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Fray Hernando de Talavera

Primer arzobispo de Granada

Los 15 años que Talavera pasó en Granada tras su nombramiento como arzobispo en enero de 1493 son, quizás, el periodo que más ha llamado la atención de los investigadores.[81] De hecho, fue un periodo de intenso trabajo tanto pastoral como literario, pero también un periodo en el cual sufrió amargas decepciones.

Organizar la Iglesia

Mitra de Hernando de Talavera. Arzobispado de Granada.Aunque el papa Alejandro VI había encomendado la organización eclesiástica de las ciudades conquistadas al arzobispo de Sevilla, éste le dejó a Talavera la plena responsabilidad de dicha organización para Granada.[82] Allí, se encontró con una tierra virgen, pues la ciudad llevaba varios siglos bajo dominación árabe. Entonces, se empeñó en nombrar al personal necesario, en edificar iglesias y en organizar parroquias. Asimismo, fundó varios establecimientos religiosos, de diversas órdenes. Según M. J. Vega García Ferrer,[83] el primero en fundarse fue un convento de Jerónimos. Vinieron luego varios conventos de franciscanos, y uno de dominicos. En cuanto a los conventos de religiosas, cabe mencionar el de las Comendadoras de Santiago (1501), en el cual ingresaron sus dos sobrinas, y el de las Clarisas de Loja, al que Talavera dio inicio, aunque las obras no empezaron antes de su muerte y las primeras monjas sólo ingresaron en 1527.

También fundó Talavera varios hospitales, entre 1492 y 1501. Según M. J. Vega García Ferrer, la fundación de hospitales ha de relacionarse directamente con su procedencia jerónima, por la particular implicación de dicha orden en la atención a los enfermos.[84] De hecho, dicha preocupación ya está presente en el opúsculo que dedica a las cistercienses de Ávila, donde se puede leer, a propósito de la abadesa: No le duela de gastar quanto fuere menester para consolaçión de las flacas y enfermas: para esto más que para otras cosas, empeñe los cálices del altar si no toviere otro remedio.[85]

Por fin, Talavera también fundó establecimientos docentes, entre los cuales destaca el colegio de San Cecilio, presentado, según M. J. García Ferrer, como modelo de los futuros seminarios de Trento.[86] Sin embargo, estuvo a punto de desaparecer con su fundador, a falta de recursos, antes de que Carlos V decidiese darle nueva vida. Además, el arzobispo fundó un colegio para educar a los hijos de los recién convertidos, y enseñarles a leer y escribir, pero también la doctrina cristiana. Otra herramienta de educación eran, para Talavera, las cartillas catequéticas que difundió en Granada y gracias a las cuales los niños que no conocían la lengua castellana podían aprenderla, junto con los principales rezos del catolicismo.

Relación con lo escrito

Fachada principal de la Catedral de Granada. Hernando de Talavera fue su primer arzobispo (enero 1453).Como ya hemos visto, tenemos constancia de que, desde sus estudios, Talavera le concedía gran importancia a la escritura. En Granada, sin embargo, no solo va a continuar esta labor de redacción, sino que también va a afirmarse el interés de nuestro autor por la imprenta, y su voluntad de difundir mediante ella determinadas obras, en función de su interés pastoral.

Muchas de las obras de Talavera –por no decir todas– son escritos ocasionales, dictados por las circunstancias o cuya composición responde a peticiones de diversa procedencia. En Granada fueron compuestas sus obras didácticas destinadas, ya no a algún noble culto, sino a toda la población de la ciudad, y más precisamente a los recién convertidos al cristianismo. Responde a este afán didáctico la composición de la Breve y muy provechosa doctrina de lo que debe saber todo cristiano con otros tratados muy provechosos compuestos por el arzobispo de Granada, que contiene 8 tratados:

  • Breve y muy provechosa doctrina de lo que debe saber todo cristiano.[87]
  • Confesional o Confesional general.
  • Breve tractado de como habemos de restituir o satisfacer todas maneras de cargo, que son seis.
  • Breve y muy provechoso tractado de como habemos de comulgar.
  • Muy provechoso tractado contra el murmurar y decir mal del otro en su ausencia.
  • Devoto tratado de lo que representan y nos dan a entender las ceremonias de la Misa.
  • Solazoso y provechoso tratado contra la demasía de vestir y de calzar y de comer y de beber.
  • Provechoso tratado de como debemos haber mucho cuidado de expender muy bien el tiempo.

Escudo de armas de Hernando de Talavera como Arzobispo de Granada. Biblioteca Nacional de España.Estos dos últimos con mínimas modificaciones respecto a las versiones manuscritas de 1477 y 1475, respectivamente.[88] Los títulos de los demás tratados demuestran que el conjunto de la Breve y muy provechosa doctrina se dirige a un público nuevamente cristianizado que tiene, por lo tanto, que conocer las bases de su nueva religión. Talavera supo, en efecto, valerse de la escritura como de una herramienta pedagógica tan valiosa como la predicación o la enseñanza por el propio ejemplo, como lo muestra otra vez la Cartilla y doctrina en romance para enseñar niños a leer, a la que ya hemos aludido. También hay que atribuir a este afán pedagógico y evangelizador la composición, por Talavera, de oficios o piezas rimadas. Así, nos dice Sigüenza:

Era aficionado a la poesía. Hizo muchos géneros de trovas, todas santas; y para despertar la devoción suya y de los fieles, hacía que se cantasen en la iglesia, porque con aquella golosina santa viniesen de mejor gana al oficio divino.[89]

Así, compuso para celebrar la conquista de la ciudad y alabar a los reyes el oficio In festo dedicationis nominatissime urbis Granate. Según María Julieta Vega García Ferrer,[90] también existen otros 5 oficios o misas, conservados en varias iglesias y monasterios andaluces:

  • Misa, In festo triumphi de bellamarin.[91]
  • Oficio, In festo deditionis nominatissimae urbis Granatae.
  • Oficio, In festo praeclarae victoriae de caelo subministratae de impiisimo rege Marrochii et Bellamarin.
  • Oficio y misa, In festo transfixionis beatae Mariae Virginis.
  • Oficio y misa, In festo Virginis Mariae qui dicitur de la O.

Del mismo modo, cabría adscribir al periodo granadino de Talavera la Glosa sobre el Avemaría citada por Sigüenza.[92]

Por fin, y ya con fines muy distintos, fue en Granada donde escribió la Instrucción que ordenó fray Hernando de Talavera, primer arzobispo de Granada, por do se rigiesen los oficiales, oficios y otras personas de su casa. En suma, las obras compuestas en Granada desarrollan los aspectos de su personalidad que han aparecido a lo largo de su vida: el vínculo con la Corte, por las cartas que manda a Isabel y el deseo de celebrar las victorias militares, la vocación pedagógica por la predicación, la catequesis y la literatura, y el afán organizativo.

Fue en Granada donde se manifestó de forma más decisiva su apoyo a la difusión de una técnica cuyas ventajas supo apreciar desde el principio: la imprenta. Como ya hemos dicho, instaló en Santa María de Prado una imprenta destinada ante todo a las Bulas de Cruzada, pero fue en Granada donde utilizó dicha técnica para difundir sus propias obras, así como otras cuya lectura juzgaba provechosa. Por eso hizo imprimir la Breve y muy provechosa doctrina en Granada, pero también promovió la instalación de varios impresores en esta ciudad y en Sevilla. Así, en palabras de Miguel Ángel Ladero Quesada:

También utilizó la imprenta para difundir en Granada obras que consideraba importantes para la formación religiosa de los fieles cristianos o para la evangelización de los musulmanes: la traducción castellana corregida de la Vita Christi de Francesc Eiximenis bajo el título de Primer volumen de la Vita Christi de fray Francisco Xymenes, corregido y añadido por el arçobispo de Granada, y hízolo imprimir porque es muy provechoso (Granada, 1496); un Psalterio en letra castellana (Sevilla, c. 1500); una Reprobación de Alcorán (Sevilla, 1501) que es traducción de la Improbatio Alcorani, de Ricoldo da Monte Croce, impresa también en Sevilla el año 1500; un Arte para ligeramente saber la lengua arábiga, y un vocabulario o Vocabulista arávigo en lengua castellana, debidos al jerónimo morisco fray Pedro de Alcalá (Granada, 1505).[93]

Desde este punto de vista, el itinerario de fray Hernando es sintomático de las evoluciones que se produjeron a lo largo del siglo XV, pues empezó aprendiendo caligrafía en Barcelona y ganándose la vida como copista durante sus años de estudio, y terminó confiando plenamente en la imprenta para difundir ampliamente la doctrina y el conocimiento.

Nuevas formas de catequizar

Retrato de Isabel la Católica, atribuible a Bartolomé Bermejo, en 1493, envejecida tras el desgaste sufrido en la guerra de Granada. Palacio Real de Madrid.Granada fue, pues, para él el lugar de una intensa actividad literaria, pero ésa solo era parte de una tarea mucho más amplia. En efecto, según María Julieta Vega García Ferrer:

Su acción en la nueva capital castellana, como es bien sabido, desbordó el ámbito eclesiástico y no fue ajena a la organización de la vida municipal. Pero no cabe duda de que el aspecto más destacado de dicho protagonismo tuvo que ver con su política evangelizadora.[94]

Uno de sus principios fue el respeto de las Capitulaciones, con lo cual no se permitió la imposición forzada del cristianismo, sino que buscó la conversión de los moros mediante su persuasión y progresiva enculturación. Uno de los problemas que se le planteó, entonces, fue el de la lengua, como lo evoca Sigüenza:

Buscó por todas partes clérigos y religiosos que tuviesen noticia de la lengua arábiga, para que en ella les predicasen y enseñasen [...] Procuró que muchos clérigos la aprendiesen y que hubiese lección ordinaria de ella en su casa. Y para que [...] tuviesen noticia de ella [...] mandó hacer arte y diccionario arábigo, declarado en lengua y letra castellana; imprimióse lo uno y lo otro a su costa y repartiólo por todo el arzobispado [...]. Procuró trabajar en [esta lengua] lo que pudo, sino que las lenguas se pegan mal en la vejez.[95]

Adaptarse –en la medida de lo admisible– a los moriscos era una de las bases de la acción de Talavera. Así, M. J. Vega García Ferrer apunta que Permitió que en la liturgia se usase la lengua, danzas e instrumentos musicales propios de los musulmanes.[96] Otro testimonio interesante a este respecto es el de Núñez Muley, antiguo paje del arzobispo que lo acompañó durante su viaje a las Alpujarras:

Saliendo para yr a la yglesia, tañían todos sus ynstrumentos y zambras que yban adelante dél [...] y cuando su señoría dezía la misa en persona, estava la zambra en el coro con los clérigos, en los tiempos que avían de tañer los órganos, porque no los avía, respondía la zambra e instrumentos d'ella, y dezía en la misa en algunas palabras en arábigo.[97]

Sin embargo, también era necesario que los recién convertidos se fundieran en el conjunto de la sociedad, y, por lo tanto, abandonaran sus trajes y costumbres tradicionales:

Luego que se convirtieron, acostumbraba a convidar a los principales de ellos, porque comiendo a su mesa aprendiesen las costumbres de los cristianos, así en la manera de sentarse [...] como en la manera de los manjares. Vistió muchos de ellos el traje nuestro, dándoles capuces, que entonces se usaban en España y sayos, y a las mujeres mantos y sayas, porque dejasen sus almalafas y marlotas [...] y procuraba cuanto podía olvidasen sus costumbres y aprendiesen las nuestras, para que, olvidados sus ritos, les fuesen pareciendo mejor los de los cristianos, y así abrazasen la fe.[98]

Mucho más se podría decir a propósito de la labor talaverana para convertir a los moros granadinos, pero éste no es el lugar de hacerlo.[99] Resulta necesario, en cambio, abordar las múltiples oposiciones que suscitó, para entender mejor los acontecimientos que marcaron los últimos años de la vida del arzobispo.

El fin de una utopía

Como bien lo subraya M. Á. Ladero Quesada, las oposiciones no concernían los fines, sino los medios. En efecto, el método de Talavera, basado en una:

acción misional y evangelizadora con respeto y aprecio a las personas incluyendo sus valores culturales en cuanto compatibles con la fe cristiana [se acompañaba de un] rechazo del Islam tan completo como el que pudieron manifestar Cisneros y otros inquisidores llegados a Granada en 1499: las diferencias no eran doctrinales, sino de procedimiento.[100]

Retrato de Fernando el Católico del pintor flamenco Michel Sittow.El procedimiento elegido por Talavera necesitaba tiempo y dinero, y los dos le faltaron. En efecto, para que no le acusaran de haber dejado el obispado de Ávila por afán de lucro, pidió una renta episcopal bastante modesta. Parece, además, que vivía en una casa relativamente pobre, bastante alejada de lo habitual para un obispo, y a la que quería dar un aspecto modélico: de ahí la redacción de las Instrucciones [...] por do se rigiessen los oficiales, oficios y otras personas de su casa. Sin embargo, a pesar de que intentaba vivir pobremente y animaba a los miembros de su Iglesia a que hicieran lo mismo, siempre careció de dinero.[101]

No obstante, más todavía que el dinero, pronto careció de apoyos y de tiempo. Sus métodos no podían tener efectos inmediatos y, por lo tanto, suscitó oposiciones por parte de los que querían obtener resultados más rápidos. Cuando la Corte llegó a Granada en 1499, Cisneros le había sustituido como confesor de la reina, y su influencia sobre ella había decaído notablemente. Del mismo modo, había disminuido la influencia de sus partidarios, mientras que la de sus enemigos (entre los cuales el mismo rey y los que estaban a favor de la Inquisición) estaba en pleno auge.

Cisneros, pues, llegó a Granada con la Corte y allí se quedó para ayudar al arzobispo. Aplicó métodos muy distintos: bautismo multitudinario (4.000 musulmanes el 18 de diciembre de 1499) y forzoso (el de Ben Amar el Zegrí, después de tortura); quema de libros (plaza de Bibarrambla) y, de forma más general, falta de respeto por lo pactado en las capitulaciones. Como lo apuntan los biógrafos de fray Hernando, la consecuencia inmediata de dicho procedimiento fue la revuelta de diciembre de 1500, durante la cual la casa de Cisneros estuvo cercada durante tres días y cuya resolución se debió al mismo Talavera, que negoció con los amotinados. Sin embargo, Cisneros obtuvo de los reyes que declararan reos de lesa majestad a todos los vecinos del Albaicín y les obligó a pedir el bautismo, provocando una nueva ola de rebeldía y su extensión a las Alpujarras. Sofocada esta rebelión, los castigos impuestos y la obligación hecha a todos los musulmanes de ser bautizados provocaron otro episodio insurreccional en la serranía malagueña. Esta vez, el rey Fernando optó por una solución negociada, y concedió el indulto general previo bautismo.[102] Mientras tanto: Como Talavera seguía defendiendo la actitud humanitaria con los musulmanes, los partidarios de Cisneros empezaron a acusarle de proteger más a los musulmanes que a los cristianos.[103] Sin embargo, cabe subrayar que, aunque Cisneros cobrara cada vez más influencia en Granada y en el entorno de los reyes, nunca sustituyó a Talavera en su calidad de arzobispo.

[81] Para citar tan solo dos de ellos, remitimos a los múltiples trabajos de Isabella Iannuzzi sobre este tema, así como a la monografía de María Julieta Vega García Ferrer, Fray Hernando de Talavera y Granada, Granada, Universidad de Granada, 2007. Dicha investigadora también estudió varias de las obras de Talavera, y, sobre todo, su producción musical.

[82] M. J. Vega García Ferrer, op. cit., p. 65.

[83] Ibidem, p. 69 et sq.

[84] Ibidem, pp. 81-84.

[85] Hernando de Talavera, Suma..., pp. 43-44.

[86] M. J. Vega García Ferrer, op. cit., p. 84.

[87] Fue editada por Luis Resines Llorente, La «Breve doctrina» de Hernando de Talavera, Granada, arzobispado, 1993.

[88] Ya tuve ocasión de mostrar cuáles eran estas modificaciones para el Provechoso tratado de como debemos haber mucho cuidado de expender muy bien el tiempo en Cécile Codet, Edición de la Avisación a María Pacheco de Hernando de Talavera, Tesina defendida en la Escuela Normal Superior de Lyon (junio 2010).

[89] José de Sigüenza, op. cit., p. 351.

[90] María Julieta Vega García Ferrer, op. cit., pp. 94-95.

[91] Este oficio, así como el tercero del presente listado conmemoraba la victoria de las tropas cristianas sobre los benimerines cerca de Cádiz el 30 de octubre de 1340.

[92] José de Sigüenza, op. cit., pp. 351-353.

[93] Miguel Ángel Ladero Quesada, op. cit., p. 261.

[94] María Julieta Vega García Ferrer, op. cit., p. 39.

[95] José de Sigüenza, op. cit., p. 332.

[96] M. J. Vega García Ferrer, op. cit., p. 39.

[97] Ibidem, p. 68.

[98] José de Sigüenza, op. cit., p. 331.

[99] Remitimos, por ejemplo, al libro de Isabella Iannuzzi ya citado, y a su interesante tesis sobre la constante necesidad, para Talavera, de homogeneizar la sociedad.

[100] M. A. Ladero Quesada, op. cit., p. 253.

[101] Francisco Javier Martínez Medina y Martín Biersack, Fray Hernando de Talavera, primer arzobispo de Granada. Hombre de iglesia, estado y letras, Granada, Universidad de Granada, 2011, pp. 77-79.

[102] M. J. Vega García Ferrer, op. cit., pp. 44-45.

[103] Ibidem, p. 46.