Saltar al contenido principal

Julio Herrera y Reissig

Imagen Julio Herrera y Reissig

Dentro del movimiento modernista que en 1888 inició Rubén Darío con Azul... durante sus años chilenos y que llevó a su consagración en Buenos Aires con Prosas profanas (1896), ningún poeta ha representado, como el uruguayo Julio Herrera y Reissig, la culminación y el triunfo de sus planteamientos poéticos, y a la vez el anuncio de la nueva época que augura el cambio de la vanguardia. Considerado un modernista de línea esteticista, apasionado de las imágenes, la palabra y el ritmo, concibió la poesía como dedicación absoluta y plena, algo que asumirían poetas del siglo XX, como el español Juan Ramón Jiménez.

Del insonoro interior
de mis oscuros naufragios,
zumba, viva de presagios,
la Babilonia interior...
Un pitagorizador
horoscopa de ultra-noche
mientras, en auto-reproche
de contriciones estáticas,
rondan las momias hieráticas
del Escorial de la Noche.

Julio Herrera y Reissig
(«Tertulia lunática», La Torre de las Esfinges)