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Fray Hernando de Talavera

Biografía de fray Hernando de Talavera

Por María Morrás Ruiz-Falcó y Cécile Codet

Fray Hernando de Talavera (1428-1507), por Juan de Valdés Leal. Museo de Bellas Artes de Sevilla.La posteridad de Hernando de Talavera conoció altibajos a lo largo de los siglos, pero parece que se mantuvo bastante presente en la memoria colectiva por lo menos hasta finales del siglo XVII. En efecto, María Julieta Vega García Ferrer dice de su tumba que: en 1695 aún era lugar de peregrinación para los fieles devotos que iban a rezar pidiendo su intercesión.[1] De hecho, ya en vida, sus acciones y su ascetismo llamaron la atención de sus contemporáneos: Juan Álvarez Gato, Jorge de Torres, Jerónimo Münzer o Lucio Marineo Sículo, entre otros, hacen su elogio.[2] Además, apenas un siglo después de su muerte, José de Sigüenza lo menciona largamente en su Historia de la Orden de San Jerónimo (1595-1605),[3] como uno de los mayores y más virtuosos representantes de su orden. Del mismo modo, se le recuerda en varios conventos de España por su ejemplaridad monástica. Existe, por ejemplo, en el Monasterio de las Clarisas de Loja un retrato suyo de 1728, copia de otro realizado en 1635: Hernando de Talavera, fundador de dicho convento, figuraba al lado de san Buenaventura en la tribuna de la iglesia conventual. Asimismo, fue en 1638 cuando Bartolomeo Jiménez Patón publicó una versión transformada y ampliada de su Tratado sobre el vestir.[4] Veinte años más tarde, en 1657, el retrato de nuestro personaje forma parte de los lienzos encargados a Juan de Valdés Leal por el Monasterio de San Jerónimo de Buenavista (Sevilla), lo que demuestra que, más de cien años después de su muerte, era todavía considerado como un personaje ejemplar, digno de figurar en la galería de los más altos representantes de su orden.[5] Esta posteridad debe mucho, por cierto, a dos de las primeras biografías publicadas en el siglo XVI, de tono claramente hagiográfico: la Breve summa, de Jerónimo de Madrid y la Vida de fray Hernando de Talavera, primer arzobispo de Granada, de Alonso Fernández de Madrid.[6] Sin embargo, a partir del siglo XVIII, parece que decae la fama póstuma de Hernando de Talavera.

Si reaparece en la segunda mitad del siglo XX,[7] ya no es tanto como hombre santo, sino como consejero y confesor de Isabel I de Castilla, y como hombre de Estado. El quinto centenario de la toma de Granada y del descubrimiento de América en 1992 así como el quinto centenario de su muerte en 1507[8] permitieron que se volviera a estudiar a este personaje bajo nuevas perspectivas. Desde entonces, se van multiplicando las publicaciones sobre varios aspectos de su carrera o de su personalidad o las ediciones de sus obras. Incluso se le ha visto recientemente encarnado por Lluís Soler en la serie televisiva Isabel (Radio Televisión Española). Hernando de Talavera, pues, vuelve al primer plano, no sólo como confesor de Isabel I de Castilla, sino también como primer arzobispo de Granada. También ha dejado un importante patrimonio escrito, por el cual podemos percibir hasta qué punto Talavera inspiró y reflejó el pensamiento político, religioso y moral de su tiempo.

[1] María Julieta Vega García Ferrer, Fray Hernando de Talavera y Granada, Granada, Universidad de Granada, 2007, p. 57.

[2] Para leer los pasajes de sus escritos en los que se evoca a Talavera, véase Hernando de Talavera, Dos escritos destinados a la reina Isabel. Colación muy provechosa. Tratado de loores de San Juan Evangelista, edición de Carmen Parrilla, Valencia, Universitat de València, 2014, pp. 27-29.

[3] José de Sigüenza, Historia de la Orden de san Jerónimo, Valladolid, Junta de Castilla y León, 2000, vol. 2, pp. 313-353.

[4] Hernando de Talavera, Reforma de trages, doctrina de frai Hernando de Talavera, primer arçobispo de Granada, ilustrada por el maestro Bartolomeo Ximénez Patón, regente del Estudio de letras umanas en Villamuela de los Infantes. Enséñase el buen uso del tabaco, Baeza, 1638.

[5] Este cuadro se conserva actualmente en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.

[6] Para un repaso completo de todas las biografías de Talavera anteriores al siglo XX, véase Miguel Ángel Ladero Quesada, «Fray Hernando de Talavera en 1492: de la Corte a la misión», Chronica Nova, 34 (2008), pp. 249-275, más precisamente pp. 251-252.

[7] Se pueden mencionar la biografía novelada de Fidel Fernández Martínez, Fray Hernando de Talavera, confesor de los Reyes Católicos y primer arzobispo de Granada, Madrid, Biblioteca Nueva, 1942. Veinte años más tarde, en 1961, Francisco Márquez Villanueva publicaba una edición de la Católica Impugnación (Barcelona, Juan Flors editor).

[8] Fue objeto de una celebración en la Basílica del Prado en Talavera por parte de la Agrupación de Castilla y León (ABC, 25 noviembre 2007). También se organizó, en la Curia Metropolitana de Granada, una exposición cuyo comisario era el profesor Lázaro Gila Medina (Fray Hernando de Talavera: V centenario, 1507-2007. Granada, sala de exposiciones de la Curia metropolitana, 11 de enero al 14 de mayo de 2008, Granada, Arzobispado de Granada, 2008).