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José de Espronceda

Presentación

No podía faltar la presencia de José de Espronceda entre los autores representativos del siglo XIXque forman parte de la espléndida biblioteca de autor en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Espronceda representa sin duda la figura señera del primer romanticismo español, no sólo en lo que atañe a su creación literaria, sino también en lo referente a  su vida, tan breve como intensa, en los tres aspectos que se destacan en ella, el político, el amoroso y el literario, que suman lo que supuso el ideal  del hombre  romántico de la época.

Autor cuya personalidad traspasa los límites del  momento histórico en el que se encuadra, la primera mitad del siglo XIX, como así lo demuestra la permanencia en la memoria colectiva de  algunas de sus  poesías como la exaltación de la libertad que suponen la  Canción del Pirata o El mendigo, y  de la patria como ¡Guerra!  o Al dos de mayo.

El conflicto entre el poeta y el mundo que caracteriza al período romántico queda reflejado en El estudiante de Salamanca, en el que su protagonista, Don Félix de Montemar, encarna ese sentimiento de impotencia del que también participó el propio poeta:

Y él mismo, la befa del mundo temblando
Su pena en su pecho profunda escondió,
Y dentro en su alma su llanto tragando
Con falsa sonrisa su labio vistió!

En Espronceda se reúnen las características del héroe romántico  hasta  sus últimas consecuencias: destierro y persecución  por el absolutismo, pasión  amorosa por una mujer casada, que acaba con la muerte y marginación social de la amante y,  finalmente, su inesperada y temprana muerte en la plenitud de su vida.

Como en el caso del otro gran poeta del último romanticismo, Gustavo Adolfo Bécquer, esta identificación entre vida y obra generó una leyenda, creada por sus amigos y aceptada por la crítica contemporánea y por posteriores escritores como  Pérez Galdós o Pío Baroja. La valoración ecuánime de su vida se puede hacer con conocimiento de causa a partir de la obra clave que desvela incógnitas y aclara exageraciones novelescas a partir del libro de   Robert Marrast José de Espronceda y su tiempo publicado en 1974.

Si su vida amorosa parte de la pasión exaltada a la resignación del desengaño, no  sucede lo mismo con sus convicciones políticas de liberal progresista, cuyos ideales republicanos le mantuvieron en lucha hasta el último momento de su vida, basada en  la conspiración, en el destierro, en la lucha armada, en el periodismo, en el Parlamento. La honestidad  de su actitud política ha sido reivindicada por la crítica moderna  en contra de algunos biógrafos de principios del siglo XX, como Cascales. Su muerte tan inesperada en la plenitud de sus 33 años permitió que su personalidad llegara sin tacha desde sus contemporáneos hasta nosotros. Su actividad política, causa de persecuciones y destierros incrementaron su fama de poeta, que ya obtuvo en vida, convirtiéndose en ídolo popular como así quedó patente en su entierro al que acudió gran multitud, el Congreso de los Diputados, cuerpo al que pertenecía, el círculo de escritores y artistas del momento, así como parte del Ejército, del que también había formado parte.

Su mayor aportación a la historia de la poesía española  fue la transformación que  llevó a cabo en el lenguaje poético del que partió, el que había recibido de su formación neoclásica, la que imperaba en el inicio de su quehacer poético. Su arte fue despojando la poesía del circunloquio, del excesivo retoricismo, logrando su cima en la expresión más pura del sentimiento plasmada en el Canto a Teresa.

El desafío al mundo, la protesta contra la sociedad y sus valores morales, presentes en    las Canciones, o en sus grandes poemas El diablo mundo  y  El estudiante de Salamanca hacen de la poesía de Espronceda  una de las fuentes esenciales del modernismo,  a la vez que su personalidad, su vida  y toda  su obra revelan por primera vez en España los dos aspectos esenciales de la mentalidad romántica: el ansia de conocimiento y la libertad de espíritu.

M.ª Pilar Espín Templado