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ArribaAbajoActo IV949


Escena I

 

(La celda de FRAY LORENZO.)950

 
 

Entran FRAY LORENZO y PARIS.)951

 

FRAY LORENZO.-  ¿El jueves, señor? El plazo es bien corto.

PARIS.-  Mi padre Capuleto lo quiere así y nada tengo de calmudo para entibiar952 su premura953.

FRAY LORENZO.-  Decís que no conocéis los sentimientos de la joven: torcido es el modo de obrar, no me agrada.

PARIS.-  Julieta llora sin medida la muerte de Tybal y, por lo tanto, apenas la he hablado de amor; pues en casa de lágrimas no se sonríe Venus. Ahora bien, señor, su padre estima peligroso el que ella dé tal latitud a su pesar y, en su cordura, activa nuestro consorcio, para contener ese diluvio de llanto que, harto amado954 por Julieta en sil aislamiento, puede alejar de su mente la compañía955. Ésta, ya lo sabéis, es la causa de su presteza.

FRAY LORENZO.-   (aparte.)956 Quisiera ignorar el motivo que debiera entibiarla. -Ved, señor, ahí viene Julieta hacia mi celda.

 

(Entra JULIETA.)

 

PARIS.-  ¡Dichoso encuentro, señora y esposa mía!957

JULIETA.-  Tal saludo cabrá, señor, cuando quepa llamarme esposa958.

PARIS.-  Puede, debe caber, amor mío, el jueves próximo.

JULIETA.-  Será lo que debe ser.

FRAY LORENZO.-  Sentencia positiva es ésa.

PARIS.-  ¿Venís a confesaros con Fray Lorenzo?

JULIETA.-  Responder a esto sería confesarme con vos.

PARIS.-  No le ocultéis que me amáis.

JULIETA.-  Os haré la confesión de que le amo.

PARIS.-  Igualmente, estoy. seguro, le confesaréis que me amáis.

JULIETA.-  Si tal hago, más precio tendrá la declaratoria hecha en vuestra ausencia que delante de vos.

PARIS.-  ¡Infeliz criatura! Tu rostro se halla bien alterado por las lágrimas.

JULIETA.-  El lloro ha conseguido sobre él victoria débil; pues bien poco valía antes de sus injurias.

PARIS.-  Mas que las lágrimas le ofendes tú con semejante respuesta.

JULIETA.-  Lo que no es una calumnia, señor, es una verdad959, y lo que he dicho, dicho lo tengo a mi960 faz961.

PARIS.-  Tu faz es mía y la has calumniado.

JULIETA.-  Quizás sea así, pues no me pertenece. -Santo padre, ¿os halláis desocupado al presente, o tendré que venir a veros a la hora de vísperas?962

FRAY LORENZO.-  El tiempo es mío al presente, mi grave963 hija. -Señor, debemos964 pediros que nos dejéis solos.

PARIS.-  ¡Dios me preserve de turbar la devoción! -Julieta, el jueves, temprano, iré a despertaros. Adiós hasta entonces, y recibid este santo beso965. (Vase.) 

JULIETA.-  ¡Oh!966 Cierra la puerta y, hecho esto, ven a llorar conmigo: ¡acabó la esperanza, el consuelo967, la protección!968

FRAY LORENZO .-  ¡Ah, Julieta! Ya conozco tu pesar; [él me lleva a un extremo que me saca de juicio.] Sé que debes, sin que nada pueda retardarlo, desposarte con ese conde el jueves próximo.

JULIETA.-  Padre, no me digas que sabes del caso sin manifestarme cómo puedo impedirlo. [Si en tu sabiduría, no cabe prestarme ayuda, declara solamente que apruebas mi resolución, y con este puñal voy a remediarlo al instante. Dios ha unido mi corazón al de Romeo, tú nuestras manos, y antes que esta mano, enlazada por ti a la de Romeo, sirva de sello a otro pacto969, antes que mi corazón fiel, con desleal traición, se dé a otro, esto acabará con ambos.] Alcanza [pues de tu vieja, dilatada experiencia] algún consejo que darme al presente, o, mira: este sangriento puñal se enderezará decisorio entre mi vejación970 y yo, resolviendo como árbitro lo que la autoridad971 de tus972 años y tu ciencia no atraiga a la senda del verdadero honor. No así dilates el responder; la muerte se me dilata973 si tu respuesta no habla de salvación974.

FRAY LORENZO .-  Detente, hija; entreveo cierta clase de esperanza que requiere una resolución975 tan desesperada como desesperado es el mal que deseamos huir. Si tienes la energía de976 querer matarte977 antes que ser la esposa del conde Paris, no es, pues, dudoso que osarás intentar el remedo de la muerte para rechazar el ultraje a que haces cara con la muerte misma, en tu afán de evitarlo978. Y pues tienes ese valor, voy a ofrecerte recurso.

JULIETA.-  ¡Oh! Antes que casarme con Paris, manda que me precipite desde las almenas de esa979 torre, que discurra por las sendas de los bandidos, que vele donde se abrigan serpientes; encadéname con osos feroces980 981 o encuádrame982 por la noche en un osario repleto de rechinantes esqueletos humanos, de fétidos trozos de amarillas y descarnadas calaveras; mándame entrar en una fosa recién cavada y envuélveme con un cadáver en su propia mortaja983 984, ordéname cosas que me hayan hecho temblar al escucharlas985, y las llevaré a cabo sin temor ni hesitación para permanecer, la inmaculada esposa de mi dulce bien986.

FRAY LORENZO.-  Oye, pues: vuelve a casa, [muéstrate alegre, presta anuncia al enlace con Paris. Mañana es miércoles; mañana por la noche haz por dormir sola,] no dejes que la nodriza te haga compañía en tu aposento. Así que estés en el lecho987, toma este frasquito y traga el destilado licor que guarda. Incontinenti correrá por tus venas todas un frío y letárgico humor, que dominará los espíritus vitales; ninguna arteria conservará su natural movimiento; por el contrario, cesarán de latir988; ni calor, ni aliento alguno testificarán tu existencia; [el carmín de tus labios y mejillas bajará hasta cenicienta palidez989; caerán las cortinas de tus ojos como al tiempo de cerrarse por la muerte el día de la vida. Cada miembro, de ágil potencia despojado990, yerto, inflexible, frío, será una imagen del reposo eterno.] En este fiel trasunto de la pasmosa muerte991 permanecerás cuarenta y dos horas completas992 y, al vencerse, te despertarás como de un sueño agradable. Así, cuando por la mañana venga el novio para hacerte levantar del lecho, yacerás muerta en éste. Según el uso de nuestro país, ornada entonces de tus mejores galas, descubierta en el féretro993, serás llevada al antiguo panteón994 donde reposa toda la familia de los Capuletos. Mientras esto sucede, antes que vuelvas en ti, instruido Romeo por mis cartas de lo que intentamos, vendrá aquí: él y yo velaremos tu despertar995 y la propia noche te llevará tu esposo a Mantua. Este expediente te salvará de la afrenta que te amenaza si un fútil capricho996 997, un terror femenino, no viene en la ejecución a abatir tu valor.

JULIETA.-  Dame, ¡oh, dame!, no hables de temor998.

FRAY LORENZO.-  Toma, adiós. Sé fuerte y dichosa en la empresa. Enviaré sin dilación a Mantua un religioso que lleve mi mensaje a tu dueño999.

JULIETA.-  ¡Amor! ¡Dame fuerza! La fuerza me salvará. ¡Adiós, mi querido padre!



Escena II1000

 

(Un aposento en la casa de CAPULETO.)1001

 
 

Entran CAPULETO, la señora CAPULETO, la NODRIZA y CRIADOS.)1002

 

CAPULETO.-  Invita a las personas cuyos nombres están inscritos aquí.

 

(Vase el PRIMER CRIADO.)1003

 

Maula, ve a alquilarme veinte cocineros1004 hábiles.

SEGUNDO CRIADO.-  Ni uno malo tendréis, señor, pues veré si pueden lamerse los dedos.

CAPULETO.-  ¿Cómo probarlos de este modo?

SEGUNDO CRIADO .-  Vaya, señor, es un mal cocinero el que no puede lamerse los dedos; por consecuencia, el que no consiga hacer tal cosa, no viene conmigo1005.

CAPULETO .-  Ea, vete.

 

(Vase el SEGUNDO CRIADO.)1006

 

[Bien mal preparados estaremos esta vez.-] ¡Eh! ¿Ha ido mi hija a ver al Padre Lorenzo?1007

NODRIZA.-  Sí, por cierto.

CAPULETO.-  Bueno, quizá pueda él hacer algo en bien suyo. Es una impertinente, una terca bribona.

 

(Entra JULIETA.)1008

 

NODRIZA.-  Ved, ahí llega de la confesión1009, con semblante alegre1010.

CAPULETO.-  ¿Qué hay, señorita obstinada? ¿Dónde se ha estado correteando?1011 1012

JULIETA.-  Donde he aprendido a arrepentirme del pecado de terca desobediencia a mi padre y a sus mandatos. El santo Lorenzo me ha impuesto el caer aquí de rodillas e implorar1013 vuestro perdón1014. -¡Perdón, concedédmelo! En lo adelante me guiaré constantemente por vos.

CAPULETO.-  Que se vaya por el conde, id e instruidle de lo que pasa. Quiero que este vínculo quede estrechado mañana temprano.

JULIETA.-  He encontrado al joven conde en la celda de Fray Lorenzo y le he acordado cuanto pudiera un decoroso afecto1015 sin traspasar los límites de la modestia.

CAPULETO.-  Vaya, eso me alegra, eso está bien. Levantaos; la cosa está en regla. -Tengo que ver al conde; sí, pardiez; id, os digo, y traedle aquí. -Ciertamente, Dios antepuesto, toda nuestra ciudad debe grandes obligaciones a este santo y reverendo padre.

JULIETA.-  Nodriza, ¿queréis seguirme a mi gabinete y ayudarme a escoger el traje de etiqueta que juzguéis a propósito para vestirme mañana?

LADY CAPULETO.-  No, no, hasta el jueves; hay tiempo bastante.

CAPULETO.-  Id, nodriza, id con ella.  (A LADY CAPULETO.)  Nosotros, a la iglesia mañana.

LADY CAPULETO.-  Nuestra provisión será incompleta: ya es casi de noche1016.

CAPULETO.-  ¡Calla, mujer! Yo andaré vivo y todo irá bien, te lo garantizo. Ve tú al lado de Julieta, ayúdala a ataviarse; yo no me acostaré esta noche. -Dejadme solo; haré de ama por esta vez1017. -¡Qué! ¡Hola! -Todos han salido. Bien, yo propio iré a ver al conde Paris, a fin de que esté listo para mañana. Mi corazón se halla dilatado en extremo desde que esa trastrocada criatura de tal modo ha vuelto en sí.

 

(Vanse.)

 


Escena III1018

 

(Habitación de JULIETA.)1019

 
 

(Entran JULIETA y la NODRIZA.)1020

 

JULIETA.-  Sí, este traje es el mejor. -Mas... te lo ruego, buena nodriza, déjame sola esta noche; pues necesito orar mucho1021 para conseguir que el cielo mire propicio mi situación, que, bien sabes tú, es viciada y pecaminosa.

 

(Entra LADY CAPULETO.)

 

LADY CAPULETO.-  ¡Qué! ¿Estáis afanada? ¿Necesitáis mi ayuda?

JULIETA.-  No, señora, tenemos elegidas todas las galas que exige mañana mi posición. Si lo tenéis a bien, consentid que permanezca sola y que la nodriza vele con vos esta noche; pues, estoy segura, tenéis toda vuestra gente ocupada en este tan atropellado preparativo.

LADY CAPULETO.-  Buenas noches. Vete al lecho y reposa, porque lo necesitas.

 

(Vanse LADY CAPULETO y la NODRIZA.)

 

JULIETA1022.-  Id en paz. Dios sabe cuándo nos volveremos a ver!1023 [Siento correr por mis venas un frío, extenuante temblor, que casi hiela el fuego vital1024 1025. Voy a hacerlas volver, para que me den fuerza. -¡Nodriza! -¿Qué habría de hacer aquí? Preciso es que yo sola ejecute mi horrible escena. -Ven, pomo1026.-] ¿Y si este brebaje ningún efecto obra?1027 ¿Tendré a la fuerza que casarme con el conde?1028 No, no; -esto lo impedirá. -Reposa ahí, tú. -(Escondiendo un puñal en su lecho.)1029 1030 Mas, ¿si fuera un veneno que me hubiese sutilmente preparado el monje para causarme la muerte, a fin de no verse deshonrado por este matrimonio, él, que primero me desposó con Romeo? Lo tomo, aunque, bien mirado, no puede ser; pues siempre ha sido tenido por un hombre santo. No quiero alimentar tan mal pensamiento1031 1032. -¿Y si, ya depuesta en la tumba, salgo del sueño antes que, venga a libertarme Romeo? ¡Terrífico lance éste! ¿No sería, en tal caso, sufocada en esa bóveda, cuya boca inmunda jamás inspira un aire puro, muriendo en ella ahogada antes que llegara mi esposo? Y, suponiendo que viva, ¿no es bien fácil que la horrible imagen de la muerte y de la noche, juntamente con el pavor del lugar, -en un semejante subterráneo, una antigua catacumba, donde, después de tantos siglos, yacen hacinadas las osamentas de todos mis enterrados ascendientes, donde Tybal, ensangrentado, aun recién sepulto1033, se pudre en su mortaja; donde, según se dice, a ciertas horas de la noche se juntan los espíritus... -¡Ay! ¡Ay! ¿No es probable que yo, tan temprano vuelta en mí -en medio de esos vapores infectos, de esos estallidos1034 que imitan los de la mandrágora que se arranca de la tierra y privan de razón a los mortales que los oyen.- ¡Oh!1035 Si despierto, ¿no me volveré furiosa1036, rodeada de todos esos horribles espantos? ¿No puedo, loca, jugar con los restos de mis antepasados, arrancar de su paño mortuorio al mutilado Tybal y, en semejante frenesí, con el hueso de algún ilustre pariente, destrozar, cual si fuera con una porra, mi perturbado cerebro? ¡Oh! ¡Mirad! Paréceme ver la sombra de mi primo persiguiendo a Romeo, que le ha cruzado por el pecho la punta de una1037 espada. -Detente, Tybal, detente. -Voy, Romeo1038; bebo esto por ti1039. (Apura el frasco y se arroja en a lecho.)1040 



Escena IV1041

 

(Salón en la casa de CAPULETO.)1042

 
 

(Entran LADY CAPULETO y la NODRIZA.)

 

LADY CAPULETO.-  Eh, nodriza, tomad las llaves e id a buscar más especias.

NODRIZA.-  En la repostería1043 piden más dátiles y membrillos1044.

 

(Entra CAPULETO.)1045

 

CAPULETO.-  ¡Vamos, levantaos, en pie, en pie! El gallo ha cantado por segunda vez; ha sonado el toque matutino1046, son las tres. Cuidad de la pastelería, buena Angélica1047, [que no se repare en gastos.]

NODRIZA1048.-  Andad, andad1049, maricón1050, andad con Dios; idos a la cama; de seguro estaréis enfermo mañana1051, por haber velado esta noche.

CAPULETO.-  ¡Bah!1052 No, ni sombra de eso. Otras noches he pasado en vela por causas menores y nunca me sentí indispuesto.

LADY CAPULETO.-  Cierto, habéis sido una comadreja1053 en vuestra juventud, [mas yo velaré al presente que no veléis de ese modo.]

 

(Vanse LADY CAPULETO y la NODRIZA.)1054

 

CAPULETO.-  ¡Genio celoso, genio celoso!1055

 

(Entran CRIADOS con azadones, leños y cestos.)1056

 

Y bien, muchacho, ¿qué traéis ahí?

PRIMER CRIADO.-  Útiles para el cocinero, señor; mas no sé qué.

CAPULETO.-  Date prisa, date prisa.

 

(Vase el PRIMER CRIADO.)

 

Truhán, trae troncos más secos; llama a Pedro, él te enseñará dónde hay.

SEGUNDO CRIADO.-  Señor, tengo una cabeza que los hallará: [nunca molestaré a Pedro por semejante cosa.] (Vase.)1057 

CAPULETO.-  ¡Cuerpo de Cristo! Bien dicho. He ahí un tuno1058 divertido. ¡Ja! Tú serás cabeza de tronco. -1059Por mi vida1060, es de día. El conde no tardará en presentarse aquí con la música; pues así lo prometió. (Música en el interior.)1061Siento que se aproxima. -¡Nodriza! -¡Esposa!-¡Vamos, ea! -¡Nodriza! Ea, digo.

 

(Vuelve la NODRIZA.)1062

 

Id, id a despertar a Julieta y aderezadla; yo voy a hablar con Paris. -¡Vamos, daos prisa, daos prisa! El novio ha llegado ya. Apresuraos os digo1063 1064.

 

(Se van.)

 


Escena V1065

 

(Alcoba de JULIETA. Ésta en su lecho.)1066

 
 

(Entra la NODRIZA.)1067

 

NODRIZA.-  ¡Señora! ¡Eh, señora! ¡Julieta! -Duerme profundamente, estoy segura. -¡Eh! paloma mía; ¡Eh, mi niña! -¡Vergüenza! ¡La dormilona! -¡Eh! amor mío, soy yo. ¡Mi dueña! ¡Dulce corazón! ¡Eh, señora novia! ¡Qué! ¿Ni una palabra? Tomáis vuestra parte adelantada1068, dormís una semana, porque el conde Paris, me consta lo que digo, está descansado1069 en que bien poco descansaréis la noche próxima. -¡Dios me perdone! Sí, alabado sea1070. ¡Cuán profundo es su sueño! Es absolutamente preciso que la despierte1071. -¡Señora, señora, señora!1072 Sí, dejad que el conde os sorprenda en el lecho: él os avivará de seguro. -¿Me equivoco? ¡Qué es esto! ¡Vestida! ¡Con la ropa toda! ¡Y caer de nuevo! Tengo que despertaros sin falta. ¡Señora, señora, señora!1073 -¡Ay!, ¡ay! ¡Socorro!, ¡socorro! ¡Mi señora está muerta! ¡Oh! ¡Siempre infausto día aquél en que nací! -¡Hola! Un poco de espíritu. -¡Señor amo! ¡Señora condesa!

 

(Entra LADY CAPULETO.)

 

LADY CAPULETO.-  ¿Qué ruido es éste?

NODRIZA.-  ¡Oh! ¡Desdichado día!

LADY CAPULETO.-  ¿Qué ocurre?

NODRIZA.-  ¡Mirad, mirad!1074 ¡Oh! ¡día angustioso!

LADY CAPULETO.-  ¡Ay de mí, ay de mí! ¡Hija mía! ¡Mi única vida! Despierta, abre los ojos, o moriré contigo. -¡Socorro!, ¡socorro! -¡Pide socorro!

 

(Entra CAPULETO.)

 

CAPULETO.-  Por decoro, haced salir a Julieta; el conde ha llegado.

NODRIZA.-  ¡Está muerta! Ha finado; ¡Está muerta! ¡Aciago día!

LADY CAPULETO.-  ¡Día aciago! ¡Está muerta, muerta, muerta!1075 1076

CAPULETO.-  ¡Oh! Dejadme verla. -Se acabó, ¡ay de mí! Está fría, su sangre no corre, sus miembros están rígidos: ha tiempo que la vida se ha apartado de estos labios. La muerte pesa sobre ella, cual una intempestiva helada sobre la más dulce flor de la pradera1077 1078. ¡Maldito tiempo!1079 ¡Desdichado anciano!1080 1081

NODRIZA.-  ¡Lamentable día!

LADY CAPULETO.-  ¡Funesto instante!

CAPULETO.-  La muerte que de aquí me la lleva para hacerme gemir, encadena mi lengua, embarga mi voz1082.

 

(Entran FRAY LORENZO y PARIS, con los MÚSICOS.)

 

FRAY LORENZO1083.-  Ea, ¿se halla lista la novia para ir a la iglesia?

CAPULETO.-  Dispuesta para ir, mas para no volver nunca. ¡Oh, hijo mío!1084 La noche, víspera de tus desposorios, la ha pasado la muerte con tu prometida1085. Mira1086 do yace, ella, la flor, en sus brazos desflorada1087. Mi yerno es el sepulcro1088, el sepulcro es mi heredero; ¡él se ha casado con mi hija! 1089Moriré y le dejaré cuanto tengo1090: vida, fortuna, todo es de la muerte1091.

PARIS.-  1092¿He deseado tanto tiempo ver esta aurora para que sólo1093 me ofrezca un semejante espectáculo?

LADY CAPULETO .-  ¡Día desdichado y maldito! ¡Miserable, odioso día! ¡Hora la más infausta que ha visto el tiempo en todo el laborioso curso1094 de su peregrinación! ¡Una sola, una pobre, única y amante1095 hija, un solo ser, mi alegría y mi consuelo, y la muerte cruel me le arrebata de aquí!

NODRIZA.-  ¡Oh, dolor! ¡Oh, angustioso, angustioso, angustioso día! ¡El más lamentable, el más doloroso que nunca jamás vieron mis ojos!1096 ¡Oh, día! ¡Día, día! ¡Día aborrecible! ¡Nunca fue visto otro tan negro como tú! ¡Oh, doloroso, doloroso día!

PARIS.-  ¡Seducido, divorciado, ofendido, traspasado, asesinado! Muerte execrable, ¡me has hecho traición! ¡A ti, cruel, desapiadada, debo mi ruina total!1097 -¡Amor mío, mi vida! -¡Vida no, sólo amor en la muerte!

CAPULETO.-  ¡Escarnecido, congojado, aborrecido, deshecho, acabado! ¡Oh, triste momento! ¿Por qué has venido tú a destruir, a matar al presente nuestro solemne júbilo? -¡Hija, hija mía! -¡Mi alma, mi hija no!¡Muerta estás!1098 1099 -¡Ay! ¡Mi hija no existe, y con ella se han hundido mis alegrías!

FRAY LORENZO.-  ¡Eh, por decoro, apaciguaos! El remedio de la desesperación1100 no se halla en desesperaciones como las presentes. 1101El cielo, lo propio que vos, tenía su parte en esta bella criatura; Dios la posee ahora por completo, y la bien librada en ello es la doncella. Salvar no podíais de la muerte la parte que os tocaba, en tanto que el cielo conserva la suya en vida eternal. Vuestro sumo fin era realzarla; sí, que ella se encumbrase, vuestro paraíso; y ahora, que más alta que las nubes se encuentra, a la misma altura del cielo, ¿estáis llorando? ¡Oh! Tan inverso es este amor que sentís por vuestra hija, que os desesperáis porque la veis dichosa. No es la mejor casada la que vive largo tiempo en maridaje; la mejor casada es la que muere joven esposa1102 1103. Enjugad esas lágrimas, esparcid vuestro romero sobre la bella difunta y, conforme al uso, llevadla a la iglesia, adornada de sus más brillantes atavíos1104; [pues aunque la débil1105 naturaleza nos pida a todos llanto,] el lloro de la naturaleza excita el sonreír de la razón.

CAPULETO.-  Todos1106 nuestros preparativos de fiesta pasan a prestar oficio de pompa fúnebre: las vihuelas harán de lúgubres campanas, esta alegre celebración nupcial se cambiará en grave, funerario1107 banquete, los himnos festivos en melancólicas endechas y nuestros ramos de novia adornarán el ataúd de un cadáver. 1108Todo en lo contrario se trasforma.

FRAY LORENZO.-  Retiraos, señor -y vos, señora, seguid a vuestro esposo. -Salid, señor Paris. -Disponeos cada uno a acompañar hasta su sepulcro este bello cadáver. El cielo, por cierto acto pecaminoso, se os muestra sombrío: no le irritéis más contrariando su voluntad suprema.

 

(Vanse CAPULETO, la señora CAPULETO, PARIS y FRAY LORENZO.)1109 1110

 

MÚSICO PRIMERO.-  Por mi alma, bien podemos guardar nuestras flautas y marcharnos.

NODRIZA.-  ¡Ah! Buena, honrada gente, guardadlas, guardadlas; pues bien veis que es éste un caso triste1111.

 

(Vase la NODRIZA.)1112

 

MÚSICO PRIMERO.-  Sí, a fe mía, el caso no es nada bueno.

1113

 

(Entra PEDRO.)1114 1115

 

PEDRO1116.-  ¡Ah! ¡Músicos, músicos! ¡Contento del corazón! ¡Contento del corazón!1117Si queréis que viva, tocad1118 ¡Contento del corazón!1119

MÚSICO PRIMERO .-  ¿Por qué Contento del corazón?

PEDRO .-  ¡Ah! Músicos, porque el mío toca Mi corazón está lleno de tristeza1120 1121. ¡Oh! Tocadme alguna alegre letanía para consolarme1122.

MÚSICO PRIMERO1123.-  Ninguna letanía1124 por nuestra parte. No es ahora ocasión de tocar.

PEDRO .-  ¿No queréis, pues?

MÚSICO PRIMERO1125.-  No.

PEDRO .-  Bien, yo os la daré de ley.

MÚSICO PRIMERO .-  ¿Qué nos vais a dar?

PEDRO .-  Nada de dinero, Por vida mía; solfa1126 sí; os daré el solfista1127.

MÚSICO PRIMERO.-  Pues yo el corchete.

PEDRO .-  En tal caso, os plantaré1128 la daga del corchete en la cabeza. No soporto corchetes; os haré re, os haré fa. ¿Notáis lo que digo?

MÚSICO PRIMERO .-  Si me hacéis re, sime hacéis fa, nota ya soy1129.

MÚSICO SEGUNDO.-  1130Por favor, poned la daga en la vaina y a luz la imaginación1131.

PEDRO .-  1132En guardia, entonces, contra mi imaginación. Voy a envainar mi daga de hierro y a daros duro con el1133 hierro de la inteligencia. Contestadme racionalmente1134.


Cuando un dolor acerbo el pecho hiere
Y aguda pena nuestra mente oprime1135,
La música de sones argentinos... -1136

¿Por qué son argentino? ¿Por qué música de son argentino? Di, Simón Cuerda de Tripa1137.

MÚSICO PRIMERO1138.-  En verdad, señor, porque la plata tiene un sonido agradable.

PEDRO .-  ¡Lindo!1139 -¿Por qué? Vos, Hugo Rebeck1140 1141.

MÚSICO SEGUNDO.-  Digo -son argentino,porque los músicos tocan por plata.

PEDRO .-  ¡Lindo también!1142 -¿Vos, qué decís, Santiago Alma de Violín?1143

MÚSICO TERCERO.-  Por mi vida, no sé qué decir.

PEDRO.-  ¡Oh! ¡Perdonadme! Sois el cantor: yo hablaré por vos. Se dice música de son argentino,porque hombres de vuestra especie1144 rara vez alcanzan oro1145 por su tocar.


La música de sones argentinos
Presto alivio nos brinda diligente1146.

 (Vase cantando.)1147 

MÚSICO PRIMERO1148.-  ¡Qué maligno truhán es ese hombre!

MÚSICO SEGUNDO.-  ¡Que lo cuelgue el verdugo!1149 -Ven, entremos aquí; aguardaremos por los del duelo y comeremos mientras1150.

 

(Se marchan.)