Quedan por
destacar numerosos casos de citas textuales sacadas directamente de
La Celestina (con constante guiño al lector, por
resabidas), y de varias alusiones indirectas. Veamos algunos
ejemplos.
En primer lugar,
tenemos la mención expresa, la cita directa del nombre del
personaje o del libro de La Celestina, que comienza ya a
partir del título en la portada (fol. A1r), donde se declara la
superioridad de La Lozana sobre La Celestina
(«contiene munchas más cosas que
la Celestina») y, con ello, guerra abierta a
Rojas8.
El nombre del
personaje de Celestina o el título mismo de la obra se
continúan citando o evocando:
LOÇANA.- [...] como hizo la de los
Ríos, que fue aquí en Roma peor que Celestina.
(Mam.
31, p. 245)
CAVALLERO.- Monseñor, ésta es
Cárcel de amor, aquí ydolatró
Calisto, aquí no se estima Melibea, aquí poco vale
Celestina.
(Mam.
36, p. 274).
LOÇANA.- [...] quiero que me
leáys, vos que tenéys graçia, las Coplas
de Fajardo y la Comedia Tinalaria y a
Çelestina,
que huelgo de oyr leer estas cosas mancho.
(Mam.
47, p. 329).
SAGÜESSO.- [...] pueda conparar a la
Çelidonia,
porque Çelestina la sacó
de pila.
(Mam.
52, p. 348).
y hasta da pie a
varios juegos de tipo morfológico, el masculino
«Celestino», el plural «Celestinas», y el
adjetivo «Celestial», que pasa a tartamudearse y da por
resultado «Ce-le-sti-nal»:
[AUTOR].- [...] el arte de aquella muger que fue
en Salamanca en tienpo de elestino segundo.
(Súplica,
p. 70).
LOÇANA.- ¿Qué más
Çelidonia o
Celestina qu'ella?
Si todas las Çelidonias o
Celestinas que ay
en Roma me diesen dos carlines al mes.
(Mam.
54, p. 364).
LOÇANA.- [...] ¿Me dirás
«celestial» sin tartamudear?
CORIDÓN.- Ce-le-sti-nal.
(Mam.
55, p. 370).
Tenemos luego
varias alusiones indirectas al personaje de la alcahueta, como
«puta vieja barbuda» (I, 233),
«alcoholada» (I, 239),
«cargada de cuentas» (IX,
402), «que las piedras la
conocían» (I, 241), la cara «acuchillada» (I, 244), y por
antífrasis, «puta
moça», revés de Celestina:
LOÇANA.- [...] la puta vieja barbuda,
estrellera.
(Mam.
6, p. 97).
LOÇANA.- [...] putas viejas alcoholadas.
(Mam.
7, p. 100).
LOÇANA.- [...] viene aquella vieja cargada de cuentas y más
barvas que el Çid Ruy Díaz.
(Mam.
18, p. 173).
LOÇANA.- [...] Mi casa será como
faltriquera de
vieja, para poner lo mal algado y lo que se pega.
(Mam.
22, p. 198).
COMPAÑERO.- [...] Diré yo como de
la otra, que las piedras
la conoçíen.
(Mam.
24, p. 206).
LOÇANA.- [...] mereçía
una cuchillada por la
cara, porque otra buelta mirara lo que hazía.
(Mam.
48, p. 330).
BEATRICE.- ¿Y por qué no
entró la puta
moça?
(Mam.
27, p. 229).
En otros casos, se
evoca el nombre de Celestina con nombres lozanescos de cuidadosa
formación:
RAMPÍN.- ¿Qué sabe la
puta vieja,
çinturiona
segundina?
(Mam.
15, p. 155).
LOÇANA.- [...] ¿Quién mayor
que la Çelidonia? Loçana
y Rampín en Roma.
(Mam.
52, p. 349).
y no falta la
clara alusión a Rojas y a su ser bachiller (dado como
sinónimo de burro en el famoso episodio del asno Robusto
-Mam. 65-, por tanto, una vez
más compitiendo el autor con Rojas, llegando en este caso a
insultarle):
LOÇANA.- [...] y no dubdéys que
d'este modo se hazen sus pares bacalarios.
(Mam.
65, p. 415).
[AUTOR].- [...] Si me dizen que por qué
no fui más elegante, digo que soy yñorante, y no
bachiller.
(Escasa autor, p. 423).
Las que siguen son
citas textuales del modelo o fuertes semejanzas con su texto, en
las que reconocemos varios guiños a los conocedores de
La Celestina: así, el saltar paredes como Calisto
(IV, 316):
[NARRADOR].- [...] asimismo, saltando una pared sin
licençia de su madre, se le derramó la primera
sangre.
(Mam.
1, p. 78).
el estar
desaliñadas como las prostitutas en casa de Celestina (IX,
403):
TÍA.- Señor, está rrebuelta y mal
aliñada, mas porque vea vuestra merçed como es
dotada.
(Mam.
3, p. 85).
luego la cita
textual de la teta izquierda que hiere Cupido (X, 430):
LOÇANA.- [...] un mochacho, atado un
paño en la frente, y me tiró no sé con
qué. En la teta
izquierda me tocó.
(Mam.
3, p. 86).
o la famosa frase
del contar maravillas (VIII, 387):
LOÇANA.- [...] Contaros he maravillas.
(Mam.
7, p. 100).
LOÇANA.- Mande vuestra merced que entren
y oyrá
maravillas.
(Mam.
57, p. 382)
o la otra
igualmente famosa de la grandeza de Dios (I, 211):
RAMPÍN:- [...] veréys la manifatura de
Dios en la señora Clarina
(Mam. 12, p.
122).
o el desperezarse
en sentido sexual, como también dice Calisto (I, 231):
LOÇANA.- [...] y en ver ombre
se me
desperezaba.
(Mam.
7, p. 100).
o las expresiones
«caer en el rastro» (XIII,
489; XV, 527), «buena
manderecha» (XII, 479; XVIII, 557) y «ojos de alinde» (I, 233):
TÍA.- [...] si os caen en el rrastro las
cortesanas.
(Mam.
14, p. 148).
LOÇANA.- [...] No curés, que ya le
voy cayendo en el
rrasto.
(Mam.
37, p. 279).
JODÍO.- [...] con buena manderecha.
(Mam.
16, p. 164.)
LOÇANA.- [...] yo haría que me
mirasen con ojos de
alinde.
(Mam.
49, p. 336).
o las onomatopeyas
de la risa (I, 235; I, 253; I, 265; IV, 303; IV, 310; XI, 452) y
del tocar a la puerta (pareja al celestinesco «tha tha
tha», I, 238; VII, 381; XI, 453; XII, 476; XVII, 543):
y continuando
luego con la doble cita textual de los aparentes quince años
del aspecto femenino (VII, 372):
VALIJERO.- [...] putas viejas, lavanderas
porfiadas, que siempre an
quinze años como Elena.
(Mam.
20, p. 187).
HERGETO.- [...] y boto a Dios que se
podía dezir de quinze años como
Elena.
(Mam.
49, p. 339).
y con la otra,
famosísima, de la letra que estaría corrupta (IX,
406):
LOÇANA.- ¿Yo señora?
Corruta estaría la
letra, no sería yo.
(Mam.
23, p. 200).
o de cómo
Lozana va por la calle y la conocen todos, igual que Celestina (I,
240), o aún las mismas palabras de la vieja que de su oficio
quiere vivir y no se ha de mantener del viento (III, 283):
(Argumento). Cómo va por la calle y la llaman
todos.
(Mam.
27, p. 225).
LOÇANA.- [...] de mi oficio me quiero
bivir.
(Mam.
31, p.245).
LOÇANA.- [...] ¿Qué
pensáys, que me
tengo de mantener del viento, como camaleón?
(Mam.
35, pp. 267-268)
luego el recuerdo
del «embaxador francés»
(I, 245), o de los pasos de Celestina que no han de ir en balde
(III, 294; XII, 480):
LOÇANA.- [...] lo que pasó anoche
el enbaxador de
Françia.
(Mam.
33, p. 253).
LOÇANA.- [...] será vuestra merced
perder los ducados y yo
mis pasos.
(Mam.
37, p. 281).
o la cita
petrarquista de las adversidades (VII, 361; XII, 462; XIII, 494) y
la virgiliana de la fortuna que ayuda a los audaces (I, 259), ya
visitadas en las páginas del modelo:
LOÇANA.- [...] siempre oý dezir
que en las adversidades se
conoçen las personas fuertes.
(Mam.
40, p. 294)
LOÇANA.- [...] que como dizen,
a los audaces la fortuna
les ayuda..
(Mam.
41, p. 300).
o el ademán
de la higa que igualmente viene del modelo (XI, 447; XVII,
550):
LOÇANA.-
Tomá una
higa, porque no me aojéys.
(Mam.
48, p. 333).
o un circumloquio,
que evoca el celestinesco del carro de Febo parodiado por los
criados (VIII, 398), y la exhortación a hablar claro y sin
rodeos:
CORIDÓN.- [...] El primero día de
mayo al ora quando Jove el
carro de Phetonte intorno girava.
(Mam.
55, p.367).
AUTOR.- [...] Dezíme quién es
y no me habléys nor
circunloquios, sino dezíme una palabra rredonda.
(Mam.
24, p. 206).
o la cita textual
de tomar otra calle para no ser vistos (IX, 401; XII, 458):
OVIDIO.- [...] Por allá va; salgamos a ess'otra calle.
(Mam.
56, p. 375).
o la cita de los
bienes, que «si no son comunicados no
son bienes» (I, 250), y en el caso de La Lozana
a estos bienes -placer, saber y dinero- se añade,
actualizándolo a su contexto, el sexo de la mujer, que
también debe participarse, como se lee por lo que sigue:
LOÇANA.- [...] quatro cosas no valen nada
si no son participadas o comunicadas a menudo: el planer y el
saber, y el dinero, y el coño de la mujer, el qual no deve
estar vacuo, según la philosophía natural.
(Mam.
61, p. 400).
sin que falte la
alusión a la invitación celestinesca a buscar
«muy limpio dentr'ellas el
grano» (Concluye, 610) y a «volver las hojas» (II, 271):
LOÇANA.- [...] y así lo
enseñaremos a buscar los granos y a
boltar las hojas,
que bastará.
(Mam.
65, p. 415).
Se evoca
además lo que le dice Rojas al destinatario de la Carta
(p. 184), él
también anónimo como el «Ilustre
Señor» a quien van dirigidas estas palabras:
[AUTOR].- Ilustre Señor, sabiendo yo que
vuestra señoría toma plazer cuando oye hablar en cosas
de amor.
(Súplica,
p. 69).
o se alude al
conocido «turbias con claras mezclando
razones» (Concluye, 610), pero ya trastrocando
el signo y aplicando jocosamente el «mezclar» al sexo,
masculino y femenino («natura» con
«bemol»):
[AUTOR].- [...] Y assí vi que mi
yntençión fue mezclar natura con bemol.
(Súplica, p. 71).
o bien, con el
lugar donde moraba Lozana cuando vivía en España, la
Cortiduría, se evocan las ya mencionadas
«tenerías» en cuya proximidad vivía
Celestina cuando era joven (I, 241; I, 255; IV, 302; IV, 309):
SEVILLANA.- [...] ¿Y a qué parte
morávades?
LOÇANA.- Señora, a la Cortiduría.
(Mam.
6, p. 95).
y no falta el
detalle de un hombre que, aun frente a un rechazo de la mujer,
sigue dispuesto al sexo:
que recuerda el
refrán celestinesco «yo
dígole que se vaya y abáxase las bragas»
(XII, 481).
Estos y muchos
más, que omito para no extenderme demasiado, son ejemplos de
lo que se percibe en La Lozana a cada rato: citas
constantes, con mención expresa, directa y sin rodeos, del
título de la obra, del nombre de su protagonista o de su
autor, continuas alusiones, guiños, juegos sutiles y
trastrueques jocosos que, todos juntos, hacen con que aún al
poco experto en tema de Celestina salte a la vista la
referencia al gran modelo, y con que, a cada página de
La Lozana, sienta vibrar, como si fuera en eco, el mismo
son, la misma letra del texto de La Celestina.