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Fray Hernando de Talavera

En la orden jeronimiana

Fachada del Monasterio de Nuestra Señora de Prado (Valladolid). Hernando de Talavera fue nombrado prior en 1470, cargo que ejerció durante 16 años. Fotografía de José L. Marín. Licencia cc. BY 2.5.La incipiente carrera religiosa de Talavera conoció varias etapas, y empezó durante sus estudios, según nos dicen sus biógrafos: Luego que fue graduado bachiller, se ordenó subdiácono.[26] Además de contar una anécdota destinada a subrayar otra vez las cualidades intelectuales del futuro arzobispo, Jerónimo de Madrid insiste sobre su afición por el rezo de las horas y el cuidado con que lo hacía: Nunca vi en la oración tanta attençión, tal pronunciación y tal pausar,[27] precisión interesante pues recuerda las recomendaciones que el mismo Talavera dio algunos años más tarde a las religiosas de Ávila a las que dedicó su Suma y breve compilación.[28] Además, revela la atención que Talavera presta a lo escrito, y sus biógrafos insisten en su afán por elucidar todos los posibles sentidos del texto bíblico. Esta atención particular no solo refleja el espíritu de una época, sino también la influencia de una formación de filólogo, cuya importancia se nota no sólo en su primera obra, sino a lo largo de su carrera y especialmente en Granada donde, mediante sus iniciativas en materia de traducción y edición, contribuye a la difusión de la cultura escrita. Después de ser ordenado subdiácono, se ordenó como sacerdote, en torno a 1460, según Isabella Iannuzzi,[29] mientras seguía su carrera universitaria, pues según Jerónimo de Madrid ejerció como cathedrático de philosophía moral, que él muy bien opere et sermone enseñava[30] hasta los 35 años. Al parecer, fue entonces cuando la fama de Talavera empezó a crecer entre los «grandes»: Confessaronse con él todos los grandes y embiavan por él diez o quinze leguas no para otra cosa. Si entre ellos avía alguna diferencia –que nunca están sin ellas– su mucho seso, industria y discreción los conformava.[31] Sin embargo, a los 35 años, decide abandonar la carrera universitaria y retirarse al monasterio de San Leonardo de Alba de Tormes, el qual él muchas vezes antes avía visitado […]. Es aquel monesterio de la orden del bienaventurado Sant Jerónimo.[32] Isabella Iannuzzi nos dice que, según la crónica de la orden, entró en el monasterio más precisamente el 15 de agosto de 1466.[33]

No vamos a entrar en detalles en cuanto a la historia y las especificidades de la orden jeronimiana.[34] No obstante, merece la pena recordar que, en 1466, Talavera ingresa en una orden que tiene apenas cien años, y sin embargo ya goza de una implantación y de un prestigio importante en Castilla: por una parte, participó en la renovación religiosa de finales de la Edad Media en Castilla, y, por otra parte, supo seducir a reyes y nobles por sus propuestas espirituales. Así, al fomentar la conversión, en 1389, del priorato secular de Santa María de Guadalupe en monasterio jerónimo, Juan I dio un impulso decisivo al desarrollo de la orden, pero también convirtió a los jerónimos en guías para la reforma de la vida espiritual castellana.[35] También resulta interesante señalar que dicha orden se caracterizó por la buena acogida que reservó a los judeoconversos, cuyo número aumentó rápidamente a causa de las primeras oleadas importantes de conversión producidas tanto por la predicación de san Vicente Ferrer como por las primeras persecuciones antisemíticas de finales del siglo XIV. De hecho, después de las persecuciones de 1391, los conversos deseaban encontrar un refugio seguro, y la orden jeronimiana, a diferencia de las órdenes mendicantes, no vaciló en acogerlos. Una orden prestigiosa desde el punto de vista religioso y cultural, favorecida por la nobleza y abierta a los judeoconversos: éstas eran las ventajas de la orden jeronimiana para un joven universitario de probable ascendencia judía y cuya actividad pastoral le había puesto en contacto con los grandes del reino. Además, como ya lo hemos dicho, la familia de Oropesa tenía vínculos con dicha orden.

Monasterio de San Leonardo (Alba de Tormes). Hernando de Talavera ingresó en 1466 en la orden jerónima.Siguiendo las etapas de la carrera monástica, Talavera empezó como novicio, aunque dicho periodo duró para él menos tiempo que para los demás: cuatro años en vez de siete. A lo mejor por la fama adquirida cuando era sacerdote, ya en 1470 dos monasterios se lo disputaban para que ejerciera el priorato en su seno: su casa de origen, y la de Santa María de Prado de Valladolid. Jerónimo de Madrid no da razones precisas para esta elección, pero dice que Ordenándolo nuestro Señor, quiso que fuesse elegido por prior de Prado porque allí más sus obras huviessen donde más concurso de gente ay y donde más de su doctrina y exemplo fuessen edificados.[36] Lo cierto es que, por estar más cerca de la Corte, el monasterio de Prado le daba más visibilidad a Hernando de Talavera. Así, Isabella Iannuzzi subraya que: En el monasterio de Prado estaba al lado de la corte, y de una importante ciudad, privilegiado observatorio de la sociedad por su nivel socio-económico y cultural.[37] Sin embargo, también cabe sugerir que la decisión de mandar a Talavera a Nuestra Señora de Prado se debió al mal estado de la casa fundada en 1440 y a la mala gestión de los priores anteriores. Así: Halló aquella casa tan pobre y adebdada que para salir de debdas halló por remedio que él y los religiosos hiziessen algunos officios manuales que hazían dentro en casa así como masar pan, coser ropas, labrar de carpintería […] y otros semejantes.[38] Se empeñó, pues, en reorganizar la vida monástica en torno al lema ora et labora y en sanear las finanzas del monasterio. La implantación de una imprenta en el seno del monasterio también participó en este saneamiento, pues generó importantes ingresos para el monasterio mediante la impresión de bulas de cruzadas e indulgencias.[39] Parece, según las palabras de Luis Resines Llorente, que obtuvo algún resultado, pues el ejemplo era el arma más eficaz de que disponía, y sabiamente utilizada, produjo como resultado un rebrote de dinamismo entre sus religiosos.[40]

Lo cierto, sin embargo, es que estos 16 años al frente de la casa de Nuestra Señora de Prado fueron decisivos. Fue entonces cuando fueron concebidas varias de sus obras, gracias a la experiencia adquirida como prior y como fraile en un ámbito urbano y cortesano. Por ejemplo, en el opúsculo que dirige, ya como obispo de Ávila, a las cistercienses de la ciudad, afirma que me esforcé a vos copilar y escribir esta suma y como memorial cogido de lo que en el monasterio leí y aprendí.[41] Sin embargo, los años que pasó al frente de la casa vallisoletana fueron importantes también porque le permitieron entrar en contacto con la Corte, no solo por motivos espirituales, sino, cada vez más, por motivos políticos de todo tipo. Hemos dicho que, ya como sacerdote en Salamanca, Talavera atraía a mucha gente y suscitaba la adhesión de los miembros de la nobleza. En Valladolid se convirtió en el confesor regio, y participó en asuntos tan variados como las Cortes de Toledo (1480), los tratados de paz con Portugal o la organización de la conquista de Granada.

[27] Loc. cit.

[28] Léala de vagar bien entonada, bien pausada y pronunciada como se dize en el choro quando más solemnemente cantáis los maitines, Hernando de Talavera, Suma y breve compilación, edición de Cécile Codet, Memorabilia, 14, 2012, pp. 1-57, p. 33.

[29] Isabella Iannuzzi, op. cit., p. 138.

[30] Jerónimo de Madrid, op. cit., fol. 4r.

[31] Loc. cit.

[32] Loc. cit.

[33] Isabella Iannuzzi, op. cit., p. 138. Jerónimo de Madrid añade que: Tomó el hábito de la religión el día de la Assumpción de nuestra señora la Virgen María […]. Hizo primero que le tomasse un notable sermón sobre quál vida era mejor, la activa o la contemplativa, y después que ovo dicho de ambas, […] quitóse el bonete que traýa y descubrió la corona que ya como fraile traýa hecha y descendió del púlpito y allí renunçió […] al siglo […] y públicamente tomó el dicho hábito (Jerónimo de Madrid, op. cit., fol. 4r.).

[34] Remitimos, por ejemplo, a la tesis inédita de Sophie Coussemacker, L'Ordre de Saint Jérôme en Espagne: 1373-1516, Paris, Université de Paris X-Nanterre, 1994.

[35] Isabella Iannuzzi, op. cit., p. 136.

[36] Jerónimo de Madrid, fol. 4v.

[37] Isabella Iannuzzi, op. cit., p. 139.

[38] Jerónimo de Madrid, loc. cit.

[39] Isabella Iannuzzi, op. cit., p. 139.

[40] Luis Resines Llorente, Hernando de Talavera, prior del monasterio de Prado, Junta de Castilla y León, Consejería de Cultura y Turismo, 1993, p. 27.

[41] Hernando de Talavera, Suma, p. 26.