Los problemas textuales del «Libro de buen amor»
Alberto Blecua
El Libro de buen amor sintetizaba todo un universo literario y cultural que estaba a punto de desaparecer. Solo el Canciller Ayala en el Libro rimado de palacio acudió a su arquitectura y a algunos matices de la múltiple irisación tonal del modelo. Los otros dos grandes lectores del siglo XV, el Arcipreste de Talavera y plausiblemente Fernando de Rojas -o, para hilar más fino, el anónimo creador de La Celestina-, aprovecharon del texto aquellos aspectos -mentalidad, tipos, lengua- que todavía tenían vigencia cultural o posibilidades literarias en su tiempo. Traducido al portugués1 -se conserva un fragmento de finales del siglo XIV-, el Arcipreste de Talavera2, Lope García de Salazar3, el llamado «juglar cazurro»4 y algún raro documento5 incluyen varios de sus versos. En el siglo XVI Alvar Gómez de Castro6 y Argote de Molina7, que también copian algunos pasajes, se acercan a la obra ya como historiadores de la lengua y de la literatura: era el sentido histórico del Humanismo que culmina definitivamente con los ilustrados del siglo XVIII. En 1790 Tomás Antonio Sánchez publica por vez primera el texto con el título de Poesías del Arcipreste de Hita en la Colección de poesías castellanas anteriores al siglo XV8. Reprodujo allí un manuscrito, el más completo, el llamado S, que se guardaba en la Biblioteca de Palacio y que había sido copiado por Alfonso de Paradinas, salmantino, hacia 14159. El códice se había conservado desde la copia en el Colegio de San Bartolomé de Salamanca hasta que Carlos III trasladó parte de la Biblioteca al Palacio Real. Hoy se encuentra de nuevo en la Universidad de Salamanca. Desde 1753 se tenían noticias de este manuscrito. Ya antes, sin embargo, se. conocían otros dos códices, más incompletos: uno era el que poseyó Gayoso, hoy en la Biblioteca de la Real Academia Española, copiado a finales del siglo XIV (1389) -el llamado manuscrito G-
Ms. S, fol. CVII Vº -actual 99 Vº- con la copla 1649, donde se desencuadernó el arquetipo
y otro que se conservaba en la catedral de Toledo y hoy se guarda en la Biblioteca Nacional de Madrid, de principios del siglo XV, que se conoce con la sigla T. De estos manuscritos existen varias copias de los siglos XVIII y XIX e incluso un conato de edición anterior a la de Sánchez basada en G y T10. La edición de Tomás Antonio Sánchez se reeditó con correcciones de don Florencio Janer en el tomo LVII de la Biblioteca de Autores Españoles en 1864. Al abrirse el siglo presente, en 1901, Jean Ducamin publica con exquisito cuidado una edición paleográfica del texto de S con las variantes de G y T a pie de página, lo que permitía valorar las distintas lecturas de los manuscritos. Y en ese momento es cuando surgen los problemas. Como los otros editores, Ducamin escogió S porque es el manuscrito que conserva el texto en su mayor parte, mientras que G y T presentan numerosas lagunas por pérdida de folios. Pero G y T, además de estas lagunas por desgaste físico, traen un texto más breve que S. Este manuscrito, como ya se ha indicado, en el explicit data la obra en 1343 mientras que T -en G faltan estos folios- lo hace en 1330. Tanto S como T dan numerosos dialectalismos - leonesismos en general-, y G presenta un estado de lengua más arcaico y de rasgos castellanos. Como sucede en los ejemplos anteriores, los errores en cuanto a la métrica son numerosos. Aparte de yerros claros, los manuscritos traen hemistiquios de 7 +7, 8 + 8, 7 + 8, 8 + 7, aunque la tendencia es 7 + 7 y 8 + 8 en varias series de estrofas y a la rima consonante. El texto más breve de G y T y la diferencia de datación llevaron a la crítica, a partir, sobre todo, de la reseña de Menéndez Pidal (1901)11 de la edición de Ducamin, a considerar la existencia de dos redacciones del LBA: la primera representada por G y T, y la segunda por S. En 1913 Cejador publica la primera edición anotada de la obra utilizando los tres manuscritos. No creía Cejador en las dos redacciones y databa la obra en 1343 de acuerdo con S. La edición, con todos sus defectos, significó un enorme avance al poner en
Ms. G, con la copla 1649, donde se desencuadernó el arquetipo
manos de un extenso público un texto prolijamente anotado. No era, sin embargo, una edición crítica. Cejador toma como base G y, en su ausencia, S; no incluye variantes, pero enmienda con ayuda de los otros manuscritos o por conjetura aquellos pasajes que considera dañados; corrige la métrica cuando se dan hemistiquios de menos de siete sílabas o de más de ocho -aunque Cejador, erróneamente, al no admitir apenas la sinalefa, enmienda más de lo debido-. La selección de variantes y las conjeturas son, en general, muy atinadas. La edición de Cejador -salvo la antología de María Rosa Lida (1941), modélica y llevada a cabo con otros criterios filológicos- fue canónica hasta que Chiarini (1964) publica el LBA de acuerdo con el método neolachmanniano aplicado por primera vez a un texto castellano. Como Cejador y Arnold12, Chiarini, tras un metódico análisis de las variantes, tampoco cree en las dos redacciones del LBA, lo que le permite aplicar rigurosamente el método neolachmanniano al trazar un stemma de dos ramas: S y GT -relación esta última ya dilucidada por Lecoy (1938)-. El texto base es S, cuyas grafías se mantienen; y se seleccionan las variantes de acuerdo con el stemma y con los habituales criterios de selección y enmienda, en particular, la lectio difficilior y la res metrica. Chiarini, como Cejador, admite las variantes octosilábicas. En todos sus aspectos -introducción, texto, aparatos de variantes, notas- la edición de Chiarini es modélica. En 195 Criado de Val y Naylor publican una cuidada transcripción paleográfica de los tres manuscritos y de los fragmentos hasta entonces conocidos (no es, desde luego, una «edición crítica», como reza en la portada). Dos años más tarde, Joan Coromines (1967), tras largo tiempo de experiencia en la lengua de Juan Ruiz, publica una monumental edición del texto. La mayor novedad de esta -aparte de la anotación exuberante- radica en el aspecto más conflictivo de la edición de textos medievales: la métrica. Coromines, que cree en las dos redacciones -Juan Ruiz habría llevado a cabo la segunda redacción a partir de un texto muy estragado, arquetipo a su vez de la rama GT-, parte del principio de la regularidad métrica en cada verso y en cada estrofa o series de estrofas (7 + 7 u 8 + 8), vaivén métrico que se adapta a determinados momentos de la obra, como ya había insinuado Lecoy. Por lo que se refiere a
Ms. T, con el explicit de la obra
la lengua, Coromines reproduce una grafía fonológica arquetípica del castellano del siglo XIV y considera a G el único manuscrito válido en este aspecto. El resultado, a causa del principio de regularidad métrica, es un texto muy reconstruido, sobre todo en aquellas partes en las que solo se da un testimonio. La distinta concepción de las ediciones de Chiarini y Coromines suscitó varias reseñas y estudios codicológicos, como las de Macchi (1968) y Várvaro (1968, 1969-1970), que apoyan la tesis de la única redacción -el último no de forma explícita-, o las de Diego Catalán (1970) y Ayerbe-Chaux (1971), partidarios de la doble composición. A raíz de ambas, las ediciones críticas, divulgativas, modernizadas y facsimilares se suceden. Mencionaré solo las más notables por su cuidado textual. Willis (1972), que también cree en las dos versiones, edita con gran cuidado el texto de G, pero su mayor contribución es la traducción inglesa que la acompaña. Dos años más tarde Joset (1974), formado en la rica tradición de Horrent, da a luz una edición excelentemente anotada en Clásicos Castellanos, sustituyendo la antigua de Cejador. Joset mantiene una actitud escéptica con respecto al problema de las dos redacciones: ni cree demasiado en la versión única ni en la doble redacción (aunque realmente aplica el stemma con el método neolachmanniano). Si no es una edición absolutamente crítica, se aproxima bastante al incluir la mayoría de las variantes importantes y al seleccionar las lecciones -toma como base S- de acuerdo con criterios métricos, lingüísticos y literarios. Como Cejador y Chiarini, tampoco cree en la absoluta regularidad métrica, por lo que admite de acuerdo con el arquetipo hemistiquios de 7 y 8 sílabas. Es una edición, en resumen, excelente. Bajo el lema de «Edición Crítica», Criado de Val y Naylor (1976) publican otra edición, lujosa, que, aunque cuidada, ni incluye todas las variantes ni va dirigida a un público filológico. Creen en las dos redacciones y siguen básicamente S, con alguna enmienda de los otros testimonios. Con buenas notas y selección de variantes -aunque sin aparato y una disposición tipográfica del texto pareja a la que Marcos Marín (1987) aplica al Libro de Alexandre-, es la edición con versión modernizada de Jauralde (1981), reeditada con la colaboración de Florencio Sevilla (1988). Uno de los mejores especialistas en la obra, Gybbon-Monypenny (1988), publica su edición guiado por el criterio «bedierista» al no creer en la existencia de una sola versión. Por lo que respecta a la métrica, el editor considera que aunque Juan Ruiz tendiera a los hemistiquios regulares, al poder desplazar la cesura a otra zona del verso, pueden aparecer hemistiquios de 6, 9 y 10 sílabas. Estos criterios le llevan a reproducir con excesivo celo el manuscrito base, que es, naturalmente, S, solo corrigiendo aquellos errores evidentes. La actitud de Gybbon-Monypenny es, como se ve, la actual en la mayoría de la crítica anglosajona, claramente antilachmanniana. Tanto el texto como las variantes -que van al final, por necesidades de la colección- están cuidados al máximo. Es, pues, edición conservadora -de la que discrepo en cuanto al método-, pero excelente. La última edición de la obra es la «sinóptica» de Zahareas (1989) -aunque el concepto difiere del empleado por otros editores como Roudil. La edición sinóptica tiene sentido al creer en las dos redacciones de la obra -la breve, Libro del Arcipreste, y la extensa, Libro de buen amor- y consiste en indicar al frente de cada estrofa los manuscritos que la incluyen. La edición reproduce el texto básico S enmendado por razones métricas o de otro tipo por los otros testimonios. Las variantes van al final y se suele comentar la razón de la selección o de la enmienda en el propio aparato. El texto está cuidado y mejora, al seguir un criterio más neolachmanniano, su edición anterior (1978), en la que se reproducía S como texto base de la traducción inglesa. En fin, Joset (1990) ha vuelto a editar la obra con los mismos criterios de la anterior, revisando el texto y las notas, muy enriquecidas de ejemplos y bibliografía. Y, aunque no ha llevado a cabo ninguna edición, todos los editores debemos estar agradecidos a la esencial y amplísima contribución de Margherita Morreale en sus numerosos artículos y reseñas sobre los delicados problemas filológicos de la obra.
Los casi centenarios artículos de Menéndez Pidal (1901) al aparecer la extraordinaria edición paleográfica de Ducamin sacaron a la palestra crítica uno de los debates más importantes y continuados sobre el LBA: la cuestión de las dos redacciones. Ya habían apuntado esta posibilidad Tomás Antonio Sánchez y Baist13, pero fue la autoridad de don Ramón en la defensa de las dos versiones la que todavía prevalece en la mayoría de la crítica. El argumento germinal es la doble cronología de la fecha de composición: el año 1330 T y el año 1343 de S. Este argumento se corrobora con la ausencia en G y T -que, como veremos, pertenecen a una misma familia- de cerca de un centenar de coplas y del prólogo en prosa. Se han aducido algunas variantes redaccionales pero sin gran insistencia, punto que es, desde luego, de capital importancia, porque resulta extraño que un autor vuelva sobre su obra y se limite a añadir unas cuantas coplas sin retocar aparentemente ningún verso. Los escasos partidarios de la única redacción -Arnold (1940), Chiarini (1964), Macchi (1968)- consideran que el libro se compuso en una de las dos dataciones, 1330 o 1343, y que las coplas añadidas no son tales sino supresiones del subarquetipo al que se remontan G y T.
El problema es complejo porque afecta de raíz a la teoría y praxis de la crítica textual. El método filológico, que se aplica a lo particular, solo puede dar certeza de determinados errores, pero siempre es refutable si no se utiliza con criterios de probabilidad o, si se prefiere, de verosimilitud. De hecho, quienes tendrían que demostrar la existencia de las dos redacciones son quienes las han propuesto y con argumentos más sólidos que un simple cambio de fechas y unas presuntas adiciones14. En el caso del LBA se mezclan conceptos sobre la individualidad de la obra y su transmisión con las características de la vida manuscrita de un texto medieval de tradición oral o refundido como puede ser la de la épica o las crónicas, extrapolando estos últimos casos a los primeros. El LBA es un texto con rasgos juglarescos -así lo dice una de las voces, la juglaresca, de su autor («por vos dar solaz a todos fablévos en juglería»
, 1633b)- y lleno de oralidad y gestualidad, pero no es, en mi opinión, ni en la de los editores -por lo menos en su praxis editorial-, un texto de transmisión oral. En los cantares de gesta, en los romances, en las crónicas incluso, todas las versiones son válidas, aunque, de hecho, los editores, incluyendo a don Ramón, han pretendido siempre acercarse lo más posible al estadio más primitivo. En el caso del LBA, si realmente existen dos versiones, habrá que intentar la reconstrucción de ambas, como se hace habitualmente con las versiones de las crónicas o con los textos cultos del Renacimiento para acá. Pero no es ese el caso en la práctica editorial desde Cejador. Todos seleccionan variantes de los tres manuscritos con mayor o menor rigor, pero, salvo en las adiciones presuntas de S, no parece que tengan en cuenta la posible doble redacción. Y es que, en efecto, las variantes entre los testimonios no presentan los rasgos característicos de las variantes de autor de acuerdo con las experiencias que tenemos de las llamadas variantes redaccionales. En el LBA todas las lecciones de los manuscritos pueden explicarse como variantes de copista. ¿Podrían ser de autor? En efecto, retoques leves por sinonimia o métrica, pero hasta incluso las adiciones -o mejor, supresiones, como veremos- no presentan ningún rasgo distintivo que permita defender esta hipótesis con otros argumentos un poco más sólidos que los presentados, que corresponden a los de la posibilidad remota. Y la filología, sin olvidar que no es una ciencia exacta y que debe tener presente lo anómalo, tiene que partir de unas generalizaciones basadas en la experiencia de la transmisión de los textos medievales. A nadie, por ejemplo, se le ha ocurrido hablar de dos redacciones en el Libro de Alexandre -que, por cierto, va atribuido a dos autores y también posee dos dataciones distintas-, sino de una tradición castellana y otra leonesa de una única versión. Ni de El conde Lucanor, que presenta muchas más variantes y más importantes que las del LBA.
Hay que decir en honor a la verdad que si los defensores de las dos redacciones no han presentado pruebas sólidas en defensa de su tesis, los partidarios de la redacción única tampoco han alegado -aunque, como ya he indicado, no les hacía falta- pruebas contundentes en apoyo de la suya, como es, por ejemplo, la existencia de un arquetipo común transmisor de errores. Incluso se ha dado la paradoja de que el mayor defensor de un arquetipo plagado de errores ha sido Coromines, quien, para defender la tesis de las dos redacciones y, a la vez, justificar sus continuas enmiendas métricas y de todo tipo, llega a la conclusión de que S se remonta a un ascendiente con numerosos errores sobre el que Juan Ruiz llevó a cabo alguna tímida corrección e incorporó los presuntos añadidos. Los ejemplos de errores comunes de SGT que adujo Chiarini para demostrar la existencia de un arquetipo común a las dos ramas, como ya señaló Várvaro15, no se ajustan a lo que la teoría de la crítica textual define como errores auténticamente comunes, esto es, conjuntivos. Y no es fácil demostrar la existencia de errores comunes en las ramas altas porque lo normal es que los errores que transmiten el arquetipo sean mínimos y se confundan con los accidentales de copista o hayan sido subsanados, cuando son patentes, por una de las ramas. En la realidad, como hemos de ver con el propio caso del LBA, el criterio cuantitativo en la distribución de errores funciona correctamente. Por ejemplo, si se tratara en todos los casos de errores accidentales, la distribución de los mismos entre todas las ramas debería ser similar. Así, demostrada, porque es evidente, la existencia de la rama a. esto es, el subarquetipo al que se remontan G y T, lo normal sería que SG y ST presentaran el mismo número y calidad de errores comunes no significativos que Sa, Pero esto no ocurre. En cambio, la proporción de errores entre S y a es notablemente más elevada y de tipología más significativa.
Por fortuna, en el caso del LBA se pueden aducir ejemplos de errores comunes conjuntivos y separativos que se ajustan a las exigencias ortodoxas de la teoría. Doy a continuación los errores comunes -significativos y proporcionales- de G y T para demostrar la existencia de un subarquetipo a, admitido en general por la crítica -aunque alegando no tanto los errores comunes como las semejanzas frente a S-, y la del arquetipo X al que se remontan S y a.
1) 370d çerca la conclusión S: fecha la conclusión GT
Error de a que desconocía la fórmula jurídica latina circa conclusionem y repite la fórmula, correcta, de 370b. Los versos 370bcd leen:
| que fecha la conclusión en criminal acusaçión | |||
| non podía dar liçençia para fer compusiçión: | |||
| menester es la sentençia çerca la conclusión. |
2) 373c
| sinon solteros sanos, mançebos e valientes |
solteros S: rezios GT
Error de a que rompe el paralelismo con el verso anterior (y es, además, hipométrico):
| non visitas los presos nin quieres ver dolientes |
3) 1230C
| la flauta diz con ellos, más alta que un risco |
flauta S: rrota GT
La rota es instrumento ya mencionado en esta enumeración de (1229b). No así flauta, cuya descripción es indubitable («...más alta que un risco; / con ella el tanborete: sin él non vale un prisco»). Probablemente en un ascendiente de a aparecía el leonesismo frauta.
4) 1212
| A Don Carnal resçiben todos los carniceros | |||
| e todos los rabís con todos sus aperos; | |||
| a él salen triperas taniendo sus panderos: | |||
| de muchos que corren monte llenos van los oteros. |
G y T invierten el orden necesario de los dos últimos versos. Probablemente a o un ascendiente saltó 1212c -muy similar en grafía y sintaxis a 1212b- y lo incluyó al final de la estrofa para no borrar.
5) 1384d segura nobleza S: muy noble riqueza GT
Error de a. La copla reza:
| Con paz e segurança es rica la pobreza, | |||
| al rico temeroso es pobre la riqueza; | |||
| siempre tiene reçelo e, con miedo, tristeza; | |||
| la probredat alegre es segura nobleza. |
6) 1390ab
| Muchos leen el libro e tiénenlo en poder | |||
| que non saben qué leen nin lo pueden entender |
saben... pueden S: saben... saben GT
7) 1233a Dulçema S: Gaita GT
Enmienda facilior de a para subsanar probablemente un Dulce canon por salto a la copla anterior.
8) 1247c
querria levar tal huésped luego la clerezía S: querrían (quirién G) levar los clérigos aquesta mejoría GT
Error claro de a que cambia el verso 1247d (querrién la mejoría S: le dan possadería GT), lo que le obliga luego a alterar el 1215c (la su posadería S: la su casa vazía GT).
9) 1539c
S
| por oyr luenga misa non lo quieren errar |
GT
| por yr luego a misa non lo quieren tardar |
Evidente lectio facilior de a con subsanación posterior. En la copla siguiente continúan las alteraciones trivializadoras (1541a de grado S: luego a).
10) 1542d
S
| muda el trentanario, del duelo poco se siente |
GT
| nunca del (en el T) trentanario, dél (e dél G) mucho se siente |
Doy a continuación una serie de errores de GT, que, aunque no pueden considerarse separativos en un estricto sentido del término en la teoría, por su calidad y cantidad es muy poco probable que sean accidentales o que se remonten al arquetipo y la rama S haya subsanado por geniales conjeturas. La mayoría de los ejemplos siguientes pertenecen a esta última categoría, por consiguiente, o son errores comunes de a, que es lo más probable, o de X.
1) 368c
| por lo que avia dicho e suplido esta vez |
suplido S: suplecado G: soplicado T
Error probable de a que desconoce el término jurídico.
2) 374d noctibus S: notebus T: notibus G
3) 378b
| que la lieve a la uertas por las rosas bermejas |
lieve S: lievan G: lievan T
4) 378d quod S: cod GT
5) 908d
| mis fablas e mis fazañas ruégote que bien las mires |
fablas S: fablillas GT9
6) 1141d
| fue quita e absuelta de culpa e de pena |
absuelta S: suelta GT6
7) 1179ab
| Al christiano católico dale el santo sino | |||
| porque en la quaresma biva linpio e dino |
linpio S: santo GT
Parece un claro salto de a al verso anterior.
8) 1214C balando S: bailando G: saltando T
El contexto exige balando. En a se leía bailando, subsanado por T para mantener la verosimilitud del pasaje.
1224a
S
| matando e degollando e desollando reses |
GT
| matando e degollando (desfollando T) e degollando |
El orden lógico de las acciones -matar, degollar, desollar- es el de S. En a se leía matando e desollando e degollando.
9) 1245d
| de los grandes roídos es todo el val sonante |
todo el val S: el val G6: el valle T
En a, desde luego, aparecía el val, hipométrico.
10) 1302d morada S: estada GT
Error claro de a que repite la rima de 1302b (b estada, c mesnada, d morada).
11) 1295c
| trillando e ablentando, aparta pajas puras |
aparta S: apartando GT
12) 1304a
| Dixo: «En la invernada visité a Sevilla [...]» |
visité S: viste GT6
13) 1314cd
| sienpre quiere alegría, plazer e ser pagado | |||
| de triste e de sañudo non quiere ser ospedado. |
ospedado S: pagado G: amado T
En a se leía, por salto al verso anterior, pagado. La rama T subsana con poco sentido.
14) 1316s siempre [...] pienso cuidados S: tiene muchos cuidados GT
La lección de S, que deja un blanco, es claramente difficilior. Podría reconstruirse [á en] o tiene [en] pues en otra ocasión (577b) los manuscritos confunden tienpo y sienpre. En todo caso el muchos es una adición trivializadora.
15) 1317c
| roguél que me catase alguna tal garrida |
garrida S: guarda C: guarida T
Probablemente en a aparecía guarda, subsanada por T por la rima.
16) 1335c diaçiminio S: dia camino G: dia comino T
En a se leía el «letuario», correctamente transcrito por S, dia comino como trae T, trivializado en camino.
17) 1335c diantioso va S: dia antosyo va G: dan consigo e van T
Error similar al anterior. En a se leía como G, trivializado por la rama T.
18) 1336a estomaticón Cej: estomatricón S: estiomaticon G: estromaticón T6
Clara difracción, bien subsanada por Cejador. En a se leía estromaticón.
19) 1343abc
| Fuese a una monja que avía servida; | |||
| díxome que le preguntara: «¿Quál fue la tu venida? | |||
| ¿Cómo te va mi vieja? ¿Cómo pasas tu vida? |
1344b fue la tu S: fuera su GT
Trivialización muy posible de a.
20) 1354C
| por pïedat engaño donde bien le avino |
donde S: dende (donde G2) G: ende T
Parece claro que a se leía dende.
21) 1370c
| un mur de franca barva resçibiól en su cava |
cava S: posada GT
La lección correcta es cava, exigida por la rima en -ava y refrendada por la métrica (7 + 7).
22) 1378ab
| Çerrada ya la puerta e pasado el temor, | |||
| estava el aldeano con fiebre e con tremor, |
tremor S: temor GT
23) 1389d
| non conosçes nin sabes quánto yo meresçría |
conoçes S: entiendes G: escojes T
En a se leía escojes, como demuestra la lección de S, subsanada por conjetura en la rama G.
24) 1442a el risete S: el riso T6: riso G6
25) 1450cd
| los covardes, fuyendo, mueren deziendo: «¡Foíd!»; | |||
| biven los esforçados deziendo: «¡Dadles! ¡Ferid!». |
1450c deziendo S: dizen G: e dizen T
26) 1472
| Beo un monte grande de muchos viejos çapatos, | |||
| suelas rotas e paños rotos e viejos hatos, | |||
| e veo las tus manos llenas de garavatos: | |||
| dellos están colgadas muchas gatas e gatos. |
La copla, necesaria para el sentido, falta en GT. Parece error de a y no de X pues era copla de difícil reconstrucción como demuestran las rimas.
27) 1494C
| Sé que al que el lobo enbía, ¡a la fe!, carne espera |
a la fe S: sé que GT
28) 1507cd
| emiéndela todo omne e quien buen amor pecha, | |||
| que yerro e malfecho emienda non desecha. |
emiéndela S: entiéndala GT
29) 1513a
| Después fiz muchas cantigas de dança e troteras |
troteras S: trobas G: trota T
Probablemente en a se leía trotas, por error de la abreviatura ter mal resuelta.
30) 1517c vergoña S: vergüeña GT
La rima exige vergoña.
31) 1528c
| el que bivo es bueno e con mucha nobleza, | |||
| vil fediondo es muerto, aborrida vileza. |
el que bivo S: lo que bive GT
32) 1529a
| Non ha en el mundo libro nin escripto nin carta |
libro nin escripto S: libro escripto GT
33) 1529d
| salvo el cuervo negro, que de ti, Muerte, se farta. |
de ti, Muerte, se S: de muerte G: de muertos se T
Incluyo en este apartado tres errores comunes del arquetipo. El primero de ellos reviste interés particular porque prueba que S y a se remontan a un arquetipo desencuadernado.
1) 1648 SG
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| ||||||||||||||||||||
1649
S
| todos los xristianos | |||
| aved alegría | |||
| en aquel dia | |||
| que nasçió por saluar nos | |||
| de la virgen maria | |||
| en nuestra valia |
G
| ||||||||||||||||
| ||||||||||||||||
De cómo los scolares demandan por Dios
1650
| Señores, dat al escolar, | |||
| que vos viene demandar. |
Los editores han intentado subsanar las irregularidades métricas de la copla 1649 al considerarla la última de los gozos anteriores. Pero parece claro que, como ya apuntó Morreale (1982, 24 y 26), pertenece a otra composición distinta dedicada a la Natividad y que podría reconstruirse, con ligeros matices, de esta manera:
| Todos los christianos | |||
| aved alegría | |||
| señalada; | |||
| en aqueste día | |||
| nasçió por salvarnos | |||
| de santa María | |||
| coronada. |
Es evidente que esta copla o es la primera del poema a la Natividad o es la última. O lo que es lo mismo: en el arquetipo faltaba ya uno o más folios en esa zona, puesto que el salto se ha producido en las dos ramas, S y a. Como es frecuente en la transmisión manuscrita, esta parte final del arquetipo debía de estar desencuadernada. Más adelante, en S vuelve a ocurrir un salto similar entre las coplas 1684 y 1685. La reconstrucción del formato del arquetipo es muy hipotética, pero como G interrumpe el texto en la copla 1660 después de la laguna de 1649 o 1650, esto es, unos cuarenta y cuatro versos, y S lo hace en 1684, unos ciento sesenta versos, podría pensarse en un formato de unos cuarenta y cinco a cincuenta y cinco versos por folio. Vendría a apoyar esta hipótesis el que la última serie de S -coplas 1685-1709- tras el corte de 1684 ocupa 110 versos y la de G -coplas 1710-1728- 57 o 114 si se copiaron como dos versos por línea -que es lo que trae G- o como uno. La última serie de G -los cantares de ciegos- podría ser, en efecto, añadidos de la rama G o a; sin embargo, por lo indicado, probablemente se hallaban ya en el arquetipo y han desaparecido de S por pérdida de los últimos folios de un ascendiente de esta rama. En todo caso, está claro que la rama a se remonta al arquetipo en un estadio más fragmentario que el de S, lo que no encaja bien con la teoría de las dos redacciones y de la prioridad de la rama a. Queda claro también que estas coplas de ciego deben figurar al final de la edición de acuerdo con la tradición editorial propuesta por Ducamin.
2) 58a
S
| Todos los de Grecia dixo el sabio griego |
G
| Todos los de Grecia dixeron al sabio griego |
La lección correcta es:
| A todos los de Grecia dixo el sabio griego |
como enmendó al margen un lector de S. El error se produjo por haber dejado el arquetipo la primera letra del verso y de la copla en blanco para incluir una capital.
3) 1386c
ansi como el gallo, vós ansi escogedes S2T
galgo S1G
La lección auténtica es gallo como leen S y T. Sin embargo, S escribió inicialmente galgo, que corrigió después, lo que prueba que en X se hallaba ya el error y que la rama T, como S, enmendó por el contexto: dos versos más adelanto se narra la fábula del «gallo y el zafir».
Verosímilmente son errores las lecciones a) 1092c afrue S; lidiar G (sugiero servir, con abreviatura mal entendida) y b) 89a diçia S: vieja G (sugiero d'oi ya). Y numerosas de las fallas métricas por restitución de la vocal apocopada o elidida.
Doy, como en el caso de a, una serie de errores que podrían ser accidentales, pero su proporción es tan elevada, que algunos de ellos tienen que remontarse al arquetipo.
- 1) 379c lingua: linga SG
- 2) 385c illuc: illyc S: ylit G
- 3) 704d cobrimos Sán: encobrimos SG9
- 4) 847d SG yaga Sán: aga SG
- 5) 889ab La ira, la discordia a los amigos mal faz, pone sospechas malas en el cuerpo do yaz
pecho Cor: fecho S: cuerpo G
Es evidente corrección de G que se encontró con una lectura similar a S. En la fuente latina pectus (Pam., 775).
- 6) 897c onrava Sán: onra S: onrado G.
- 7) 906b tome[n] ...asome[n] SGT
- 8) 1043a que Sán: de SG
- 9) 1043b vien: bien SG
- 10) 1061d grey Sán: ley SG
- 11) 1109d trava[va]: trava S: trava G
- 12) 1174d mu[n]da: muda SG
- 13) 1218c muy mal G: muy bien T: muy S
En X se leía, por la dispersión de variantes, muy, como S, que las ramas G y T suplieron por su cuenta.
- 14) 1307a Aun (Non S1) quise porfiar S Non quise yo (yo om, T) porfiar GT
- 15) 1378b tremor Sán: temor SGT
- 16) 1411b quería T: querría SG
- 17) 1449a començó G: començaron ST
Presumible error de X subsanado por la rama G .
18) 1518b enbota: en bota S: en boca G: en la boca T
Parece claro que en X aparecía la voz sin aglutinar, lo que motivó el error de a
19) 1536d dize T: dizen SG
Presumiblemente enmienda de T.
20) 1590b dolíendonos de su mal S: doliéndosenos de su pobredat T
Trivialización de S -como demuestra la lección hipermétrica de T- contra la rima, al encontrarse con un pasaje estragado.
El ms. S fue copiado, salvo las coplas 1174-1180, por Alfonso de Paradinas -Alfonsus paratinensis-, colegial salmantino al que don Ramón Menéndez Pidal identificó con certeza a pesar de las dudas de Kelly16. «El açipreste de fita en rromançe» ya figuraba en la biblioteca del colegio salmantino de San Bartolomé en 1440, como ha señalado Cátedra17, legado por su fundador, don Pedro de Anaya († 1437). Se han achacado a Paradinas desde los leonesismos hasta los epígrafes, porque hay una tendencia general -errónea y perturbadora- en la filología a identificar «rama» con «manuscrito», en este caso el manuscrito S y la rama S18. Parece muy posible que algunos, o muchos, de los leonesismos fueran suyos; los epígrafes procedían, plausiblemente, de su modelo, como revela el que las primeras palabras estén copiadas en trazo muy fino -al igual que los reclamos de las capitales- con la misma tinta del resto y, después, se escribieran completos con tinta roja, y, además, con notables variantes lingüísticas en relación con el texto19. Probablemente, por las incoherencias, no se remontan al amor, pero no son de Paradinas, que es un copista, como veremos, bastante fiel. Por lo que respecta a los llamados leonesismos, algunos de ellos ya existían en su rama. La otra mano de S -coplas 1174-1180a- también presenta rasgos dialectales -oblas por obras en 1180a-, pero tanto podrían ser suyos como de su modelo.
Frente a G y T, en los que apenas hay tachaduras, en S abundan, lo que prueba que Paradinas es un copista que procura ser fiel a su modelo, hasta el punto de dejar blancos cuando no entiende una palabra, como ocurre en 1316c. Sus correcciones tienen interés para la crítica textual porque muestran la tipología habitual -por atracción de palabras anteriores o posteriores o por sinonimia- de los errores de los copistas, que, en general, procuran ocultar sus yerros. Doy unos ejemplos:
- 41d fizo e quiso S1: fizo S2G
- 46a enrien S1: piensa S2
- 75a arder S1: estar S2
- 137b rayo cayó S1: rayo le dio S2
- 149b devoçion S1: contriçion S2
- 346d sean S1: fuesen S2
- 448d puede S1: quier SG2
- 516b mudadas S1: juntadas S2
- 517a arrança S1: arranca S2
- 573a digo S1: castigo S2
- 596C vezindat S1: çibdat SG2
- 598a descobryr S1: fablar S2
- 626b qsi S1: qere S2
- 634c poder S1: querer S2
- 637a mentiras S1: de vezes S2
- 643d entiende S1: sabe S2
- 702b aq S1: al que S2
- 707d mi bien S1: bien mi S2
- 726b manceb S1: loçanía S2
-
731a El fijo como el padre muchas vezes aprueva S1:
El fijo muchas vezes como el padre prueva S2 - 732c de grado S1: preçiado S2
- 736d fon S1: son S2
- 778a ay S1: ally S2
- 782c olvidedes S1: porfiedes S2
- 791d vida S1: muerte S2
- 878 plato S1: cobro S2
- 948d dedos S1: sesos S2
- 963d diome S1: Rodeóme S2
- 1251d talega S1: galleta S2
Hay algunos casos, pocos, en los que con seguridad se advierten las intervenciones de Paradinas:
38bcd María G: Ave María S1: Madalena María S2
Paradinas intenta subsanar el pasaje estragado.
372d enlazes GT: engañes S
Lapso de Paradinas como demuestra el mismo error 415a (engañas S1: enlazas S2G).
1567d pueda S1T: quiera S2
Podría tratarse de una conjetura de Paradinas, aunque lo más probable es que S1 y T hayan cometido un error accidental por atracción subsanado por S2 al volver al modelo.
Como en las demás ramas, ocurren cuando un copista prefiere un término más moderno o más propio de su habla o cuando no entiende bien un pasaje o advierte errores métricos e intenta reconstruirlo por el contexto:
362b por esto e por ál G: e por otra cosa S
332d enbaçado G: espantado S
545d del vino non te incala G: del vino bien te guarda S
1283a remesçe GT: entra en S
1208c meto GT: creo S
951b pasada de Loçoya GT: pasado el puerto de Lacayo S
Un copista de la rama que no entendió pasada especificó que se trataba del puerto. Si el cambio fuera de Paradinas no hubiera cometido el error en Lacayo.
343d yo vos dó la liçençia G: e vos dé la sentençia S
452 Sírvela...
La copla falta en G. Es evidente que un copista de la rama S se equivocó de cuaderno y tomó el siguiente, copió la primera estrofa y, sin rectificar, volvió al cuaderno correcto. Se vuelve a copiar, con alguna variante y los mismos errores, en la copla 611, esto es, diez folios después.
569c el su grant cuello G: el cuello suyo S
574
En G falta la segunda copla y la primera difiere notablemente en los dos últimos versos:
| Pánfilo mi criado, que se está bien de vagar, | |||
| con mi muger doña Venus te vendrá a castigar. |
Quienes defienden la existencia de las dos redacciones consideran el cambio de 574cd y la adición de la copla 575 como retoques de la segunda redacción S. Sin embargo, como ya indiqué20, el parecido gráfico entre
pafilo mi criado pefale <s por> mi carda<ca> |
es tan grande, que tiene todas las características de una mala lectura de copista que no entendió el pasaje y lo enmendó. Que se trata de una intervención de la rama S lo confirma el epígrafe -De cómo el Amor se partió del Arcipreste e de cómo doña Venus lo castigó- incluido entre 575 y 576, que hace claramente alusión a la lección 574d de G. Por lo que respecta a la copla 575 en la que se hace referencia a Juan Ruiz, presenta unas grafías -Hita, cohita- que no corresponden a las habituales de S -Fita, cofita-, y, además, no parece que tenga demasiado sentido la relación causal entre «pero que mi coraçón de trobar non se quita» y «nunca fallé tal dueña como Amor a vos pinta» -con asonancia, por cierto-, ni la rareza de la «dueña», puesto que don Amor está dando, precisamente, unos consejos prácticos extraídos de una experiencia erótica y de un conocimiento de la mujer nada ideales. En efecto, la copla «parece un explicit de una especie de Ars amandi, quizás escrito antes e integrado como tal en el LBA», como anota Joset21, pero en ese caso se trataría de una omisión de la rama a y no de una segunda redacción. Por las razones alegadas y el hecho de que la copla se halle tras una evidente intervención de copista, lo más probable es que se trate de una adición apócrifa para cerrar la lectura de la primera parte de la obra -«pero que mi coraçón de trobar no se quita»- y posponer la lectura de la siguiente, constituida por la adaptación del Pamphilus.
603c
G
| tanto mal non me sería si della fuese arredrado |
S
| esto me trae muerto, perdido e penado |
La innovación ha sido motivada por un salto de tanto a tanto.
819 pueblo pequeño G : poble coytado S
La innovación procede de un copista leonés que entendió pueblo o puebro por poble o pobre. La lección correcta es la de G como atestigua la fuente («plebs parva», Pam., 535).
- 846a engenioso Mor: engañoso G: cobdiçioso S
- 89b pecho Cor: cuerpo S: fecho G
- 1188d baquerizos, (vaquerizo T) GT: pastores S
- 1190d seca G: fea T: mala S
- 1248c pintados GT: muy grandes S
- 1250d non es para el bueno GT: para grand señor non es S: para el bueno non es X
- 1296a aprieta GT: repara S
La fuente -Alexandre, 2399 («apretava»)- se corresponde con la rama a. Probablemente, las semejanzas gráficas, a través de una abreviatura -aprieta-, originan la lección de S, que en esta copla invierte el orden de los versos tras un salto de igual a igual.
- 1299b copla (copla T) GT: palabra S: copra X
- 1353d a silvar GT: sin vagar S
- 1384a rica GT: buena S
- 1531c luego luego GT: oy luego S
- 1546c huerco del T: enronquezar el S
-
1559d dionos vida moriendo el que tú muerte diste T:
sacónos de captivo la cruz en que.l posiste S
Clara conjetura de la rama S, motivada por un salto de igual a igual en bc.
Como en el caso de las distintas ramas, la G comete el mismo tipo de cambios individuales y por las mismas causas (modernizaciones o preferencias léxicas, sinonimias e innovaciones para reconstruir pasajes no extendidos):
- 15d apostado S: apuesto G
- 43c por nós diçió S: por él desçendió G
- 53c-54c G salta de cátedra a cátedra. El salto se debió originar en un ascendiente que mantenía la separación estrófica.
- 65e que todos non lo fazen con arte muy sotil G: om. S
Verso «ripioso», como anota Joset, que repite la rima sotil de 65b.
- 65b. Adición clara de la rama G, probablemente a partir de un ascendiente en el que ya no había separación estrófica.
- 75 om. GP
- 89c santigua S: castiga G
- 333d fino ladrón S: ladrón grant G
- 333d farte S: arte G
- 361b tachar e retachar S: desechar e aun tachar G
- 389a El que tu obra (obla) trae S: El omne por tus obras G
- 396d que aquel Mingo Oveja non S: que tal ningun[n]o non ay en villa e nin G
- 411b tenia en pienso S: tiene pensado G
- 425b el que atiende S: quien quiere G6
- 434b bien blancos, un poco apartadillos S: blanquillos, poquillo apartadillos G
- 435a La su boca pequeña S : Su boquilla pequeña G
-
457d eran muy bien apuestos e verás qúan fermosos S
eran más apostados que pásaros fermosos G - 490b al torpe faze bueno S: ca el torpe mesquino faze buen G
- 498a Yo vi fer S: Vi fazer G
- 501a Vi tener al dinero las S7: Quien tiene dineros á G5
- 507d quando le desuellan el cuero S: quando le tiran el pellejo G
- 511d el dar quebranta peñas S: el dinero quiebra las peñas G9
- 544c mienbros S: huesos G
- 568c Catón sabio S: tanto sabié G
- 700b donas S: joyas G
- 722c sea arrepentudo (arrepentido) S: se arrepienta a menudo G
- 729c El cuerdo non enloquece por fablar al roça poco S: En el cuerdo non fallesçe raga algún poco G
- 734a pequeña S8: chica G7
- 823b do fuer logar S: de buen bogar G
- 828a uerco S: diablo G
- 842a lágrimas S: coytas G
- 991c lada S: ayuso G
-
1015a Mayores que las mías tiene sus prietas barvas S:
De pelos mucho negros tiene bogo de barvas G - 1184c púsose muy privado S: pasóse muy aína G
- 1128c sentir ST: ensanar G
- 1135d so la vuestra emienda ST: so vuestra emendaçión G
- 1139b sospiros dolorosos muy sospirando ST: gemidos G
- 1147a grandes, fuertes ST: fuertes, graves G
- 1147c les G: le ST
- 1188c apellidos ST: bramidos G
- 1194d arrancado ST: retentado G
- 1200d matará si cuerdo fuere ST: mata o en su cuerpo lo fiere G
- 1223a enperante ST: enperador G
- 1243c dona ST: joya G
- 1258b monjas ST: dueñas G
- 1276b capirotada (capirrotada T) ST9: capada G8
- 1307c muchas religiosas ST: muchos religiosos G
- 1339b valad ST: Valladolid G
- 1339d a monjas ST: amores G
- 1346a Garoça ST: garçota G
- 1369c enplea ST: entrega G
- 1392a acaesçe ST: conteçe G6
- 1394b comedes vós ST: pasades vós G
- 1397d yo entiendo ST: vó veyendo G
- 1396b dueña ST: monja G
- 1399ac monja ST: dueña G
- 1467c colgar ST: enforcar G
- 1485b bien largo ST: muy grant G
La rama T, al igual que la rama S, muestra abundantes rasgos leoneses, y tiende de forma mucho más acusada y generalizada a la modernización e innovación, por las mismas causas que las otras ramas.
- 367b pagaron SG: litigaron T
- 3696 suplir (conplir S) lo que es derecho e de constitución SG: que lo avía errado por les dar asoluçión T
- 372d con grand sinpleza SG: con maestría grande T
- 375c tocar SG: tentar T
- 377d a verte la mala esquima S: a verte mala te esquiu[a] G: a fablarte al esquina T
- 901a parejas SG: derechas T
- 909d llegues SG: arrimes T
- 1133a tan grand fecho SG: tal caso T
- 1140d salvar SG: ayudar T
- 1143b mucho contrito SG: contritamente T
- 1185b balidos (balados G) SG: bozes T
- 1192c defenderás SG: esconderás T
- 1194b desafiado SG: desbaratado T
- 1204d razones SG: cosas T
- 1212d oteros SG: vallejos T
- 1220d saltan matacanes SG: saben matar canes T
- 1221d alanas paridas SG: almas perdidas T
- 1232d hadedura S: hadura G: çítola T
- 1234d erïales SG: valles T
- 1252c tienen cozinas grandes SG: tajadores dan grandes T
- 1261d ospedado SG: conbidado T
- 1278d entre uno e tro SG: entre ellos T
- 1286a El SG: Abril el T
- 1287a ricosonbres (ricosomnes G) SG: fijos dalgo T
- 1293a chiquitas perdizes SG: chicas codornizes T
- 1294a labradores SG: cavalleros T
- 1307d sofrir aquel lazerio SG: pasar este lazerio T
- 1346d tal que mejor (mijor G) non SG: que mijor nunca T
- 1357b joven SG: nuevo T
- 1373c raçión SG: medida T
- 1382d mal rato SG: negro rato T
- 1376d fuxieron SG: foxieron G: fueron T
- 1379c teme la muerte SG: toma la puerta T
- 1382b he avido SG: cogí T
- 1383b viandas SG: manjares T
- 1387a ajevío S: aujando (o anjando) G: çerca un río T
- 1394d fronçidas SG: labradas T
- 1399b fraile SG: monge T
- 1406c palos con piedras SG: golpes con palos T
- 1412b presta SG: falsa T
- 1417d sosegada S: queda T6
- 1441a erçer (erzer) SG: erguir T
- 1495d abbad (abat G) SG: clérigo T
- 1525b amen (ame) G SG: quieren T
- 1532d ante SG: en ante T
- 1532d vestidla (vestitla G) SG: cobridla T
- 1619c apostado S: un puesto T
- 1625a aquestos cantares S: una mi carta T
- 1627c omne T: marido S
- 1631b chica S: pequeño T
- 1634b conpuesto el romançe S: acabado este libro T
Tras el análisis de la filiación -un arquetipo X del que proceden las ramas S y a- y del comportamiento de cada rama -S, a, G y T- queda patente que ninguna de las variantes reúne en principio las condiciones de las de autor y sí las de copista. Las tres ramas S, G y T se comportan de forma muy similar en sus variantes, motivadas habitualmente por errores paleográficos o métricos, subsanados ope ingenii por los copistas, o por sinonimias o modernizaciones de palabras o frases. Cuando solo se enfrentan dos testimonios -S/G, S/T, G/T- las lecciones adiáforas son más numerosas. En cambio, en los pasajes en que lo hacen los tres testimonios -esto es S/a- la adiaforía disminuye de forma considerable tanto en cantidad como en calidad:
- 369d del ximio buena S: d'él muy buena GT
- 372b a los otros GT: lo que ves e non S
- 796d postilla S: masiella G: manzilla T
- 905a aventuras GT: desaventuras S
- 907b mucha S: grande T: grant G
- 907c grand arbor de grand noguera S: una (muy T) grand nog[u]era GT
- 951c non ove do me asconder S: non me podia (non pudía G) defender GT
- 1192c defenderás SG: esconderás T
- 952a rabata S: barara GT
- 1128c luego mucho S: muy mucho GT
- 1129c tomados GT: perdonados S
- 1151d maestros S: e prestos GT
- 1197d Val de Vacas GT: Tornavacas S
- 1203d al plazo conplido (cunplido T) GT: el plazo ya venido S
- 1204c non es para S: sola non puede GT
- 1206b sobre GT: entre S
- 1208C meto GT: creo S
- 1210c fue por toda la tierra gran roído sonado S: fue por todo el mundo... entrado GT
- 1232c chançones S7: chançonetas GT8
- 1240c ý an S: salen GT
- 1251b fraile S: monje GT
- 1252b mandan S: dan te G darte ha T
- 1256d lo que S: quanto ellas (ellos G) GT
- 1292b mieses S: panes GT
- 1357b ligeramente S: de buena mente GT
- 1402b alegría S: plazentería GT
- 1405d seía (seya) S: dormía GT
- 1408a bavieca S: nesçio GT
- 1408c mal e locura GT: mal con seçedad S
- 1441c gulhara S: gulpeja GT
- 1444d avedes S: tenedes GT
- 1591b noble GT: rico inter. S
- 1534b azar S: encuentro GT
- 1535d derrámalos S: liévagelos GT
- 1539d chico GT: poco S
Como puede observarse, las variantes pertenecen al tipo normal de las de copista. Propiamente las auténticamente adiáforas son escasas, pues en la mayoría de los ejemplos puede privilegiarse una u otra por el método habitual de la selectio. En el caso de las adiáforas entre S/G y S/T, como se ha indicado, el número y la calidad aumenta considerablemente, lo que es explicable al tratarse de pasajes más extensos y de la suma de innovaciones de una y otra rama. También, en estos casos, pueden seleccionarse unas y otras lecturas de acuerdo con el usus scribendi del autor y de su época. En resumen, la tipología de las variantes no presenta características especiales que difieran de las tradiciones de textos medievales transmitidos en una sola redacción -la inmensa mayoría- y obedecen a las causas generales de las variantes típicas de copista y no de autor, lo que no hace sino corroborar lo dicho acerca del arquetipo: que la rama a se remonta a un arquetipo más incompleto que la rama S.
Para solventar esta ausencia de variantes de autor -los ejemplos que alega Coromines son claramente de copista22-, sorprendente en quien vuelve trece años después sobre un texto y no retoca nada, la única justificación de las dos redacciones consiste en defender que Juan Ruiz o utilizó una copia muy estregada, pero despreocupado por el arte, se limitó a añadir el cambio de la fecha y las coplas que faltan en a, tesis por la que aboga Coromines para enmendar los numerosos y presuntos errores métricos, o alguien se dedicó a insertar en un manuscrito de la primera redacción los supuestos añadidos de la rama S. Veamos estos añadidos.
En a faltaban la oración inicial (1-10), el prólogo en prosa, unas 20 estrofas entre 139 y 329, y las estrofas 75 (GP), 90-92, 910-949, 983-984, 1016-1120, 1318-1331 y 1661-170923. Hasta los más acérrimos defensores de la doble redacción reconocen que varias de las coplas son necesarias y estaban ya en la primera. De las consideradas como añadidos de la segunda, las coplas 90-92 y 983-984 se caracterizan por incluir el anuncio de la inclusión «deyuso»- de unos cantares que faltan también en S. Como estas coplas no añaden contenido de mayor interés que ser presentación de las coplas, lo lógico es pensar que un copista de la rama a las suprimió para evitar la incoherencia de que se anuncie algo que no se cumple. La ausencia de 1016-1020 puede obedecer a causas de moralidad o, mejor, de verosimilitud24. Por lo que respecta a las coplas 910-949 y 1318-1331, donde se relatan sendos episodios amorosos en perfecta coherencia con el resto, lo más verosímil es que se trate de supresiones voluntarias para aligerar el texto de episodios repetitivos y, sobre todo, para explicar el extraño salto del yo de don Melón al del arcipreste, aunque no deja de sorprender que el número de coplas que faltan sean 40 y 14, respectivamente, que se corresponderían con la pérdida de tres folios en el primer caso y uno en el segundo25. En cuanto a las coplas 1-10 y al prólogo en prosa, lo lógico es pensar también en un accidente mecánico de pérdidas de los folios iniciales, pues, como ya se ha señalado, la rama a utilizó un arquetipo con más hojas perdidas que la rama S. Y, desde luego, el prólogo en prosa no parece un añadido tardío, pues es fundamental para la interpretación cabal de la obra desde sus presupuestos intelectuales. Y el cambio de las fechas -1330 (T) y 1343 (S)- no es prueba de dos redacciones. Tanto podría ser una como otra, pero creo, con Joset y Schaffer, que dadas las características innovadoras de T y, además, en la misma copla -«fue acabado este libro» por «fue conpuesto el romançe» de S-, este último tiene mayor garantía textual.
Creo, pues, que la hipótesis de las dos redacciones es un fantasma crítico que no se ajusta a lo que conocemos sobre la transmisión de los textos medievales ni a lo que se deduce del arquetipo de la obra. Confieso, sin embargo, que los problemas que plantea este arquetipo no son los habituales. Al final, en efecto, estaba desencuadernado como demuestran las lagunas de S y a, es lógico que desaparecieran también los primeros folios que ya no llegaron a a con la oración inicial y el prólogo en prosa, y con una plausible laguna en S en la oración (entre 7d y 8a). Es, en cambio, sospechosa la pérdida de las coplas 910-949 y 1318-1331 que se corresponden exactamente con dos episodios completos, y, por supuesto, es anómala la desaparición de las cantigas cuya introducción se anuncia. Estas últimas ya no estaban en X. O nunca se escribieron o en el original se incluyeron en hojas sueltas, perdidas en la copia de la que procede el arquetipo. Probablemente -y creo que Margherita Morreale lleva razón26-, nunca llegaron a componerse, porque la inclusión de unas cantigas amorosas no se avenía bien con el carácter de una obra que «los cuerpos alegre y a las almas preste»
(13d). Sí se incluyen, en cambio, el cantar cazurro de la panadera (115-120) y las cantigas de la serrana (959-971, 987-992, 997-1005, 1022-1042) -que alegran «los cuerpos»- y los poemas de musa sacra -que convienen a «las almas»-. Los poemas graves de amor profano, en la tradición del llamado «amor cortés», no encajaban entre esos dos mundos opuestos que, desde el prólogo, son objeto de la quaestio que vertebra la obra. Y, coherentemente, no aparecen tampoco en el apéndice poético que se añade al final del libro.
Por lo que se refiere a los fragmentos transmitidos por la versión portuguesa (P) -cf. 75-, por el ms. 9589 de la BNM (N) -cf. 1450-, por Alvar Gómez de Castro (Cas) -cf. 710c-, por Argote de Molina (Arg) -cf. 1023-1027-, todos ellos entroncan con la rama G y muy verosímilmente este último utilizó el manuscrito G que quizá se hallara en la Biblioteca Colombina27. Las citas del Arcipreste de Talavera y las muy refundidas de Lope García de Salazar y del llamado juglar cazurro (F) no permiten determinar su filiación.
El problema del tinte lingüístico de los manuscritos y del original de la obra del Arcipreste ha interesado y con razón a los editores y a los filólogos en general. La crítica está de acuerdo en señalar leonesismos en S y T, considerando estos rasgos como obra de Paradinas en el caso de S y del copista en el caso de T. María Rosa Lida insinuó que podrían estar ya presentes en el arquetipo (sic) de S y T, insinuación que recoge también Chiarini, que llega a señalar algunos posibles rasgos occidentales en G. De ser así, el arquetipo del LBA presentaría ya matices leoneses. Coromines, naturalmente, confirma los leonesismos de S y T, pero niega ese rasgo dialectal a los ejemplos propuestos por Chiarini para G. En general, unos y otros los admiten, porque son evidentes, en los episodios de las serranas e incluso, ritmo apunta Juan Gutiérrez, el color dialectal, leonés teñiría otras zonas del libro28. Todos ellos utilizan los datos positivos, esto es, las lecciones con rasgos dialectales -leoneses o no- de los manuscritos. De esta manera se confunde rasgo de copista con rasgo de la rama a la que se remonta su modelo, uno de los yerros habituales en los estudios de tradición textual. Para resolver el problema es preferible partir de lo negativo, es decir, de los errores que cometen los manuscritos conservados provocados por rasgos dialectales mal entendidos en su modelo. O lo que es lo mismo: las ramas presentan ya dialectalismos. Dado que resulta muy difícil considerar exclusivamente leonesas determinadas formas que no corresponden a la tradición castellana, o mejor, a la norma alfonsí -de ahí que Coromines pueda considerar vulgarismos los ejemplos aducidos por Chiarini al analizar la lengua de G-, me limitaré casi exclusivamente al caso más seguro de la metátesis r/l. Los ejemplos son los siguientes:
1) 679d fabrare G1, fablare G2
Si el copista de G tuviera tendencias leonesas, como se advierte en G1 sería imposible que a lo largo de toda su copia no aparecieran de una manera nítida y con cierta regularidad. Por el contrario, y en esto estoy de acuerdo con Coromines, G pertenece a otra área lingüística. Por ese motivo procura soslayar estos presuntos dialectalismos del modelo, como en el caso anterior, fin su antígrafo aparecía la forma fabrare que copió instintivamente y después, al advertir el desliz, tachó.
2) 819b pueblo pequeño G
poble coytado S
El texto correcto es el de G de acuerdo con la fuente («plebs parva», Pamph. 535). Sin embargo, en un ascendiente de la rama S ya se cometió el error, típico de un leonés, de leer pueblo por pobre. Como pobre pequeño no tenía sentido, se enmendó en coytado.
3) En 1008a peligro rima con -iglo en SG; en 1711c ocurre lo mismo, pero solo en G.
4) 111b postas S: puestas G
La rima (-ostas) exige la lección sin diptongar de S.
5) 111d las plazas S
los prados G
El error de G no habría podido producirse si en un ascendiente no aparecía prazas o plados (en 1186a prados G: plados ST).
6) En la copla 114 rima enplea (enprea en S) con lanprea (lanplea en S), prea y correa.
7) 1144a clérigos sinples SG
sienpres T
En este caso no se trata de un leonesismo de T, sino de un error de lectura de un ascendiente que leía clérigos sinpres (como en 1348a).
8) 1180a obras GT
oblas S
En esta ocasión la lección de S es la del copista que aparece en el folio 1180a, que no es Paradinas. Si Coromines da como argumento que las distintas -y discutibles29- manos de G no alteran la lengua y, por consiguiente, reproducen fielmente la del modelo, otro tanto se podría alegar en el caso de S, donde, además, es clara la presencia de una mano distinta.
9) 1248d poblados SG
provados T
También en esta ocasión el error de T se ha cometido sobre un leonesismo, pobrados, que no entendió y lo confundió con el participio de provar, por lo que utilizó la grafía -v- en vez de la -b-, que era la que hubiera escrito si se tratara de una metátesis y no de un error de lectura.
10) 1362b flaqueza G
fraqueza S
franqueza T
De nuevo T comete un error motivado por el leonesismo de un ascendiente.
11) 1299b en sola una copla puso todo el tratado G
copya T
palabra S
En este último caso, la lección correcta es, sin duda, copla, como leen G y T. El error de T es, sin embargo, inexplicable si no se presupone la forma leonesa copra -con -r- larga-. La lección de S tampoco se explica si en su modelo existiera copla, que era lo exigido por la métrica y por el sentirlo. Parece evidente que se encontró con una lección similar a la de T y, al no poder reconstruir el original, como hizo G, optó por la enmienda conjetural palabra. En principio la lección copra se remontaría a X.
12) 937c
desque vi que la mi bolsa que se pueblava mal G
parava S
Muy probablemente se trata de un lectio facilior de S ante un puebrava o pobrava mal entendido.
13) 1250c flauta S; rrota GT
Error claro de a que presumiblemente tenía frauta en su rama.
14) 1404d blanchete S: pranchete G: branchete T
En cambio en 1401a todos leen blanchete. En uno o en otro caso G comete un leonesismo.
A la vista, pues, de estos casos de errores, resulta evidente que las ramas S, G y T presentaban ya rasgos dialectales, al parecer leoneses. El problema, de solución difícil, es determinar el grado en que estos dialectalismos aparecían en cada rama, o lo que es lo mismo, la intervención de los copistas de S y T. ¿Añadieron o suprimieron color dialectal? El cambio de S en el caso 11) -copra por palabra- se remontaría al arquetipo, pero no podemos afirmar que las coincidencias, numerosas, de S y T en dialectalismos se hallaran en él y, aun siendo así -lo que es muy probable-, tampoco podemos saber si, salvo en el caso de las serranas, se hallaban ya en el original o son debidas al copista de X.
Por lo que se refiere a algunos casos de inflexiones vocálicas muy patentes que enfrentan a S y G hay que andar con cautela para no generalizar, como hace Coromines. Es cierto que en algunas rimas se exige la cerrada o>u como es el caso de 516c (cuyda de G frente a coyda de S -verosímilmente cuda, como enmienda Menéndez Pidal para mantener la consonancia en -uda-), pero en otros es coyta, como en 439 (donde coyta rima con cotas, arlotas, paviotas). En varias ocasiones la rama G comete errores al malinterpretar o. Dos ejemplos:
512b
S
| a coyta (acoyta) e a grand priessa el mucho dar acorre |
G
| acorre a grand priesa el mucho dinero acorre |
Un ascendiente de G leía acoita -lo que llevaría, además, a una grafía aglutinada en X, de hecho un error por confusión con acoytar-, a cuyo yerro coadyuvó el acorre de la rima.
823b a do fuer logar S: de buen bogar G
En la rama G un copista leyó bogar por logar.
Ante esta situación, aunque lo más correcto en relación con el stemma fuera reproducir los dialectalismos comunes de S y T e incluso los singulares de ambos, como sugiere Juan Gutiérrez30, optaré en la edición por la restitución a un estado de lengua próximo al castellano alfonsí y relegaré al aparato crítico las variantes dialectales más conspicuas de S, salvo en el caso de ciertos pasajes de las serranas. No sabemos cómo era, en efecto, la lengua del Arcipreste, pero sí que el arquetipo, para ciertos rasgos, se hallaba más próximo a S y a T que a G.
Para terminar, quisiera aventurar una hipótesis sobre los dialectalismos de las obras literarias medievales y, en particular, el Libro de buen amor. La mayoría de los textos anteriores al siglo XV presentan en mayor o menor grado rasgos que, al no concordar con el castellano alfonsí, se consideran dialectalismos. Sin embargo, cabría preguntarse cuál era la lengua de aquellas obras hispánicas en romance que manejó Juan Ruiz. Sus modelos literarios -pensemos en la lírica galaico-portuguesa, en Berceo, en el Libro de Alexandre- no eran, precisamente, obras que respondieran al castellano de las obras de Alfonso X. ¿No será la lengua del tal Juan Ruiz una «koiné» motivada por la variedad dialectal de sus modelos vulgares31?
El otro gran problema que plantea el LBA es el métrico. Por lo que respecta a las rimas, tan ricas, no hay duda de que aunque el Arcipreste tiende mayoritariamente a la consonancia, en varias ocasiones admite las rimas asonantes (749 -arda, -ada; 752 -ança, -aça; 1181 -almos, -amos, etc.)32. Y también que, salvo en unos pocos ejemplos en los que puede aplicarse la ley de Mussafia, los finales de hemistiquios y versos en esdrújulos y agudos se computan como bisílabos. Es evidente igualmente que el Arcipreste tiende, en la cuaderna vía, a la regularidad isosilábica en cada copla -esto es, cuatro versos 7 + 7 u 8 + 8-, para lo que admite todas las licencias poéticas de sinalefas, dialefas, diéresis, sinéresis, apócope, dobletes léxicos, etc. Doy una serie de ejemplos de estos casos:
a) Dialefas
- 528a en ti sienpre ayer SG7
- 539a ya el vino usa va SG7
- 542b que non ay encubierta SG7
- 754a que muchos se ayuntan e son de un consejo SG7
- 740a Dixo doña Endrina SG7 (pero en 745a [Señora doña Endrina SG] podría presentar sinalefa).
- 755a si él non vos defiende SG7
- 811a yo le esto deziendo SG7
- 817b ca engañar al pobre SG7
- 821b encúbrese en cabo SG7
- 1275d enpos éste estava S
- d'éste G
En el caso siguiente, muy interesante, tanto puede hacerse sinalefa o dialefa, y conformar hemistiquios de 7 o de 8 en 826d:
- 826c fue mucho engañado SG
- 826d fue mucho enamorado SG
b) Sinalefas
- 550b la comadre contra el lobo SG8
- 612 que non á muger en el mundo SG8
- 866c en los ojos tiene arista SG8
- 866d coida que es amada e quista SG8
- 827b como el diablo al rico omne, ansí me anda seguiendo SG
En el primer hemistiquio quizá hay que leer dïablo, que es la norma.
427 ante que disçípulo ser S
seer G
Hay que leer disçiplo, trisílabo. En este caso, como en otros, seer es una simple grafía (541c, 623d ser S8: seer G9).
541c desque pecó con ella, temió mesturado ser S
seer G
c) Diptongo e hiato
Los más frecuentes son los casos de imperfecto en -ía, -ia, -ié, que alternan por razones métricas:
- 145a vía de morir S7
- 238b fazía tan gran sueno S7
- 495a Fazía muchos clérigos S
- Fazié G
Muy probablemente hay que leer clergos.
1063f de los jodíos mal S
de los judiós muy mal G
En el caso de G podría formarse hemistiquio octosilábico, como en el siguiente:
1098c non avié maravilla G
avia S
d) Apócope
Los casos son numerosísimos y corroborados por las grafías (val, nol, tien, diz, faz, vien, diom, sys), y alternan con las formas plenas. Doy algunos ejemplos en los que podría practicarse o no, según los manuscritos:
6499a Si le conortan non lo sanan, al doliente los joglares S
Tanto podría leerse Si·l como no·l, o los dos para conformar un hemistiquio heptasílabo.
728c con los locos fázese loco S
se faze G
Hay que leer (o computar) fázes o se faz.
1282a Este tiene tres diablos SGT
tien dïablos Cor
Podría admitirse la enmienda de Coromines o considerar el hemistiquio octosilábico, leyendo diablos como es habitual. Y lo mismo ocurre con el ejemplo siguiente:
514c quien non tiene miel en la orça, téngala en la boca S
[la] G
Muy probablemente, una gran parte de los hemistiquios irregulares de ocho y nueve sílabas está motivada por la tendencia de los copistas a la recuperación de las formas sin apocopar.
e) Dobletes métricos
Notable es el caso de tan y atán, tal y atal, cuya alternancia está condicionada por razones métricas:
1234c tan grandes alegrías nin atán comunales SGT
698a fallé una tal vieja G
atal S
En este caso probablemente hay que leer como G, pues es más factible la dialefa en fallé una que en una atal.
Juan Ruiz alterna también por las mismas razones métricas fazer y far o fer (en una ocasión T, confunde ser con fer, que cambia en fazer). La forma far aparece en ocho ocasiones en S, G o SG -no en T- siempre en rima, pero debía de aparecer con alguna frecuencia en otras posiciones. Es segura su presencia en el caso siguiente:
370c non podían dar licencia para aver compusiçión S
fazer T
Todos los editores, incluido Coromines, siguen la lección de S, dado que la de T es eneasílaba. Sin embargo, la construcción judicial latina es, sin duda, facere compositionem. Como T la mantiene, hay que suponer un fer o un far en el original.
Notable es también el caso de coraçón, que hay que leer trisílabo en la mayoría de las ocasiones, pero en otras probablemente funciona métricamente como bisílabo (cor'çón), como en el ejemplo:
902c sin coraçón e sin orejas SGT
Alternan también por las mismas razones las formas perifrásticas de futuro con las aglutinadas (pelarvos han / vos pelarán). En el caso de comerás / conbrás, la primera forma trisílaba parece evidente solución de copista, mientras que la bisílaba es la exigida para la regularidad.
Esta amplísima libertad de licencias métricas de Juan Ruiz, frente a la rigidez de la poética de Berceo33, unida a los cambios y presuntos errores de copistas que escriben en el lindar del siglo XV permite reconstruir gran parte de sus versos de forma regular. La crítica no está de acuerdo, en cambio, en el carácter y en el modo de esta regularidad. Sí parece seguro que, salvo en alguna ocasión extraña -por ejemplo, en el uso de algún refrán-, Juan Ruiz no admite otros hemistiquios que los de siete y ocho sílabas- aunque si se aplican los criterios propuestos por Macrí, la situación cambia en cuanto al lugar de los acentos.
Las discrepancias críticas, nacen de si Juan Ruiz tiende a un absoluto isosilabismo -hemistiquios de 7 + 7 o de 8 + 8- o bien practica la fluctuación -7 + 7, 8 + 8, 7 + 8, 8 + 7-. Coromines ha sido quien con mayor cuidado ha estudiado el uso de las variantes heptasilábicas y octosilábicas de acuerdo con el desarrollo de la acción. En efecto, Juan Ruiz, no utiliza ambas posibilidades al azar sino que las distribuye en determinados lugares de la obra. El sabio maestro lleva sus conclusiones hasta límites no aceptables en buena lógica textual: para él solo se dan hemistiquios regulares de 7 + 7 o de 8 + 8, formando conjuntos distribuidos en coplas, lo que le lleva en su edición a correcciones que superan los límites de lo admisible. Hay, es cierto, numerosos casos en los que una ligera enmienda -por apócope habitualmente- reconstruye la regularidad métrica. Pero no siempre puede enmendarse la presunta irregularidad. Daré unos ejemplos de cómo esta hipótesis de Coromines, válida con las excepciones correspondientes, no se sostiene si se generaliza:
350b la comadre contra el lobo SG8
Coromines admite que es verso largo de autor.
541c desque pecó con ella, temió mesturado ser S
seer G
[con ella] Cor
824c Señora doña Rama, yo que por mi mal vos vi SG
754a como al avutarda, pelarvos an el pellejo G
vos pelarán S
pelarvos [an] Cor
848a Es maldat e falsía las mugeres engañar SG
[las] Cor
1184c púsose muy privado en estremo de Medellín S
aína G
estremo en Medellín Cor
1212d de muchos que corren montes llenos van los oteros SGT
Coromines lo da como verso largo de autor.
1317a Fiz llamar Trotaconventos, la mi vieja sabida SGT
Llamar Trota conventos fiz Cor
1327d muy loçano e cortés, sobre todos esmerado S
muy cortés, sobre todos, loçano e esmerado Cor
1339d quien a monjas non ama, non vale un maravedí SGT
Coromines enmienda en non val maravedí, contra el usus scribendi del autor y de su época.
1598b diez ánsares en laguna que cient bueyes en prado SGT
en laguna diez ánsares Cor
1567d que defenderme pueda de tu venida mortal ST
que m' pueda defender de / tu venida mortal Cor
En general, la división hemistiquial (7/7, 8/8, etc.) no plantea problemas rítmico-sintácticos, pero hay casos en los que ritmo y sintaxis no se avienen:
337b de mayor descomunión por costo de legado SG
Si la cesura se lleva a cabo lógicamente en descomunión / por, el segundo hemistiquio es eneasílabo (8 + 9). Coromines la sitúa para salvar la métrica (8 + 8) tras por, al igual que en otras ocasiones en que la copulativa e en el centro del verso puede contarse al final del primer hemistiquio o al principio del segundo. Probablemente en este caso hay que leer cost'tuçión o admitir una compensación silábica tras el hemistiquio agudo. Continuos problemas de irregularidad plantean los parlamentos con verbo dicendi, en los que vacilan los copistas con mayor frecuencia que en otros pasajes, cometiendo numerosas hipermetrías: quizás, en algún caso, sean adiciones. Tampoco los refranes se ajustan siempre a la métrica ni al ritmo:
569d buen callar çient sueldos val en toda plaça SG
el buen / vale Cor
Pero parece claro que callar rima con val, como es propio del refrán, y que el verso carece de la estructura del alejandrino. Métrica, pues, no sujeta a regularidad absoluta, híbrida de clerecía y juglaría, plantea problemas poco menos que irresolubles.
En el actual debate entre bedieristas y neolachmannianos, los últimos llevamos las de perder34. Sin embargo, sigo creyendo que es el menos malo de los métodos conocidos y que, aplicándolo bien, da resultados mejores para los fines que, en mi opinión, deben presidir la edición de un monumento literario: acercar el texto lo más posible a la voz del autor. Naturalmente resulta peligroso dejarse llevar por tentaciones enmendaduras para conseguir ediciones originales, muestras de ingenios perspicuos fuera de lo común. Nada más fácil que obcecarnos ante una enmienda que nos parece genial e irrefutable. Y nada más triste y desalentador que descubrir, con el tiempo, que está equivocada. Pero el método neolachmanniano es, por principio, prudente y se caracteriza por servirse de unos criterios bastante objetivos que permiten eliminar parte de la subjetividad inherente a este tipo de saberes humanísticos. Un stemma bien construido es una brújula imprescindible que permite al editor moverse por los bosques de variantes -el LBA es una selva, pero bastante más despoblada que la Divina Comedia, el Roman de la rose o los Canterbury Tales con mayor rapidez y seguridad que quienes solo se guían por el venteo filológico, aunque sea tan excelente como «le goût» de Bédier.
Conservar, en efecto, es un acto tan crítico como innovar. Pero conservar, en filología neobedieriana, quiere decir mantener hasta límites aberrantes las lecciones -no solo las grafías- del que se supone mejor manuscrito o, simplemente, del que se toma como base. Los ejemplos textuales de las páginas anteriores demuestran que, en el LBA, no hay un manuscrito mejor, sino uno más completo. Es cierto que S se muestra más fiel a sus ascendientes que G y T -no mejor que a-, pero es ingenuo jurar sobre todas sus lecturas. Sin embargo, como G y T son muy incompletos, parece preferible, para no crear un texto lingüísticamente híbrido, tomar S como base. No creo, además, en la reconstrucción lingüística del original, como postulan Coromines y M. Morreale, que defienden la lengua castellanizante y más arcaica de G. Es, sin embargo, un criterio válido si se considera la edición como una hipótesis de trabajo. En este aspecto, no hay término medio: o se reconstruye, como ha hecho Coromines, o se conserva, como hace Gybbon-Monypenny. He preferido pecar en este sentido por exceso y conservar las formas y grafías de S, salvo en alguna rima y en los considerados leonesismos, que no me he atrevido a mantener para no romper con la tradición editorial -y no confundir al lector normal a quien se dirige, en parte, esta edición-, y naturalmente en los errores, innovaciones y presuntas adiaforías, en los que he seguido las lecciones de los otros testimonios, seleccionando las variantes de acuerdo con los criterios tradicionales de la lectio difficilior, la conformatio textus, el usus scribendi y la res metrica. Quienes estén interesados más en el documento lingüístico que en el literario pueden consular con comodidad el apartado de variantes lingüísticas que incluí en el apéndice. Por las razones expuestas en los problemas sobre la transmisión, no he querido intervenir apenas en la métrica en los casos en que el arquetipo da hipermetrías, aunque en el caso de las hipometrías he añadido entre corchetes la solución ajena o mía -con X, que utilizo como sigla de la conjetura en ambos aparatos- que me parecía más verosímil. Creo que Juan Ruiz tendía al isosilabismo -con las variedades de las coplas octosilábicas por motivos estilísticos, como demostró Coromines-, pero es aleatorio, en general, optar por una u otra corrección basada en apocopar, que es, con gran diferencia, el recurso habitual y más verosímil de los editores para conseguir la isometría. En estos casos, cuando algún manuscrito o rama -G, T o a- traía lecciones que favorecían el isosilabismo de 7 + 7 u 8 + 8, si no se enfrentaban paladinamente a la lectio difficilior, conformatio textus y usus scribendi, los he incorporado al texto. En los casos de un solo testimonio o de varios que mantenían anisometrías, con facilidad subsanables por la apócope o por contracciones y dobletes léxicos -no·l por non le o por en el, dixle por díxele, fer, far por fazer, cunta por contesca, acaesca o caesca, etc.-, he preferido conservar sus formas lingüísticas y dejar al buen criterio del lector las correcciones, que son, en realidad, elementales, y que, además, en el apartado de variantes se suelen indicar en sus casos más notables con la sigla del editor o crítico que ha propuesto por vez primera la enmienda. Comprendo que no es muy científico este método, pero me parece preferible, dada la poca dificultad que ofrece, a intervenir en el texto, cuando en algunos casos no es segura la regularidad y en otros en los que las posibilidades de enmienda por adiciones, supresiones, sustituciones o alteraciones del orden son tantas, que sería arbitrario optar por una u otra. Como norma, aconsejo al lector que opte por la regularidad métrica para conseguir versos de hemistiquios regulares de 7 + 7 u 8 + 8.
Para las grafías, tanto en el texto como en las variantes, he seguido el criterio de no distinguir grafemas sino fonemas o presuntos fonemas. Así la ƒ larga y la a s se transcriben como s; la s y la z como z en las voces en que la tradición gráfica trae ese fonema (fazer); las ss-, ff-, -ff- y R-, rr- iniciales se transcriben como simples; la u-, -u- con valor consonántico como v, y la v-, -v-, como u- y -u- cuando lo tienen vocálico, al igual que j-, -j-, -j e v, que se transcriben como i en el mismo caso. Mantengo los grupos -np- y -nb-, con o sin abreviatura por cortesía a la tradición editorial, aunque, evidentemente, se pronuncian como -mp- y -mb-; desarrollo las abreviaturas sin ningún signo especial -salvo en las variantes cuando lo considero oportuno-; dejo omne y ome, aunque parece claro que se trata de una grafía tradicional por ombre (como aparece en la rima de 159bc y en el prólogo en dos ocasiones); mantengo los cultismos o hipercultismos gráficos abundantes en S, probablemente propios del momento cultural en que escribe Paradinas, pero que se hallan también en numerosos textos de los siglos XIII y XIV, como corresponde a quienes estaban familiarizados con el latín35; dejo formas como taner, renir, nitroso, etc., porque, aunque puedan tratarse de lapsos por olvido de la tilde de la abreviatura, lo más probable es que respondan a variantes fonológicas frecuentes en los manuscritos de la época (en este sentido he preferido, tanto en el texto como en las variantes, pecar de conservador, aun a sabiendas de introducir presuntos errores).
Transcribo d'éste por deste, d'aquel por daquel, d'él por del, qu·es por ques, según la función del fonema aglutinador (yo·t por yot, no·l por nol). Puntúo y acentúo según el uso moderno, pero sigo las normas habituales en la distinción de palabras con funciones diversas -vós y vos, sí y si, óy y oy, etc. Doy avía, avia, avié de acuerdo con la métrica y los manuscritos, si bien lo más probable es que avié fuera la forma original en los casos en que en S aparece avia (que dejo y puede leerse aviá también), y el hiato, avía, que es forma necesaria para el verso y, por consiguiente, de autor.
La puntuación de la obra es muy compleja por la estructura de la copla, que tiende a la sentencia, por lo que los puntos (:) deberían encerrarse en otros dos, contra la RAE, pero no contra la entonación del libro. He seguido a la RAE como obligación moral, pero con sus normas hay que hacer equilibrios de expertos malabaristas tonemáticos. Alabo a Gybbon-Monypenny su exquisito cuidado para pulir la puntuación. Me he aprovechado, en general, de la suya y, sobre todo, de la de Joset, cuyo texto utilicé para el cotejo ya en mi edición de 1983.
He mantenido los epígrafes de S, aunque no sean de autor, para conservar una tradición editorial y no hacer usos nuevos, que, en estos casos, más perturban que ayudan. Por otra parte, son muy útiles para guiarse por el laberinto episódico del LBA.
Cualquier adición al texto se añade entre corchetes [ ]. Las supresiones y cambios se aclaran en el apartado de variantes y en las notas correspondientes. Con las cruces desperationis (+ +) se indica que se trata de un pasaje estragado sin solución clara.


