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Marqués de Santillana

Presentación del portal Marqués de Santillana

La vida y la literatura fueron siempre unidas en don Íñigo López de Mendoza, primer marqués de Santillana. Si sus escritos surgen muchas veces de su propio vivir y tratan de acontecimientos o personas de su entorno, también su vida de caballero la vive y la refuerza literariamente. Y es que su ideal de vida fue siempre el de una templada alianza entre armas y letras, según proclama en célebre sentencia de sus Proverbios: la sçiençia non embota el fierro de la lança ni faze floxa la espada en la mano del cavallero. Bajo ese perfil lo contempla también Juan de Mena, poeta y amigo, que lo retrata luciendo a la vez en su persona armas y toga, y hasta lo coronará en las cimas del Parnaso con la corona de roble de los guerreros y con la de laurel de los poetas. Y Juan de Lucena pondrá en boca del obispo Alonso de Cartagena un elogio semejante: En armas extrenuo, disertíssimo en letras, si en lo uno trabaja, descansa en lo ál; ni las armas sus estudios, ni los estudios empachan sus armas. Tan borrosos llegan a ser los límites entre su vida caballeresca y su vida literaria, que la divisa de armas que portaba bordada en su estandarte y que rezaba Dios e vos le servirá igual de enseña guerrera que de juego poético en la expresión amorosa o de fórmula de devoción a la Virgen.

Como caballero, conoció desde un puesto privilegiado todos los usos, galas y ceremonias de la corte. Muy joven asistió a la coronación de don Fernando de Aragón, fue camarero del Magnánimo, costeó él mismo justas y torneos en honor de don Álvaro y de Juan II, o asistió a cortejos como el del recibimiento de Blanca de Navarra y las segundas bodas de Juan II. Pero también fue un caballero combatiente, un guerrero. Defendió la frontera de Aragón en 1429 y 1448, fue herido en Torote, vencedor en Olmedo, y combatió a los moros en la frontera de Córdoba y Jaén, desplegando con alguna pericia las artes de la guerra. Completó esa actividad con la continua defensa jurídica de sus señoríos en las Asturias de Santillana y en la Alcarria, así como con su intervención en la más alta política del momento influyendo a veces en las actuaciones de Juan II, don Álvaro o los infantes de Aragón. Pero toda esa dedicación política y caballeresca no le impidió promover una entusiasta empresa humanística de traducción y colección de libros, en su biblioteca de Guadalajara, ni escribir una amplia obra poética, sorprendentemente variada (desde la canción al decir en arte mayor, el diálogo poético o el soneto) y siempre abierta a la experimentación y la novedad, sin renunciar tampoco a una reflexiva actitud de corrección del texto ni incluso a la elaboración de una teoría poética. Tales son, y no parecen pocas, las señas más visibles de su modernidad literaria.

En esta plataforma virtual, se ofrece, en primer lugar, una amplia guía de la vida y la obra de nuestro autor, para quienes quieran adentrarse en las múltiples facetas de su rica y compleja personalidad. En otro apartado se presentan las obras de Santillana, primero un recorrido por los principales cancioneros, manuscritos e impresos, que recogieron en lo antiguo sus versos, y luego las ediciones modernas. El apartado tercero es una presentación de su famosa biblioteca, con la relación de los estudios más importantes y una selección de los más valiosos manuscritos. Buena parte de los materiales de estas dos secciones se ofrecen en reproducción facsímil o en edición digital. Se completa el portal con la relación de estudios sobre el autor, en una muy amplia y actualizada lista bibliográfica, y una selección de imágenes ilustrativas y de enlaces complementarios.

Miguel Ángel Pérez Priego
(UNED)