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Gérard Dufour

Presentación del portal Gérard Dufour

Gérard Dufour ha desempeñado la docencia como profesor en activo durante casi cuatro décadas, y ha sido capaz de crear una nutrida nómina de discípulos, hoy profesores en universidades y centros de educación secundaria de Francia y España. Ha ejercido diversos cargos de gestión universitaria hasta llegar al más elevado, Président de la Universidad de Aix-Marseille. Su intensa actividad investigadora, innovadora en no pocos extremos, le ha convertido en un historiador influyente y reconocido. Una trayectoria profesional, en definitiva, de excelencia.

Sus trabajos se han centrado en las relaciones Iglesia-Sociedad-Estado y en los medios de formación de la opinión pública durante los reinados de Carlos III, Carlos IV y Fernando VII. Es decir, el marco cronológico de referencia de su investigación ha sido, y sigue siendo -en esta tarea continúa en activo- el tránsito del siglo XVIII al XIX, esos cincuenta años en los que se produjo el desarrollo de la Ilustración, la guerra de los españoles contra Napoleón, la revolución liberal con la consiguiente reacción contrarrevolucionaria, y la emancipación de América.

Gérard Dufour en la apertura del Congreso «Iglesia, Estado y Sociedad en España, Francia e Italia, siglos XVIII-XX» (Alicante, 1990), junto a Carlos Mateo, Luis Almarcha, Emilio La Parra y Jesús Pradells (de izquierda a derecha). En 1982, cuando Dufour publicó su tesis de Estado: Juan Antonio Llorente en France, libro al que habían precedido varios estudios en torno al Evangelio en triunfo del ilustrado Pablo de Olavide, ese tiempo histórico casi era terra incognita para los historiadores españoles. A pesar de los estudios de maestros reconocidos, como Miguel Artola, Carlos Seco, Alberto Gil Novales y Josep Fontana, cuyas aportaciones, aún hoy imprescindibles, desbrozaron el camino, por regla general no se atribuía a este periodo entidad propia como campo específico de estudio. Debido a la división departamental en el sistema universitario español, los historiadores llamados «modernistas» solían finalizar sus trabajos en 1788, año de la muerte de Carlos III, momento en el que se consideraba agotado el movimiento ilustrado en España; los «contemporaneístas» comenzaban los suyos en 1808, con el estallido de la Guerra de la Independencia. Así pues, el reinado de Carlos IV quedaba como tierra de nadie, carente de interés, tratado las más de las veces como el agónico final del Siglo de las Luces determinado por los extravíos de una corte corrupta.

Una brillante generación de hispanistas franceses, que supo aunar la renovación historiográfica producida en Francia con la que desde finales de los años sesenta del siglo XX se fue registrando en España, contribuyó a cambiar la situación. Es la generación del profesor Dufour, integrada asimismo por historiadores tan destacados como Joël Saugnieux, Lucienne Domergue, François López, René Andioc, Jacques Soubeyroux, Albert Dérozier, Jean-René Aymes, Georges y Paula Demerson, Claude Morange…

La obra de estos hispanistas se ha caracterizado por la interdisciplinariedad. Liberados del encorsetamiento derivado de la delimitación de áreas de conocimiento en el ámbito universitario español, se plantearon la tarea de abordar la historia de la cultura española sin excluir la historia política, institucional e incluso económica, poniendo esas historias -como ha escrito uno de ellos, J.-R. Aymes- al servicio de la comprensión del fenómeno cultural entendido en su globalidad. En consecuencia, sus líneas de investigación han ido desde la lingüística y la historia de la literatura, a la historia política, social y cultural, y a la biografía. Esto les ha permitido abarcar una temática más amplia que la que era habitual entre los historiadores españoles y también transitar con gran libertad entre el siglo XVIII y el XIX, circunstancia esta que ha deparado sus aportaciones científicas más sobresalientes y quizá ha constituido la mayor originalidad del grupo.

Gérard Dufour es uno de los historiadores que más ha contribuido a superar esa vieja tesis de que la muerte de Carlos III selló el fin de la Ilustración española. Sus estudios sobre Juan Antonio Llorente, en particular su biografía publicada recientemente (2014), ponen de manifiesto el gran movimiento reformista en el tiempo de Carlos IV. Desde una perspectiva del periodo más amplia, ha insistido en ello en una de sus obras de síntesis: Lumières et Illustration en Espagne sous les règnes de Charles III et de Charles IV (1759-1808), 2006. La Ilustración, como queda explicitado en el título, no se limita al reinado de Carlos III, antes al contrario, en el libro queda patente que alcanzó gran extensión en el de su sucesor.

En esta última obra, Dufour ofrece una interpretación de la naturaleza de la Ilustración española, que si en rigor no es novedosa -él mismo, entre otros, la había mantenido en publicaciones anteriores-, permite explicar desde una nueva perspectiva la dinámica del periodo. La Ilustración no fue, como les Lumières en Francia, un movimiento intelectual de reacción contra la tiranía del poder civil y religioso, sino un ejercicio intelectual protagonizado por servidores del monarca, que pretendió movilizar a la opinión pública en torno a los proyectos del Gobierno, es decir, de la Corte. El Gobierno, por su parte, necesitó a los ilustrados, sobre todo en el tiempo de Carlos IV, porque para hacer frente a la convulsión que supuso la Revolución Francesa, la monarquía española no podía actuar en contra de las estructuras tradicionales, sobre todo el mayorazgo y la Iglesia a través de la Inquisición. Para explicar este proceso, Dufour ha prestado especial atención a la opinión pública desde su dimensión política, introduciendo de esta manera un elemento interpretativo al que hasta el momento no se le había prestado la necesaria atención.

Gérard Dufour con Emilio La Parra. Acto de investidura como doctor «honoris causa» por la Universidad de Alicante (Orihuela, 15 de abril de 2014). Debemos a Dufour otra propuesta que se ha demostrado imprescindible para explicar la revolución liberal española. Se trata del concepto de «liberalismo cristiano», empleado por él con resultados excelentes en sus trabajos sobre Juan Antonio Llorente y en otros posteriores. A partir del ideario racionalista propio de la Ilustración, los cristianos liberales, o liberales cristianos, buena parte de ellos eclesiásticos, asumieron principios políticos liberales y actuaron muy activamente en pos de tres objetivos: cambiar unas estructuras eclesiales caducas, encomendando el gobierno de la Iglesia española a los obispos y no a Roma (el antirromanismo de esta tendencia fue proverbial); renovar el cuerpo eclesiástico, apegado en exceso a cuestiones materiales e inclinado a intervenir en asuntos político-jurídicos que le eran ajenos; y crear una nueva conciencia cívica y religiosa, basada en los valores «propios del Siglo», como entonces se dijo: patriotismo (entendido como preocupación por el bien público), virtudes ciudadanas, racionalismo, rigorismo moral, recurso a las Sagradas Escrituras como fundamento doctrinal, combate contra la superstición, etc.

El profesor Dufour se ha ocupado con intensidad de clérigos liberales y afrancesados que de forma más o menos declarada integraron la tendencia aludida. Ha estudiado la trayectoria vital de individuos destacados por su compromiso (el mencionado Llorente, el inquisidor general Ramón José de Arce, el canónigo Santiago Sedeño). Ha prestado especial atención, asimismo, al significado de la prensa y de los sermones como vehículo político-cultural. Se ha ocupado de la compleja relación entre el Estado y la Iglesia. Y, como es lógico, no podía dejar de lado la Inquisición, el contrapunto más patente para la renovación de la Iglesia y del pensamiento. A la Inquisición ha dedicado varias monografías, pero también obras de síntesis, publicadas en Francia y en España, que le han acreditado como uno de los mejores especialistas sobre los últimos tiempos del famoso y terrible Tribunal.

Rasgo muy destacable de la producción historiográfica de Dufour es la capacidad y habilidad en combinar la aproximación monográfica a un tema, haciendo gala de la máxima erudición y rigor científico, con las visiones generales actualizadas. Sus monografías, aparecidas en forma de artículos en revistas científicas, en obras colectivas y como libros unitarios (en este punto habría que destacar su innovador estudio sobre Goya durante la Guerra de la Independencia), superan de largo el centenar. Por otra parte, ha dedicado sendas síntesis a la Ilustración española, a la Inquisición y a la Guerra de la Independencia. En los tres casos no se ha limitado a ofrecer una visión global de lo que se sabe sobre la materia. Realiza asimismo sugerencias sobre su estudio y plantea nuevas propuestas interpretativas, algunas de las cuales ha sido señalada anteriormente.

A esta riquísima gama de la producción historiográfica del profesor Dufour hay que añadir la edición de textos, actividad esta en la que ha demostrado especial perspicacia, tanto en la elección y descubrimiento de materiales, como en su análisis. Su libro dedicado al estudio y edición de sermones de curas liberales durante el Trienio Liberal en España (1991) es un referente en la materia. A Dufour se deben las dos mejores ediciones de la novela anti inquisitorial titulada Cornelia Bororquia; la del divertido e inaudito manual de confesores del carmelita Fr. Valentín de la Madre de Dios, de mediados del siglo XVIII; varios textos de Pablo de Olavide y de Juan Antonio Llorente; el importante Semanario de Agricultura y Artes dirigido a los párrocos, de finales del siglo XVIII, y la novela antibelicista Moina o La Aldeana de Mont Cenis, escrita sorprendentemente por José, el hermano de Napoleón y rey de España, personaje sobre el que Dufour ha publicado excelentes estudios en los últimos años. Tales trabajos han aparecido indistintamente en castellano y en francés, en España, en Francia y en otros países, en revistas científicas prestigiosas y, cuando se trata de libros, en conocidas editoriales.

Del mérito científico del profesor Dufour no solo da fe su obra publicada, rigurosamente reseñada en esta web. La da asimismo su extraordinaria actividad como director de grupos de investigación y como organizador de debates entre historiadores a través de la organización de reuniones científicas. Los congresos y otros encuentros dirigidos por él en Aix-en-Provence han tenido notable influencia en historiadores franceses y españoles y han suscitado varias tesis doctorales. Memorable ha sido -y así lo han reconocido los especialistas- el importante coloquio titulado «Les espagnols et Napoléon». Y no menos relevantes las mesas redondas sobre el clero afrancesado y el catolicismo liberal, además de otros congresos recientes dedicados a la Guerra de la Independencia.

Gérard Dufour es, en suma, un destacado protagonista del intercambio y la colaboración entre hispanistas e historiadores españoles, fenómeno que ha propiciado la creación de una especie de grupo o escuela internacional que ha generado una extraordinaria producción científica y renovado el estudio del tránsito del siglo XVIII al XIX.

Emilio La Parra López
(Universidad de Alicante)