... calamidad perfecta;
| | | En la casa del mal, el mal habita, | | | Y nunca viene solo.
| | | ¡Llorad, llorad, amigas, | | | Porque a los muertos acompaña
el llanto; | | | Golpead con ambas manos la cabeza! | | | Con aura
de suspiros | | | Impeleréis los remos | | | De la sacra
Teoría | | | Que surca, a negras velas, | | | El Aquerón
de lágrimas avaro; | | | Y a la región de nieblas,
| | | Que no visita Apolo | | | Ni el sol alumbra con fulgente
rayo, | | | Conduce a los mortales, | | | A las fauces del monstruo,
siempre abiertas, | | | Que anhela devorarlos. | | | ........................................
| | | Mas ya llegan Antígona e Ismenia; | | | De lo hondo
de su pecho | | | Ellas el canto lúgubre entonando,
| | | A los muertos hermanos | | | Justo dolor ofrecerán.
Vosotras | | | Haced un semicoro, | | | Y el himno de las Furias
resonante | | | Alzad, mientras nosotras repetimos | | | El lúgubre
cantar, que alegra al Orco. | |
|
|
| SEMICORO 1.º | | ¡Hermanas infelices,
más que cuantas | | | Enlazan con el cíngulo sus
vestes! | | | Yo gimo y lloro; ni es falaz mi llanto. | |
|
|
| SEMICORO
2.º | | ¡Insanos campeones! | | | La voz de los amigos fuera en
vano; | | | El mal os arrastraba, | | | Y los paternos lares | | | Quisisteis domeñar en lid y guerra. | |
|
|
| SEMICORO 1.º | |
Acerba muerte y destrucción trajisteis | | | A vuestra
casa, hermanos. | |
|
|
| SEMICORO 2.º | | Ya la casa paterna es allanada,
| | | Ya con el hierro cada cual obtiene | | | El amargo reinar
que tanto ansiaba. | |
|
|
| SEMICORO 1.º | | Ya fieras las Euménides
| | | La imprecación del padre consumaron. | |
|
|
| SEMICORO
2.º | | Por el siniestro lado | | | Los dos cayeron en la pugna
heridos; | | | Sus consanguíneas manos | | | Movieron ¡ay!
las Furias vengadoras | |
|
|
| SEMICORO 1.º | | Al par de reino les
privó y de vida | | | La discorde Fortuna, | | | Por su
padre invocada. | |
|
|
| SEMICORO 2.º | | En la ciudad resuenan los
lamentos | | | Y gimen las murallas, | | | Y la tierra de entrambos
amadora; | | | Poseerá otro heredero | | | El campo que
a estos míseros | | | La causa fue de división
y muerte. | |
|
|
| SEMICORO 1.º | | Furiosos dividieron, | | | Árbitro
el hierro, la tebana herencia, | | | E igual parte lograron.
| | | Sus iras los amigos execraban. | |
|
|
| SEMICORO 2.º | | El hierro
los inmola, | | | Y les reserva el hierro | | | La herencia de
su padre, los sepulcros. | |
|
|
| SEMICORO 1.º | | Hasta su casa llegarán
mis ayes, | | | Ayes por mí y por ellos; | | | Duelo aborrecedor
de la alegría, | | | Lamento no fingido | | | Que por los
dos hermanos se levanta. | |
|
|
| SEMICORO 2.º | | Por ellos, ¡qué
de males | | | A la ciudad vinieron, | | | Y cuánto peregrino
| | | Mordiera el polvo en el feroz certamen! | |
|
|
| SEMICORO 1.º | |
¡Oh madre desdichada | | | Entre las madres, la infeliz Yocasta,
| | | Que, esposa de su hijo, | | | Dio el ser a estos varones
fratricidas | | | Que en recíprocos golpes expiraron!
| | | Hijas de un mismo seno eran sus manos. | |
|
|
| SEMICORO 2.º | |
Furibunda discordia | | | Movió al delito las fraternas
armas. | |
|
|
| SEMICORO 1.º | | Su enemistad reposa; | | | Sangre de dos
hermanos | | | Moja la tierra. De la misma sangre, | | | ¿Quién
dudará que son? Póntico huésped | | | El
hierro agudo que caldeara el fuego, | | | Decidió la
contienda, | | | Dócil al voto del furor paterno. | |
|
|
| SEMICORO
2.º | | Igual porción, ¡oh míseros! | | | A entrambos
ha cabido | | | En la calamidad que Zeus envía. | | | De
tierra inmensa copia, | | | Que por igual abruma sus despojos.
| |
|
|
| SEMICORO 1.º | | Al fin entonan victorioso canto | | | Las estridentes
Furias, | | | Ya la prole de Edipo exterminada; | | | Se alza en
la puerta vengador trofeo, | | | Y la infernal justicia | | | Descansa,
al fin, tras de la doble muerte. | |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| ANTÍGONA | Mi
alma loca. | | | Ciega el dolor. |
|
|
|
| ANTÍGONA | | ¡Oh hermano, digno
de perpetuo lloro! | |
|
|
|
|
|
| ANTÍGONA | Doble
al oído | | | Es la desgracia. |
|
|
|
| ANTÍGONA | | ¡Cuán cerca están
los males! |
|
|
| ISMENIA | ¡Las
hermanas | | | Cuán cerca de los míseros hermanos!
| |
|
|
| CORO | | ¡Cuán grande es tu poder, luctuosa Erinnis,
| | | Sombra de Edipo, formidable Parca! | |
|
|
|
| ISMENIA | ¡No
vuelve del destierro! | |
|
|
| ANTÍGONA | | No volverá,
que ha muerto. |
|
|
| ISMENIA | También
muere | | | El que en casa quedó. |
|
|
|
| ISMENIA | | Él a Eteocles arrancó
la vida. | |
|
|
|
|
| ANTÍGONA | | ¡Llanto doblado por los dos hermanos!
| |
|
|
| ISMENIA | | Y doble llanto por las rotas lanzas. | |
|
|
| CORO | | ¡Cuán
grande es tu poder, luctuosa Erinnis, | | | Sombra de Edipo,
formidable Parca! | |
|
|
| ANTÍGONA | | Tú lo supiste
al asaltar a Tebas. | |
|
|
|
| ANTÍGONA | La
misma Furia | | | Te trajo a la ciudad. |
|
|
| ISMENIA | Ella
te armaba | | | Contra el hermano. |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| ISMENIA | ¡Rey
Eteocles, | | | De estos males autor! |
|
|
| ANTÍGONA | ¡Locos
hermanos, | | | Sobre todos los hombres, infelices! | |
|
|
|
| ANTÍGONA | Do
más digno | | | De su valor y de su estirpe sea. | |
|
|
|
| EL PREGONERO | Los
decretos | | | Escuchad que los próceres dictaron | | |
De la gente cadmea. Sepultura | | | Se concede a Eteocles, que
ha lidiado | | | Por el suelo natal y por sus dioses, | | | Lanzando
a los extraños de sus muros, | | | Y ha muerto allí
donde es glorioso al joven | | | Por la patria caer. Pero su
hermano | | | Yacer debe insepulto y de los canes | | | Despojo
vil, pues asolar quería | | | De Cadmo la ciudad, y lo
cumpliera | | | Si un dios no nos ampara. Ni es la muerte | | | Bastante expiación al numen patrio, | | | Por haber
conducido a nuestras torres | | | Peregrinos guerreros. Vil
sepulcro | | | Tendrá en el vientre de voraces aves;
| | | Vertida libación, llanto ni trenos | | | No alegrarán
su tumba, ni el lamento | | | De los fieles amigos le acompañe.
| | | Esto mandan los próceres de Tebas. | |
|
|
| ANTÍGONA | |
Yo a su edicto respondo. Si a mi hermano | | | Nadie quiere
enterrar como a Eteocles, | | | Yo le sepultaré; todo
peligro | | | Arrostraré por él; no me avergüenzo
| | | De hollar las leyes por tan justa causa. | | | Nuestra sangre
común, la de mi madre | | | Y mi padre infeliz, a esto
me obliga, | | | Y mucha fuerza tiene. Acompañarte | | | Quiero en los males, voluntaria, alegre. | | | ¡Alma mía,
valor! ¡Hermano mío! | | | No los lobos famélicos
tus carnes | | | Devorarán; yo sola en mi regazo, | | |
Llevando el polvo en el bysino manto, | | | Esconderé
so tierra tus cenizas | | | Do nadie las profane. Audacia y
fuerza | | | He de tener. |
|
|
| EL PREGONERO | No
opongas a las leyes | | | Inútil resistencia. |
|
|
| ANTÍGONA |
Tal
decreto | | | No vuelvas a intimarme. |
|
|
| EL PREGONERO | Si
el peligro | | | Vence, es la plebe en su furor tremenda. | |
|
|
| ANTÍGONA | | Alaba su rigor; sin sepultura | | | No quedará
mi hermano. |
|
|
| EL PREGONERO | ¿Y
a enterrarle | | | Te atreverás, si el pueblo le aborrece?
| |
|
|
| ANTÍGONA | | No le han marcado aún los inmortales
| | | Con el sello de gloria o de anatema. | |
|
|
| PREGONERO | | EL Trajo
a Tebas la guerra. |
|
|
|
| PREGONERO | EL Uno
solo le ofendiera, | | | Y él atacaba a todos. |
|
|
| ANTÍGONA |
De
las diosas, | | | La postrera que calla es la Disputa. | | | Yo
le sepultaré; no más palabras. | |
|
|
| PREGONERO | | EL
Será tu voluntad; mas te lo vedo. | |
|
|
| CORO | | ¡Oh Furias,
alegraos, | | | Del humano linaje destructoras! | | | ¡Ya la raza
de Edipo es acabada! | | | ¿Qué haré? ¿Qué
pensaré? ¿Ni a Polinice | | | Puedo llorar, ni su mortal
despojo | | | Conducir a la tumba? Pero temo | | | De la ciudad
el riguroso fallo. | | | Muchos te lloraran, rey Eteocles;
| | | Mas sólo el llanto de su triste hermana | | | Polinice
tendrá. ¿Quién obedece | | | Tan dura ley? |
|
|
| SEMICORO |
Nosotras
seguiremos | | | De Polinice el funeral, castigue | | | Tebas o
no tan generosa audacia. | | | Mañana de otro modo la
justicia | | | Mirarán los cadmeos. |
|
|
| SEMICORO | Mas
nosotras | | | A Eteocles seguimos, cual las leyes | | | Y la ciudad
lo mandan. Estos muros | | | Con el favor de Zeus ha defendido
| | | Y de los otros númenes, rompiendo | | | Hinchadas
olas de enemiga gente | | | Que nuestras torres allanar pensaba.
| |
|
|
Santander, 19 de julio de 1879. |