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Sonetos

Joseph de Litala y Castelvi

Ramón García González (ed. lit.)




ArribaAbajoDatos biográficos de Joseph de Litala y Castelvi

Nacido en España. Siglo XVII.

Poeta. Caballero de la orden de Calatrava.

Caballerizo de su Majestad en el Reino de Cerdeña.

Pregonero y Gobernador de los Cabos de Caller.

Publicación por Onofrio Martín, en 1672.

No se han podido encontrar referencias bibliográficas sobre este poeta.






ArribaAbajoCalíope

Musa I





ArribaAbajo- I -


A don Carlos II, rey de España


   Empuña el Real bastón Carlos Segundo,
veate Francia con arnés tranzado,
y sepa el Asia, que vincula el hado
a tu poder los términos del mundo.

   Entienda el sucesor de Pharamundo,  5
que te ha de ver en la campaña armado,
y tu Bridón del polvo fatigado
ha de beber del Nilo en lo profundo.

   Por ti el cielo milita en tus clarines,
vasallo el aire suene conducido  10
llenando de victorias los confines.

   Ruge León de España esclarecido,
desnuda alfanjes, péinate las crines,
al espejo del Ganges extendido.




ArribaAbajo- II -


Al mismo


   Carlos invicto, Carlos soberano,
   en cuyas venas Reales bien se exalta
el esplendor de aquella sangre Baltha,
que es honor al Imperio Castellano.

   Carlos Imperial, Carlos Germano,  5
Austriaco clavel, en quien se esmalta,
la púrpura Real Augusta, y alta,
y Carlos, que serás Carlo Otomano.

   Crece, o pimpollo Rey, León de España,
crece a los años, y al valor nativo  10
de tanto esclarecido Héroe ascendiente.

   Veate el Protestante en la campaña,
respire en ti Ataulfo redivivo,
Carlos te informe, y un Don Jaime aliente.




ArribaAbajo- III -


A Luis XIV, rey de Francia


   Generoso Luis, Sire Sagrado,
que empuñando el Bastón, con la trompeta
vagaroso tu Campo el Norte inquieta
pisando tu confín yerto y helado.

   Ya el Belga y el Inglés te han visto armado,  5
quejoso el parche al son de la baqueta,
y espumoso el Bridón en la corbeta
incita a escaramuzas el Estado.

   No es gloria tuya, no, que la campaña
numeroso te cuente en escuadrones  10
estando Infante el Grande Rey de España.

   Deja que crezca y junte sus Leones,
que el pelear entonces será hazaña,
y tendrán más disculpa tus pendones.




ArribaAbajo- IV -


A Felipe IV cuando vino el Príncipe de Gales a Cádiz con su armada


   Cristales arroyando al Océano,
y rompiendo la espuma el mar salada,
velero bosque los espacios nada
desde Pelmua al Ponto Gaditano.

   Conducida del Príncipe Britano  5
gimió en tus ondas la feroz Armada,
pero a los golpes de tu heroica espada
dejo la barra, y retiróse en vano.

   Pasos primeros fueron de tu infancia
limpiar el Mar de Luteranos leños,  10
y postrar de Estuardo la arrogancia.

   Tiemblen las medias lunas tus diseños,
el Asia tiemble, pásmese la Francia,
si emprende tu valor otros empeños.




ArribaAbajo- V -


Al emperador Carlos V, sobre Argel


   En formidable horror te vio el Levante,
poblando el Ponto de una y otra quilla,
y la impura de Argel Pagana orilla
temió tu brazo, y te admiró triunfante.

   Pero Plutón soberbio y arrogante  5
sus infernales Huestes acaudilla,
y horrorosa la playa no se humilla
alborotado el Cielo en un instante.

   Gime furiosos el Mar, la blanca bruma
acotan fieros Euro, Cierzo, y Noto,  10
sorbiendo leños, destrozando entenas,

   Salpica el Cielo su salada espuma,
falta el Timón, desmáyase el Piloto,
y tocan en los Astros las arenas.




ArribaAbajo- VI -


Al rey don Felipe II, cuando tomó Portugal


   Aunque Segundo fuiste (o Rey) primero
en la Fe, Religión, en la prudencia,
y supo cuidadosa tu advertencia
tener en suspensión el mundo entero.

   Por caudillo, por justo y por guerrero  5
Portugal te prestó fiel obediencia,
y Lisboa rendida a tu clemencia
te Coronó con muy feliz agüero.

   Huyó el Bastardo rotas sus Banderas
el Mondego dejando, y claro Tejo  10
sus tropas infectaron las Terceras.

   El Océano te sirvió de espejo
donde tus huestes tus armadas vieras
y todo lo venció tu gran consejo.




ArribaAbajo- VII -


A las obras del Reverendo Padre Fray Cristóbal Bas


   Primorosa cultura de tu mano
es la que ostenta hoy el Thespio Choro,
pues si te escucha Cisne en lo canoro,
también Héroe te admira soberano.

   Si Marcial, si Virgilio, si Lucano  5
en ti recobran su mayor tesoro,
que pluma habrá bañada en rayos de oro,
que no adore tu estilo Cortesano.

   Tus obras son la voz de tus acentos,
que a los siglos publican tus grandezas,  10
porque así inmortalicen tu renombre.

   Si mi fe te consagra rendimientos,
divino culto erige a tus proezas,
y al Templo las dedica de tu nombre.




ArribaAbajo- VIII -


Respuesta del Rev. Pp. Fray Cristóbal Bas a don Joseph


   Tan docta, tan suave, tu Armonía,
o Cisne de Cerdeña se consiente,
que entre sí se equivocan dulcemente
el nombre de Litala y de Talía;

   ceda a tu lira la zampoña mía,  5
el número, y las voces reverente,
pues rústica no puede, aunque lo intente
imitar acordada melodía.

   Sólo a tu heroica frente se dedique
la Augusta Rama, que el desdén esquivo  10
de tu ingenio a la luz depone sólo.

   De la fama el Clarín veloz publique,
que es por la gloria de tu nombre altivo
Parnaso Caller, y Litala Apolo.




ArribaAbajo- IX -


A la fuente de Roselo


   Prodigio undoso, admiración de gentes,
ninfa veloz, que en húmedos cristales
produces de una Mina doce iguales
bocas de plata en líquidas corrientes.

   Todas las maravillas excelentes  5
fueron del tiempo términos fatales,
y sólo han merecido tus raudales
el hacer sus despeños permanentes.

   Con cuanta gloria tus Vecinos viven,
puesto que a tu hermosura no se igualan  10
el Tiber, Ganges, Tigris, Tajo, y Nilo.

   Todos tu nombre en mármoles escriben,
todos tu fama en láminas señalan,
y todos en Roselo hallan asilo.




ArribaAbajo- X -


Al príncipe don Pelayo, resplandor de España


   Embraza el fuerte escudo (o Gran Pelayo)
y desnuda el valiente y limpio acero,
y a tanto alfanje moro, airado y fiero
será muerte fatal, y Español rayo.

   Servirán tus reflejos de desmayo  5
restaurando la Patria el postrimero
estrago, de aquel bárbaro guerrero,
que de turbantes la bordó, cual Mayo.

   Sal de esa gruta, deja la montaña,
y pisa valeroso el verde llano  10
abandonando la Africana saña,

   vean que en este brazo soberano
libra su redención cautiva España,
y que su libertad está en tu mano.




ArribaAbajo- XI -


Al Cid Campeador


   Esplendor generoso de Castilla,
ínclito Godo, valeroso Atlante,
que teñiste vestido de diamante
en sangre Mora la fatal cuchilla.

   Coronada de España maravilla,  5
que en huestes Africanas el radiante
acero, a tanto rojo fue Turbante,
rayo invencible, que su orgullo humilla.

   Estudien en tus hechos soberanos,
copiando tu valor y tus acciones  10
los Griegos, los Latinos, y Romanos.

   Tú solo afrentarás tantos blasones,
díganlo los Cenetes Africanos,
callen Pericles, César, y Scipiones.




ArribaAbajo- XII -


Al rey invicto Jaime de Aragón


   Celebren tus hazañas inmortales,
o Marte Aragonés, Jaime Sagrado
del caudaloso Ebro más dorado
hasta el Pactolo en líquidos cristales.

   Treinta y cinco batallas, y campales,  5
del Agareno dio tu brazo armado,
sacando tu Pavés despedazado
de los reencuentros de la lid Marciales.

   Dos mil Templos y más, a la memoria
de María Purísima fundaste  10
en su alabanza, nombre, honor y gloria.

   La Tierra y Mar del Árabe triunfaste;
serás empeño heroico de la Historia,
y el mármol a tus hechos será engaste.




ArribaAbajo- XIII -


A Bernardo del Carpio


   Qué bien manchado está el heroico acero,
qué bien teñida miro la cuchilla,
que es timbre generoso de Castilla,
y el renombre te ha dado de guerrero.

   Fuerte Campeón, Ilustre Caballero,  5
el Ebro te admiró en su verde orilla,
y el Borrén oprimido de la filla
tu lanza dio a Marsilio el fin postrero.

   Qué paveses, qué feudos, qué pendones
qué glorias, qué trofeos militares,  10
no alcanzaron tus ínclitos Leones.

   Todos penden Bernardo en los altares,
y en el Templo de Marte por blasones
de tu brazo, que admiran ambos mares.




ArribaAbajo- XIV -


Al P. Maestro Fray Merodio, en la vida que hizo de san Lucífero, arzobispo de Caller


   Si Águila de Agustín Cisne es tu canto
que da ha estos Cielos numeroso acento,
registrando en sus luces un portento,
que fue de Arrio muerte, horror, y espanto.

   Prodigiosa virtud de un celo santo  5
nos describe tu pluma, y tan atento
rayo a rayo le bebes el aliento,
cuanto se admira en tu elocuencia, tanto.

   Débate Caller una fe rendida
al honor que le das, y reverente  10
te consagre el laurel de agradecida.

   Que si una vida es paga dignamente
del que una vida ofrece, fe a tu vida
la que en los bronces tus elogios cuente.




ArribaAbajo- XV -


Al mismo


   El Laurel que ganaron los Romanos,
y las glorias que en Césares se vieron
todas hoy en tus sienes se ciñeron
convencidas de afectos cortesanos.

   De Divinos discursos, no de humanos  5
bañas tu pluma, pues de un Héroe fueron
los méritos, que en él tanto lucieron.

   Que por suyos se vienen a tus manos
erija estatua el ínclito desvelo,
pues de elocuencia un Templo levantaste.  10

   Que siendo tú el artífice, recelo
haya quien le profane, pues su engaste
son nuevos rayos del Divino Apolo.




ArribaAbajo- XVI -


Al rey don Fernando el Católico


   Tú sólo fuiste Rey, sólo tuviste
el arbitrio de Europa Gran Fernando,
dando timbres a España, y leyes dando,
y Marte, y Numa a un mismo tiempo fuiste.

   Con prudencia, y con valor venciste  5
enemigos domésticos triunfando,
y desarmaste el uno, y otro bando,
que con poder en tus coronas viste.

   Por ti la Fe se veneró exaltada
el pérfido agotando Indaismo,  10
y la Morisma, dígalo Granada.

   Libraste a España sí de un barbarismo,
y tu celo divino con tu espada,
Católico te aclama hasta el Abismo.




ArribaAbajo- XVII -


Al rey don Felipe III de las Españas


   Cerró del Templo del Bifronte Jano
las puertas que en su fausta Monarquía,
y ceñido de oliva admiró el día
su quietud en su Solio Soberano.

   Extirpó con valiente armada mano  5
de la fértil famosa Andalucía
la bárbara canalla, que crecía,
reliquias del intrépido Africano.

   Himnos a Dios cantó con reverencia,
observando sus santas justas leyes,  10
y venció su oración, más que su espada.

   Ejemplo fue de amor, y penitencia,
modelo de Monarcas, y de Reyes,
y estrellas pisa en celestial morada.




ArribaAbajo- XVIII -


Al rey nuestro señor el día que recibió al embajador del Emperador de Rusia


   Vestido de Zodíacos flamantes
te admiró en tu salón el Moscovita,
y en Solio que nevó la Margarita
te encendieron la silla los diamantes.

   La grandeza pasmó a los circundantes,  5
y el Sol que tanta luz avaro imita
su coche, que Piropos sí vomita
le adornó de esplendores radiantes.

   Sereno Infante, y con prudencia cana
la Embajada de Rusia le escuchaste,  10
ardiendo Tiria la purpúrea grana.

   A quien rojo rubí sirvió de engaste,
adoró tu deidad su pompa vana,
y sus acciones, y su voz ataste.




ArribaAbajo- XIX -


A Séneca, filósofo moral y ético


   Sólo supiste despreciar riquezas
ciñendo tu poder a corto espacio,
y sólo tú las glorias del Palacio
tuviste en poco abanderando Altezas.

   De Nerón, las Hidrópicas grandezas  5
el pálido Rubí rojo Topacio
son piedras para ti bajas del Lacio,
son asco su esplendor y sus finezas.

   Todo lo diste, y sólo has reservado
el tesoro de tu Filosofía,  10
que Maestro en lo Estoico te ha aclamado.

   Notaste de Nerón la tiranía,
burlaste su poder, venciste el hado,
y te alcanzó sereno el postrer día.




ArribaAbajo- XX -


Al Gran Cham de la escala Señor de Verona


   Tu origen, y tu cuna fue Verona,
que tus leyes, y Imperio obedecía,
la Marca sujetaste, y Lombardía
estuvo para darte la Corona.

   Alumno esclarecido de Belona,  5
tu Bastón imperó con valentía
Lucca, Parma, con Feltrio, y Brigia unía
tu poder, que tembló la helada Zona.

   El Gran Cham te llamaron las naciones,
por tu grande valor, juicio profundo,  10
Temió Italia tus ínclitos Pendones,

   vio tu Progenie Coronada el Mundo,
mas fue Milán Ocaso a tus blasones
por ti sitiado, o Marte, sin segundo.




ArribaAbajo- XXI -


Al mismo asunto


   Con la Escala blasón de tu apellido,
y el Águila en dos cuellos dividida
intentó tu soberbia embravecida
escalar el Olimpo más erguido.

   Tu Bastón respetaron por temido  5
las Cabezas de Italia esclarecida,
temiendo ser sus feudos, y su vida
trofeos de su acero no vencido.

   Tuviste al Lacio en un perpetuo miedo
mirándote arrestado en la campaña,  10
manteniendo sus máximas neutrales.

   Batalla fue a sus huestes tu denuedo,
victoria tu valor, tu voz hazaña,
y moriste con glorias inmortales.




ArribaAbajo- XXII -


A don Juan de Castelvi y Lanza


   Tantos blasones cuantos veo ceñidos
en tu gloriosa frente, Héroe dichoso
son de tus prendas timbre generoso,
como admiran los bronces repetidos.

   Bien la Trinacria a tu Castillo unidos  5
sus pedernales da, y Majestuoso
ostenta en su grandeza lo famoso,
con que exalta los hechos más lucidos.

   Desde su cuna a la más alta cumbre
subiste de las puntas del Parnaso,  10
ilustrando su más florida rama.

   Y al fatigar su excelsa pesadumbre,
quiso tu ingenio acelerar el paso,
y se pasó a los ecos de la fama.




ArribaAbajo- XXIII -


Al rey Salomón edificando el Templo de Jerusalén


   El Líbano tu fábrica desnuda
vistiendo de sus Cedros su techumbre,
cuyos clavos del Sol fueron la lumbre
bordando a trechos su materia ruda.

   Rompieron tus Armadas la sañuda  5
Cerúlea, y tormentosa pesadumbre
del Mar de Tharsis, y en su undosa cumbre
nado tu flota a sus bramidos muda.

   De el pálido metal de sus veneros
ceñiste el Sacro, y estupendo Templo  10
bañando en lluvia de oro sus cruceros.

   Un milagro erigiste sin ejemplo,
que vestido de espléndidos luceros
Casa de Dios, y aun gloria le contemplo.




ArribaAbajo- XXIV -


Al incendio del mismo Templo


   Arde en llama preciosa el Pirineo
corriendo arroyos de metal dorado,
pálido queda el floreciente prado
con tanta inundación harto el deseo.

   No de otra suerte el sacro devaneo,  5
que fue de Salomón alto cuidado;
en incendios preciosos anegado
es de la llama bárbaro trofeo.

   Arde en Jerusalén el Templo Sacro,
desatadas las Piedras y Zafiros,  10
que son del Sol flamante bizarría.

   Profanaste el Sagrado Simulacro,
y lame el fuego en abrasados giros
la máquina que fue gloria del día.




ArribaAbajo- XXV -


Al gran capitán Viriato Portugués


   Del pellico pasaste a Militares
adornos, enlazando la celada,
y en Portugal se vio tu diestra armada
llenando de trofeos los Altares.

   Temiendo tu valor entrambos mares  5
al mirar tu denuedo en la estacada,
y los filos ardientes de tu espada
calentaste con venas Consulares.

   Venciste una traición, mas no el Romano,
que compró la victoria con tu muerte  10
ejecutada de alevosa mano.

   De tu caída fabricó su suerte,
dueño quedó de la campaña, y llano,
pero con medio infame si se advierte.




ArribaAbajo- XXVI -


A la destrucción y ruina de Jerusalén


   Mejor que Roma el nombre mereciste,
de Diosa de las tierras, y las gentes;
pues tus torres doradas, y eminentes
coronadas del Sol y rayos viste.

   El Gran Templo en tu ámbito tuviste,  5
que pasmo fue de Ocasos, y de Orientes,
obra ilustre de Artífices valientes,
y ya ruina fatal del tiempo ¡ay triste!

   El oro en tus altivos capiteles,
menos fue que el pincel, la arquitectura  10
cansó del gran Vitruvio los niveles.

   Todo fue asombro, todo fue hermosura,
y ya son sombra, Plintos, y linteles
desfigurada toda tu estructura.




ArribaAbajo- XXVII -


A la hazaña sin ejemplo de Alonso Pérez de Guzmán, el Bueno.


   Sobre Tarifa y su ínclita muralla
Alonso Pérez de Guzmán el Bueno
vencía el poder del Bárbaro Agareno,
que la plaza pidió desde la Valla.

   Cautivo en el reencuentro, y la batalla  5
el hijo, que abrigó paternal seno,
de valor y lealtad heroica lleno
degollar le dejó por no entregalla.

   Sino tenéis puñal, dice el Caudillo,
para que derraméis su sangre altiva,  10
tomad, y les arroja su cuchillo.

   El Hijo amado muera, y mi fe viva,
que el buen Guzmán no entrega aquel Castillo,
que en su lealtad, y confianza estriba.




ArribaAbajo- XXVIII -


A don Diego Descals y Salcedo


   Los libros deja en tanto que mi lira
la consagro a tu nombre reverente,
héroe feliz, en quien gloriosamente
lo Noble con lo Docto el Orbe admira.

   Sagrado Templo, y elevada Pira  5
la antigüedad te diera dignamente,
debido a los laureles de tu frente
que en ella el Cielo toda ciencia inspira.

   Ya de la Sacra Astrea asombro fuiste,
y glorioso en la escuela te exaltaste,  10
rayando las esferas que subiste.

   Díganlo lo blasones que heredaste,
quien tenga los honores que adquiriste,
lo respiran los bronces en su engaste.




ArribaAbajo- XXIX -


A Mario Bruto, enfermo de melancolía


   Yerto en el lecho muerto el sufrimiento
al Grande Bruto, o bella Porcia miro
que con la voz tan sólo de un suspiro
quiere explicar un grande sentimiento.

   En el intento potro de un tormento  5
su gran silencio, y su paciencia admiro,
y en el profundo seno de un retiro
la causa examinar quito tu aliento.

   Calla Bruto, y está Porcia corrida,
porque el alma, y el pecho de él ignora  10
pagando mal su amor, y su respeto.

   Hiere su pecho, y él viendo la herida
descifra los misterios que atesora,
que un puñal sólo es llave de un secreto.




ArribaAbajo- XXX -


A Alejandro Magno


   Cuantos Reyes doblaron la rodilla
tus pies besando, y púrpura sagrada,
la India lo publique desvelada
y dígalo su ínclita cuchilla.

   Insuperable fuiste maravilla  5
desde la Ardiente, hasta la Zona helada,
y a los filos invictos de tu espada
todo se rinde, todo al fin se humilla.

   No sólo vencedor del Mundo fuiste,
sino de Amor también, y de ti mismo,  10
siendo dueño feliz de tus acciones.

   A Apeles diste lo que más quisiste,
venciste de Cupido el fiero abismo,
y triunfaste de ti, y de tus pasiones.




ArribaAbajo- XXXI -


Al príncipe de Esquilache


   Gloria del Helicón, que venerado
por Monarca del Coro reverente
a tu divina, y soberana frente
el laurel te dedica más sagrado.

   Tanto en sus Cimas hoy te has elevado,  5
que el mismo Apolo adora el refulgente
rayo de luz, y tu Castalia fuente
al néctar de tus labios se ha bañado.

   Sus venas de oro doctamente abriste,
y en sus cristales las arenas vieron  10
la gala de tu ingenio tan profundo.

   Asombro de su Solio sólo fuiste,
y las Deidades sacras te eligieron
por Templo todo el ámbito del Mundo.




ArribaAbajo- XXXII -


A Wamba, rey godo, que desveló las rebeliones de su reino


   Del arado, que manos consulares
con sudores honraron dignamente
pasaste al Cerro, y tu gloriosa frente
laureles adornaron Militares.

   A Paulo, que con fuerzas auxiliares  5
se opuso a tu poder, traidor pariente,
le vencieron tus armas, y tu gente,
y fue padrón de afrentas singulares.

   El Navarro domaste, el Pirineo
tu pie pisó con su fragosa cima,  10
y Nimes fue de tu Bastón trofeo.

   Fuiste asombro a la Galia, espanto grima,
Toledo te recibe con deseo,
y tu presencia su valor anima.




ArribaAbajo- XXXIII -


A Marco Tulio Cicerón, cónsul romano


   Más debe Roma a tu facundia sola,
y a tu pluma en conceptos desatada,
que de Escipión a la valiente espada,
y de Pompeyo al peto, y a la gola.

   Por ti tus estandartes enarbola  5
el Águila de rayos coronada
en la cima del Nemo más helada,
y sus plumas triunfante allí tremola.

   Por ti (o gran Tulio) respiro afligida
de la invasión cruel de los tiranos  10
en civiles estragos sumergida.

   Más pudieron tus voces, que tus manos,
tú le diste esplendor, le diste vida,
y de escuadrones la libraste hermanos.




ArribaAbajo- XXXIV -


A una tabla de Ticiano, en que está pintada la historia de Danae


   Vivas las tintas, mano si elegante,
y en templas desatados los colores,
animan los carmines los candores
de tu divino rostro, y tu semblante.

   El oro, que liquida el fulminante  5
Júpiter, por gozar de tus favores
áspero está, y al tacto los primores
miente de Apeles, miente de Timante.

   Que mucho si la gloria de Ticiano
el lienzo mancha, en él la líneas tira,  10
claros formando aquí, y allá a lo lejos.

   Vidas da el movimiento de su mano,
Danae se queja, Júpiter suspira,
y de sus ojos queman los reflejos.




ArribaAbajo- XXXV -


Al griego pintor valiente que hizo un lienzo del incendio de Troya


   Tus tintas, y colores, y pinceles,
tu idea, pensamientos, simetría,
almas son a la noche, vida al día,
quitándola a las láminas de Apeles.

   Ni Fifias, ni Mentor, ni Praxiteles,  5
en oro, en mármol, y la piedra fría
que en sus veneros parió blanca cría
igualaron tu tabla en sus pinceles.

   Arde el Grande Ilión, (o insigne Griego)
el incendio voraz, torres abrasa  10
volviéndole en pavesas y ceniza.

   El lienzo quema el mentiroso fuego,
humea el naipe, y el pincel traspasa,
y con su ardor sus líneas eterniza.




ArribaAbajo- XXXVI -


Al Conde de Villamediana en el Poema de Apolo y Daphne


   Huye Daphne cruel la Ninfa bella,
que la margen honraba del Peneo;
huye de Apolo, cuyo devaneo
por gozarla anhelaba, y por cogella.

   Sorda a sus voces, muda a su querella,  5
con su esquivez aumenta su deseo,
y huyendo de Cupido el dulce empleo
tronco frondoso sus desdenes sella.

   Vida le da tu acento repetido
en plectro (o ilustre Conde armonioso),  10
cuyos ecos el Monte oye eminente.

   Su rigor para ti dichoso ha sido,
pues cuantas ramas forma el bulto hermoso
laureles son para tu Augusta frente.




ArribaAbajo- XXXVII -


Al emperador Trajano


   Símbolo de justicia (o Gran Trajano)
y de equidad, te vio Roma triunfante
dispersando la luz de tu semblante
igual, y recta en Solio soberano.

   El valor de tu Augusta invicta mano  5
debió la silla de esplendor radiante,
mucho laurel, vestido de diamante,
dando leyes al ámbito Romano.

   Juntaste las riberas del Danubio,
siendo Visagra, firme Arquitectura  10
para dar paso enjuto a tus legiones.

   En campaña te vio el planeta Rubio,
rayando el yelmo de su luz más Pura,
y en Germania arbolaste tus pendones.




ArribaAbajo- XXXVIII -


A la gloriosa acción del Conde de Aspurg, progenitor de los Católicos Reyes de España, que llevó del diestro el caballo en que iba el sacerdote con el viático para un enfermo


   El que de Jerarquías asistido
universal Señor de lo criado
Sol de Cielos, y luces adorado
a breve esfera camino ceñido.

   Fatigaba la selva divertido  5
héroe feliz, y a su Deidad postrado
le adoró del caballo desmontado
llevándole del diestro compungido.

   ¡O Gran Dios! ¡o piedad! ¡o gran clemencia!
¡o juicios altos nunca comprendidos!  10
¡o cuánto te rindió esta reverencia!

   Tus altos Nietos ven esclarecidos
en la Ilustre del Sol circunferencia
sus dominios Rodolfo competidos.




ArribaAbajo- XXXIX -


Al Duque de San Germán, Virrey de Cerdeña


Partenope gloriosa fue tu Cuna,
y Flandes, y Milán tu escuela han sido,
allí te vio con el arnés lucido
el Belga Sol, y la Flamenca Luna.

   En tus manos tuviste la fortuna,  5
hurtando a las injurias del olvido
mucho laurel, y al Catalán vencido,
no dejó tu valor fuerza ninguna.

   Temió tu espada el fiero Lusitano,
ceñido de tus fuertes escuadrones,  10
de Olivenza en el campo, y en el llano.

   Sus almenas honraron tus pendones,
envidia fuiste al Orbe Castellano,
muro a Cerdeña, y pasmo a las naciones.




ArribaAbajo- XL -


A don Fernando Joaquín Fajardo de Requesens y Zúñiga, marqués de Los Veloz, virrey de Cerdeña


   Tus hechos son, o Alcides soberano,
los que a la fama dan gloriosamente,
asunto generoso y dulcemente
canta prodigios de tu heroica mano.

   Al Austriaco Sol, César Romano,  5
bordas los rayos de su altiva frente,
con el desdén de Dafne, dignamente
Marte Español, y Numa Castellano.

   Cavado el Bronce, grave las proezas,
que en la Africana arena, en sus orillas  10
ejecutaron nobles ardimientos.

   Mas quien puede cifrar tantas grandezas,
pues si en Orán hiciste maravillas,
en Cerdeña prodigios, y portentos.




ArribaAbajo- XLI -


Al mismo


   No en Bronce, que consume el tiempo cano,
no en Mármol que obedece a la edad grave
tu Augusto Nombre, si en su espacio cabe
el agudo pincel de docta mano.

   En campos de zafir, lo soberano  5
de sus proezas, línea, si suave
de radiante esplendor, rubrique, alabe
aquel valor, que abandonó el Tebano.

   Ya entre el polvo. y la sangre Marte fiero
sobre el Bridón Orán te vio fogoso,  10
rayos vibrar de tu luciente acero.

   Allí de tanta aljaba, el valeroso,
brazo tuyo triunfó, y el justiciero
aquí do el pie te besa el Mar undoso.




ArribaAbajo- XLII -


A don Francisco de Esquivel


   Qué ufano, qué glorioso, qué contento,
la esfera pisas, Esquivel triunfante,
con escuadrón de Mártires volante,
nuevas estrellas dando al Firmamento.

   Portento de virtudes, y portento  5
de celo santo fuiste, o Sacro Atlante,
y con alegre, y celestial semblante
penetra el Cielo tu divino aliento.

   Cuántos Pórfidos, Mármoles, y Jaspes
animó tu cuidado en los cinceles,  10
urnas sacras labrando a tanto Divo.

   Cuántas glorias de Pario, y del Hidaspes
veneramos en Plintos, y Boceles,
Pastor sagrado siempre tierno, y vino.




ArribaAbajo- XLIII -


A la negación de san Pedro


   Lloras Pedro después de arrepentido,
y amas negando aquello que has amado,
o te venció el temor de tu cuidado,
o tu Maestro no es, el que has seguido.

   Negar su Magisterio esclarecido  5
no es posible, si el Gallo ha pregonado,
que habiéndole tres veces tú negado
quiso acordarte entonces lo ofendido.

   Dos arroyos de lágrimas formaste
luego que tanto yerro conociste,  10
y a su Cruz esta gloria anticipaste.

   Y pues que con dolor te arrepentiste
Gran Campeón, su sangre fue el engaste,
que en tu piedra labró cuanto quisiste.




ArribaAbajo- XLIV -


Al apóstol Santiago, patrón de España


   Llegaste a España atravesando mares
adonde el Cielo tu mansión destina,
y con Sal de Apostólica Doctrina
le diste a su redil muchos millares.

   Santificaste a Dios, Aras, y Altares,  5
siendo del Genuino rayo, y ruina,
y en su sagrada, y próvida Oficina
muchas piedras labraste singulares.

   Te vio en campaña el pérfido Pagano
sobre blanco caballo en las hileras,  10
Caudillo del Ejército Cristiano.

   Y Patrón tutelas de sus riberas
debió España las glorias a tu mano,
coronando tu Templo de banderas.




ArribaAbajo- XLV -


A san Francisco Javier, apóstol de las Indias


   ¡O Gran Javier, o Apóstol soberano,
o luz primera al peregrino Oriente,
si al ver tus rayos su confusa gente
salió del caos de su furor ufano.

   O asombro de estos Cielos más que humanos,  5
pues el Sol de justicia reverente
rendiste un mundo, y su tesón ardiente
se redujo al Lavacro de tu mano.

   Sondar inmensos Piélagos te vieron,
trepando montes, riscos te encontraron,  10
para dar a un gran Dios, gran sacrificio.

   Los muchos que mis ojos te ofrecieron
las dolencias de un hijo me sanaron
que el alma te consagra en beneficio.




ArribaAbajo- XLVI -


Es alusión de la rosa, a santa Rosa


   Rosa que en el pensil más soberano
crece, asombro, y maravilla hermosa,
pompa del Sol, y en sus auroras Rosa,
primer cuidado de su docta mano.

   Coronado de espinas vio el tirano  5
esa pureza, que por misteriosa,
no la ofende la furia licenciosa
de el Euro, ni el rigor de Invierno cano.

   Armado pues contra el Botón fragante,
no pudo ajar el generoso Anhelo,  10
que en breve cárcel te fabrica amante.

   Delicia eres del Sol, dulce de suelo,
que en sus esferas hoy te ve triunfante
por peregrina flor del mismo Cielo.




ArribaAbajo- XLVII -


Soneto acróstico (san Luis Beltrán)


   Sales astro feliz, lucero hermoso,
A ser del Orbe asombro peregrino
No vio el Pego en su margen cristalino
Lo que el Turia en su sitio delicioso.

   Venere su corriente el prodigioso  5
Imperio, con que a fuerza del destino,
Sujetas Luis un corazón sin tino,
Bárbaro, atroz, cruel, más ya piadoso.

   Era un rayo de plomo el que violento,
Libraba con su ceño ardiente herida  10
Tropezando en su arrojo (lance fuerte).

   Rindiose pavoroso tu ardimiento
A vista de un milagro, que la vida
Nos da triunfando de la misma Muerte.




ArribaAbajo- XLVIII -


Al capitán Josué, que hizo parar el sol


   Pelea el obstinado Gabaonita
contra el pueblo de Dios en lid trabada,
y fiado en los golpes de su espada,
y en la luz que se va, el laurel le quita.

   Anima el incansable Israelita;  5
valiente Josué con mano armada,
y en la fiera pelea ensangrentada
cada cual la victoria solicita.

   Huirse quiere el Sol que no miralla,
viendo correr la sangre por el llano,  10
que inundara las tiendas y la valla.

   Mas el Caudillo en todo soberano
el triunfo logra, y gana la batalla
parando el Sol que iba al Océano.




ArribaAbajo- XLIX -


A David en el desafío del filisteo


   Arrogante, soberbio, armado, y fuerte,
torre membruda de estatura fea,
formidable vestigio en Filistea
en la campaña Goliat se advierte.

   Destrozos amenaza con la muerte,  5
llamando a singular dura pelea
en el Real de Saúl, al que desea
acreditar con su valor su suerte.

   Tiembla Israel, y sólo un pastorcillo,
que de Belén vivía la Montaña  10
al duelo sale con valor sencillo.

   Derriba a Goliat, postra su saña,
su cabeza cortó con su cuchillo,
y fue David autor de tanta hazaña.

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