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ArribaAbajo- XI -


El genio los genios

ArribaAbajo   ¡Ay de ti, Madrid, decía
San Vicente el de Ferrer,
Cuando todo seas tiendas
En tu confuso babel!
   Si ya se ha cumplido o no  5
Su profecía, no sé,
Pero el Santo fue sin duda
Más santo que mercader.
   Yo, ni mercader ni santo,
No merezco tanta fe  10
Y mi lengua no presagia
Lo que mis ojos no ven,
   Porque pájaro agorero
Nunca me ha gustado ser,
Y antes que gemir un pésame  15
Regodeo un parabién.
   ¡¡¡Sí, que faltan Jeremías
Que destemplando el rabel
Clamen en prosa y en verso:
Ay de ti, Jerusalén!!!  20
   Llevando, pues, la contraria,
¡Oh tres veces y otras tres
Beato Madrid, exclamo,
Y otras veinte y otras cien!
   ¡Dichoso pueblo, que encierra  25
Del Barquillo al Avapiés
Tantos genios creadores
Como hay vecinos en él!
   En el siglo de Cervantes
Floja la cosecha fue.  30
¡Al fin siglo de tinieblas!
¿Qué había de suceder?
—280→
   Pero el siglo en que vivimos...,
¡Friolera! Ya se ve,
¡Si es el siglo de las luces,  35
Y la propaganda, y... ¡Pues!
   Cuenta la historia que entonces
(Rutinas del tiempo aquel)
No osaba nadie escribir
Si no sabía leer,  40
   Y decían a sus hijos
Los padres (¡otra sandez!)
Aprende si ha de enseñar;
Trabaja si has de comer.
   Hoy para ser grandes genios  45
Y varones de honra y prez
No es fuerza que lo seamos;
Basta con quererlo ser.
   ¿A qué estudiar nuestro idioma
Si a gatas en la niñez  50
Lo aprendemos? ¿No es mejor
Un poquito de francés?
   ¡Y echen guindas al que sabe
Dónde se vende el papel
Y dónde está la copiosa  55
Librería de Denné;
   Y al pie de la letra puede
Traducir en solo un mes
A Balzac, y a Jorge Sand,
¡Y a Federico Soulié!  60
   Y más si sabe un tantico
De taquigrafía, ¿eh?
Menos corre que su mano
La góndola de Aranjuez.
   Al pie de la letra dije,  65
Aunque resulte un pastel
Que ni se lea en París
Ni se comprenda en Jerez;
   Que aquella frase famosa
Que articuló cierto rey,  70
La de No más Pirineos,
Así se debe entender.
   Mas si descubre agudeza
Para rimar ten con ten,
Y sabe formar en masa  75
Sílabas de diez en diez;
—281→
   Si gimiendo en pie quebrado,
Aunque no tenga por qué,
Dice: mi misión es esta,
Que me la dio no sé quién,  80
   Cátele usted dispensado
De Dios, de patria y de ley;
Cátele usted archigenio
Por siempre jamás amén.
   Y mil genios brotan hoy  85
Por cada genio de ayer;
Que en Madrid son tan fecundos
Como en su campo la mies.
   El uno es genio varón,
El otro es genio mujer,  90
Y presumo que los hay
Hermafroditas también;
   Porque esa especie de tifus,
Con permiso de Broussais,
No hay edad, sexo ni clase  95
Donde no tenga cuartel.
   Si quieres que algunas señas,
Lector amable, te dé
Por donde el genio y los genios
Sea fácil conocer;  100
   (Y te advertiré de paso,
Por si aún no lo sabes bien,
Que ser genio y tener genio
Todo es uno, aquí y en Brest;
   Porque bien puede un vocablo  105
Ser cosa y hombre a la vez;
Y esto va en genios; y basta,
Que es artículo de fe);
   Si quieres saber, repito,
Quién tiene genio... y lo es,  110
Préstame atención, que en pocas
Palabras te lo diré.
    Genio, además de los genios
Del coplero somatén,
Es el niño de doce años  115
Que ya fuma y va al café.
    Genio es la linda doncella
Que, mirando con desdén
Bajas faenas, no tiene
Genio de hilar ni coser;  120
—282→
   Pero sabe analizar
Las telas de un almacén
Y hacia dónde necesita
Apéndices el corsé.
   Genio es también inspirado  125
La que se suelta a leer
En el Optimismo y otras
Obrillas de ese jaez.
    Genio es la mujer casada
Que su materno deber  130
Traslada a pasiega inmunda,
Plus ultra del interés;
   Que aunque robusta se vea
Más que un mozo de cordel,
Pudiera con la lactancia  135
Perder el brillo su tez:
   La que oye y ve desde un palco
Con inefable placer
La lógica de Antony,
De Marión el burdel;  140
   La que el alma de su esposo
Tiene por baja y soez,
A no ser alma de cántaro
Como algunas que yo sé;
   Y como la suya es alma  145
De más sublime troquel,
Sólo se aviene con otra
Que la sepa comprender;
   Que si ayer llamaba amante
Al que hoy tirano cruel,  150
Fue por falta de experiencia
Y sobra de sencillez,
   Y su misión en el mundo
Fue casarse... con cualquier,
Salvo el innato derecho  155
De arrepentirse después.
   Y es genio privilegiado
El excéntrico doncel
Que a una prójima anticipa
Consuelos de la viudez,  160
   O exclama, si ella resiste:
¡¡¡Maldita seas, mujer!!!,
Y amartilla una pistola,
Y se la apunta a la sien...
—283→
   Mas ella, ¡ay Dios! se desmaya...,  165
O lo finge, y Lucifer
Anda listo, y la tragedia
Se convierte en entremés.
   Genio es también, pero genio
Del Limbo, manso y sin hiel,  170
El estúpido marido
Que tiene ojos y no ve.
    Genio, otrosí... Mas si a todos
Hubiera de comprender,
Mi catálogo de genios  175
Llegaría hasta Jaén.
   Baste decir que pasando
Por un mesón anteayer
Oí decir: «¡Y qué genio!
No le hay en Madrid como él.»  180
   Me acerco al amo, y le digo:
«Aunque sea descortés,
¿Qué raro portento es ese?
¿De qué genio hablaba usted?»
   «Vale un doblón, me responde,  185
Cada pelo de su piel.
Mire usted»... Y miro; y era...
¡Un caballo cordobés!




ArribaAbajo- XII -


¡Salgamos de Madrid!

ArribaAbajo   Si es verdad, mi dulce Flérida,
Que tu corazón angélico
Corresponde al fuego plácido
Con que te amo hasta los tuétanos,
   Sube conmigo a la góndola  5
Y caminito de Arévalo
De Madrid salgamos prófugos:
Que es pueblo dañino y pérfido.
   Rápidos como la pólvora
Huyamos del vulgo tétrico  10
De poetillas misántropos,
Plañidores y epilépticos,
—284→
   Que, maldiciendo sacrílegos
Del buen Horacio y su método,
Llaman talento a la crápula  15
Y creación al retruécano,
   E invocando al hondo Tártaro
Con chirridos de murciélago,
Fulminan rudas apóstrofes
Contra el pobre humano género;  20
   Que apenas pasiega bárbara
Los emancipa del cuévano,
Pesa la vida en sus vértebras
Como el Etna sobre Encélado.
   Huyamos del Judas íntimo  25
Que al amigo franco y crédulo
Prodiga falaces ósculos
Y después le quita el crédito.
   No oigamos la necia cháchara
De aquel orador acéfalo,  30
Que presume de Demóstenes
Y no sabe los pretéritos.
   Huyamos de esos apóstatas
Que gritando a ignaro séquito:
«¡Viva la patria y su código!...»,  35
La venden después a Wellington.
   Un ¡adiós!, y sea el último,
A esa caterva de médicos
Que si visitan diez prójimos
Dan con los nueve en el féretro;  40
   Y al que la echó de demócrata,
Y hoy con sus estafas, émulo
De ricos-hombres y príncipes,
Arrastra carrozas de ébano;
   ¡Y niega un pan a los míseros  45
En cuyos hombros intrépidos
Se alzó a grandeza ridícula
muy superior a su mérito!
   ¡Fuego al proyectista trápala
A quien das el oro inédito,  50
Fiado en sus lindos cálculos
Que pintan seguro el éxito!;
   Y luego figura pérdidas
En la bolsa o en el piélago.
Y sólo cobras en lágrimas  55
El capital y los réditos.
—285→
   ¡Maldición al vil hipócrita
Que bajo exterior ascético
Cubre la avaricia escuálida
Con que despoja a los huérfanos!  60
   No más Madrid; que su atmósfera
Impregnan vapores fétidos,
Y es laberinto de crímenes
Más confuso que el de Dédalo.
   ¿Qué importa a placeres frívolos  65
Renunciar? Sin tanto estrépito
Podemos vivir más prósperos
En cualquier parte...; en Cintruénigo.
   Bástanos cabaña rústica
Bajo limpio sol benéfico  70
Donde nuestro amor sin límites
Nunca desmaye decrépito;
   Y bajo los verdes árboles
Oler de la rosa el pétalo
Y oír a la viuda tórtola  75
Fiar sus quejas al Céfiro;
   O a la mariposa aligera
Perseguir con vano anhélito
De la clavellina al pámpano
Y del tomillo al orégano;  80
   Y así en ventura recíproca,
Sin enemigos malévolos,
Con serenidad de espíritu
Llegar de la vida al término.




ArribaAbajo- XIII -


Una soaré

ArribaAbajo   «Gervasia, prevén las velas: -
Roque, limpia los quinqués. -
¿Ha venido el repostero? -
Préndeme aquí un alfiler. -
Que ponga el coche Toribio  5
Y vaya por Isabel. -
Tú, Juan, arregla las mesas
De tresillo y de ecarté,
—286→
Y en la chimenea luego
Echa dos troncos o tres. -  10
Llamad al afinador;
Que el piano está cruel. -
El farol de la escalera
¿Está ya corriente? -Bien. -
Jesús, Jesús, ¡qué muchachos!  15
No nos dejan entender.
¡Ea, a la cama! -¡Así no!
Póngase en medio el pastel,
Mas allá la jaletina,
Y el jamón a la Jerez:  20
Lo demás a estotro lado...,
¡Y no manches el mantel!
Aquí las conservas... ¡Bueno!
Y los helados después. -
Usted se encarga del ponche.  25
Cuidadito, ¡don Miguel!
No muy cargado. A la una
Se ha de servir. ¿Está usted?» -
Tal algarabía mueve,
Trajinando como diez,  30
Doña Próspera Ruivamba,
Condesa del Alcacer,
El bueno de su marido
Nada dice, o dice amén.
Hombre del antiguo régimen,  35
O se está cazando un mes
En su soto de la Alcarria,
No sin riesgo, a mi entender,
Mientras él apunta a un gamo,
De que le apunten a él  40
Si entro dos luces le toman
Por una cabra montés;
O, si reside en la Corte,
No conoce otro placer
Que comer, dormir, rezar  45
Y acariciar al lebrel;
Y, para pintarle, en fin,
Con solo un rasgo, diré
Que va al café de Levante
Y es jugador de ajedrez. -  50
Mas dejemos al marido,
Loando su buena fe,
—287→
Que en ser tonto le da Dios
Todo lo que ha menester;
Y si algún lector sinónimo  55
No ha conocido por qué
Con tantos preparativos
Se atosiga su mujer,
Digo que hay baile en su casa,
¡Vaya! y concierto también.  60
Lo que se llama un sarao...
Mal he dicho: una soaré.
Y ¿qué va a sacar en limpio
De ostentar todo ese tren?
Tengan ustedes paciencia,  65
Que pronto lo van a ver.
Siempre que entra alguna dama...
(¡Son ciento!) ponerse en pie,
Y dar cien pares de besos,
Y recibir otros cien  70
Con acentos cariñosos
Y risita de ojimiel,
Aunque esta la quiera mal
Y aquella no huela bien.
Andar como un zarandillo  75
De la una a la otra pared,
Porque la llama Luisita
Y le dice una sandez;
Porque otra quiere sentarse
Al lado de su doncel;  80
O a los nervios inocentes
Achaca Flora tal vez
La tortura del zapato
Y el suplicio del corsé;
O Laura tiene calor;  85
O Casilda tiene sed;
O la llaman con tres luegos
Urgencias de doña Inés.
Allí viene un elegante,
Que fue presentado ayer,  90
Y hoy con derecho se juzga
Para presentar a seis;
Y ella, aunque más de una mano
Cortada quisiera ver,
Tiene que besarlas todas,  95
O pasar por descortés.
—288→
Otro disputa en el juego
Por el valor de una nuez,
Y tiene que recordarle
Que su casa no es café.  100
Otro le pide dos onzas,
Que nunca piensa volver,
Y otro le rompe un florero
Por danzar un balancé.
¿Y el concierto? ¡Qué de afanes! -  105
Faltó a la cita Isabel;
Se han olvidado los coros
Del aria de Mahomet;
Está ronco don Ciriaco
Y ha parido Salomé. -  110
Pues que empiece Fulanita. -
No, señor, no puede ser. -
Arreglemos este dúo...
Bien por mi parte. ¿Y con quién? -
Con Casimiro. -¡Imposible!  115
No puedo cantar con él.
No entra a tiempo, desafina,
Y todo lo echa a perder. -
Conchita es más complaciente
Y nos hará la merced... -  120
Lo haría con mil amores,
Mas no puedo dar el re.
Si no estuviera indispuesta... -
Pues ¡cómo...! ¿Qué tiene usted?
Y Concha la habla al oído  125
Y le dice... no sé qué. -
Vaya, pues será preciso
Que supla don Ezequiel...
Al momento. ¿Cuatro piezas
Faltan? Yo las cantaré;  130
Y canta; y tras de la voz
Dura, estentórea, soez,
Por un tris no arroja el bárbaro
Los pulmones y la hiel. -
¿Y el ambigú? ¡Santo Dios!  135
No con igual avidez
Entra a saco una ciudad
Famélico somatén,
Como a la opulenta mesa
Se abalanzan de tropel  140
—289→
Una legión de heliogábalos...,
Pero de buen tono... ¡pues!
Fiambres, dulces, sorbetes...,
A nada se da cuartel.
En vano reclama el orden  145
La desdichada mujer.
En vano su vanidad
Pagó cincuenta por diez,
Malbaratando su hacienda,
A los hijos de Israel;  150
Que el opíparo banquete
Merienda de negros fue
Entre aquella turbamulta
Sin Dios, sin patria y sin ley;
Y sin poder obsequiar  155
A tantas damas de prez,
La mejor fuente de china
Rota por el suelo ve;
Y para mayor desgracia
Torpe beodo novel  160
¡Zas! derrama una ponchera
En su traje de moaré.
Así acaba la función
Cerca del amanecer;
Y unos al marchar se ríen,  165
Y otros le quitan la piel;
Y el que entró muy derretido
Se despide con desdén.
Y la casa ¿cómo queda?
Hecha un confuso babel.  170
Y Madrid se ha divertido;
¡Mucho! ¿Y el ama?... ¡Aprended!
La que pocas horas antes
Pensó hacer un gran papel,
Sola, mustia, desairada,  175
Gime sobre un canapé. -
¡Oh! los bailes, los conciertos...
¡Gran cosa! ¿Y con cena? Miel
Sobre hojuelas. ¿Me convidan?
Mil gracias. Puntual seré;  180
Pero ¿en mi casa? ¡Abrenuncio!
¡Fuego de Dios, amén, amén, amén!

  —290→  


ArribaAbajo- XIV -


El baile

ArribaAbajo   Diz que inventaron la danza
La alegría y el amor,
Y que tal vez la inocencia
Tuyo parte en la invención,
   Cuando eran los hombres tales  5
Como el cielo los crió,
Y nadie osaba enmendar
La plana al sumo Hacedor;
   Mas la sociedad moderna
De otra forma lo ordenó  10
Creando del baile serio
La singular locución.
   Es cierto que de la danza
Arte bello se formó
Que un Vestris y una Taglioni  15
Hicieron encantador;
   Y aunque no faltan filósofos
Que miren con irrisión
Un arte en que al hombre igualan
El perro, el oso, el jocó;  20
   Y no pueden tolerar
Que se llame profesor
Quien tiene el alma en las corvas
Y el ingenio en el talón,
    Ya a los públicos teatros  25
El arte se refugió,
Y a la ambulante maroma
De algún italiano histrión.
   Y el baile de sociedad
¿Merece este nombre? No,  30
Bien que lo llamen así
Los tontos de profesión.
   Lo que fue danza animada
Insulsa parodia es hoy,
O ridícula fatiga  35
Sin placer ni diversión.
—291→
   ¿Qué es ver ochenta figuras
Frente a frente y dos a dos
Como autómatas moverse
Sin espíritu y sin voz?  40
   ¿Qué inspiran a los sentidos,
Qué anuncian al corazón
Cojeando la mazurca,
Galopando la galop?
   ¿Qué sustancia, don Remigio,  45
Saca usted de un rigodón
Arrastrando el pie dengoso
Ora delante, ora en pos?
   ¡Miradlos! Ellos y ellas,
Más serios que un facistol,  50
Danzan como si danzaran
Así,... de orden superior.
   Apenas el aire agita
La leve falda de gro,
O de un zanquilargo fraque  55
El escurrido faldón.
   Si Laura te da una mano,
Lo hace... por amor de Dios,
Y con guante, y de los cinco
Tres dedos sisa el pudor.  60
   Si ella te abraza, es mentira:
Vas tú a abrazarla y ¡voló!;
Que te esquiva la cintura...
Por guardar el polisson.
   La destreza es de mal tono,  65
El regocijo, ¡fi donc!;
La ala está en el desdén
Y en el fastidio el primor.
   Y esos que por tal bobada.
Sin piedad de su pulmón,  70
Perdidos tiempo y hacienda,
Vuelven a casa con sol,
   Antes que hombres y mujeres
Parecen en el salón
Santos de tontería  75
O muñecos de reloj:
   Y luego pregunta Carlos
A la hermosa Leonor:
«¿Qué tal en casa del Conde?
¡Gran baile! ¡Gran reunión! -  80
—292→
   ¡Sí, magnífica!, contesta
La dama. Tengo una tos... -
Usted se divertiría
Mucho... -Nada: no, señor.
   Yo me aburrí, pero tengo  85
La dulce satisfacción
De poder asegurar
Que me aburrí comm' il faut
   ¡Tal presente nos ha hecho
La extranjera ilustración,  90
Y el prurito de la moda
A tal extremo llegó! -
   Tales bailes no me den;
Que no entiendo, voto a brios,
Cómo pueden asociarse  95
La danza y el mal humor.
   Denme el brioso bolero,
Y la jota de Aragón,
Y el fandango saleroso
Y el polo jaleador;  100
   Y aunque sirva de sarao
La cocina de un mesón;
Y mas que cuelguen candiles
Y espejo sea un perol;
   Y mas que en humilde poyo  105
Suplan con rasgado son
La guitarra y la bandurria
Al oboe y al fagot.
   ¡Y alegría, pese al diablo!
¡Y vaya otro trago, Antón!  110
¡Y brinco que cante el credo!
¡Y que se muela el arroz!
   Y la mano, sea mano,
Y en lo que fuero razón
No le anden con regateos  115
A ningún hombre de pro;
   Y haga Juana otra cabriola,
Y mas que sea una coz;
Y sepamos si esa liga
Es verde o de otro color. -  120
   Esto será de mal tono,
Y vulgar, y ¿qué sé yo...;
Pero es fruta de mi tierra,
Y yo soy muy español.

  —293→  


ArribaAbajo- XV -


La política aplicada al amor


Carta erótica en estilo parlamentario

ArribaAbajo   Mariquita idolatrada,
Mi bien, mi amor, mi deidad,
Mi programa, mi turrón,
Mi frase sacramental:
   Tú, cuyos ojos me roban  5
La independencia y la paz
Poniendo a mi corazón
En estado excepcional,
   Permite que un ciudadano
Te interpele en puridad  10
Sobre cuestiones vitales
De su situación normal.-
   Si yo te amo y tú me quieres,
¿Por qué, pesia Barrabás,
Con un pacto de familia  15
No das término a mi afán?
   Enemigo del progreso
Nos condena tu papá
A vivir estacionarios
En la flor de nuestra edad.  20
   Con su horrible catadura
y su instinto monacal,
También, dos veces feota,
Me rechaza tu mamá.
   Mas si tanta es de los dos  25
La injusta arbitrariedad,
¿Por qué no nos pronunciamos
Contra el yugo paternal?
    Coliguémonos, Maruja,
Y válgame en el altar  30
Contra el veto de tu padre
La sanción del capellán;
   Y cuando hecho consumado
Sea el vínculo nupcial,
Pediremos, alma mía,  35
Un voto de indemnidad.
—294→
   Por dicha el antiguo régimen
Murió en este suelo ya;
Bien que algunos sicofantas
Lo quieren resucitar.  40
   ¿No ha de alcanzar al amor,
Que de suyo es liberal,
Ya que no el poder omnímodo,
Un cacho de libertad?
   Es acto de vandalismo  45
Nuestras almas divorciar,
Con infracción manifiesta,
Del Código... natural.
   Tú rica y yo proletario,
¿No somos hijos de Adán?  50
¿No somos parte integrante
Del edificio social?
   Biógrafo de mí mismo
Me voy a espontanear,
Aunque no es parlamentario  55
El que dice la verdad. -
   En primer lugar, las Cámaras
No me abren de par en par,
Porque ni soy financiero
Ni alta notabilidad.  60
   No temo que me sorprenda
Polizonte suspicaz
Elucubrando en el club
Algún tenebroso plan.
   No tengo, rancio aristócrata  65
O demagogo procaz,
La exaltación del tribuno
Ni el orgullo del bajá.
   Ni contratos clandestinos
He celebrado jamás,  70
Ni me comprende el apodo
De sanguijuela voraz.
   Ni aspiro a la teocracia,
Ni Ayacucho es mi lugar,
Y así soy yo cigarrón,  75
Como cangrejo fluvial.
   Sólo a los hojalateros
Me pudieran comparar,
Porque siempre que te miro
Digo para mí: ¡Ojalá!...  80
—295→
   Sin embargo, me parece,
Que pertenezco a la gran
Familia, porque los pobres
Siempre hemos sido los más.
   Con el santo sacerdocio  85
De la prensa gano el pan;
Mas soy partícipe lego
En esa comunidad.
    Folletinista infeliz
Y siempre hecho un azacán,  90
Habito en el piso bajo
Si otros en el principal.
   No en artículos de fondo
Afirmo con gravedad
Que el equilibrio europeo  95
Corro peligro en Tetuán.
   No es dado a mi humilde pluma
Discutir, analizar
Los negocios que en San James
Palpitan de actualidad.  100
   No expongo en discursos lánguidos
Con estilo doctoral
El admirable artificio
Del sistema... trinidad.
   Por ser de contrario dogma,  105
No en polémica mordaz
Acuso del farisaico
Al colega, Pedro o Juan.
    No soy tránsfuga, ni apóstata,
Ni acostumbro a involucrar  110
Los rayos del Vaticano
Con la ley municipal.
   En materia de agiotaje
No conozco el Cristus-a,
Y el ostracismo, sin ostras,  115
Para mí está en alemán.
   En fin, ni sé de las masas
Las pasiones agitar,
Ni entiendo jota de gu-
bernamentabilidad.  120
   Mi destino es traducir
Por un módico jornal
Novelas de munición,
Ya de Paul, ya de Balzac.
—296→
   Por cierto que malas lenguas  125
Dicen que suelo dejar
En vascuence medio torno
Y en francés la otra mitad.
   Ahora bien, dulce Maruja,
Si has podido barruntar  130
Las tendencias, de esta epístola
Escrita en lenguaje usual,
   Da solución a mi crisis,
Y sepa yo, ¡voto a san!
Si es llegado el casus foederis...,  135
¡O he de tirarme al canal!




ArribaAbajo- XVI -


Un viaje a hortaleza

ArribaAbajo   Engancha, zagal amigo,
Ese cuadrúpedo ruin.
Hoy son los días de Laura,
¡Y aún estamos en Madrid!
   Vuela por ese camino,  5
Y te daré gracias mil,
Y eternizará mi musa
Tu trémulo calesín;
   Y aunque se ofenda el Correo
Literario mercantil,  10
Diré que lo fabricaron
Para las bodas del Cid.
   Vuela a Hortaleza, y no sea
Que, por llevarnos allí,
Con tantas copas beodo  15
Nos lleves a Chamartín.
   ¡Oh si yo fuera paloma
Para no apelar a ti
Aunque en las garras de un sacre
Me aventurase a morir!  20
   Aprieta. -¡Cuerpo de Cristo,
Cómo galopa el rocín!
¡Cuál sudo! ¡Cuál trago polvo!
No importa, Laura, es por ti.
—297→
   Por cuestas y por barrancos  25
Nuestra vida está en un tris;
Que es el camino alevoso
Y el carruaje baladí. -
    ¡Tente, no vuelques!... Respiro.
Bendiga el cielo tu ardid;  30
Que fuera mucha desgracia
Sin ver a Laura morir. -
   ¿Qué harás en este momento?
¿Vagarás por el jardín?
¡Oh quién te viera, morena,  35
Sin que me vieras a mí!
   Tal vez leve sombrerillo
Cubre tu frente gentil,
Ahora que el rubio Febo
Pende del alto cenit;  40
   Y al cenador enramado
Robas el fresco jazmín,
O al verde geranio enlazas
El encarnado alelí.
   Tal vez en la blanda higuera  45
Grabas con punta sutil,
¡Ay simplecilla!, recuerdos
De algún amor infeliz.
   O bien en rima sencilla
Cerrada en tu camarín  50
De la campaña inocente
Cantas la vida feliz;
   Que también del padre Delio
Te inspira el numen a ti,
Y te dio su plectro Erato  55
Cual su donoso reír.
   O quizá pulsas el clave
Con tus dedos de marfil,
Y a los céfiros encantas
Con tu voz de serafín.  60
   O ante el cristal animado
Te ayuda Silvia a ceñir
Al dulce túrgido seno
Corpiñito carmesí;
   Y a tu cabello claveles  65
De jaspeado matiz;
Y a tu cuello torneado
La gargantilla turquí;
—298→
   Y tornasolada cinta
Que trujiste de Madrid  70
A la tu breve cintura
Digna de eterno buril.
   O a la sombra regalada
Del húmido tamariz
Te aduerme el blando gorjeo  75
Del tímido colorín.
   ¿Y quién sabe si en el plomo
Que no temes despedir
Mísera viudez envías
A la pintada perdiz?  80
   O bien... Mas paran las ruedas
Del terrestre bergantín.
¡Ya en Hortaleza! Volemos,
Y a Laura... ¡Miradla allí!
   Salud, hermosa zagala,  85
Tu fiesta vengo a aplaudir.
Dichosa, oh Laura, celebres
Otras ciento, y otras mil.




ArribaAbajo- XVII -


A una señora


Con quien salí de año para el de 1830

ArribaAbajo   ¡Año mío y mi tocaya!
¡Digo! ¿Es un grano de anís?
Fuerza será que yo te ame,
Prenda mía, hasta el morir.
   ¡Oh cédula protectora!  5
¡Oh fortuna siempre ruin,
Gracias a Dios que una vez
Fuiste para mí feliz!
   Díganlo cuantos admiran
Ese tu rostro gentil,  10
Esos tus ojos morenos,
y ese tu dulce reír.
   Aunque murmure la envidia
Te quiero, y mucho que sí...
Mas no te alteres, hermosa;  15
Que te quiero con buen fin.
—299→
   No gruñas por ser tu año
Un poeta baladí
Hoy que andan las pobres musas
Sin túnica y sin chapín.  20
   Paciencia, pues no hay remedio;
Que, si consistiera en mí,
Corregidor fuera yo
De la villa de Madrid.
   Sírvate pues de regalo  25
Este romance infeliz,
Aunque sería mejor
Que te enviase un pernil.
   Por dos causas no lo envío:
Falta de maravedís,  30
Y un hambre tal, que a tenerlo
Guardáralo para mí.
   Mas con deseos lo suplo,
Que no cuestan un tarín,
De que Dios te haga dichosa  35
Un siglo, y dos, y cien mil.
   Y te dé mucha salud
Y el oro del Potosí,
Y te libre de que llame
A tu puerta un alguacil.  40
   Y te conserve un consorte
Más héroe que el mismo Cid,
Pues con ocho años de yugo
Aún se está mirando en ti.
   Y dé a tus niñas marido  45
No bien lleguen a su Abril,
Y a tu niño un obispado,
Aunque sea el de Guadix.
   Más te diría, tocaya,
Pero se apaga el candil;  50
Y aunque deseo tu dicha
También deseo dormir.

  —300→  


ArribaAbajo- XVIII -


El pie de Lola

A mi amiga la Excma. Señora Doña Dolores Perignat de Pacheco



ArribaAbajo   Lolita la de ojos negros
Sobre nacarada tez,
Tan modesta como linda,
Tan donosa como fiel;
   Hermosa andaluza, que eres  5
La gala de aquel edén
Y, sin ser Rabicortona,
El asombro de Jerez,
   Hanme dicho que en París,
Corte del trono francés,  10
No has encontrado, Lolita,
Zapato para tu pie.
   ¿Qué mucho, si es tan pulido
Que Amor se deleita en él
Y tan breve que al moverse  15
El más lince no le ve?
   ¡Dios te perdone el tormento
Que sufrió... tú sabes quién
Cuando vio tu pie en la mano
De un zapatero soez!  20
   Pero antes de consentir
Tal sacrilegio ¿por qué
No consideraste, Lola,
Que tu clima no era aquel?
   Ya se ve, tú pedirías  25
Zapatos para mujer,
Y los debiste pedir
Para niña de ocho a diez;
   Que pasan allí por bellos
Pies de a tercia, y puede ser  30
Que no asusten los que midan
Cinco dedos más o seis;
   Y diz que al tarso condenan
Para que parezca bien
A ser descarnado y seco  35
Cual tablero de ajedrez.
—301→
   De gustos nada hay escrito,
Dice el refrán, bien lo sé;
Y no ha de tirar guijarros
A su tejado el francés;  40
   Y en cada tierra hay su estilo.
Por eso en Babel-Mandeb
Agrada el rostro atezado
Que suda gotas de pez.
   Pero árido zancarrón  45
Con sólo huesos y piel
¿Quién lo puede celebrar
Hablando de buena fe?
   O le es fuerza confesarme
Que lo admira contra ley,  50
O serán de pie de banco
Las razones que me dé;
   Y si hay quien tribute versos
A tales pies, ese quién
Hará en vez de un madrigal  55
Un epigrama cruel.
   ¡No así Fidias memorable
Los esculpiera, ni fue
Tan chata la inspiración
De Murillo y Rafael!;  60
   Que pie druida, es enemigo
De la pasión, del placer,
Y el instinto de lo bello
Fue guía de su pincel.
   ¿Qué talle hicieran garboso  65
Las patas que allí se ven?
Es imposible... ¿Y la pierna?...
Jesús, María y José!
   Alma de cántaro abriga
Quien no sabe comprender  70
De un túrgido pie menudo
La elocuente morbidez.
   ¡Oh cuánto suelen decir
Artero amor a través
Del tabinete y la galga,  75
Y la media de patén!
   Pero un pie de estado llano,
Que no altera su nivel,
Si no es cola de abadejo
Es cecina de Avilés.  80
—302→
   Por eso cuando en España,
Que es país de honra y de prez,
«A los pies de usted, señora.»
Exclama noble doncel,
   Quizá se declara amante  85
Con achaque de cortés,
Y llamárase dichoso
Si le dijeran amén;
   Que un pie lacónico y blando,
¡Vaya! es lo que hay que comer,  90
Lolita, y gracia de Dios
Poner los labios en él;
   Pero en la orilla del Sena
Sería absurda sandez
El decir a una madama:  95
«Señora, a los pies de usted.»




ArribaAbajo- XIX -


A Quevedo23

ArribaAbajo   Aunque ya el peso no leve
De sesenta y un octubres
Poco ágil hace a mi diestra
Para plectros y laúdes,
   Como carga concejil  5
De que ninguno se excluye
Pídeme el moderno Pindo
Que a Quevedo cante y juzgue,
   Y que mi juicio y mi canto
En un romance formule,  10
Siendo el lecho de Procusto
A tal joya tal estuche.
   No; para encomiar a un vate
De tan superior cacumen,
Poco es emplear un metro  15
Sobrado pedestre y dúctil.
—303→
   Rimas de Taso o de Ariosto
Pide el asunto, y un numen
Émulo del que a Virgilio
Inspiró su Arma virumque.  20
   Yo, amén de eso, que en un drama24
De cinco puentes no supe
Revolverme con holgura,
¿Qué haré en tan estrecho buque?
   Si informe bosquejo apenas  25
Hizo entonces mi chirumen
De tan colosal figura
Que se pierde entre las nubes,
   ¿Por qué, a riesgo de que un zoilo
Me llame Petrus in cunctis,  30
Lo que dialogué en domingo
He de romancear en lunes?
   ¿Qué, será lo que mandada
Hoy mi péñola ejecute,
Sino de aquel espontáneo  35
Embrión pálido resumen?
   Dejadme pues que en silencio
Admire, ría y estudie
Al que imitar no sabría,
Y ¡ay del que a tal se aventure!  40
   Harto lo que calle yo
Y lo que Tarsia no incluye
Mi amigo Fernández Guerra,
Veraz biógrafo, suple,
   Y harto en sus propios escritos,  45
Con pincel digno de Rubens,
El sabio autor se retrata
Sin comentarios ni apuntes.
   Harto el Lipsio castellano,
Mozo todavía impúber,  50
A España asombró y al orbe,
Doctor in utroque jure.
   Bien en rimas y discursos
Su lectura inmensa luce
Y de aquel estro viril  55
El alcance y el empuje.
—304→
   Que era hombre de pelo en pecho,
Si hay alguno que lo dude,
A Pacheco el maestrón
Y a otros guapos lo pregunte.  60
    O Trinacria lo dirá,
Y Saboya, y los insubres,
Y la embaidora Venecia,
Nueva Cartago palustre.
   Ni cuando sueña despierto,  65
¡Con tanta sal!, o prorrumpe
En jácaras y romances,
Que cien prensas reproducen,
   Sólo el Juvenal hispano
Dueñas fustiga y tahures,  70
Escribanos y alguaciles,
Alcahuetas y gandules.
   También a la residencia
Llama de Plutón o Júpiter
A los próceres que viven  75
Y a los magnates que pudren;
   Y ni en claustro o sin clausura
Las tocas y los capuces,
Ni coronas y tiaras
Son a su látigo inmunes;  80
   Que él sólo, o mejor que nadie,
Mezclando lo agrio a lo dulce,
De su corrompido siglo
Osó pintar las costumbres.
   Y si, a fuerza de escarmientos  85
Que hicieran mella en un yunque,
Tal vez a extraños golpea
Cuando a los de casa alude;
   Y con su cuenta y razón
A Bruto o César contunde,  90
Y Opas y Judas compendian
A otros mil ejusdem furfuris;
   El más lerdo echa de ver
Que a la estratagema acude
De: «A ti te lo digo, Brígida;  95
Entiéndelo tú, Gertrudis.»
   Entre máximas sublimes,
Que por donde quiera fluyen
De aquella valiente pluma,
Azote de los embustes,  100
—305→
   Suele cansar al lector
Con el truque y el retruque
De equívocos sempiternos
Y de conceptillos fútiles.
   Mejor que el oro y las perlas  105
Describe el lodo y la mugre
Y goza más de lo justo
En historiar podredumbres.
   Tal vez con torpes vocablos,
Que guardar debió en su buche,  110
Aun escarneciendo el vicio
Su talento prostituye.
   Mas resabios fueron estos
De lozanas juventudes,
Que harto compensó en hazañas  115
Y harto expió en pesadumbres.
   Ni porque a las cotarreras
Tanto glose y tanto zurre
Y en sus artes nos instruya
Y las cuentas los ajuste;  120
   O de viejas Mesalinas
La incontinencia vapule,
Y los ridículos dengues
Y jalbegues y menjurjes;
   Y de ver se desazone  125
Que culto a Venus tribute
Quien sólo ha quedado para
Rosarios y via crucis;
    Ni, en fin, porque a pecadoras
Con tal desenfado zumbe,  130
Dejó de dar a las buenas
Amparo, alabanza y lustre.
    Dígalo el que en San Martín
Contra una dama de fuste
Se desvergonzó villano,  135
Pensando quedar impune,
   Y remolcado a la calle
Desde el sacro balaústre,
Quevedo con fiero estoque
Le hizo bueno el quia pulvis.  140
   Envidiosas medianías
Y negras ingratitudes
En vano eclipsar pretenden
De aquel sol la viva lumbre,
—306→
   Y Montalván y comparsa,  145
Calumniando sus volúmenes,
Vierten en ruines libelos
El veneno que los nutre.
   Pretexto fueron las faltas
En que fácilmente incurre  150
Quien tiene el saber por junto
Y el donaire por azumbres,
   Para acusarle de hereje
Y jurar que huele a azufre
Quien de español y cristiano  155
Siempre rebosó el perfume.
   Y ¿quién como él supo honrar,
¡Oh Yago! tu cruz de gules
Que en el manteo dibuja
Y en el corazón esculpe?  160
   Pues aun este corto premio
De servicios no comunes
Ocasión fue para él.
De mortales inquietudes;
   Que por sostener los fueros  165
Del que a cántabros y astures
Contra el sarraceno impío
Defendió, armado querube,
   Guerra atroz le declaró
La monacal muchedumbre,  170
Dando por pendón al cisma
De una santa las virtudes;
   De una santa cuya gloria,
Para brillar en la cúspide
No ha menester que con bandos  175
La paz del reino se turbe.
   ¡Ay! las amargas verdades
De que derramaste almudes
Fueron, Quevedo, tus culpas,
Y no las que te atribuyen.  180
   Los perdidos que robando
Se convirtieron en Fúcares,
Los necios que con lisonjas
Ganaron sillas curules,
   No al madrileño Aristarco  185
Perdonan que los denuncie
Y que descubra la lepra
Bajo el armiño y el múrice.
—307→
   Le improperan, le persiguen,
Le saquean, los baúles,  190
Y a morirse le condenan
En calabozo insalubre.
   En tanto, mártir insigne,
Tu constancia no sucumbe,
Y tu merecida fama  195
No cabe en el mapamundi.
   Y cuando menos lo piensa,
Al soberbio Condeduque
Llega la hora de todos,
Y despriva, y cae de bruces.  200
   Y aún vives tú lo bastante
Para que, él viviendo, triunfes
Y la infamia de su nombre
Haga el tuyo más ilustre.
   ¡Fiara el cuarto Filipo  205
A tus superiores luces
Y a tu ardiente patriotismo
La nave en que otros le hunden,
   Y ni a Portugal perdiera,
Ni Cataluña voluble,  210
Rebelde al propio Monarca,
Pidiera leyes al Lubre;
   Y (¡mengua al león de España
Que estremecido no ruge
Y a la degradada estirpe  215
Del Cenobita de Yuste!)
   No el escándalo se viera
De que a Nápoles sojuzgue
Un grosero pescador
Dé merluzas y de atunes;  220
   Y mientras inciensa el Rey
A la diosa de Amatunte,
Su juguete no le hicieran
Monseñores y monsiures;
   Ni escala el vil lenocinio  225
Para trepar a la cumbre
Fuera, y blasón el cohecho,
Y ejecutoria el matute;
   Ni para locos festines,
Présagos de luto fúnebre,  230
Mamara a Castilla el fisco
Hasta secarle las ubres;
—308→
   Ni a la hartura de los zánganos
Que el trono ibero circuyen
Sirvieran sólo, y al lucro  235
De negociantes ligures,
   Los ríos de plata y oro
Que en América descubren,
Colón a Hernando Cortés,
Y a Pizarro, Vasco Núñez;  240
   Y en suma, no a tal oprobio
Viniera y tal servidumbre
La nación que el non plus ultra
Desmintió con tantos pluses,
   Y pasmo de Europa un día  245
Desde el Bósforo hasta Dubres,
¡Con las palmas de Lepanto
Tejió los lauros de Túnez!