Pero la última función, y de última hora -cuando él mismo colabora en el taller para sacar a luz su propio libro, cuando tiene a mano los materiales todos, xilografías incluidas de otras ediciones en marcha o recién publicadas en la misma oficina tipográfica-, es, esta vez, la de aprovechar las páginas en prensa de La Lozana para insertar grabados de La Celestina sacados de una edición en marcha en el taller, para no perder la ocasión de hacer una cita más de su modelo, no ya textual sino esta vez visual. Con la portada de La Celestina de Venecia 1523 (y 1531-1534) que incorpora estratégicamente tras la mención del libro y de sus personajes (fol. H1r), en pleno Mam. 36 y justo en la mitad de La Lozana, como vemos por la reproducción (fol. H1v):

y, por otra parte, con los muchos tacos celestinescos diseminados por doquier (se cuentan quince, nueve masculinos y seis femeninos, comunes a las ediciones venecianas de La Celestina mencionadas), masculinos11:

femeninos12;
