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ArribaAbajo- L -


A san Ignacio de Loyola


   Grande Campeón, que en tus fortunas puedes
por Heroico aclamarte venturoso,
pues de una herida labras lo dichoso,
y de aquel rayo tanta luces cedes.

   Cuantos laureles cifren tus paredes  5
son obras de un acaso portentoso,
y en las de un siglo admita lo curioso
que en esta hazaña sólo tú te excedes.

   Salga en voces la fama desatada,
rompa en canora trompa el dulce acento,  10
y publique en su afecto mis cuidados.

   Mas siendo de tus plumas celebrada
es mi Albergue bajísimo instrumento,
pues los logras tan cultos y sagrados




ArribaAbajo- LI -


A san Hermenegildo, rey godo de España, que murió martirizado por su padre, y por la fe


   La Hesperia Monarquía Coronada
   vio Hermenegildo tu Real Alteza,
y fuerte con Católica entereza
la Secta de Arrio huiste despreciada.

   Al golpe duro de Pagana espada  5
intrépido rendiste tu Cabeza,
y triunfó tu valor de la braveza
de Leovigildo en furia desatada.

   Tu sangre fue el celaje de la Aurora,
de España, y su extendida Monarquía,  10
y el más bello Rubí de su Diadema.

   Música celestial dulce y canora
celebró tus exequias a porfía,
y con Divina luz tu prisión quema.




ArribaAbajoUrania

Musa II





ArribaAbajo- LII -


Canta amorosas influencias de los astros desatadas en nueve armonías y dulces metros


   Ah del Amor sagrada Astrología,
que predomina en cuerpos sublunares,
sin excepción de tierras, y de mares,
por dilatados términos del día.

   Que respeto, que imán, que simpatía  5
es esta (Cielos) con que en sus altares,
sacrificios votivos singulares,
engañada la propia fantasía.

   Con un impulso arrastra soberano,
el arbitrio más libre y altanero,  10
máximas ejerciendo de tirano.

   Porque razón (o Celestial Clavero)
me sujetas a imperios de tu mano
haciéndome vivir de lo que muero.




ArribaAbajo- LIII -


A la estatua de Memnon que hablaba herida de los rayos del sol en ponderación de su amor


   Purpúreos rosicleres de la Aurora,
vencía el Sol en su primer Oriente,
coronando de luces su alta frente,
cuando los Montes con sus rayos dora.

   Hirió la estatua de Memnon, que adora  5
el Nilo undoso en húmeda corriente,
y a contactos solares obediente,
habló con voz dulcísima, y sonora.

   ¿Qué es esto, Lisi, Amor? ¿Qué Astrología
tiene en su Cielo, guarda en sus arcones  10
que tocándome el Sol del bello día,

   de tu hermosura no encontré razones,
y sólo adoro en muda idolatría
tu desdén, tu rigor, y tus baldones.




ArribaAbajo- LIV -


A la campana de Bililla


   Con qué zumo, o veneno, con qué encanto,
se forjó tu metal (Sacra Bililla)
que son tus ecos sustos en Castilla,
y en Aragón, y Europa Horror y espanto.

   A Altezas coronadas dan quebranto,  5
y son pavor a Real, y a Augusta silla,
adjudicando tanta maravilla,
jurisdicción al duro Rhadamanto.

   ¡O qué deidad, di, te anima o qué Planeta?
¿o qué constelación te presta aliento,  10
que así tu lengua ruda a España inquieta?

   Y a golpes de tu airado movimiento
tiembla el Bastón, desmaya la jineta,
y el orbe gime: ¡o singular portento!




ArribaAbajo- LV -


Fuerza del amor con los dioses


   A Daphne sigue Apolo enamorado,
y en Elis fue Pastor tan divertido,
que los Montes y Valles vio perdido,
apacentando Amante su ganado.

   En Cisne a Jove mito transformado,  5
por Leda, y por Europa dio un bramido,
y escalando el retiro prevenido,
por Daphne en lluvia de oro desatado.

   Marte por Venus, Pan por la hermosura
de Siringa, que gime en débil caña,  10
suspiran con dulcísima ternura.

   Saturno por Philira el suelo baña,
que hasta del Cielo la mayor altura,
no le libra de Amor, y de su saña.




ArribaAbajo- LVI -


A la fábula de Safo y Phaon


   Regar un corazón empedernido
con lágrimas, que ablanden su dureza,
es de Safo en Amar dulce fineza,
mas no obliga a Phaon llanto y gemido.

   Si en Lesbos por feliz ha merecido,  5
rayos beber de soberana alteza,
felonía es rendir a una belleza,
pagando tanta fe con el olvido.

   Discreta Safo, persuadirle quiere,
mas conseguir no pueden los favores  10
el que vuelva a sus ojos, de que infiere.

   Que tarde de un ingrato los rigores
se dejan obligar, y en fin adquiere
en Epiro beber penas, y amores.




ArribaAbajo- LVII -


Se propone la desconfianza que se tiene de su adoración


   Lisi, mi amor no tiene otro cuidado,
del que te rinde Amante mi desvelo,
que a tenerle es sin duda, que este anhelo
mereciera perder tu dulce agrado.

   Si ya sacrifiqué en tu Altar sagrado  5
mi corazón, ardiente Mongibelo,
como se hurta a la Deidad de un Cielo
la víctima, y el culto que ha votado.

   Si yo Lisi quererte más pudiera,
y más almas el Alma conquistara,  10
todas a tu hermosura las rindiera.

   Mas no se si mi fe se acreditara,
si tu rigor con esto se venciera ,
si mi pena sus males acabara.




ArribaAbajo- LVIII -


Al amor


   Amor dulce prisión de los sentidos,
alma de la razón, mal adorado,
a quien suele el afecto más callado
decirte sus incendios oprimidos.

   Ya que de estos ardores bien nacidos  5
fundas tu ley, y tu razón de estado
como el paso que adora mi cuidado,
te ofenden de mi llanto los gemidos.

   No se queja el dolor de su porfía,
que hace menos osado su tormento  10
cuando juzga las causas por quien lloro.

   Lo que pretende (Amor) mi idolatría,
es, que en mi pecho infundas más aliento,
porque alimente este Volcán que adoro.




ArribaAbajo- LIX -


Al mismo


   Es Deidad el Amor, peligro hermoso,
altiva adoración, dulce porfía,
de los sentidos luz, del pecho guía,
que el rayo exhala en fuego prodigioso.

   Monarca grande, antiguo, y poderoso,  5
a quien temen los términos del día,
por ley amable, y por su tiranía,
árbitro de la paz, y lo dudoso.

   De un imposible, logra el imposible,
porque en vivos afectos se desalma,  10
es fino, es riguroso, es apacible,

   da glorias al triunfo, y da la Palma,
y con ser todo esto tan plausible,
es un incendio que atormenta el Alma.




ArribaAbajo- LX -


En metáfora de una flor, que es reloj en la India, se pondera su amor


   Sigue del Sol, los abrasados pasos,
flor especiosa, que la India cría,
y siendo a sus caminos verde espía,
los Orientes registra, y los Ocasos.

   En sus hojas señala sin acasos  5
las horas que notó en su compañía,
reloj del Prado en muda Astrología,
así en los turbios, como en días rasos.

   No de otra suerte yo bella Sirene,
flor que los rayos de tus ojos sigo,  10
las horas cuento, que en prisión me tiene.

   Tu tirano rigor, a quien no obligo,
esto el cuidado mío me previene
siendo yo mi reloj para conmigo.




ArribaAbajo- LXI -


A unas piedras puestas sobre una tabla de mármol, en alusión de su amor


   Sobre un Mármol de Pario, y su dureza,
   campo si terso despejado, y raso,
las dos Piedras Astritas paso, a paso
se van buscando con igual fineza.

   Prodigios son de soberana alteza,  5
que el Cielo docto no los obra acaso,
y al verse unidas con Amor, no escaso,
son símbolo al cariño, y su firmeza.

   O Lisi, si este templo no es bastante
para vencer tus esquiveces, mira  10
que el alma no es de Bronce, ni Diamante.

   Negándose al dolor del que suspira,
y pues soy Roca en adorar constante,
como tu fe se apara, y se retira.




ArribaAbajo- LXII -


A la flor de Quilola, que señala las horas, y los movimientos de la luna


   Ronda los pasos de la Luna hermosa
una flor, que en Quilola el Cielo cría,
y esta por soberana Astrología,
índice es de su esfera tenebrosa.

   En sus hojas señala misteriosa  5
las horas, que el Planeta en sombras fía,
y al rústico sirviéndole de guía,
por ellos vuelve a la tarea forzosa.

   ¡O singular portento, y peregrino,
que secreta virtud las pardas huellas  10
te hace seguir este Astro refulgente!

   O que influjo gobierna tu destino,
pues siendo fiel reloj de las estrellas,
eres del Prado pompa reluciente.




ArribaAbajo- LXIII -


Al haber besado la mano de su dama un amante, padecía ansias mortales de amor


   Piedra compuesta de mortal veneno,
y aplicada a la herida de serpiente,
el tósigo letal cura, y ardiente,
chupando el mal, y entrándole en su seno.

   No es mi dolor, de este dolor ajeno,  5
ni diferente no, de este accidente,
pues me miré morir eficazmente,
y en un instante ya me siento bueno.

   Tu mano fue (dulcísima homicida)
piedra, o pedazo de cristal de roca  10
la que a mortal y venenosa herida.

   Fue antídoto, tocándome en la boca,
con ella cobre aliento, cobre vida,
y huyó el veneno a diligencia poca.




ArribaAbajo- LXIV -


De un amante, que donde otros hallan alivio, se aumenta más la fuerza de su ardor


   En esta clara cristalina fuente,
en cuyos, sí, dulcísimos raudales,
halla salud la fuerza de los males
mitigado al enfermo el accidente.

   En esta pues diáfana corriente  5
bebí Vesubios, si toqué cristales,
y lloró el corazón vivos corales,
apoderado de una fiebre ardiente.

   ¿Qué es esto Amor? ¿Qué es esto Ninfa bella?
deidad en estas ondas venerada,  10
¿dime? en su plata líquida que estrella,

   predomina, y influye, que así airada,
con su murmullo aumenta mi querella,
y con su hielo el Alma hallé abrasada.




ArribaAbajo- LXV -


Al rey Carlos de Inglaterra, degollado en un cadalso públicamente por sus vasallos


   ¡Qué horóscopo fatal, qué estrella airada,
qué Erinnis infernal, qué Alecto fiera,
o qué aspecto cruel hacer pudiera
tu fortuna Real tan desgraciada!

   Vio Londres tu cabeza coronada,  5
en manos de un verdugo, y la primera,
que en lección lagrimosa y lastimera,
acordara la Historia venerada.

   Moriste Carlos, y quien daba leyes,
humilde las recibe del Vasallo,  10
conspirada en traiciones su malicia.

   Escarmienten en ti todos los Reyes,
que si faltaste a Dios, por firme hallo,
que te falten a ti, que esto es justicia.




ArribaAbajo- LXVI -


Describe las edades del hombre


   Antes de ser, cotoso es tu cimiento,
formado ya, todo tu ser ignoras,
naces llorando, y sin saber que lloras,
te ofrece una prisión dulce alimento.

   Al descollar de tu primer aliento,  5
en la enseñanza huyes de sus horas,
y al verte más crecido, tus mejoras
son tener del Amor conocimiento.

   En este error la Primavera hermosa,
ocioso pasas, y en la edad florida,  10
el fruto es fatigar siempre un cuidado.

   Ya el tiempo te promete firme Losa,
que es tu vejez una inquietud dormida,
y es el ser hombre un miserable estado.




ArribaAbajo- LXVII -


Crece amor ausente de lo que se ama


   Engáñase quien dice, que la ausencia
es muerte del Amor, y que le apaga,
que es el Amor de Prometeo la llaga,
que crece más en su mayor dolencia.

   Falsa es, Matilde mía, la sentencia,  5
que el imperio de Amor mentida estraga,
y con dulces Antídotos halaga,
pareciendo rigor más que clemencia.

   Yo ausente de tus ojos celestiales;
ardo encendido en amorosa llama,  10
sin poderles hallar fin a mis males.

   El corazón rendido más se inflama,
crece el incendio a abismos de cristales,
y el Alma cuando ausente está, más ama.




ArribaAbajo- LXVIII -


En ponderación de amar, a ser amado


   A un bulto inanimado, una hermosura
suele tal vez prestar idolatría,
que es del Amor incauta tiranía,
tributar este premio a fe tan pura.

   Si es dicha ser querido, quien procura  5
el ser Amante con igual porfía;
pero no, que el que adora el alma envía,
y aquel que obliga alcanza más ventura.

   Ley es amar, y por Nobleza, adquiere
aquel conocimiento que ha ignorado  10
el objeto que amado se prefiere.

   Si este blasona al fin de afortunado,
de Amante no podrá, pues el que quiere,
sufre, siente, y padece lo abrasado.




ArribaAbajo- LXIX -


Al ver trocados los favores que mereció


   Rendir la vida al sacrificio breve
de un incendio amoroso (Anarda mía)
si del afecto ha sido idolatría,
tributo es que a tu Deidad se debe.

   Dichoso aquel, que tantos rayos bebe,  5
sin temor de que pueda la osadía
turbar de sus progresos la porfía
ni reducir su vuelo a helada nieve.

   Si algún tiempo mi Amor fue venturoso,
ceniza es ya, que adquiere en la mudanza,  10
el perder de su ardor lo fervoroso,

   si la Fortuna trueca la balanza,
que espero en este mar tan proceloso,
cuando otro toma Puerto en mi esperanza.




ArribaAbajo- LXX -


Al rigor de una hermosura


   Dulce pasión, que en holocausto ofrece,
rendir la vida en manos de un tirano,
que mata con imperio soberano,
y vence aquello mismo que apetece.

   Cuanto más es mi Amor, tanto más crece,  5
su ceño, su rigor en lo inhumano,
fatal destino, pensamiento vano,
que espera la razón, pues no enloquece.

   Sentir la pena, padecer el daño
sentir el golpe, conseguir el yerro,  10
llorar el mal, embarazar la dicha,

   perder el bien, y para desengaño
habla el dolor en un cruel destierro,
las ansias que me ofrece la desdicha.




ArribaAbajo- LXXI -


Quéjase de la infelicidad de su amor


   Seguí con paso errante mi porfía,
y fie mi ventura en frágil leño,
y al emprender la causa de mi empeño,
hallé frustrada la esperanza mía.

   Pensé que mi rendida idolatría  5
lograra de su afecto el desempeño
mas no, que pudo algún tirano ceño
romper cruel lo que el Amor tejía.

   Llora el dolor, y siente mi cuidado
perder las dichas, padecer el daño,  10
sufrir la pena, y no alcanzar remedio.

   Mas cuando fue feliz un desdichado,
si en su progreso topa el desengaño,
y en su fortuna destrozado el miedo.




ArribaAbajo- LXXII -


Sólo fía al silencio lo fino de su adoración


   Muda la voz, y mudos los sentidos,
mudo el Amor en lazos de una pena,
de que sirve bellísima Sirena
darle al Alma tormentos tan unidos.

   No han de romper los yerros oprimidos  5
lo fino con que arrastran la cadena,
porque es ley del rigor que así lo ordena
por no tener piedad de mis gemidos.

   Encerrar mi dolencia en sus temores,
cuando atiza la llama lo violento  10
es sujetar un Monte de rigores,

   mas pues que yo idolatro el mal que siento,
viviendo moriré de sus ardores,
callando adoraré mi gran tormento.




ArribaAbajo- LXXIII -


Siente la violencia de los celos


   Celos que al alma sois tan inmortales,
muerte viva, tormento sin sosiego,
volcán en que se atiza tanto fuego,
hidra donde renacen tantos males.

   Víboras, que entre flores y cristales  5
la, ponzoña guardáis, para que ciego,
luchando beba aquel desasosiego,
que muere por saber causas fatales.

   De cual Patria vinisteis tan violentos,
a embarazar las glorias de una dicha,  10
que sacrifica el alma en rendimientos.

   Sepa el Amor, que es su mayor desdicha
sujetar sus altivos pensamientos
a una pena, que aun no es para dicha.




ArribaAbajo- LXXIV -


Tiene por más alivio el hablar a su dama que de verla


   Celia, si he de mirar tu cara hermó
y no poder hablar tu bella esquí
yo me fuera a la Arabia, o al Pequí,
pues tu retrato está en mi corazó.

   Ser sólo de tus ojos Maripó  5
ignorando del alma el dulce hechí
no es gozar de tu alma el peregrí
las luces que le rinde al dios de Amó.

   el Ave, el Bruto, que no sabe hablá,
hace fuerza tal vez para podé  10
decir la pena que su pecho abrá,

   aunque en Algarabía diferé,
en mí, que este sentido no hace fa
quiere hablarte, y no ver divina Ce.




ArribaAbajo- LXXV -


Se lamenta de los engaños de una esperanza


   Espero un bien que alivie un sentimiento,
y con este esperar mi pena engaño,
pásase el tiempo, y cauteloso el daño,
al alma le contagia este alimento.

   Ofensa es del Amor, y su ardimiento,  5
que en el discurso de uno y otro Año,
no venza a la porfía el desengaño
con que apague el ardor de mi tormento.

   ¡O nueva tiranía del sentido,
que anhelando el dolor de una esperanza,  10
contrastando su fe queda oprimido!

   Si rige un albedrío esta balanza,
cargue de mi razón lo condolido,
y alcanzará mi fe lo que no alcanza.




ArribaAbajo- LXXVI -


Dice a Cintia lo que por ella padece


   Hecho de piedra soy, pues que no lloro
Cintia, la pena de un rigor tirano,
cuando bajando de este Monte al llano
hallé en tus redes las prisiones de oro.

   Suspenso el corazón, juzga que ignoro  5
la causa del sentir, pero es en vano,
pues confieso la herida de tu mano
a vista de la luz de lo que adoro.

   Que importa, que en dureza convertido,
estén los ojos, si en el Alma han hecho  10
violento estrago en la oprimida calma.

   Consuman sus arroyos los sentidos,
y abrasen en el Etna de mi pecho
el mal que no es capaz, sino del Alma.




ArribaAbajo- LXXVII -


Ignora de quién ha de quejarse


   Ya que de Amor el dulce frenesí
obró con tal rigor, que ardiendo fue
esta ofrenda del Alma, a quien por fe
en Aras de su Templo las rendí.

   Ya que al sentir sus riesgos ¡ay de mí!  5
no sanó mi dolencia, antes hallé,
que su ignorado mal firme adoré,
y su veneno hidrópico bebí.

   Ya que de sus asombros no alcanzó
ningún alivio el que muriendo está,  10
y avista de su luz cegar me vio,

   ya que mi esclavitud llorando está
la pena que en mi pecho alimentó
¿de quién este dolor se quejará?




ArribaAbajo- LXXVIII -


A la ingratitud de Filida


   Cuantas veces me rindo a la dolencia
de un tirano rigor que me maltrata,
y cuantas veces, Filida, me mata
la fuerza de tu esquiva resistencia.

   Ya del tiempo veloz, en la inclemencia,  5
suspiro y lloro, y suspirando trata
mi gran dolor, con mi fortuna ingrata,
de que se encubra el mal de su violencia.

   De la más pura Aroma, al vivo fuego
haré víctima, altar, y sacrificio,  10
porque en tus luces, Filida, halle el ruego,

   sino piedad, ofrenda en su ejercicio,
que si he de estar entre sus rayos ciego,
con razón sentiré su desperdicio.




ArribaAbajo- LXXIX -


Mide sus pensamientos con los de Ícaro


   Si a la esfera del Sol remonta el vuelo
un pensamiento loco, y atrevido,
Ícaro es ya, pues mide condolido
la distancia que halló del Cielo al suelo.

   Incapaz de la luz logra el desvelo,  5
cuanto de su ambición llora advertido,
descendiendo a beber con pecho herido
todo el cristal que fatigó su anhelo.

   Ya de inmortal el presuroso día,
presumir quiso, pero vióse luego  10
reducida en extremos su osadía,

   no le rindió la actividad del fuego,
cuando intrépida muere su porfía,
de un imposible, y de un desasosiego.




ArribaAbajo- LXXX -


Vive gustoso en las penas que padece


   Contra un rendido, Amor que solicita,
la fuerza rigurosa de un veneno,
pues ardo, sufro, lloro, siento, y peno,
que intenta tu crueldad, que así se irrita.

   Si Cintia es, la que mi bien limita,  5
a infatigables ansias me condeno,
porque está el pecho de experiencias lleno,
y el Alma en sus estragos lo acredita.

   Poco te debo, Amor, si a su luz pura
me conduces, no más para que el daño,  10
tiranamente ofende una hermosura.

   Pero, si he de adorar mi mal extraño,
y está en lo que padece mi ventura,
porque quiero buscar el desengaño.




ArribaAbajo- LXXXI -


Compara su pasión con la de un ruiseñor


   Al Alma un Ruiseñor sus quejas llora,
que alimentó el dolor en noche oscura,
y esa murmuradora fuente pura
perlas desata al bostezar la aurora.

   Ya de sus penas el caudal mejora,  5
si en grillos de cristal su fe asegura,
y él en la copa de una rama apura
cuanto en su pecho tiernamente adora.

   Dichoso pues, que felizmente puede
sufrir, y padecer su fin violento,  10
sin que le niegue la razón el daño.

   Bien sé que en el sentir hoy no me excede,
porque si él vive amando su tormento,
yo muero sin saber mi mal extraño.




ArribaAbajo- LXXXII -


A la soledad y lo seguro que se vive en ella


   A esta Selva, a este Risco, a esta Montaña,
que de Obeliscos viste su Horizonte,
el pie la besa el cristalino Oronte,
y con sus perlas la floresta baña.

   Gozando la estación de la campaña,  5
no emprenda nuevos muros Laomedonte,
pues en la rósea fábrica del Monte
labró Naturaleza esa Cabaña.

   En ella vive Fabio sin recelo
de que le arroje la soberbia altiva,  10
que a muchos despeñó en su ardiente vuelo.

   Y pues su dicha en su quietud estriba,
ame la Soledad, puesto que el Cielo
con el Amor coronan su fe viva.




ArribaAbajo- LXXXIII -


Al Ave Fénix


   No ofende el rayo al culto reverente
que de olores Sabeos construido,
mira desde su cuna el encendido
sepulcro, que erigió vistosamente.

   Si Fénix muere en esta hoguera ardiente  5
labrando a un mismo tiempo, Pira, y nido,
viéndose a nuevo ser restituido,
el solo halló remedio a este accidente.

   Ya no es morir asombro, si eterniza
en tu incendio, la gasa de sus plumas,  10
vinculando a su fin sus duraciones.

   Lucida pompa fue, la que hoy ceniza,
aliento inspira, y en grandezas sumas
rinde al Sol en su ofrenda adoraciones.




ArribaAbajo- LXXXIV -


A la mudanza de los tiempos


   Vuelve otra ves el rostro, Fabio, y mira
cuanto arrebata la ambición humana,
rija lo cuerdo esta locura vana,
y no te engañe hipócrita mentira.

   Juzga la confusión de aquel que aspira  5
a ser del Mundo asombro, y la tirana
invasión, ve llorando a la mañana
lo que ayer exaltó sonora lira.

   Si con acuerdo los imperios mides,
de Griegos, y Romanos Campeones,  10
en hombros los verás de un nuevo Alcides.

   Todo lo muda el Tiempo, y los blasones,
que honraron las virtudes de Arístides,
lucilo breve son de otros varones.




ArribaAbajo- LXXXV -


A Rebeca


   Rinde del Sol Rebeca la luz pura,
cuando en Nacor ostenta sus primores,
llega a la fuente despreciando ardores
e incendios halla en el cristal que apura.

   Cortesano Eliazer a su hermosura,  5
ya misterioso alienta su temores,
tierno la obliga, pídele favores
pues siendo para Ifac su fe asegura.

   Con gala, con donaire, y gentileza
desenlaza la soga, que en el brazo,  10
prisionera de Amor la vence al ruego.

   Sírvele el agua, y logra su belleza,
alcanzar en la ofrenda un dulce lazo,
que en el Cielo labro el Divino fuego.




ArribaAbajo- LXXXVI -


Al cometa que se vio en Madrid el año 1668


   Ceniciento el color, y dilatada
la cola, salpicada con estrellas,
siguiendo del Ocaso pardas huellas,
al contemplar la luz ya despeñada.

   Crinita la cabeza, y desgreñada,  5
y por breve esplendor vibrar centellas,
sin duda son preludios de querellas
en alguna cabeza coronada.

   Horroroso amenaza hoy el Cometa,
por el aspecto con que a España mira,  10
ocasionando vaticinios fuertes.

   Y el vulgo necio sueños interpreta,
amenace batallas, guerras, muertes,
que España ni las teme, ni se inquieta.




ArribaAbajo- LXXXVII -


Pondera su amor y efectos cuando está delante de la dama


   A los rayos del Sol, y su luz pura
expuesto Demophon, todo temblaba,
y cuanto más su ardor le calentaba,
tanto más el temblar se le apresura.

   Así yo, que enfermé de calentura,  5
de tus ojos (de Amor divina aljaba)
cuanto más su calor mi pecho agrava,
mayor es mi temblor y desventura.

   Muero por verte, y luego que te veo,
y tus luces bebiendo estoy amante,  10
de un temblor y de un pasmo me poseo;

   el aliento perdido en un instante,
tiembla mi Amor, tirita mi deseo;
y ni me atrevo a hablar, ni estar delante.




ArribaAbajo- LXXXVIII -


Pondera su amor con Anarda en versos monosílabos


   Ni te puedo olvidar Anarda, ni
dejarte de adorar tampoco, que
con vivas ansias de una pura fe,
el Alma Amante en tus altares di.

   Si me falta tu Sol no estoy en mí,  5
ni que hacerme conmigo mismo sé,
dichoso el día (dueño mío) de
mi dulce cautiverio, y que te vi.

   Salamandra animada en tu luz soy,
que sirvo de tus rayos a la ley,  10
que sobre mi cerviz rendida caí.

   Buscando penas y tormentos voy,
pídolas a Cupido, que es mi Rey,
por vivir en perpetuo eterno ahí.




ArribaAbajo- LXXXIX -


   Gigante fui del mar, fuerte, y valiente,
ceñido de cristales, y de arenas,
que la flaqueza no conocí apenas,
y serví al Gran Monarca de Occidente.

   Me dio, por mi desdicha, un accidente,  5
y manos de infernal codicia llenas,
desangrando me han todas las venas,
y mi fallecimiento es evidente.

   Un esqueleto soy lánguido, y flaco,
macilento, atenuado, débil, frío,  10
un pálido cadáver todo yerto:

   De el pecho fiel la voz apenas saco,
perdí las fuerzas, el valor, el brío,
y sino hay un milagro, yo soy muerto.




ArribaAbajo- XC -


A lo atractivo de la voz de Nife


   En el Sepulcro del divino Orfeo,
un rústico pastor, Nife, dormía,
y con sólo dormir, la melodía
le robó la dulzura, y el gorjeo.

   Yo que soy de tus ojos fiel trofeo,  5
sin admitir descanso noche y día,
oyendo atentamente tu armonía,
como no he de cantar mi dulce empleo.

   Tus números, tus voces, y tu gracia
son suspensión suave del sentido,  10
y grillos a la selva verde amena.

   Vencen los contrapuntos del de Tracia,
encantos son de Amor, pasmo al oído,
y de este mar dulcísima Sirena.




ArribaAbajo- XCI -


A una dama que estando poniéndose el color, enfadada arrojó el espejo


   Que te ha hecho el cristal, que así le tratas,
y tu cólera en trozos le convierte;
si es porque ansioso ha pretendido verte,
sin razón le arrojaste, y le maltratas.

   Si es por el yerro mucho le retratas,  5
y en cada parte próvido se advierte,
su vida multiplicas con su muerte,
y son acciones a su amor ingratas.

   Advertirte intentó la diferencia,
que hay del color artificial, al tuyo,  10
siendo mentido aquel, y este nativo.

   Pero fue presumida inadvertencia,
y muy osado atrevimiento el suyo,
que no se ha de atrever un muerto a un vivo.




ArribaAbajo- XCII -


A Seyano, privado del emperador Tiberio, que murió arrastrado de la plebe


   La Voluntad y gusto de Tiberio
en tu mano tuviste (o Gran Seyano)
pero aunque en él tuviste tanta mano;
suyo fue el Trono, y suyo fue el Imperio.

   Moriste con infame vituperio  5
arrastrado del Vulgo, torpe, insano,
y la Cabeza, que adoró el Romano,
fue en las cocinas bajo ministerio.

   A Grandes y Privados fuiste ejemplo,
que aspiran a la cumbre, y a la Alteza,  10
nubes pisando en máquina luciente.

   Bien mereció caer, quien quiso Templo,
que en lo sublime se anda la Cabeza,
y es despeño el dosel más eminente.




ArribaAbajo- XCIII -


A una estatua de Lisi muy parecida a su dueña


   Si el diáspero anima la escultura,
en el entalle, y Dórico relieve
contemplas el candor, bebes la nieve,
que adorna el esplendor de su figura.

   Cedas sus tintas docta la pintura,  5
que sus aciertos a la sombras debe,
porque este bulto su primor atreve
a la Venus Cíprica hermosura.

   La estatua (pasajero) que te admira,
es retrato de Lili soberana,  10
que acredita fingido la mentira.

   Copia es suya, que envidia la mañana,
sino articula voz, sino respira,
es que el Original respeta ufana.




ArribaAbajo- XCIV -


Al suceso de Phrine, ramera hermosa, que acusada, y delante del Areópago de Grecia, viendo que no podía vencer los votos con sus palabras, los venció desnuda


   Acusada en el ínclito Areópago,
donde se presentó Phrine divina,
con lengua dulce, y con la voz inclina
los jueces al perdón más que al estrago.

   Vencerlos procuró con el halago,  5
evitando el castigo, y su ruina,
pero hasta que la víctima cortina
a su beldad corrió, todo su amago,

   allí ostentó patente la hermosura
que de la Grecia fue dulce tirana,  10
y causa del Amor en blandas quejas.

   Batallan los sentidos en lid dura,
Santo el Senado, su virtud profana,
y vencieron los ojos las orejas.




ArribaAbajo- XCV -


A la sangre de Cloris


   Al golpe de un acero delicado,
que de Cloris hirió la vena hermosa,
purpúreos hilos de jazmín, y rosa,
en fuente de cristal vio mi cuidado.

   Quedé todo suspenso, y admirado,  5
contemplando la imagen prodigiosa,
que los carmines de la Cipria Diosa,
trocaba por lo cándido y nevado.

   Cupidillo acechaba envidioso
de la sangre, que arroja la corriente,  10
en curso fugitivo, y delicioso.

   Y dijo con las glorias impaciente:
el bien como será, si es tan hermoso
el mal, que Clori exhala de doliente.




ArribaAbajo- XCVI -


Al fuego de Diana y Acteón en el baño


   Cristales azotaba con cristales,
vagando al cuello la madeja de oro,
que fue en trenzas, del Sol rico tesoro,
Diana salpicando sus corales.

   Lascivos la servían los raudales  5
en curso blando, fiel, dulce, y sonoro,
cuando Acteón violando su decoro,
incendios bebe, aumento de sus males.

   Ciego, y perdido mira su blancura,
expuesta a la licencia de los ojos,  10
arde cuando contempla su hermosura,

   buscando a su pasión nuevos antojos,
velo Cintia, y transforma su figura,
castigando sacrílegos arrojos.




ArribaAbajo- XCVII -


Al haber erigido templo los romanos a la belleza de Flora, mujer sensual y profana


   Las travesuras de la edad mejora,
con Altares y Templo tu hermosura,
y la belleza que lució de impura,
por Deidad la conoce Roma (a Flora).

   Tu imagen venerada en culto adora,  5
vencida del cincel la Arquitectura,
y ceñida en diademas tu figura,
votos y ofrendas próvida atesora.

   ¡O ceguedad! ¡O necio Gentilismo!
que los delitos honras, y torpezas,  10
dignos de eterna llama, y del Abismo.

   Mas estas Fabio no son extrañezas,
cada día tocamos esto mismo,
Aras tienen, insultos, y bajezas.




ArribaAbajo- XCVIII -


Pondera a su amor con el suceso de Prometeo


   Atado en el Cáucaso Prometeo,
es pasto racional de un Ave fiera,
que el pecho le penetra, y persevera,
voraz en su sacrílego deseo.

   Crece su mal, y crece el devaneo  5
del Águila cercada de manera,
que ni remedio a su dolor espera,
ni deja a su rigor de ser trofeo.

   ¡Ay Lisida divina! De esta suerte
vive un Pastor, que tu beldad adora,  10
idolatra de luces celestiales.

   Trocando está la vida por la muerte,
Águila Amor el pecho le devora,
y cada día crecen más sus males.




ArribaAbajo- XCIX -


A haberle picado a Cupidillo una abeja


   Llora, llora rapaz, siente la herida,
que te da el aguijón de Abeja alada,
llora, y con voz tan tierna, como amada,
lamenta tu dolor, crudo homicida.

   Pierde a sus puntas la traidora vida,  5
que tanta libertad ve abandonada,
y la pena que da tu Aljaba airada,
recíbela en el alma repetida.

   Castigo es merecido a tus rigores,
para que sepas, que tu arpón dorado,  10
causa penas, tormentos, y dolores,

   dóblese el tuyo, auméntese el cuidado,
que es el fruto que rinden tus favores,
y pues picas (cruel) muere picado.

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