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Juan Pérez de Montalbán

El autor / Biografía

Juan Pérez de Montalbán (1601-1638)

Hijo del librero Alonso Pérez, nuestro autor creció codeándose con los más importantes intelectuales que acudían a la tienda de su padre en la calle de Santiago. Desde muy joven llamó la atención de Lope de Vega, quien lo tuvo siempre como discípulo preferido, según se puede apreciar en las numerosas referencias de prólogos y dedicatorias del Fénix ya a partir de La francesilla publicada en 1620 en la Parte XIII. Aunque tradicionalmente se ha repetido que nació en Madrid en 1602, en un trabajo publicado en 2013 Victor Dixon1 (a quien agradezco la primicia) apunta consistentemente que lo hizo en julio o agosto de 1601. Su breve vida se desarrolló durante los primeros cuatro decenios del nuevo siglo, época dorada para el teatro español, y madrileño en particular. Fue amigo, entre otros, de autores como Calderón, Tirso y Francisco de Medrano. Con ellos participó en la Academia de Madrid que este último presidió de 1617 a 1622.

Retrato de Juan Pérez de Montalbán, por Jean de Courbes (hacia 1592-1650). Biblioteca Digital Hispánica.Se formó en la Universidad de Alcalá de Henares, primero licenciándose en Filosofía en 1617 y posteriormente acabando los estudios de Teología en 1625. Durante estos años fue capellán de la iglesia de San Juan de Ocaña y en 1625, junto a su compañero de estudios Francisco de Quintana, fue admitido en la Congregación de San Pedro de Sacerdotes Naturales de Madrid. Su carrera eclesiástica le llevó en diciembre de 1632 a ser elegido discreto de la Venerable Tercera Orden de San Francisco. En 1633 fue nombrado Notario de la Inquisición.

Su actividad literaria empieza, según él mismo confiesa, con la obra dramática Morir y disimular escrita en 1619, pero es al año siguiente cuando comienza a frecuentar la sociedad literaria madrileña; participó entonces en el Certamen poético en honor de la beatificación de San Isidro y escribió dos comedias, Cumplir con su obligación y La ganancia por la mano, recogidas más tarde en el Primero y Segundo tomo de comedias. Su producción dramática es amplia, incluyendo las comedias heroicas, con dramas inspirados en la historia nacional española (Los templarios, El Segundo Séneca de España, La puerta macarena (primera y segunda parte, Los amantes de Teruel); comedias de capa y espada (La doncella labor y La toquera vizcaína); y también comedias de santos y devotas (Santa María Egipciaca, El divino portugués, San Antonio de Padua). Montalbán probó también fortuna en el auto sacramental, con Las formas de Alcalá –que se conserva en manuscrito parcialmente autógrafo–, El Polifemo incluido en el Para Todos, El socorro de Cádiz y el Caballero del Febo. Este último atestigua, junto a las comedias Palmerín de Oliva y Don Florisel de Niquea, su fuerte aprecio por la materia caballeresca.

Conservamos varios manuscritos autógrafos entre los cuales destaca el del auto El caballero del Febo y de su comedia Como padre y como rey, dos volúmenes impresos, aparecidos en 1635 y en 1638, de doce comedias cada uno, más otras cuatro recogidas en el Para Todos. Los críticos señalan un conjunto de por lo menos cuarenta y siete comedias, a las que hay que añadir su colaboración con otros dramaturgos en por lo menos dos piezas, Los terceros de San Francisco con Lope y Polifemo y Circe con Calderón y Mira de Amescua. El dramaturgo señaló en distintas ocasiones su preocupación por las falsas atribuciones. Resulta por ello sorprendente que ni su padre supiera cuidar de sus intereses, puesto que hasta las piezas incluidas en el Segundo Tomo, publicado póstumo, presentan dos serios problemas de atribución (según los estudios de Dixon, El sufrimiento premiado es de Lope, mientras Amor, lealtad y amistad lo sería de Medrano).

Escritor polígrafo, se dedicó esporádicamente a la poesía, sobre todo en dedicatorias de obras ajenas y en ocasión de certámenes. Ya se ha dicho cómo participó en las fiestas de 1622 para la canonización de San Isidro, presididas por Lope de Vega. En ellas obtuvo el tercer premio, el reservado a las octavas. El 25 de junio intervino en la convocatoria en honor de San Francisco y San Ignacio: en la sección XII Montalbán obtuvo el primer premio, a pesar de que entre los cuatro rivales se hallase Calderón. En la VII parte, compitiendo con más de ochenta poetas, ganó el segundo premio. En 1624 publicó el Orfeo en lengua castellana, poema mitológico que durante mucho tiempo se atribuyó a Lope y que representa una respuesta a la publicación del Orfeo de Juan de Jáuregui.

Fiesta en la Plaza Mayor de Madrid, de Juan de la Corte. Museo de Historia.Con respecto a la prosa, escribió una colección de relatos al estilo cervantino titulados Los sucesos y prodigios de amor, en ocho novelas ejemplares (Madrid, Juan González, 1624). En ella se incluyen La hermosa Aurora, La fuerza del desengaño, El envidioso castigado, La mayor confusión, La villana de Pinto, La desgraciada amistad, Los primos amantes y La prodigiosa. En 1627, escribió la Vida y purgatorio de San Patricio, definida por el mismo autor como «novela a lo divino». La obra tuvo un éxito inmediato y conoció numerosas ediciones españolas y traducciones al francés, italiano, portugués y holandés. Esta obra sin duda estuvo en la estela de una larga serie de piezas dedicadas a San Patricio, cuyos testigos primarios son El mayor prodigio y el purgatorio en la vida atribuida a Lope de Vega, y El purgatorio de San Patricio de Calderón.

Cinco años más tarde, en 1632, publicó la miscelánea titulada Para Todos. En ella utilizó el consabido marco narrativo que distribuye los relatos y comedias en un calendario festivo. Durante los días de la semana de celebración de unas bodas, siete caballeros presentarán los temas literarios elegidos. Según las convenciones de la prosa de academia incluyó cuatro novelle (Introducción a la semana, Al cabo de los años mil, El palacio encantado, El piadoso bandolero), cuatro comedias (El segundo Séneca de España, No hay vida como la honra, De un castigo dos venganzas y La más constante mujer) y dos autos (El Polifemo y Escanderbech). Según el atento análisis de Dixon, Montalbán pretendió por medio de esta obra atacar a Villaizán, autor con quien mantenía una fuerte rivalidad, nacida posiblemente de la atribución de la comedia De un castigo dos venganzas a su enemigo, o bien al hecho de que Montalbán fuese acusado de haber plagiado la comedia perdida de Villaizán De un agravio tres venganzas. Pero el que recogió el guante del desafío fue un contrincante más temible, Quevedo, quien con La Perinola dio paso a una de las polémicas más encarnizadas del momento. Para bien o para mal estas enemistades decretaron el inmediato éxito del Para Todos, que conoció por lo menos catorce ediciones antes de que concluyese el siglo. Aunque es indudable que los críticos modernos acudieron a esta obra principalmente para rastrear la polémica con Quevedo, también lo han hecho atraídos por el Índice de los ingenios de Madrid y la Memoria de los que escriben comedias en Castilla, que concluyen la miscelánea y dan un esbozo muy interesante de la sociedad literaria madrileña de esos años.

Hacia la mitad de los años 30, su salud comenzó a empeorar, probablemente por la condición enfermiza que había caracterizado a toda su familia: efectivamente dos de sus cuatro hermanos, Cristóbal e Isabel, murieron a principios del siglo XVII cuando eran niños; la madre se quedó ciega, mientras que una de las dos hermanas monjas, Ángela, parece que sufrió trastornos mentales y alucinaciones. La muerte de su querido maestro Lope de Vega, que ocurrió el 27 de agosto de 1635, contibuyó a acelerar este proceso como deja intuir el prólogo, escrito probablemente entre septiembre y diciembre del mismo año, a la Fama póstuma a la vida y muerte de Lope de Vega. Como pórtico a las contribuciones de 153 literatos de la época, el autor confiesa sufrir de «un prolijo achaque que ha más de ocho meses que me tiene sin saludo y sin gusto». Según Parker, Montalbán pasó los últimos meses de su vida padeciendo continuas crisis de locura en un asilo de Madrid, donde murió el 25 junio de 1638. En las Lágrimas panegíricas recopiladas en ocasión de la muerte de Montalbán por Pedro Grande de Tena y publicadas en 1639, su amigo Francisco de Quintana afirma que «ocasionado de la excesiva continuación de su género de estudios, le dio cierta noche un rapto natural o deliquio del ánimo, con que se originó gran cuidado a toda su familia». Asimismo Calderón subraya que tuvo varios ataques y que «en los últimos años de su vida le vimos reducido, aun en el modo de hablar, al estado de niño».

Claudia Demattè

1. Dixon, Victor, «New (and Ancient) Lights on the Life of Juan Pérez de Montalbán», Bulletin of Spanish Studies, 90, 4-5 (2013), pp. 509-534.