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Reyes y Reinas de la España Contemporánea

Reyes, reinas y regentes: Juan Carlos I. Biografía

Biografía de Juan Carlos I de Borbón (1975-2014)

(Roma, 5 de enero de 1938-hasta hoy)

Ferran Gómez Albentosa
Universitat d'Alacant

Juan Carlos IEl reinado de Juan Carlos I supone el paso de una dictadura que definía a España como «reino» a una monarquía parlamentaria refrendada a través de la Constitución de 1978. No obstante, el proceso se debatió entre los intentos por parte del franquismo de que la Monarquía mantuviera los Principios y las Leyes Fundamentales del Movimiento y la voluntad del rey de convertirla en una institución «de todos los españoles», como ya pretendiera su padre.

Nacimiento

Juan Carlos de Borbón nació en 1938 en unas circunstancias inusuales: en el extranjero, concretamente en Roma, fruto del exilio al que se vio obligada la familia real tras la proclamación de la II República; con una situación económica nada boyante; y con escasas posibilidades de retornar a un país que estaba inmerso en una cruenta guerra civil. Juan Carlos era el hijo primogénito del matrimonio entre el tercer hijo de Alfonso XIII, Juan de Borbón y Battenberg y María de las Mercedes de Borbón-Dos Sicilias y Orleans. El 26 de enero del mismo año fue bautizado en la capital italiana por el cardenal Eugenio Pacelli, futuro papa Pío XII. Sus padrinos fueron su abuela paterna, Victoria Eugenia de Battenberg y, en absentia, su abuelo materno, Carlos de Borbón-Dos Sicilias.

Educación

La educación de Juan Carlos estuvo severamente condicionada por las relaciones de su padre, Juan de Borbón, con el general Franco. En un primer momento, tras el traslado de la familia real a Lausana en 1942, Juan Carlos quedó a cargo de un preceptor, el intelectual ultraconservador Eugenio Vegas Latapié, que le impartiría clases de español, pues el niño mostraba alguna dificultad con el idioma. Posteriormente, a la edad de cinco años, Juan Carlos comenzó a asistir a clase en la escuela Rolle de Lausana. Los intentos de Juan de Borbón y de sus partidarios por restaurar la Monarquía fracasaron repetidamente, por lo que se impuso la necesidad de mantener relaciones con Franco. En la entrevista mantenida entre el pretendiente y el dictador en el yate Azor en 1948 se trató fundamentalmente la educación de Juan Carlos en España. En noviembre del mismo año, Juan Carlos se desplazó desde Lisboa hasta Las Jarillas, una finca cercana a Madrid, donde recibiría clases de profesores seleccionados exclusivamente, junto a otros niños de la aristocracia y la burguesía. Tras una interrupción de un curso, fruto de las malas relaciones de su padre con Franco, Juan Carlos continuó sus estudios en el palacio de Miramar, en San Sebastián. Una nueva entrevista entre el dictador y el pretendiente estableció los estudios que completaría Juan Carlos tras finalizar el bachillerato. Allí, se acordó que Juan Carlos recibiera formación militar en las tres academias: en la Academia General Militar de Zaragoza, en la Escuela Naval Militar de Marín (Pontevedra) y en la Academia General del Aire de San Javier (Murcia). Además, Juan Carlos debería estudiar en la universidad y cerca de Franco. Sin embargo, no completó una carrera universitaria, sino que asistió a algún curso y, sobre todo, recibió clases individuales.

Matrimonio y descendencia

Juan Carlos IAunque anteriormente había mantenido una relación con María Gabriela de Saboya, en 1962 Juan Carlos se casó con Sofía de Grecia, hija del monarca de aquel país. El enlace fue considerado como un asunto de Estado por ambas casas reales. El papel de Sofía de Grecia no fue meramente testimonial, sino que actuó, en muchas ocasiones, como profesional de la realeza, e incluso como consejera política de Juan Carlos. A partir de su casamiento, Juan Carlos se convirtió en un personaje semioficial y realizó varios viajes a lo largo del territorio español, con el fin de darse a conocer. Sin embargo, sus apariciones públicas también generaron inconvenientes, como la imagen de identificación con la dictadura, por un lado, y la hostilidad que le manifestaban falangistas y carlistas, por otro. Del matrimonio de Juan Carlos y Sofía han nacido tres hijos: la infanta Elena (1963), la infanta Cristina (1965) y el príncipe Felipe (1968).

Sucesión

La Ley de Sucesión de 1947 establecía que el sucesor de Franco sería nombrado por el propio dictador «a título de Rey o de regente». La mala relación entre Franco y Juan de Borbón descartó al padre de Juan Carlos para la sucesión, pero dejaba a su hijo como uno de los candidatos con muchas posibilidades. Sin embargo, no era el único y Franco postergó su decisión, fomentando las esperanzas de otros pretendientes. El tío de Juan Carlos, Jaime de Borbón, que había renunciado a sus derechos como hijo primogénito de Alfonso XIII en 1933, trató de revocar su decisión en 1949, por lo que su hijo Alfonso Borbón y Dampierre, nieto mayor de Alfonso XIII, también entró en liza para la sucesión. Además, los carlistas defendían la opción del pretendiente Carlos Hugo, aunque Franco lo descartara pronto, al considerarlo un príncipe extranjero.

Juan Carlos contaba con el respaldo de algunos personajes de la Administración y del Gobierno, quienes poco a poco convencieron a Franco de que su candidatura era la mejor. Aunque, en un principio, el pretendiente afirmara que no saltaría la línea sucesoria de la casa de Borbón, a principios de 1969 reconsideró la situación, pues si él renunciaba, Franco podía considerar la opción de otros pretendientes para instaurar la Monarquía. El 22 de julio del mismo año las Cortes franquistas acataban la propuesta del dictador sobre su sucesión, tras jurar las Leyes Fundamentales del Reino y los Principios del Movimiento Nacional. Juan Carlos recibió el título de Príncipe de España y no el de Príncipe de Asturias –título que reciben los sucesores reales en España-, en la pretensión de Franco de que no se pudiera nombrar como rey a Juan de Borbón y de considerar a la Monarquía como una institución instaurada, y no restaurada. A partir de su nombramiento como sucesor, los viajes de Juan Carlos por España y por diversos países democráticos pretendieron crear una imagen pública del príncipe y transmitir, exclusivamente en el extranjero, sus intenciones reformistas a líderes políticos mundiales y a la prensa foránea.

Juan Carlos IAl parecer, Franco nunca pensó en revocar su decisión, a pesar del matrimonio entre el primo de Juan Carlos, Alfonso de Borbón y Dampierre y la nieta del dictador, María del Carmen Martínez-Bordiú Franco. Los años siguientes hasta la muerte de Franco en 1975, supusieron una etapa difícil para el príncipe, situado entre la desconfianza hacia él de la oposición democrática y la hostilidad creciente de sectores falangistas y del círculo más próximo del General, que se inclinaban por la opción de Alfonso de Borbón.

Posfranquismo y transición a la democracia

Juan Carlos IEl 22 de noviembre de 1975, dos días después de la muerte de Franco, Juan Carlos I fue proclamado rey. Posteriormente, la abdicación de los derechos a la Corona de su padre, Juan de Borbón, el 14 de mayo de 1977 y la aprobación de la Constitución en 1978, supusieron un cambio de legitimidad: de la instauración de una Monarquía franquista a la restauración de una Monarquía constitucional y parlamentaria.

El primer Gobierno de la Monarquía estuvo presidido por Carlos Arias Navarro. Los obstáculos que el presidente establecía a las reformas democráticas, su incapacidad para hacer frente a la oleada de huelgas que recorrían el país y sus malas relaciones con el rey, hicieron la situación insostenible y obligaron a Arias a presentar su dimisión en julio de 1976. La opción de un franquismo sin Franco quedaba fuera del Gobierno por su rechazo a establecer un régimen de libertades y por su incapacidad manifiesta ante la presión popular en pro de la democracia. Ese mismo mes fue designado el nuevo presidente, Adolfo Suárez. El rey había optado, entonces, por un político más joven y que conocía desde hacía tiempo, aunque suscitaba recelos entre la oposición democrática. A partir de entonces se aceleraría la reforma democrática y los contactos con la oposición. Sin embargo, el proceso estuvo en todo momento condicionado por las acciones terroristas de ETA y por los intentos de la extrema derecha y de una parte del Ejército de romper violentamente el proceso hacia la democracia.

La elección de Suárez como presidente del Gobierno ha sido considerada como el último acto de la vida política diaria en que intervino Juan Carlos I. Parece ser que el rey no participó en la redacción de la Ley de Reforma Política de 1976 ni en la de la Constitución de 1978. De hecho, se había negado ya a expresar sus opiniones a los ministros sobre cuestiones concretas y tampoco manifestó su parecer en los puntos de la Constitución que se refieren a los poderes de la Corona. Las atribuciones que la Carta Magna otorga al monarca lo dejan al margen del proceso político, pues únicamente tiene la capacidad de proponer el candidato para la presidencia del Gobierno. El rey es el Jefe del Estado, pero solamente con atribuciones de arbitraje y moderación en el funcionamiento de las instituciones y ejerce el mando supremo de las Fuerzas Armadas.

Juan Carlos IEl historiador Charles Powell ha dado al rey el papel de «motor» del proceso hacia la democracia. Sin embargo, Javier Tusell piensa que esta interpretación es excesiva, y se inclina por definir a Juan Carlos I como «escudo protector» de la transición, pues su papel radicó en evitar que se cumplieran los deseos de quienes pretendían la continuidad más fiel con la dictadura. De esta manera, su función más destacada consistió en calmar los ánimos de muchos militares, sobre todo con respecto a algunas decisiones tomadas por el Gobierno, como la legalización del Partido Comunista. Además, una parte del Ejército acusaba al Gobierno de UCD de pasividad frente a las acciones terroristas de ETA, sobre todo en los meses finales de Adolfo Suárez como presidente. Todo ello incitaba a los militares menos proclives a las reformas democráticas a la intervención para detener o limitar, según su interpretación, el proceso hacia la democracia.

La actitud de una parte del Ejército desembocó en el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, fecha de la investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo, tras la dimisión de Adolfo Suárez. La parte de los mandos que se sublevaron afirmaba que actuaba por orden del monarca. Sin embargo, no era así: el rey trató de desactivar el golpe tratando directamente con los militares que no se habían pronunciado y con escalafones inferiores del Ejército. Posteriormente, emitió un comunicado por televisión en el que ordenaba a las tropas volver a los cuarteles. A las pocas horas, el golpe había fracasado. No obstante, muchos militares actuaron más por obediencia al jefe del Estado y sucesor de Franco que no por su fidelidad a la Constitución. Las tentativas posteriores de golpe militar, que no se llevaron a cabo, no pretendieron la participación del monarca, sino su eliminación. A partir de entonces, Juan Carlos I ha dejado de ejercer la función de «escudo protector» de la democracia y su papel se ha normalizado dentro de los márgenes que le permite la Constitución de 1978.

Actualidad

Juan Carlos ITras el golpe de Estado de 1981, la Monarquía se asentó definitivamente como una institución ajena al debate político partidista. La continuidad dinástica quedó asegurada en 1986 con la mayoría de edad y jura de la Constitución del hijo varón del rey: Felipe de Borbón y Grecia.

El rey también ha asumido un importante papel como «la más alta representación del Estado en las relaciones internacionales», como le atribuye la Constitución. La proyección española hacia América Latina o el mundo árabe ha sido frecuentemente impulsada por Juan Carlos I. Así, se ha convertido en el primer monarca español que visita el continente americano y fue el promotor de la Comunidad Iberoamericana de Naciones en 1976. Con ello, se pretendía reforzar las relaciones con países mediante vínculos culturales y económicos comunes. Su posición con respecto a la cuestión palestina le decidió a celebrar la Cumbre para la Paz en Oriente Medio de Madrid en 1991 y a ser el primer monarca europeo que visitaba Israel en 1993, donde se pronunció a favor de la autodeterminación del pueblo palestino.

SelloLa imagen, tanto de la Monarquía como de Juan Carlos I, entre los españoles ha alcanzado una gran popularidad. De hecho, las encuestas realizadas en los años ochenta y noventa muestran los altos índices de aceptación del rey, y sitúan a la Monarquía como una de las instituciones más valoradas por los españoles. No obstante, la amplia consideración hacia la Monarquía no ha supuesto la exención de críticas y de polémicas, sobre todo debido a su constante aparición en los medios de comunicación. El alejamiento de su papel de «escudo protector» de la democracia y la dedicación de más tiempo a sus aficiones expusieron su vida privada a la atención de la prensa, sobre todo la sensacionalista. Además, en los primeros años del siglo XXI se ha producido un resurgimiento del movimiento republicano, aunque difícilmente estimable, tanto cualitativa como cuantitativamente.

 Carta de abdicación del rey Juan Carlos I a la Corona de España. 2 de junio de 2014.En suma, la trayectoria de Juan Carlos de Borbón está basada en dos objetivos fundamentales: la restauración de la Monarquía y el desarrollo de reformas que permitieran un régimen de libertades para el país. En un proceso no exento de dificultades, Juan Carlos I ha logrado que la Monarquía adquiera una imagen para los españoles de protectora de la democracia y que la institución aparezca por encima del debate político. Se trata de las intenciones que Juan de Borbón pretendiera tras la II Guerra Mundial y que sólo alcanzaría su hijo tras un largo camino.

Tras 39 años de reinado, el 2 de junio de 2014 Juan Carlos I comunica oficialmente su decisión de abdicar la Corona de España, que se hace realidad con la firma de su renuncia al Trono el 18 de junio. Al día siguiente, su hijo Felipe de Borbón se convierte en el nuevo monarca, Felipe VI, tras su proclamación ante las Cortes Generales.